<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695</id><updated>2011-10-15T12:11:35.149-07:00</updated><title type='text'>PROFESOR CUYAMI</title><subtitle type='html'>Cada martes publico una columna en EL MUNDO (edición Andalucía). Para todos aquellos que quieran compartir sus impresiones conmigo nace este blog. También para todos aquellos que tengan especial interés en conseguir alguno de los textos o que vivan fuera de Andalucía y no puedan por ello leer mis columnas impresas.

[profesorcuyami@gmail.com]</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>179</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-7332263671054868415</id><published>2011-10-15T12:10:00.000-07:00</published><updated>2011-10-15T12:11:35.160-07:00</updated><title type='text'>El cole del barrio</title><content type='html'>Por aquello de ir cumpliendo años, me estoy replanteando mi escala de valores y los objetivos de mi vida. Una mujer que sea guapa y que vista bien. Una buena nómina con complemento de productividad. Un buen coche. Un buen colegio para nuestros hijos. Una casa grande que tenga una televisión con programación de pago para seguir los partidos del Madrid. ¡Qué difícil es ser feliz! Eso sí, casi todos los objetivos vitales pueden alcanzarse a través del dinero y eso me tranquiliza. Todo se puede comprar, incluso el amor. Lo único que el dinero no nos garantiza... es que nuestros hijos entren en buen colegio. Público o concertado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desistí de comprarme un piso cuando comprobé que los precios habían descendido mínimamente en los últimos años, a pesar de que la demanda sí se ha despeñado. Eso sí, durante el proceso de sondeo, aprendí muchas cosas. Me sorprendió especialmente que uno de los principales factores que explican el encarecimiento de una vivienda sea la proximidad de estas con diversos centros educativos. ¡Qué desfachatez! ¿A santo de qué van buscando los padres primerizos dicha cercanía? ¡Será posible! Con lo fácil que es irte a vivir a un barrio residencial, falsificar un contrato de alquiler, solicitar la plaza en función del domicilio de los abuelos, o fingiendo un divorcio Express, para que los zagales tengan la deliciosa experiencia de coger cuatro autobuses cada día para ir a clase... O, mejor aún, ¿quién quiere vivir realmente cerca, con lo caro que sale la hipoteca, pudiendo llevar cada día en coche a nuestro nene a los aledaños de la escuela, formando atascos y un armónico concierto de bocinas y frenazos? Todo el mundo sabe que los padres que no aparcan el coche a menos de cinco metros de la puerta del centro escolar no son buenos padres. De hecho, estoy convencido de que la bondad de los padres es proporcional a lo duchos que estos sean en el noble arte de aparcar. Cuanto más  agobiados lleguen al trabajo por haber tenido que aguantar los atascos y los gritos ajenos, más cerca están del título de padres del año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No se dan cuenta de que ellos, con sus mentiras, con las falsificaciones, por un mero capricho, como si sus hijos no fueran a probar los porros por ser educados en la concertada, provocan los atascos de los que tanto se quejan? ¿No se dan cuenta de lo verdaderamente cruel que resulta que aquellos niños que viven realmente en ciertos lugares tengan también que coger el coche porque alguien les ha robado la plaza que legítimamente les corresponde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobran campañas sobre el respeto del medio ambiente y sobran también anormales capaces de cualquier cosas para presumir de estatus. Solo tendremos una educación de calidad cuando asumamos que los profesores y alumnos, que todos, construimos centros de calidad desde la sinceridad, de forma noble y sin dárnoslas de nada. Si los esfuerzos que muchos realizan para llevar cada mañana al nene a esa escuela en la que no les corresponde estar, los emplearan en echarle una mano a las asociaciones de madres y de madres del colegio del barrio, seguramente nuestra oferta educativa podría ser más eficaz, más solvente y más barata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prestigio era el nombre del petrolero ese que encalló y que mandó al pairo a varios millones de percebes. Prestigio es esa estúpida costumbre que tiene el ser humano de darle valor a modelos y a lugares que no han hecho nada por tener un reconocimiento superior al de otros. Y si los centros tienen prestigio es porque necesitamos un pretexto estúpido para tomar una decisión estúpida. Los docentes cambian y a tu hijo le puede tocar un buen profesional o un gilipollas lo apuntes donde lo apuntes. Hay maestros maravillosos en colegios que tienen una fama horrible y algunos centros afamados cuentan con una nómina mayúscula de carcamales arrogantes, hartos de todo. Ir a un lugar o a otro, mentir o no mentir, adulterar los procesos de admisión, solo te hará realizar más kilómetros de coche cada día. ¿Es responsable poner a tus hijos en carretera a diario? ¿Merece la pena mentir para eso?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-7332263671054868415?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7332263671054868415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7332263671054868415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/10/el-cole-del-barrio.html' title='El cole del barrio'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-7166283924858541099</id><published>2011-09-14T05:10:00.000-07:00</published><updated>2011-09-14T05:11:04.299-07:00</updated><title type='text'>Como a putas</title><content type='html'>Cuando era adolescente, me daba clase un hombre que, por aquel entonces, me parecía el mayor genocida del planeta. Don S me explicaba Literatura y yo, que ya por aquel entonces me sentía un poeta maldito, tenía que soportar cómo me exigía más que a los demás. No dudaba en ponerme en evidencia cuando tenía la menor oportunidad. No dudaba en tratarme de un modo brusco, aunque eso destrozara mi autoestima. En cierta ocasión me concedió un accésit en un certamen literario que él organizaba. La pega está en que el primer premio lo declaró desierto y me dio un “se acercó” para que me acercara a hablar con él, tras la clase. Cuando le solicité me dijera los motivos por los cuales no se me había otorgado la victoria tuve que escucharle decirme que no me lo merecía, que no era suficientemente bueno para ganar un concurso escolar. Por ello, en pleno cabreo, tomé su diploma y lo partí en muchos pedazos. Me acerqué a su despacho y lo introduje por debajo de su puerta. Pocas veces he disfrutado tanto como en aquel momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Recuerdo perfectamente mi resentimiento. Fantaseaba con la destrucción de don S. Disfrutaba cuando algo no le salía bien y también cuando faltaba a clase por alguna enfermedad. Me deleitaba en sus errores y me hacía fuerte su fragilidad. Supongo que forjé mi personalidad, al menos en parte, por oposición a la suya. Y si hubiera sido de esos alumnos que pintan cosas en las puertas de los servicios, sin duda le hubiera regalado algún que otro poema (de esos que no merecían un primer premio, sino un accésit). Uno de los elementos más importantes en nuestro crecimiento es la gestión del rencor, estoy seguro. Lo vamos controlando mejor, con el paso de los años. Llega un punto en el que, más o menos y si has hecho bien los deberes, somos capaces de equilibrar los conflictos con distancia. Apreciamos a nuestros amigos y los enemigos nos saben a café con leche templado. Buscamos estímulo en otro tipo de cosas, pero arrinconamos ciertas luchas que nacen perdidas. Nos volvemos conscientes de la dimensión real de nuestros actos y descubrimos que hacemos el ridículo cuando nos enfrentamos públicamente a enemigos que no buscan nuestro mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Muchas personas, sospecho, siguen en la misma fase que yo vivía con dieciséis años y que hace mucho tiempo que superé. Muchos no han vencido ciertos conflictos y disfrutan con el daño que la Administración nos infringe a los docentes. Sus propios labios les saben de rechupete cuando ven nuestra fragilidad, cuando nos bajan el sueldo, o cuando aumentan nuestras horas lectivas. Sospecho que ven en nuestro colectivo la cara de tantos don S, de tantos educadores que utilizaron contra ellos un arma tan útil y tan impopular como es la disciplina. Acostumbrados como estamos a insultar a los policías, a los jefes, a los que tienen autoridad, sin poner en tela de juicio el tapiz que construyen con tanto esfuerzo y dedicación, caemos en el absurdo de atacar a los que pretenden ayudarnos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo ello, por tanto odio, y ya no solo de los adolescentes, en la irrupción de un nuevo curso, no veo ilusión entre aquellos que tenemos la obligación de gestionarla. No estamos bien. Y no lo estamos porque la sociedad no nos apoya. Porque nuestras reivindicaciones suenan a pataleta boba y las instituciones no son capaces, ni siquiera para ganarse nuestros votos, de tratarnos con un poco de empatía. Todo el mundo educa mejor que nosotros. Las madres y padres conocen nuestro trabajo mejor que nosotros. Los pedagogos, los legisladores. Los inspectores y los libreros. Todo el mundo gestionaría mejor nuestros recursos y sabría trabajar mejor, más horas y por menos dinero. ¡Qué mala suerte que seamos nosotros los que tenemos la obligación de hacerlo! Si los padres y madres, si los pedagogos y libreros, si cualquier otra persona estuviera en nuestro lugar… ¡todo iría mejor! ¡Una lástima que seamos nosotros los que tenemos que educar a los niños de la crisis! A los pobres infelices que están apuntados al paro desde que usan patucos. Y como somos tan inútiles, genocidas en potencia, bastardos y sádicos, necesitamos ayuda. Para paliar nuestra necedad, mayormente, no estaría nada mal que se nos prestara un poco de atención y de apoyo. Porque a veces siento que hasta las putas gozan de más respeto de la sociedad que nosotros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-7166283924858541099?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7166283924858541099'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7166283924858541099'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/09/como-putas.html' title='Como a putas'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-1350540314886622292</id><published>2011-09-14T05:09:00.000-07:00</published><updated>2011-09-14T05:10:19.908-07:00</updated><title type='text'>Dos horas más</title><content type='html'>De exámenes, mientras miramos las caras de los sufridores que regresan para volver a catear, nos saludamos y cada uno relata su verano. En general han sido austeros, pero el talante es diferente, en general. Reconozco que los docentes tenemos vacaciones muy superiores a la media y que en ellas te da tiempo para desconectar y para sentirte un ciudadano de a pie. Sin embargo, nadie que no entre en un aula con (cada vez más frecuentemente) treinta y cinco ciudadanos potencialmente inflamables, sabe el desgaste que asumimos y lo mucho que necesitamos desconectar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Nos encontramos en un aula gigantesca. Su nombre oficial es “aula de exámenes”, pero los chicos han escrito debajo, con un rotulador permanente, el sobrenombre de “enculadero”. Reconozco que me gusta mucho más la segunda denominación, pues me resulta bastante más epatante y gráfica. Aquí dentro están todos los que llevaban mi asignatura pendiente. Hay cuatro o cinco que se han sentado muy detrás y que nos miran con mucha frecuencia, buscando nuestra posición. “Ayer escuché en las noticias a un padre decir que las vacaciones de los docentes tienen que ser más cortas porque a partir de un mes de vacaciones los chicos se empiezan a poner nerviosos… ¡No se dan cuenta de lo que es aguantar diez meses seguidos a sus hijos! ¡Y en camadas de treinta! ¡Ahí sí que se ponen nerviosos!”, me comenta una compañera que mira de reojo el estuche de una chica cuya ropa enseña más de lo que tapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Dos horas más. Son solo dos horas más. Se creen que somos gilipollas. Te bajan el sueldo un siete por ciento. Pocos meses después te obligan a dar dos horas más de clase y, en premio, te dicen que te van a subir un tres o un cuatro. O sea, que te hacen trabajar más y te bajan el sueldo. ¡Y encima te piden que des las gracias! Todo esto mola un rato, lo que les ha pasado a los profesores madrileños, porque somos el único colectivo al que jamás se le devuelven los privilegios. Cuando la crisis pase los empresarios recuperarán poder adquisitivo. Siempre que hay una genialidad de esta, cuando escampa y el aguacero se convierte en agua cero, nadie se acuerda de devolvernos aquello que nos han quitado. Esas dos horas jamás regresarán…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esperanza Aguirre ha dicho que subir dos horas más nuestro cómputo lectivo no es gran cosa. ¿Qué ciudadano puede quejarse por trabajar veinte horas a la semana?, ha dicho. ¡Cielo santo! ¡Es la frase más estúpida que he escuchado en mi vida! ¡Y mira que doy clase en la ESO! ¿Computas las reuniones, las tutorías, la corrección de los exámenes y las excursiones? ¿Computas las horas que paso tratando de entender la puñetera normativa que vosotros redactáis desde vuestros sofás de scai? Si eres capaz de convertirte en profesora y trabajar solo veinte horas, significa que eres una súper heroína, capaz de escapar con vida tras cualquier accidente aéreo. Por desgracia, nosotros no somos así, somos simples normales. ¡Ser profesor es mucho más que dar veinte horas de clase! Y este trabajo acarrea toda suerte de labores invisibles. Si quieres ser un buen profesor tienes que trabajar muchísimo. Eso sí, si verdaderamente quieren que tiremos la toalla, que nos convirtamos en mercenarios que se arrastran, lo están haciendo de lujo. No recibimos ni un solo caramelito. ¡Todos son pedradas! A este paso, por supuesto, a vuestros hijos los va a educar un cura. O una monja. Porque a este paso la educación pública se va al garete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; “Irse al garete” es un arabismo que significa “navegar a la deriva”. Y así nos veo. Sin ningún criterio y sin ningún apoyo. A mí me da igual dar dos horas más, ¡claro que no me importa! ¡Ese no es el problema! Me encanta estar en clase. El problema no es ese… Yo todavía tengo ilusión. Y me olvido de la política y de tantos prejuicios cada vez que este cotarro comienza. Sin embargo, ¿cuánto duraré así? ¿Quién es capaz de soportar tanto rencor? Como siempre digo, cuando tengo la oportunidad, pido públicamente perdón por haber sacado las oposiciones. ¡No pretendía ofender a nadie! Y ahora sigo sin pretenderlo. Ahora solo quiero contribuir a que mi sociedad mejore algo. ¡Perdón por la osadía!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-1350540314886622292?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1350540314886622292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1350540314886622292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/09/dos-horas-mas.html' title='Dos horas más'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-6624731025482944106</id><published>2011-09-14T05:00:00.000-07:00</published><updated>2011-10-05T03:26:03.865-07:00</updated><title type='text'>Nuevo curso</title><content type='html'>Lamento pasar tanto tiempo desconectado de este blog. Como he indicado muchas veces, lo utilizo más como un "depósito" de textos, que como un verdadero vehículo de comunicación. En los últimos meses he estado liadísimo con la promoción de mi primera novela y eso me ha consumido bastantes energías. Pasado el verano, que a los docentes nos devuelve la vida, retomo mi quehacer como docente, pero también como columnista. Ya he publicado dos nuevas columnas (la última de ellas, esta misma mañana).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Mundo-Andalucía seguirá publicando este año mis textos. Aproximadamente uno semanal. No contamos con día fijo, pues la idea es publicarlos cuando el diario contenga más noticias sobre educación. A veces me escribís y me preguntáis si sigo saliendo y que cuándo lo hago. No hay un día fijo, lo cual es una excusa fabulosa para comprar el periódico a diario. Eso sí, llevo dos columnas en dos semanas. Seguir, sigo. Y semanalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a todos por vuestro seguimiento y valoración. A veces me olvido de esta doble vida mía. A veces no recuerdo todas las alegrías que me han dado estos cinco años de columnas. Y recibir el cariño (aunque también el odio, que siempre resulta tonificante) de tanta gente. Confío, un año más, en volver a estar a la altura. Y espero, asimismo, ser un poco más fiel con todos vosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-6624731025482944106?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6624731025482944106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6624731025482944106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/09/nuevo-curso.html' title='Nuevo curso'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-2720695600190754294</id><published>2011-05-04T07:40:00.001-07:00</published><updated>2011-05-04T07:40:43.753-07:00</updated><title type='text'>SMS</title><content type='html'>¡Vamos a morir todos! El lenguaje que los jóvenes utilizan en los SMS hará que la ortografía se resienta. Pronto empezarán a utilizar esos códigos obscenamente deficientes en los exámenes y en documentos públicos. Paralelamente el nivel de tolerancia de la población irá creciendo y llegará un momento en el que la RAE no podrá controlar qué está bien y qué está mal, pues su cometido es “registrar” los usos de la gente y esa gente, precisamente, estará aquejada por el “espíritu LOGSE” y utilizará toda suerte de abreviaturas y apócopes. Los políticos. Las leyes. Pronto una constitución puede estar escrita con caracteres abreviados. Quizá las obras literarias también lo estén. Todo ello hará que las prisas y el ansia de concisión se extrapole a todo. Empezarán los saqueos, los atentados, las redadas de grupos reaccionarios marginales que defenderán una correcta ortografía a la antigua usanza. Habrá luchas entre bandas, guerras civiles, y puede que se llegue al punto de que muchos estén dispuestos a morir por alguno de los dos flancos. La guerra a escala. Ataques cada vez mayores. Y moriremos todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; O tal vez no ocurra nada eso... y la situación no sea tan grave, después de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En Pompeya, morir a manos de un volcán hace que no te dé tiempo de limpiar la mierda de debajo de tu alfombra, se encontraron miles de abreviaturas y de faltas de ortografía en las inscripciones que abarrotaban la localidad. Abreviaturas de la misma naturaleza que las que mi tía, que es secretaria y que tiene más de sesenta años, utilizaba para comunicarse con sus amigas en la escuela. Estudiaron taquigrafía. Arte muy útil y que se parece muy mucho al código restringido, a los usos ortográficos del TUENTI y del mésenyer. Y ahora que lo pienso llegué a ser filólogo a base de abreviaturas. Porque nadie, ni siquiera los más audaces, eran capaces de tomar nota de todo lo que los profesores indicaban. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si siempre han estado, y si nunca ha pasado nada, ¿por qué nos asustamos de pronto? No sé si todos estamos de acuerdo en que el objetivo de los docentes es que nuestros estudiantes sepan utilizar la ortografía académica en aquellos contextos que la requieren. Pero... ¿es sano que nos metamos en todos los demás? ¿Qué secuelas reales pueda dejar la utilización prolongada de estas fórmulas? ¿Acaso el objetivo del lenguaje no es “comunicar”, “transmitir información”, siendo la ortografía un uso arbitrario apoyado solo en la tradición? ¿Acaso no ha de evolucionar el lenguaje y adaptarse a los tiempos nuevos... como siempre ha hecho? ¿Acaso no ha habido siempre abreviaturas... pero también un número muy superior al que ahora hay de analfabetos? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mi intuición me dice que los hablantes se sienten amenazados por los nuevos usos siempre. Siempre sentimos que el eje normativo lo estipula nuestra generación y que las posteriores están “degradando” nuestros usos (correctos). Siempre pensamos que el modelo de infancia y de adolescencia más adecuado es el que nosotros llevamos y, por descontado, pasamos por alto que en nuestros tiempos, en los de cada generación precedente, también se consumían drogas y había embarazos precoces. Pero nos sentimos amenazados, supongo, y todo lo nuevo nos parece una degeneración, porque asumir el cambio nos exige entender que ya no estamos “en la onda”, que nuestro momento pasó. ¡Qué sé yo! Quizá tengan razón todos esos profesores carcas y estemos a punto de morir todos. Quizá que caiga la ortografía sea más peligroso que una caída de bursátil. Solo el tiempo podrá decirlo. Lo que está claro es que como pille algún texto adolescente de todos esos melones que tanto critican ahora el código de los SMS, quizá los publique en mi blog para dejar a más de uno en vergüenza... y administrar un poco de justicia, de paso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-2720695600190754294?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2720695600190754294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2720695600190754294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/05/sms.html' title='SMS'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-8254026633294200265</id><published>2011-05-04T07:39:00.001-07:00</published><updated>2011-05-04T07:39:55.496-07:00</updated><title type='text'>Despertar</title><content type='html'>El otro día, en uno de los viajes del “turno de coches”, nos dio por hablar de “estrategias para despertar a un grupo dormido”. Estas conclusiones no son solo mías, que conste, pero creo que (aunque obvias) pueden ser interesantes para todos los profesores que estén empezando. Paso a destacar diez formas fáciles y sencillas de mendigar atención. Las ordenaré por orden de eficacia, de menos a más, aunque parece obvio que su eficiencia dependerá del grupo y del momento del día y del año en que nos encontremos. Además, no se puede abusar de ninguna de ellas, pues se desgastan. Como todo en la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; UNO. Subir las persianas. Parecerá una estupidez, pero no son pocos los que dan clases a primera hora con las persianas bajadas. Los seres humanos tenemos la estúpida costumbre de activarnos cuando la luz natural nos llega. Por lo tanto, la luz es nuestra aliada y hay que aptovecharla. DOS. Las amenazas son un recurso muy habitual y clásico. Asegurar que pedirás las actividades o que al final de la clase les vas a preguntar lo que se ha visto... siempre funciona. El truco está en jugar con la adrenalina de los estudiantes, con su instinto de supervivencia. TRES. Hablar de otros compañeros. Siempre con respeto y sobre personas con las que tengamos mucha confianza. Ayuda hacer cameos en las clases de otros y citar sucesos concretos que nos han ocurrido con otros docentes que ellos también conozcan (en la sala de profesores, en nuestra vida diaria...). Les encandila saber que somos humanos y que tenemos relación entre nosotros. CUATRO. Jugar con los tonos de voz hace milagros. Al igual que una cadencia monotimbre adormece a cualquiera, hemos de ser un poco “actores” y jugar un poco con el ritmo de lo que decimos, con los decibelios y con el tono que empleamos. CINCO. Poner ejemplos en los que ellos sean los protagonistas. Porque el egocentrismo mueve a todo adolescente y siempre es más interesante que hablen de uno, o del vecino, a que los ejemplos que se escojan no aludan a personas concretas. SEIS. Hay ciertas palabras que concitan una atención inmediata. “Examen” es una. “Selectividad” es otra. Estoy seguro de que hay muchas más... pero yo no las conozco todavía. SIETE. Los Simpson no pasan de moda. Poner ejemplos de los Simpson es una garantía de éxito. Además, no está de más demostrar que se es un poco friki. Algunos docentes se esfuerzan por parecer alinígenas. ¿Acaso ellos no ven series de televisión y no van al cine? ¿Acaso no conocen las pizzas de Telepizza o montones de modelos de coches? OCHO. Hablar de uno mismo. Los alumnos son unos cotillas redomados. Por alguna razón que desconozco, pocas cosas le llaman más la atención que las vivencias que nos “auto-asignamos”, aunque sea de forma ficticia, o sucesos “que le pasaron a un familiar nuestro” o a “un amigo”. Conjeturan sobre nuestras vidas. Hemos de aprovechar que somos seres mediáticos para canalizar ese interés despertado en favor de nuestras asignaturas. NUEVE. El sexo. Porque todos los seres humanos, no nos sorprendamos a estas alturas, aumentan su concentración cuando aparece una cuña publicitaria donde se ve una teta o donde se muestra a un hombre metiéndose un espárrago en la boca. Siendo sutiles, y con un poco de tacto, un comentario bien tirado puede hacer que despertemos su atención para hablarles con algo de más interés de otras cuatro o cinco cosas. DIEZ y ganador. El fútbol. Es uno de los pocos temas capaces de destruir la paz de un grupo controlado. Despierta para lo bueno, pero también para lo malo. Sobre todo en aquellas provincias donde existe una rivalidad enconada entre dos equipos (Jerez-Cádiz, Betis-Sevilla...), elogiar a uno de ellos o menospreciar al adversario hace que un millón de neuronas se activen de cuajo. La contraindicación es que esta táctica no suele despertar por igual a todos los miembros del grupo y que, no pocas veces, aquellos que se despiertan son los que estarían mejor dormidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Concluyo, en esta línea, con una reflexión que engendró mi primer jefe de departamento. A veces el objetivo, sobre todo en ciertos grupos que son muy malos, es hacer todo lo contrario de lo que aquí se relata. Él llegaba y pasaba lista con parsimonia. Se inspiraba en el modo de sacar de portería de los porteros argentinos. Perdía tiempo. Se movía despacio. Fingía una cojera. Cuando el dragón es más poderoso que tú... no está de más pillarlo dormido. Por eso no siempre conviene hacer uso de los mecanismos que se describen en esta columna.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-8254026633294200265?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8254026633294200265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8254026633294200265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/05/despertar.html' title='Despertar'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-8661694627407354450</id><published>2011-05-04T07:38:00.000-07:00</published><updated>2011-05-04T07:39:01.018-07:00</updated><title type='text'>100 motivos para seguir enseñando</title><content type='html'>1.Te pagan. 2. Las vacaciones. 3. Alguien tiene que hacerlo. 4. Tu sociedad te necesita. 5. Dejas algo de ti para la posteridad. 6. Estás agradecido porque otros te enseñaron a ti. 7. Te gusta tu asignatura. 8. Las tardes libres. 9. Un examen bien hecho. 10. Ayudas a otros a conseguir sus sueños. 11. A veces guardan silencio y te escuchan. 12. A veces alguien te admira. 13. Algunos padres te muestran afecto. 14. Te ayuda a olvidar otros problemas que tienes fuera del aula. 15.Una sonrisa cómplice. 16. Te sientes poderoso. 17. Ego. 18. Formas a los médicos que algún día te curarán. 19. Inviertes en tus pensiones del mañana. 20. MUFACE. 21. Mi madre habla de mí a sus vecinas. 22. Te es más fácil conseguir una hipoteca. 23. No te pueden despedir. 24. No tengo jefe. 25. Viajas gratis. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; 26. Nos regalan periódicos gratis. 27. Me gusta mancharme las manos de tiza. 28. Me ríen las gracias. 29. A veces algunas profesoras están buenas. 30. Conoces a gente interesante. 31. El turno de coches. 32. Cuando toca la sirena los viernes, soy feliz. 33. Todos los lunes me pongo nervioso a primera. 34. El calor de folios recién impresos. 35. A veces robo folios. 36. Me gusta enseñar cosas. 37. Casi siempre me enseñan más de lo que enseño. 38. Cuando se mandan a callar para escucharte, mola. 39. Suspender a un alumno que se lo merece. 40. Aprobar a un alumno que se lo merece. 41. Abrazar a un síndrome de Down. 42. No envejeces. 43. Al subir las persianas se despiertan y sientes que están vivos. 44. Algunos quieren aprender. 45. La mirada de los conserjes. 46. Los nervios de selectividad te hacen sentir vivo. 47. Los actos de jubilación son muy emotivos. 49. Muchas veces llegas a casa con ganas de llorar... y eso significa que estás vivo. 50. Ningún día es igual al anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; 51.Haces turismo. 52. Coges experiencia para tratar a tus hijos. 53. Tienes más amigos en TUENTI y en FACEBOOK. 54. Te invitan en algunos bares, cuando te cruzas con antiguos alumnos. 55. Eres importante para otras personas. 56. Un par de veces he escuchado la palabra “gracias”. 57. Cuando patrullas en una guardia, te sientes policía. 58. Aprendes a llamar la atención a los chicos que no te dejan ver una película en el cine. 59. Aprendes nombres de futbolistas, juegos de cartas y series de televisión. 60. Es precioso ver que dos personas a las que conoces se han enamorado. 61. Nunca te sientes solo. 62. Siempre te dicen la verdad, aunque duela. 63. Te enseñan a descubrir mentiras. 64. Aprendes a escuchar. 65. Ganas capacidad para hablar en público. 66. Te vuelves más sin vergüenza. 67. A veces robo bolígrafos. 68. Me gusta escuchar “ya lo entendí”. 69. La campana, al final de curso, cuando todo terminó, te hace sonreír de un modo muy raro. 70. Te hace ser más humilde. 71. Ganas confianza en ti mismo. 72. Te relacionas con gente con la que, en condiciones normales, jamás te relacionarías. 73. Expandes tu mundo y te conviertes en la mejor versión de ti mismo. 74. Aprendes a mentir. 75. Cuentas cuentos y chistes con algo de más gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; 76. Nunca te faltan anécdotas para contar cuando sales de fiesta. 77. Te quedas un montón de clip y si eres un poco metódico no vuelves a comprar carpetillas de plástico. 78. Formas a una generación y, si lo haces bien, cambias el mundo. 79. Jamás se acaban los retos. 80. Te enfrentas a las nuevas tecnologías. 81. Aprendes a rellenar libros de actas. 82. Redactas informes como quien sirve cafés. 83. Las risas que echamos cuando alguien llama a las cosas por su nombre. 84. Les brilla la mirada como si tuvieran quince años. 85. Los gitanillos cantan flamenco y es imposible no sonreír. 86. Si quieres comprar droga, te hacen descuento. 87. A veces te preguntan por qué estás triste y dejas de estarlo. 88. Aprendes a ser paciente. 89. Tu sistema inmunitario se vuelve más fuerte. 90. Piensas deprisa. 91. Consigues la capacidad para decir la palabra exacta. 92. En casi todas las clases hay calefacción. 93. Despedir una promoción es emocionante. 94. Verlos reír. 95. Escuchar que los motes de otros son más crueles que los tuyos. 96. Verlos pegarse el día de la paz. 97. Copian lo que dices como si fuera importante. 98. Saberte portador de estrellas y de sueños. 99. Tener un trabajo que es mucho más que un trabajo. 100. Porque es mi vocación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-8661694627407354450?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8661694627407354450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8661694627407354450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/05/100-motivos-para-seguir-ensenando.html' title='100 motivos para seguir enseñando'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-6565564450537973447</id><published>2011-05-04T07:37:00.000-07:00</published><updated>2011-05-04T07:38:04.975-07:00</updated><title type='text'>Insultos</title><content type='html'>A una compañera del gremio el otro día varios alumnos le gritaron reiteradamente “vieja” y “fea”. Se ve que los chicos estaban solos en el aula, seguramente porque los de guardia se saltaron el protocolo, y los zagales la vieron salir del IES, en dirección a su coche, por la ventana. Antes de que se acogiera a sagrado, de que arrancara el motor y se perdiera en su zumbido, consiguieron hacer diana en su ego, con toda suerte de improperios, lanzados como si fueran francotiradores, que la dejaron destrozada. No es la primera vez que escucho hablar de insultos, claro. De hecho, alguna que otra vez los he visto y lo he sufrido. Profesores poco respetados, y poco queridos, que son maltratados por sus alumnos a través del único arma que hace más daño que las espadas o que las pistolas, hay muchos. Pero a todos puede pasarnos, aisladamente. Y a todos nos pasa, de hecho. Más tarde o más temprano, todos habremos de enfrentarnos a una situación de este tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Evidentemente es absurdo dedicar una columna a explicar que insultar a los profesores está mal y que mal va también una sociedad en la que esto ocurre a diario (sospecho que muchos alumnos repiten los comentarios que le escuchan, previamente, a sus padres… solo que los padres no tienen arrestos para decirte esas cosas a las caras, por aquello de los arrestos). En el trato directo, con alumnos disruptivos, todos hemos salido heridos alguna que otra vez y da la sensación de que la sociedad lo incluye como “gaje que hay que asumir dentro del sueldo”. Ahora bien, y en este matiz me centro, me pregunto por qué nos afecta tanto, en realidad. ¿Dónde está el problema? ¿Por qué fastidia tanto que te insulten? Si son solo palabras, que no llevan nada detrás, si solo son unas toscas injurias que poco habrían de incidir en nuestro (des)ánimo, ¿a qué vienen tantas lágrimas y tantas noches en vela, de tanta gente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lo malo de los trabajos vocacionales es que son vocacionales. Lo malo de tu vocación es que te importan las cosas relacionadas con ella. A veces, demasiado. Cuando tú das lo mejor de ti mismo, y te esfuerzas por los demás, resulta doloroso que alguien te premie con un ataque. Los usos sociales están centrados en símbolos, no en evidencias ni certezas. Poco sentido tiene que San Valentín se conmemore con la entrega masiva de ramos de órganos sexuales… y sin embargo la gente regala flores. Las flores suponen un premio, pues son algo que colectivamente se entiende como bello. Lo que duele del insulso es su injusticia, la pérdida del equilibrio, no su fondo; que la sociedad ha decidido que ha de hacernos daños y con tal fin se hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A todo esto se junta que los cabrones estos tienen la poca vergüenza, pero también el tino, de darte siempre en todos tus puntos débiles. Si tienes las muñecas muy gordas, y eso te acompleja, ten por seguro que ellos se darán cuenta de que eso te afecta… y te atacarán por ahí. La edad, por exceso o por defecto, o cualquier otro aspecto. Es lo mismo: ellos van a pegarte siempre donde más te duela. Por ese motivo, ni siquiera lo dudes, los insultos duelen porque siempre llevan algo de razón. Por eso es necesario estar emocionalmente pletóricos para entrar en un aula. Por eso duele. Porque nunca te llamarán “alta” si eres alta o “rubia” si eres “rubia”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De todas formas, no ayuda demasiado que los profesores seamos personas, además de garantes de la correcta fruición de los saberes universales. O sea, que tenemos ánimo, vida, nos ponemos tristes y nos conduelen las críticas. Esto, a la hora de la verdad, hace que tengas que tener una confianza en ti mismo asombrosa para ponerte a diario frente a treinta “especialistas en selección de personal” pendientes de cada gesto y de cada manera. Autoestima. Eso falta. Y siempre he pensado que lo mejor para recuperarla habría de ser llenar la sala de profesores de piropos y de pancartas que nos recuerden que somos los mejores, que cambiamos la sociedad cada día o que somos la luz del mundo. Al fin y al cabo, y frente a lo que comúnmente se cree, somos nosotros la profesión más antigua del plantea, aunque a mis compañeras, demasiadas veces, traten de insultarlas acusándolas de ejercer la segunda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-6565564450537973447?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6565564450537973447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6565564450537973447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/05/insultos.html' title='Insultos'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5634112388041206567</id><published>2011-05-04T07:36:00.000-07:00</published><updated>2011-05-04T07:37:22.291-07:00</updated><title type='text'>Motivación</title><content type='html'>Álvaro no da problemas. Le quedaron tres asignaturas en la primera evaluación y ahora va por el mismo camino. Está en cuarto de la ESO y debería estar ilusionado porque pronto dejará el instituto. Sin embargo, tiene dieciséis años y le falta la alegría ya, como si fuera un vejestorio. Lo miro, durante las clases, y no está. Su cuerpo, permanece. Su espíritu, no. Es un cacho de carne. No tiene vida. Le falta la juventud. Tiene rota la voz y su ánimo está apagado o fuera de cobertura. Ha de tener las manos frías, sin pasión, sin entrañas. No es entrañable y es imposible amarlo u odiarlo. Álvaro, que tiene la sonrisa quebrada casi siempre, es un adolescente vacío, apático, áptero e indolente. Y no es una excepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Qué puede llevar a un ser humano a vaciarse tan pronto? Me recuerda a esos alumnos que tuve y que parecían destinados a la Cooperativa Agrícola, desde primero. Tenían marcado sobre la piel un destino tabernario. (Y ya han cumplido su profecía). Sin grandes conflictos familiares, sin un adulto que les pegue o que los abrace, pasarán por el mundo y por la vida, sin escuchar algo bueno ni malo. Sin épica. Como carne mechada, sin curtir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El otro día hablé con el padre de Álvaro. Me dijo que su hijo lo tiene todo, que se preocupan por él, que lo han llevado al psicólogo. Me consta que es verdad. Me dijo que no sabe reprenderlo porque lo mira a los ojos y siempre recibe la misma respuesta: “¿qué quieres, Papá?”. El padre se siente ahogado, sabedor de que ha criado un desalmado. Y no sabe qué hizo mal, ni cómo castigarlo. A él le da igual que lo castiguen, y tampoco da motivos para recibir una reprimenda. Nadie puede reprenderte por ser gris, por ser poco humano, por haber perdido la esperanza y estar muerto. Nadie puede recriminarte que no sonrías, que te arrastres sobre las mesas y pasillos del instituto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sin ninguna confianza en mí mismo, lo mando llamar. Bromeo, de camino al departamento, sobre los resultados de la jornada de fútbol. Me siento viejo y no sé por qué. Me desmotiva su desidia y pienso, no sé bien por qué, por vez primera en mucho tiempo, que es posible que esto no valga la pena, después de todo. Me dejo contagiar de su pesimismo, mientras giro el picaporte, en pocos segundos. Me siento viejo y, cual dementor, me hace creer que no quiero dedicarme a esto toda la vida, que brillo un poco menos en la presencia de Álvaro, pues se me ha ido la juventud... por tener frente a mí a alguien que no ha llegado a estrenarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -Álvaro... Me recuerdas mucho a mí, cuando tenía tu edad. Yo siempre arrastraba el pantalón por el suelo, y jamás me sentía bien. Todo el mundo me preguntaba siempre qué me pasaba. ¡Y cuanto más me lo decían, más me agobiaba! ¡Y peor me sentía! Siempre, a cada rato, me preguntaba “para qué”, tras cada cosa que tenía que hacer. Y siempre sentía ganas de dejarlo todo, de dejar de estudiar, y de escapar. Incluso una vez... Bueno, no sé si contarte esto... Una vez, me subí a lo alto de un hotel... Fue durante mi viaje de estudios. Y desde la planta de arriba, tan alto, me pregunté qué sería del mundo si yo me tiraba. Estuve tan cerca de hacerlo... Por fortuna, ¿sabes qué me frenó? En ese momento, tras quitarme las gafas, mientras me desabrochaba los zapatos, comencé a llorar. Y me di cuenta de que hay gente que tiene problemas reales. Pensé en mi familia, en mis amigos... Y me di cuenta de que cuesta el mismo trabajo ser feliz que no serlo. Ese día cambió mi vida y me di cuenta de que quería ser profesor, de que quería hacer algo por los demás, de que el único motivo por el que me había planteado quitarme la vida era que no había descubierto verdaderamente que cada día estamos un paso más cerca de la muerte. Desde entonces jamás pierdo un solo minuto. Desde entonces... no he vuelto a sentirme como tú te sientes ahora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Todo lo que le dije era mentira. Por supuesto y como siempre. Eso sí, confío en que funcione. En la siguiente hora, por vez primera en todo el curso, vi a Álvaro tomando apuntes. ¡Algo es algo!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5634112388041206567?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5634112388041206567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5634112388041206567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/05/n.html' title='Motivación'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-4697082864213638070</id><published>2011-03-06T07:15:00.002-08:00</published><updated>2011-03-06T07:16:28.971-08:00</updated><title type='text'>Zodiac</title><content type='html'>Trabajé dos años en un instituto de la costa de Cádiz. Recuerdo con pasión una mañana, estando en una clase tempranera, en que se formó un revuelo descomunal entorno a la ventana. Los alumnos, que estaban medio dormidos, muchos de ellos con el chaquetón puesto, se despertaron como si hubiera tocado una corneta militar. Aquel era un grupo malo, de alumnos de primero de la ESO. De mal comportamiento, aunque de buen oído. El centro se encontraba lejos de la playa, pero a veces se escuchaban ciertos rumores procedentes del litoral. Una embarcación, a gran velocidad, había perturbado mi(s) dictado(s). “¿Por qué os levantáis?, ¡volved a vuestros sitios!”. Ninguno me obedeció a la primera. Y pocos a la segunda. Por aquel entonces, me costaba la propia vida tener a los nenes sentados y en silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -Maestro… Es que… Eso era una zodiac de los narcos. Y detrás van los civiles seguro, porque están muy cerca de la costa. ¡Mola!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Varios celebraron la noticia y yo seguí indagando, pues no comprendía demasiado bien por qué eso era una buena noticia. Podía comprender que aquella fuera una situación “estimulante” y también que, en su imaginario colectivo, los narcos son los buenos de la película. Los civiles eran una suerte de aguafiestas que, con frecuencia, entraban en el recinto del instituto armando gresca, revolviendo mochilas, y llevándose a unos cuantos al cuartelillo. Aquellos, cómo no, entraban siendo adolescentes y salían, en mitad de la mañana, convertidos en mito. Por todo ello, los civiles eran los malos y huir de los malos es motivo de júbilo. Ahora bien, no me quedaba claro en qué les beneficiaba a ellos esa huida acuática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -¿No te das cuenta? Si las patrulleras los persiguen, tendrán que tirar los fardos por la borda. En un par de días, las bolsas llegarán a la orilla. Basta con estar ahí y… ¡zas! ¿No ves a Miguel? Miguel encontró algo hace tiempo. Lo vendió y ahora tiene dinero. Ahora compra ropa de dinero y tiene moto. Porque… Maestro, ¿qué harías tú si encontraras un fardo? ¡Dámelo! ¡Dámelo, por favor! ¡Y yo te lo vendo y te doy la mitad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Algo así como la lotería de Navidad, en pleno mes de febrero. Un mecanismo de promoción social, en plena crisis. El pueblo lo acepta como un hecho discutible y puntual, que merece una penitencia diminuta. Ese dinero alimenta los comercios locales, la cafetería del instituto y los bares de copas. Es bueno para todos que la zodiac suelte su maná en nuestro pueblo y no en el de al lado. Además, cambiar unas zapatillas de mercadillo por unas NIKE demuestra que hemos medrado, ganando categoría, como todo el mundo hace, cuando puede. ¿Cómo criticarlo? Cada uno hace lo que puede, no lo que debe. Tal vez, no lo niego, yo me quedara una maleta repleta de euros. Perdón, retiro la cortesía: lo haría seguro. ¿Quién va a devolverlo? ¿Quién, si viene del mar, no se apoderaría de la joya de la vieja del TITANIC para subastarla por eBAY? Asumo que un colgante no mata y que la droga sí. Sin embargo, en los ojos expectantes de mis alumnos, mis reproches de entonces, no dejaban de ser matices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Dos días más tarde, para echar para abajo la comida, me puse un chándal y salí a pasear por la playa. Muchos jugaban al fútbol, haciendo tiempo quizá, y otros habían salido a correr. Medio instituto estaba en la orilla, como nunca, practicando deporte, contemplando la belleza de un ocaso invernal, tan débil y tan puro, como un recién nacido. ¡Bendito narcotráfico que hace que los nenes hagan deporte!, pensé. Todo tiene su lado bueno, en suma. Y me sonreí, tímidamente, al descubrir algo sobresaliente en una de las dunas. ¿Y si aquello fuera…? Reconozco que me acerqué. Se trataba de un bote de pintura y tuve que seguir usando los mismos zapatos una buena temporada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-4697082864213638070?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4697082864213638070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4697082864213638070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/03/zodiac.html' title='Zodiac'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-551512064318810699</id><published>2011-03-06T07:15:00.001-08:00</published><updated>2011-03-06T07:15:37.489-08:00</updated><title type='text'>Pizarras digitales</title><content type='html'>Este año se han implantado las pizarras digitales. Sin embargo, os reconozco que yo jamás he utilizado ninguna. Cuando la Junta dice “se han implantado”, generalmente lo querría haber dicho es “se ha comenzado a” o, en su defecto, “algunos centros ya cuentan con”. Yo, por el momento, pertenezco a un instituto des-dotado, áptero para estas vicisitudes. Eso sí, sigo un concienzudo calendario de trabajo y uno de mis propósitos para este 2011 era escribir una columna sobre el tema, así que me fingiré ducho en la materia. (No os dejéis engañar, ni siquiera por mí, no sé de lo que hablo). Mi comodín de “propósito no cumplido” lo reservo para “ir más al gimnasio”, como todos los años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me he metido en Youtube y he buscado “pizarra digital”. He visualizado, visionado y visto unos quince o veinte vídeos. En todos, sin excepción, había un profesional del arte de la prestidigitación haciendo malabares digitales para demostrar que el producto es -además de caro- útil y fácil de manejar. Conste en acta que su utilidad me parece innegable: reemplazamos las aburridas pizarras de toda la vida por un proyector que nos permite acceder a Internet en cualquier momento. No tiene sentido pintar un mapa en la pizarra, pudiendo sacarlo de un banco de recursos. O, por ejemplo, si queremos leer el famoso soneto de Lope, sobre los efectos del amor, podemos introducir un fragmento de la película y obsequiarles, de paso, con la canción final de Jorge Drexler. ¡Aburrirse será mucho más difícil con este cachivache! Dejo a un lado la importancia real del aburrimiento y cómo en las colas del paro habremos de instalar pronto animadores socio-culturales porque estamos olvidando que el aburrimiento forma parte de la vida, que también para ese estado han de estar preparados nuestros zagales. Dejo a un lado que tanto “hipervinculismo” hipertrofia la mollera, que está demostrado que un exceso de interactividad vuelve a los nenes más lerdos, y me centro en una coletilla presente en casi todos los vídeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; “Ayudará a sacar el mayor partido posible a la preparación de las clases”. ¡Tate! ¡Que hay que preparar las clases! ¡Esto…! ¿Y si el problema es que no nos las preparamos? Mentiría si dijera que me preparo las clases de la ESO. Yo, y no me siento mal por decirlo, cojo el libro, lo abro, y les explico, con más o menos acierto en función de cuántas horas durmiera la noche previa. Desayunando, en todo caso, me miro lo que luego voy a contar, y pienso los ejemplos. Me siento como un actor que tiene dieciocho funciones a la semana. Mimas un par de ellas, generalmente las de bachillerato, pero… ¿Podemos configurar y seleccionar material interactivo para dieciocho horas semanales? ¿De dónde sacamos veinte o treinta horas de preparación, a la semana? Aunque la gente llana piensa que los profesores somos profesionales del rascamiento genital, lo cierto es que adaptar materiales, aprender a usar la pizarra digital, tiene mucho trabajo, y no nos sobra tanto tiempo, en nuestro ocioso jornal funcionarial. ¡Y además no es tan fácil! Tiene mérito encontrar cosas adecuadas para mí, que no estoy peleado con las [ya no tan] nuevas tecnologías, así que no quiero ni imaginarme a los pobres maestrillos cuyo librillo ha sido reemplazado ásperamente por un eBOOK, y que teclean con dos dedos. ¿Quién les va a enseñar a ellos a volverse internautas, de pronto? ¿En qué momento del día aprenderán a cazar mariposas en la Red? ¿De dónde van a sacar tiempo para dejarse seducir por esta hermosa revolución?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En conclusión [este es un marcador discursivo de tipo conclusivo, lo digo como pista para los alumnos por si los ponentes escogen este texto para Selectividad, lo cual parece improbable, puesto que he empezado metiéndome con la Junta], considero que la pizarra digital es un gran invento, pero creo que tal inversión debería llevar aparejada una cuantiosa dotación horaria para que algunos aprendan a usarlas y para que otros aprendamos a usarlas bien. Me da miedo pensar que tanto dinero, en época de crisis, no va a redundar en una mejoría en los rendimientos educativos. ¿Alguien se atreve a asegurarlo, pues? ¿Es verdaderamente eficaz todo esto? ¿Es, en esencia, lo que necesitábamos? Por el contrario, sí sé es que no ha venido nadie a preguntarnos. Nadie nos ha preguntado, al menos que yo sepa, qué necesitamos para dar clases. Y, sobre todo, no conozco a nadie que haya demandado como urgencia prioritaria, este tipo de pizarras. Por mi experiencia sé, y mi intuición lo corrobora, que solo empleamos aquellos materiales que hemos solicitado. Por tanto…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-551512064318810699?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/551512064318810699'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/551512064318810699'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/03/pizarras-digitales.html' title='Pizarras digitales'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-2813290252474491244</id><published>2011-03-06T07:14:00.003-08:00</published><updated>2011-03-06T07:14:57.034-08:00</updated><title type='text'>Para Selectividad</title><content type='html'>A mi madre le haría muchísima ilusión que pongan un texto mío en Selectividad. Llevo cinco años escribiendo artículos de opinión y, puesto que es frecuente que se escojan textos que hablan sobre educación, he pensado que quizá este pueda valerle a los ponentes. Escribo en el segundo diario general con más lectores en España y, por supuesto, también lo hago en Andalucía. En caso de que este texto lo seleccionen para selectividad, aviso a los futuros estudiantes de que “Cuyami” es un seudónimo basado en el nombre de un futbolista que destacó en el Polideportivo Almería y en el Recreativo de Huelva. Estaría bonito que hagáis una reflexión sobre por qué para hablar sobre educación un profesor ha de usar un seudónimo. (Si alguno quiere desvariar más de la cuenta sobre la relación entre fútbol y literatura, le doy permiso). Os reconozco que es un poco frustrante que tu seudónimo tenga más entradas en Google que tu nombre real. Sin embargo, si algunas de las cuestiones que escribo se recogieran bajo un nombre real, ese hecho imputaría a mis superiores y compañeros. En tal caso, me acarrearía alguna que otra querella. Y no me apetece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En la prueba de lengua, en la última década, casi siempre entra, al menos, un texto periodístico. Si va firmado es un artículo de opinión. En caso contrario, una editorial. En tales casos, va aparejada una pregunta llamada “géneros periodísticos”. Estudiándote esa pregunta, más que probablemente, te ahorras saberte toda la literatura. Otros seis puntos podría hacerlos cualquier adulto sin haber estudiado nada (resumir el texto, indicar cuál es la idea principal y realizar un comentario crítico que ha de hablar sobre el contenido del texto y jamás sobre su forma). Solo ofrece algo de más dificultad la pregunta restante de lengua, que en una de las opciones suele estar relacionada con sintaxis, pero que podría ser definir alguna palabra rara o explicar el significado de alguna oración, que es lo que yo escogería para este texto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antaño, los adultos que lean estas líneas lo recordarán, había tres asignaturas diferentes: lengua, literatura y comentario de texto. Se ha hecho “ahora”, en la línea del desarrollo de las competencias, un refrito raro, que a nadie convence. Es un poco triste que la literatura, tanto en grupos de letras como de ciencias, se reduzca a dos puntos, como mucho. Lo que más cuenta es que sepáis escribir con cierto sentido. También ayuda que, como mis alumnos harán, llevéis de casa unos cuantos truquillos para aparentar, tales como usar siempre las mismas estructuras de enlace, memorizar citas genéricas para poder incluirlas casi en cualquier tema, y trampitas así. Los más osados citarán libros que no existen y nadie podrá demostrar que “Sin más asuntos que tratar” no es el título de mi autobiografía, pues el corrector tendrá una pila de más de ciento cuarenta cuadernitos, y no cuenta con el apoyo de Internet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Selectividad es muy fácil. Siempre lo digo. Y si este texto os lo ponen en el que ha de ser el primero de los exámenes, os doy un único consejo para estos días: no tengáis miedo. El noventa por ciento de los que estáis leyendo este texto vais a aprobar selectividad. El diez por ciento restante tendrá septiembre. Ya habéis hecho todo lo que estaba en vuestra mano. Si estáis agobiados por la nota, sabed que ya habéis hecho todo lo que estaba en vuestra mano, también. Ya no depende de vosotros. Será el factor suerte el que va a determinar si entráis o no en la carrera de vuestros sueños. Será la indulgencia del corrector, que entre un tema que vuestro profesor explicó mejor, que no se os vaya la cabeza pensando en el novio que os dejó, no pillar un virus de 24 horas y hacer el examen con fiebre... Hay tantos factores, que no está en vuestra mano controlar, que no merece la pena amargarse estudiando dos o tres horas más esta tarde. Lo peor ya ha pasado, por tanto. Lo peor es sin duda el momento de entrar en el aula, de enseñar el DNI, de leer el texto... Después, pasado ese mal trago, descubres que entiendes lo que pone, que sabes hacer las preguntas. Ahora, justo ahora, te toca ponerte a escribir. Y eso lo llevas haciendo toda tu vida, ¿cómo vas a tenerle miedo a hacer un examen… si llevas toda la vida haciendo exámenes como este?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-2813290252474491244?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2813290252474491244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2813290252474491244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/03/para-selectividad.html' title='Para Selectividad'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-1930826904980601232</id><published>2011-03-06T07:14:00.001-08:00</published><updated>2011-03-06T07:14:15.615-08:00</updated><title type='text'>Orientación</title><content type='html'>He pasado el puente con un grupo de segundo de bachillerato. Hemos vivido unos días fantásticos, pero ahora me encuentro en la cama por culpa de la fiebre, por haberme abrigado poco. Me vienen, por ese motivo, y a la mente, un montón de recuerdos y de vivencias con ellos. Son sus últimos meses antes de entrar en la universidad y están repletos de dudas y de miedos. Muchos vienen a ti buscando una pista sobre la profesión que más les conviene. Te piden apoyo, pues no se atreven a escoger la carrera que desean. Y son capaces de meterse en Económicas con tal de no afrontar el desafío de llegar a ser lo que verdaderamente desean llegar a ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En un brindis sosegado, alguien entonó la palabra “futuro”. Y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Su futuro es un páramo sombrío. El propio de una generación que, por vez primera en demasiado tiempo, tiene peores expectativas que la de sus padres. A ellos les aguarda el vicio de acumular años cotizados, sin ninguna promesa. Y les hablan de carreras que llevan al paro, y que han de evitar, como si alguna pudiera librarles de la certeza de más de cuatro millones de desprecios. ¿Acaso hay alguna orientación válida para salvarse? ¿Pueden hacer algo para escapar del futuro que les aguarda? ¿Hay para ellos, en tal caso, un porvenir habitable? ¿Qué carrera tiene salidas para este laberinto en que hemos convertido el panorama laboral? Muy irónico eso de “tener o no tener salida”. Esa es la cuestión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La universidad se llenará pronto con los sueños de siempre, pero entran tristes, con las esperanzas mermadas y sobrias, pues todo el mundo les dice que les auguran tiempos difíciles, que habrán de venir para ellos días sin vino ni rosas. Vienen al mundo (laboral) con la desoladora aspiración de cambiar las cosas, pero nadie apuesta un duro por ellos. Como si los anteriores lo hubiéramos hecho mucho mejor. Son una generación condenada a priori, pues se dice de ellos que tienen una cultura estrepitosa, que no saben hacer oficio alguno, que no sirven, ni cuentan, que no pintarán nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Estos jóvenes tienen miedo, porque les recibe una sociedad con la mirada sucia, que les vaticina fracaso. Nadie les habla de victoria, ni de pasión. Nadie les enseña a ambicionar, a ganar, a darlo todo para conseguir lo que sueñan. Nadie les enseña a competir. Nadie les pide que luchen por sus sueños, que peleen, que le pinten a cara a los gilipollas conformistas que hemos construido esta sociedad moribunda. En tal caso, si volviera a ser joven, me bañaría de luz para pedirle a todos los viejunos, que habitamos el planeta, que nos dejen un hueco, que nos dejen crecer, sin tantos prejuicios, diciéndole “no” a los jóvenes, sin escuchar antes, ni siquiera, la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los jóvenes, los que este año mandaremos a la universidad, tienen miedo. Porque les hemos enseñado a tener miedo.  Nadie les pide que confíen y jamás escuchan un “confío en ti” de entrada, tampoco. La empresa no da trabajo. Hay demasiados abogados. Ya no se necesitan periodistas. Sobran enfermeros y se ha cubierto el cupo de fontaneros y de electricistas. Hay paro en la construcción y los ingenieros y arquitectos han de emigrar. ¿Acaso las humanidades sirven para algo, si no dan de comer? Ni el arte, o la música, tampoco el teatro, o la política, repleta de dinosaurios con el culo pesado. ¿Qué lugar queda para ellos, por tanto? ¿Qué orientación se le da a alguien que te pide un consejo laboral?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-1930826904980601232?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1930826904980601232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1930826904980601232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/03/orientacion.html' title='Orientación'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-8075626769444503321</id><published>2011-03-06T07:13:00.001-08:00</published><updated>2011-03-06T07:13:36.314-08:00</updated><title type='text'>Fahrenheit 451</title><content type='html'>El otro día, en un claustro, el coordinador TIC (que viene a ser el gran chamán de los ordenadores) nos sugirió que nos diéramos de alta en la página web de una editorial nueva que ofrece, de forma gratuita, la probatura de libros digitales para el aula. Nos habló de sus ventajas y, acto seguido, nos explicó que en Cataluña se ha bajado a los centros la partida presupuestaria destinada a libros para que necesariamente hayan de encargar libros digitales para los estudiantes. Las licencias vienen a costar unos treinta euros por grupo, mucho menos que el papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De pronto, imaginé una sociedad sin libros, donde los alumnos basen todo su aprendizaje en el contenido de sus portátiles. Se reduciría el peso de las mochilas, a menos de la mitad, y muchos arbolitos mantendrían su vida. Yo siempre fui un niño disperso. (Ahora soy un adulto algo disperso, también). Si se puede acceder a los manuales desde cualquier ordenador, se acabó el contratiempo de dejarte el libro en clase. Desde cualquier ordenador del mundo puedes ver tus actividades y preparar los exámenes, sin necesidad de tener a mano la mochila. Además, resulta más estimulante tener un libro interactivo, a lo Harry Potter, pues estos hacen parecer del cretácico a mis libros de Matemáticas, esos tan feos por los que algunos editores purgarían su tacañería visual… si el purgatorio siguiera existiendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los adultos del hoy lo somos todo por los libros. Llego tarde a la era digital, me temo. Me gusta tocar el papel de lo que leo y pasar página resulta tan proverbial que me aturulla que el grosor de lo leído sea siempre lo mismo, no sentir que avanza en nuestra mano el temblor de cada capítulo. Mi profesión delata que me gustan los libros. A pesar de lo cual, ¿acaso no es la escuela el paso lógico que puede llevar a que estos formatos se impongan? Si los libros de texto en formato digital machacan a los de toda la vida, esos mismos estudiantes no comprarán las novelas de Ruiz Zafón o de Pérez Reverte en papel. ¿Para qué? Si el papel pesa y pasa (de moda). Y no te habla. Ni puede cambiarse el tamaño de las letras en función de si la escena leída es erótica o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Fahrenheit 451 habla de una sociedad en la que los libros pasan a estar prohibidos y se encarga a los bomberos que, en caso de encontrarse con alguno, le prendan fuego. Leer te hace plantearte la vida de otro modo y, por ende, te hace más infeliz. No hay infelicidad para quien no escoge. La facultad de poder elegir te hace desgraciado porque, en caso de escoger, en caso de equivocarte, te pones triste y te entran ganas de llorar. Y todas esas cosas. De hecho, muchas veces siento que privar a nuestros alumnos de la educación sería una deferencia repleta de magnificencia, de cara al futuro que les espera. Los haríamos borregos felices, apegados al brillo turbio de la tele, de la pantalla del móvil, de los portátiles y de cualquier otro dispositivo electrónico que se pueda concebir y manipular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No sé qué pienso. Me da miedo este paso. Me aterra que se imponga el libro digital en las aulas. Será un avance y ya mismo lo veremos, pero no sé si me gusta. Más nos vale acostumbrarnos, pues tiene más ventajas que inconveniencias, pero no sé si me gusta. Solo se me ocurren detallitos en contra. En lo esencial reconozco que está bastante bien. ¡Qué sé yo! Mis recelos, como los de todos, se basan en una cuestión de melancolía y de miedo a envejecer. Supongo que todos, en el fondo, entendemos que los valores rectos son aquellos que se corresponden con nuestra infancia. ¡Y me parece tan lejana de pronto! ¡Me parecen tan lejanas aquellas aulas repletas de gomas de borrar y de sacapuntas! Sin pantallas de ordenador, ni cañones, ni pizarras digitales…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-8075626769444503321?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8075626769444503321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8075626769444503321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/03/fahrenheit-451.html' title='Fahrenheit 451'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-1635991044444514583</id><published>2011-03-06T07:12:00.003-08:00</published><updated>2011-03-06T07:12:55.550-08:00</updated><title type='text'>El campo</title><content type='html'>Profesora: Hombre, Manuel... ¡Tú por aquí! ¿Qué ha pasado? Alumno: [Gruñido de desaprobación]. Profesora: La última vez que hablamos me dijiste que intentarías que no volviéramos a vernos. ¿Te acuerdas de eso? Alumno: [Gruñido de desaprobación]. Profesora: ¿Qué ha pasado? Alumno: [Gruñido de desaprobación]. Profesora: Por favor... Si no me dices qué ha pasado... No podré ayudarte. Alumno: Es que el gilipollas ese... Profesora: Manuel, ya sabes que delante de mí no puedes insultar a otro profesor. Al que tú llamas “gilipollas”, es mi compañero. Venga, cuéntame qué ha pasado. Alumno: Es que el gilipollas ese me ha echado... ¡Y yo no he hecho ni ostia! Yo estaba tan tranquilo, se ha rallado, y me ha empezado a decir cosas. Yo le he dicho que me dejara y me ha echado. ¡Es que es es gilipollas! ¡Es gilipollas! Profesora: El profesor trata de enseñarte a comportarte, por tu bien. Alumno: [Gruñuido de desaprobación, mientras trocea un cuaderno].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P: Tú has pensado... que algún día... Todo esto acabará. Saldrás del instituto y tendrás que dedicarte a algo. ¿Sabes qué será de ti sin el graduado? A: ¿Para qué quiero yo el graduado ese? Ya se lo pueden meter por el culo los maestros. Yo voy al campo, con mi viejo, y en una mañana gano dinero para salir un mes. Y si no, trapicheando un poco, gano más en un semana que tú en un mes. P: Ya, pero tú sabes que la gente que trapichea acaba en la cárcel. Y el campo... ¿Quieres pasar toda tu vida en el campo? A: ¡Claro! El campo... En el campo no tengo que aguantar a los maestros todo el día dando por culo. Cuando voy al campo me pongo mi flamenquito to guapo y me fumo algo. Y no tengo que estar como los tontos esos, haciendo lo que dice el maestro todo el día. Solo les falta chuparle el culo. P: Si lo dices por tus compañeros... Algún día ellos ganarán más dinero que tú y quizá pienses diferente entonces, ¿no te parece? A: Estudiar no sirve para nada. ¿Para qué si tengo el campo? A mí no me gusta estudiar. Y leer y todas esas mierdas, ¿para qué sirve? Con lo bien que estoy yo en el campo, con los litros, escuchando flamenquito [y se pone a cantar]. P: Por favor, Manuel. Aquí no puedes cantar. Se supone que estás castigado. A: ¿Y quién eres tú para castigarme? A mí solo me castiga mi vieja, pero ella nunca me castiga porque sabe que no sirve para nada. [Y sigue cantando]. ¿A ti no te gusta cantar? A los maestros nunca les gusta cantar. P: A mí me gusta mucho cantar. Pero para todo hay un momento. Hay un momento para cantar y hay momentos para trabajar. Y al instituto no se viene a cantar. A: ¿Y por qué no? P: Pues porque si todos viniéramos al instituto a cantar, como tú, ¿cómo iría el país? A: ¿Y eso qué importa? P: A ti no te importa todavía, pero algún día te importará. Seguro que querrás tener una familia, comprar una casa... A: Maestra, ¿tú tienes moto? P: No. A: ¿Qué moto tienes? P: Te he dicho que no tengo moto. A: Ah, es verdad. Los maestros nunca tenéis moto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; P: Manuel, yo tenía un amigo que era como tú, cuando tenía tu edad. A: ¿Y se la calzó? P: ¿A qué te refieres? A: Maestra, ya sabes, que si tú y él... [y hace un gesto aclaratorio]. P: No, claro que no. Porque a mi amigo no le preocupaba su futuro y a mí no me gustaban los chicos que no estudian. A: ¿Entonces no se la calzó? P: No, Manuel. Te he dicho que no. A: ¿Tu amigo era marica? P: ¿Y eso qué tiene que ver? A: Seguro que era marica. P: No, no lo era... De todas formas, no deberías llamar a los homosexuales “marica”, porque eso es ofensivo. A: Maestra, ¿te puedo preguntar una cosa? P: Escúchame primero. Quiero hablarte de mi amigo. Él tampoco estudiaba, pasaba de todo y ahora... ¿Sabes lo que ha sido de él? A: ¡No me ralles! P: Manuel, tienes que saber lo que va a pasarte si no te tomas las cosas un poco más en serio. A: ¡Que no me ralles, coño! P: No te estoy rallando, solo trato de ayudarte. A: ¿Ayudarme? ¡Vete al carajo! Tú solo quieres comerme la cabeza, como los otros maestros, para que te haga caso. Pero... ¿sabes qué? Yo no le hago caso a nadie. Yo nunca hago caso. Y menos cuando alguien me quiere comer la cabeza, ¿sabes? [Se levanta y tira la mesa de un empujón]. P: Manuel... En ningún momento te he hablado mal. ¿Te parece justo que tú me trates así a mí? A: Ira... Ahora ve a mis viejos y les dirás que me he portado mal y todo eso. Anda y vete a cagar, que si tu novio no te hace lo que te tiene que hacer, yo no tengo la culpa. ¡Será mierda la tía!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-1635991044444514583?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1635991044444514583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1635991044444514583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/03/el-campo.html' title='El campo'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5691671339141389693</id><published>2011-03-06T07:12:00.001-08:00</published><updated>2011-03-06T07:12:22.694-08:00</updated><title type='text'>Competitividad</title><content type='html'>Lo cuento precisamente porque jamás me había pasado. Eso sí, estoy seguro de que esta columna va a herir la sensibilidad de muchos docentes andaluces. A mí, en otro tiempo, esta anécdota me hubiera resultado increíble e insultante. Sin embargo, tengo la dicha de ser el tutor del mejor cuarto de ESO de todos los tiempos. No tengo ninguna duda de que mi grupo conseguirá el pleno en junio, lo cual es milagroso en estos tiempos que corren, y además una parte importante de mis pupilos se van a llevar el sobresaliente de media. Me siento orgulloso de capitanear un grupo de alumnos que, frente a lo que suelo ver por ahí, tienen raza. Quieren ganar. Compiten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El viernes estaba en mi tradicional guardia de biblioteca cuando acudieron en mi busca cinco o seis de mis estudiantes más ilustres. En cabeza una chica que cosecha dieces como un apicultor picotazos. “Maestro, ha pasado algo terrible... Alguien de nuestra clase le ha dado el examen a los de la otra clase. ¡Y están preparando las preguntas en el recreo!” Reconozco que al principio no entendí muy bien el problema, pero luego me lo explicaron entre todos. “La profesora nunca cambia los exámenes y van a sacar mejores notas que nosotros. ¡Y no es justo! ¡Nosotros somos mejores que ellos y hemos estudiado más!”. Me sorprendió la rabia con la que hablaban. Su insolencia me sobrecogió. Jamás se me  había dado una situación parecida y no sabía cómo resolverla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Qué debía hacer? Podía decirles que hay que alegrarse por la suerte ajena y que ellos no necesitan ganar a los demás para sentirse bien (lo segundo no es cierto y lo primero no es imprescindible). Podría haberles dicho que son el mejor cuarto de la historia y que no pasa nada por compartir promoción con otros alumnos de sobresaliente, con o sin trampas. Pero les dije lo que pienso: que me encanta su actitud y que entiendo el enfado, aunque esta vez la situación no tuviera arreglo. Mi tutoría siempre quiere ganar. Si se organiza un concurso de la disciplina que sea, ellos se plantearán ser los mejores, pasar por encima de los demás, demostrar que son los más inteligentes y los que más se esfuerzan. Los más fuertes y los más guapos. No le tienen miedo a nadie (tengo músicos, superdotados y hasta una deportista de élite).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Les recomendé que le contaran a la profesora la situación, a toro pasado. Pero el otro curso va a enfadarse mucho. ¿Por qué está tan mal visto reconocer que para ti es importante quedar por encima de otro, máxime si estos han hecho trampas? ¿Por qué es preciso ocultar que encuentras tu gloria en la victoria sobre otros? Me imagino a dos atletas a punto de cruzar la meta diciéndose, como enamorados que tratan de colgar el teléfono, “no, gana tú. ¡Tú primero!”. ¡Ridículo! Yo soy funcionario porque le gané a muchos otros. Y no me gané a mí mismo. Le gané a otros doscientos aspirantes que, de buena gana, me hubieran partido la cara, como si estuviera afiliado al PP murciano, para quitarme la plaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sin embargo, lo que más me ha sorprendido no es la actitud de mis nenes. Lo más surrealista de todo es que todo el mundo al que le cuento el suceso opina que soy un hijo de puta por fomentar la competitividad, por decirle a mi tutoría que espero de ellos que sean los mejores y que si para ellos es un estímulo superar a sus homólogos, veo bien que traten de hacerlo. Todo el mundo me dice que tengo que enseñarles un montón de moñeces en las que yo no creo. Esa moñeces, me temo, son las que explican el paro, una parte de la crisis, el PER, y la falta de eficacia de nuestro sector privado. Fabricamos borregos a los que estamos enseñando que es malo pelear contra el que está al lado. Y encima los hacemos sentir mal, como si mis chicos no hubieran pasado la noche anterior estudiando hasta las tantas, sin hacer trampas, con la mayor honradez del mundo. ¿Por qué casi todo el mundo tiende a ponerse del lado del mediocre? ¿Qué tienen los ganadores que los hace parecer tan antipáticos? ¿Cuándo inculcaremos más competitividad y menos ciudadanía? ¿Acaso pensamos que el comercio chino que han abierto en el pueblo tendrá compasión del ultramarinos que tiene a su lado? Lo va a destrozar. Y destrozarán a nuestros jóvenes si no les enseñamos que, de vez en cuándo, no es tan malo sacar los dientes y morder con todas nuestras fuerzas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5691671339141389693?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5691671339141389693'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5691671339141389693'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/03/competitividad.html' title='Competitividad'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5522334674155477912</id><published>2011-03-06T07:06:00.000-08:00</published><updated>2011-03-06T07:11:44.129-08:00</updated><title type='text'>Bi</title><content type='html'>Ser bi es tener dos. Dos de lo que sea. Bimembre es que tiene dos miembros. Bicéfalo es que tiene dos cabezas. Bilingüe es, o debiera ser, el que tiene dos lenguas. Pienso yo que el bilingüismo perfecto es una utopía, sin embargo. Siempre pensé, y por desgracia ese siempre no ha caducado, que los alumnos que estudian en el extranjero volvían un poco alelados. Volvían, como poco, con ciertas palabras de más en una lengua que no les era propia. ¿Eso es ser bilingüe? Pocas cosas me dan tanta pena como ver a un nativo que pregunta “cómo se dice esto en español”. Asumo que hablar bien dos lenguas es bueno, que ser bi suele ser mejor que ser mono, pues los que son bi tienen, por ejemplo, el doble de opciones de ligar (que aquellos que solo hablan una lengua). Por desgracia, lo que me ha llevado a escribir esta columna es que estoy cansado de que se le llame bilingüe a cualquier cosa o persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los centros bilingües son, en Andalucía, institutos normales en los que algún profesor se ha movido más de la cuenta para conseguir una reducción horaria y una subvención. Son institutos normales en los que se dan clases normales. Eso sí, se suele contar con una línea de alumnos, un curso por nivel, donde se agrupa a los niños más buenecitos para recibir unas clases especiales. ¿En inglés? ¿En francésl? ¡Estamos locos! En español, como toda la vida. Son clases normales impartidas por profesores normales, como tú y como yo, que se han habilitado mediante la entrega de papeleo y de algún que otro examen guarrindongo, pero que tampoco son bilingües, ni especialistas en la lengua en la que pretenden impartir su materia (¿matemáticas en inglés? ¿En un instituto público?). Son gente, los profesores habilitados, que si bien pueden hablar bien inglés o francés, no poseen tampoco, en líneas generales, el nivel necesario para impartir de forma fluida en otra lengua que no sea la suya una clase. Que yo supere los exámenes del instituto de idioma no me convierte por arte de magia en profesor capaz en dos lenguas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Está bonito, nos viste a todos, presumir de que nuestros estudiantes salen del bachillerato con un dominio fastuoso de dos lenguas, al igual que dominan ya la informática de tal manera que todos, sin excepción, saben utilizar los ordenadores para aprender a aprender, para interactuar con el medio, y no solo para ver porno y descargarse series (?). Por desgracia, a efectos prácticos, a duras penas salen dominando el español. ¿Cómo vamos a pretender, en muchos centros, llamar al churro que les estamos aportando “educación bilingüe”? Cuando los informes revelan, y rebelan, que  nuestros alumnos son excretados con demasiadas carencias para expresarse y para comprender textos, no ya en inglés, sino también en españo, sacamos pecho y rellenamos prospectos de propaganda. ¿Estamos locos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me acuerdo de Dora La Exploradora. Vi el otro día un episodio y me quedé consternado. Surge, de entre las sombras dictatoriales de nuestra lengua, un muchacho vestido de mago que mezcla español e inglés. No habla ni lo uno ni lo otro. Se supone, eso dirá algún pedagogo progre, que es fabuloso que los niños aprendan a mezclar palabras, que alternen ambos códigos como dominan la fusión de ron y coca-cola. Fue ver al Mago de Dora y me acordé de nuestro bilingüismo de actividades sueltas, de aclaraciones entre paréntesis, de no sé hablar inglés y pretendo enseñar a hablar inglés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Vi en un episodio de los Simpsons que Marge pretendía ser profesora de piano sin saber tocar el piano. “Bastará con sacarle siempre una lección de ventaja al alumno”, dijo. Y algo parecido ocurre con los centros bilingües. Los políticos se hacen la foto y ocultan que profesores que no dominan dos lenguas tratan de enseñar a alumnos que no llegarán ni siquiera a dominar la propia. Eso sí, ¿saben la de pasta que se gastan en el experimento? Y la de votos que pretenden ganar. Además, por todos es sabido que es esta una forma preciosa para que muchos enchufados encuentren plaza, para que muchos patricios encuentren centros mejores, para que algunos vivan como reyes, mientras que otros nos quedamos con los despojos, con el resto de grupos que reclutan a los no escogidos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5522334674155477912?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5522334674155477912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5522334674155477912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/03/bi.html' title='Bi'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-7202693769285079121</id><published>2010-12-19T09:10:00.001-08:00</published><updated>2010-12-19T09:10:28.205-08:00</updated><title type='text'>PISA</title><content type='html'>Me prometí a mí mismo no escribir esta columna, pero me han vencido. El informe PISA ha dejado de tener interés comunicativo, pero la gente es muy pesada. Me aburre que el Madrid y el Barcelona siempre ganen (en gran parte por eso soy del Betis) y ya jamás me fijo en los datos sobre siniestralidad de las carreteras. En verano hace calor y en invierno frío. Inundaciones, cotas de nieve… Hay noticias que no son noticia. Como el estado de la cuestión de nuestra educación, por ejemplo. No tengo nada nuevo que decir, nadie se sorprende ya. (Aunque, tal vez, sí convenga hacer memoria, como todos los años). Los indicadores no indican nada. Más aún cuando algunos medios de comunicación destacan, encima, que hemos mejorado algo en comprensión lectora. Seguimos yendo como el culo (de los países de la OCDE) y debería estar prohibido por ley hacer una valoración positiva de lo que es evidente: nuestros resultados son un mojón. Un mojón en nuestro camino, que evidencia que vamos mal, que hemos de darnos la vuelta, pues estamos cada vez más lejos del destino, no más cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los primero alumnos de la ESO están llegando al mundo laboral. Se demuestra en los pequeños detalles, en cuestiones de forma: ortografía, falta de ingenio y mediocridad productiva. La cultura no está de moda. El esfuerzo no se valora. La competitividad está mal vista y nuestros objetivos son que los nenes sepan leer y hacer cuentas. Y echando cuentas, con calculadoras o sin ellas, echo en cara al modelo que hay que apostar a lo máximo para conseguir el mínimo. Los fracasados de hace un par de décadas, ahora serían estudiantes decentes, los que marcan el listón y el punto medio. Ahora bien, los humanos somos un poco anormalitos: vamos por camadas. Ahora pintan bastos, nótese el juego de palabras, y en otro tiempo éramos más finos. No corren buenos tiempos para la lírica, ni para la narrativa, aunque nuestros jóvenes sean unos artistas echándole teatro y cuento. Son rachas. Son rachas y modas. Y esta racha no es buena, por eso toca volver atrás y rescatar del modelo precedente los elementos que sí eran válidos, cambiando de ese modo la generación (perdida). Y todo el mundo sabe las causas de esta pérdida: la aplicación, a destiempo, de leyes que no eran necesarias. La falta de una alternativa eficaz para los alumnos que no superan ESO. La escasez de estabilidad en las plantillas. La ratio. El despilfarro que se hace de los medios y la paradójica carestía de otros. Profesores sin vocación por las vacaciones, o fritos a rellenar papeleo, en centros donde no se les permite hacer lo que deben. La pérdida del respeto. La desazón que produce en los progres la existencia de una ley universal del báculo: el docente manda, el alumno obedece. La pérdida de la tarima. Los padres y su permisividad. Los prejuicios hacia nuestro colectivo de una sociedad profundamente estúpida, que no sabe que las reivindicaciones del profesorado siempre repercuten en el bien común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El diagnóstico está claro. Todo el mundo conoce el problema. Todo el mundo conoce las soluciones. (Los sindicatos viven de exponerlas, de hecho). Y las mesas sectoriales, y los anteproyectos de LEY, y todas esas cosas feas, me hacen temer que el único problema aquí es de pasta. Si todos sabemos lo que pasa y estamos hartos de aparecer entre los últimos puestos del Informe, año a año, solo veo dos opciones: o las personas que tomas las decisiones son incompetentes o no se invierte suficiente dinero para revertir las tendencias, para implementar las ideas que todos tenemos y que siempre promulgamos con juicioso orden en las charlas del café. Descarto que los mandatarios sean ineptos, pues es un sacrilegio asumir que la democracia eleva a gente poco cualificada hasta ciertos cargos, y solo se me ocurre ver que los países más productivos se dejan mucho más dinero que nosotros en todo lo referente a educación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No sé si quiero ser padre. El otro día me di cuenta de que me da una pereza atroz transmitir una cierta cultura a mis hijos. Pienso en el modelo educativo en el que trabajo… y sospecho que los padres que consiguen que sus hijos entiendan algo del mundo, duermen poco, y se esfuerzan demasiado. Sin ellos estaríamos aún más abajo en PISA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-7202693769285079121?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7202693769285079121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7202693769285079121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/12/pisa.html' title='PISA'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-1482561791326917848</id><published>2010-12-19T09:09:00.002-08:00</published><updated>2010-12-19T09:10:03.227-08:00</updated><title type='text'>Índigo</title><content type='html'>Victoria, la chica de los ojos azules, la estudiante de la camiseta de “Me llamo Earl”, que siempre se sienta a mi derecha, y que tiene los cabellos rubios, me ha dicho que tiene depresión. Un amigo de su padre, un afamado psicólogo, ha estado charlando con ella. Sobre la vida y sobre el mundo. Tiene dieciséis años. Después de esa conversación ambos han llegado al acuerdo de que los sentimientos de Victoria no son muy normales (y, por tanto, ¿son nocivos?). Por ese motivo, porque lo anormal es peor que lo normal, ha venido a contarme que tiene un problema. Poco antes la he visto entrar en la biblioteca, apesadumbrada, con los puños apretados, y con ganas de llorar. No estoy seguro, pero creo que ha estado buscando en el diccionario qué significa tener depresión (aunque yo le hubiera recomendado que buscara mejor el significado del adjetivo “raro”). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La tengo delante (o es como si la tuviera delante) y quiere saber lo que pienso. Todos los años reparto una hoja en blanco a mis alumnos y les pido que apunten, en quince minutos, todas las palabras que conozcan con la letra P. Es una forma sencilla de cuantificar su capacidad de expresión. Ella dio unos resultados muy anómalos: superó ampliamente a los demás compañeros y utilizó una serie de palabras que casi ningún adulto emplearía. Recuerdo uno de sus exámenes: estaba repleto de ilustraciones sobre nazarenos ensangrentados, a modo de ejemplificación. Me hizo gracia porque el sentido del humor es una marca evidente de inteligencia. La mayoría de la gente estúpida que conozco trata de enmascarar su propia estupidez aparentando que las cosas no les hacen gracia (en realidad, su problema es que no saben captar la ironía). Pero Victoria es audaz y decidida, y tiene una cautivadora forma de encarar la vida, aunque eso la lleva a regodearse en el dolor, a exagerar lo que siente, a llevar su autocrítica hasta niveles desaforados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No, Victoria. Tú no tienes depresión. Tu única enfermedad se cura sin medicación, pero es muchísimo más grave: se llama adolescencia. Y la adolescencia es así, es lo que tiene y lo que tienes. Odias el mundo y el mundo te odia. Y te agobian problemas que no existen, o que existen a ratos, y generas otros con la esperanza de sentirte más viva. Pasas al día seis horas sentada escuchándome a mí (y a otros adultos), ¿cómo no vas a estar loca por padecer anorexia, ansiedad, manía persecutoria o conductas disruptivas? Algo tendrás que inventarte en lo que pensar mientras nosotros te hablamos. Algo tendrás que hacer para desengrasar tus neuronas, que juegan al ajedrez y que planifican de más. Has de amargarte, amarte, amar y desnutrirte, porque estás aprendiendo a vivir, y en ese proceso hemos de probarlo todo: hacernos daño, infringir daños, destruir todo lo que nos fue impuesto y desnaturalizar nuestra propia existencia. Correr todos los riesgos y saltarnos todas las normas es bueno, porque te llevará a construir otras reglas, constituyentes de un nuevo orden, más justo. Has de llorar cuando te pillen. Hacerlo mal, dejando cabos sueltos, para tener una excusa para volver al lugar del crimen, para borrar las huellas, para mirar la cara del asesino, sintiendo que todo encaja, aunque no deje de ser, en suma, un mero proyecto de caos aparente. (Seguro que tu habitación está desordenada. Eso también denota creatividad y un fuerte mundo interior).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No tienes depresión. Ni estás loca. Eres inteligente. Probablemente ese sea el problema. Todos los años tengo delante a chicos que no controlan su propia creatividad, que afrontan problemas que les superan porque están muy por delante de lo que deberían estar sintiendo. No te engañes, esos son los elegidos, los que únicamente tienen la llave para cambiar el mundo, para reventar y reinventar los verdaderos cimientos de nuestras ciudades. Victoria, no todos somos iguales. Eso es tan obvio como que tú no tienes depresión. Eso sí, ¿has oído hablar de los niños índigo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-1482561791326917848?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1482561791326917848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1482561791326917848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/12/indigo.html' title='Índigo'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-8925519313658504121</id><published>2010-12-19T09:09:00.001-08:00</published><updated>2010-12-19T09:09:35.117-08:00</updated><title type='text'>El túnel</title><content type='html'>Recuerdo aquella columna con mucho orgullo. Conté la historia de un chico del Centro cuyo padre tenía el síndrome de Diógenes. Unos días antes llegaron los civiles y se lo llevaron. Me tocó explicarle a aquel señor, cuyo olor corporal horrorizaba a nuestra orientadora, que estaba embarazada, que no volvería a ver a su hijo. Se lo habían llevado y no me permitían decirle a dónde. (A decir verdad, yo tampoco lo sabía con mucha precisión). Recuerdo cómo lloró, cómo gritó, cómo maldijo al cielo y cómo yo estaba convencido de que me pegaría. A mí o a mi director. O a ambos. Creo que es lo que yo hubiera hecho de estar en su situación. No. Se vino abajo. Lloró como solo lloran las personas que no sabrán recuperarse jamás del golpe. Aquel hombre, al fin y al cabo, estaba enfermo y no volvería a ver jamás a su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Aquel hombre, el padre de Juan, del niño que hablaba con las gaviotas, murió pocos meses después. Me dio la noticia un antiguo alumno, que se metió en mi coche. Abrió la puerta del copiloto y me lo soltó a quemarropa con la puerta cerrada, porque no quería que se enterara nadie de la calle, no sé bien por qué. A decir verdad, desde mi ingenuidad, todo aquello me resultaba muy emocionante. Como el narrador que soy, aunque últimamente ejerza poco de ello en mis columnas, sabía que aquella era una historia preciosa. Sin muchos escrúpulos la conté. Y me sentí bien cuando varios lectores me felicitaron por lo bien que había plasmado el drama humano, la dureza de ciertas vivencias que siempre se ceban con los bajos fondos. (Me sentí un escritor comprometido, pensé que Larra se sentiría orgulloso de mí). Más aún, sentí que ser profesor te permite ayudar a los más necesitados y llegué a la conclusión de que somos todos muy santos y muy divinos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Han pasado cinco años y creo que no volvería a contar aquella historia. Juan, el niño que jugaba con las gaviotas, ha cumplido los dieciocho y le han devuelto las riendas de su vida. El problema es que es ahora un juguete roto. Se crió sin familia y era frágil y puro. Verlo entre los otros me hacía imaginar a El Principito sentado en las rodillas de una prostituta. Aquel niño fue insultado y escupido, porque jamás se sociabilizó, pues era de otra especie. Jamás nadie supo decirle lo que necesitaba saber: nadie lo enseñó a defenderse. Para sobrevivir los adolescentes atacan a los que son más débiles. Juan era más débil que todos los demás niños y, por ese motivo, recibió tantos golpes. Todos lo utilizaron como bidón de fuel emergido entre los restos del naufragio. Arramplaron con su luz para apoderarse de un poco de autoestima. Se creían fuertes porque no eran tan débiles como Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; He vuelto a verlo. Me sorprendió y mucho. Estaba en un descampado y poco o nada queda de la luz del niño que jugaba con las gaviotas. En solo cinco años se ha convertido en un delincuente precoz. Su irrupción en mi barrio puede que guarde relación con el cristal del coche que el otro día me destrozaron. Me cagué en los cabrones que lo habrían hecho, obviando que esa persona puede que fuera mi Juan. Obvié que hace unos años pasé más tiempo pensando en cómo contar su historia que en buscar la fórmula más adecuada para socorrerlo. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Y si él la ha lanzado contra mi coche tiene derecho, pues está libre de culpa. Juan, ni más ni menos, es el resultado de la tardanza de Asuntos Sociales, de las trabas mentales de sus padres, de mi propio pasotismo, y de todo aquello que habrá vivido en estos años, sin familia y sin cobijo, en un centro de menores, rodeado por otros juanes como él. O peores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Soy un hipócrita. Y me siento, y declaro, culpable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-8925519313658504121?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8925519313658504121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8925519313658504121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/12/el-tunel.html' title='El túnel'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-4914714065804858726</id><published>2010-12-19T09:08:00.002-08:00</published><updated>2010-12-19T09:09:04.114-08:00</updated><title type='text'>Autoridad del profesorado</title><content type='html'>El otro día vi una noticia interesante. Un alumno había insultado a un profesor y había sido condenado a no poder acercarse al perímetro del que había sido su centro educativo. Recibió un castigo de adulto, aunque era todavía menor de edad. La noticia reabría el debate social sobre la idoneidad de concedernos a los profesores el rango de autoridad y sobre cómo se capearían los dislates de la Ley del Menor, desde dicha condición. Un castigo semejante se impondría por la ofensa hecha a un civil o contra un policía, ¿por qué a nosotros, por sistema, no se nos protege igual? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No comprendo las manifestaciones sobre cuestiones maniqueas (del tipo “no a la guerra”, “el paro es malo” o “las patatas fritas son sabrosas, aunque engordan demasiado”). Eso sí, lo que aún entiendo menos son aquellas reivindicaciones sobre las que hay consenso, pero que no se conceden. De sobra es conocido por todos que hay un serio problema de disciplina en las aulas. Sería hipócrita si no digo que ahora mismo estoy en un centro donde los alumnos, en líneas generales, dan asco de lo buenos que son. No obstante, no por ello olvido lo que he vivido en otros centros y en otros años. En este gremio mío la gente ve su película, pero olvida que hay muchas otras. Hace varios años que no tengo problemas serios dentro de clase, pero eso no hace que entienda menos necesario pelear por aquellos que han de estar en institutos más complicados. Hay profesores para los que dar clase supone arriesgar su integridad física. Solo el que lo probó lo sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Para todos ellos, para los alumnos de esos centros, para los padres de todos esos alumnos, para los comerciantes de la zona, para los conserjes y jardineros, que nosotros recibamos el rango de autoridad es positivo y urgente. Pondría fin a la desprotección con la que muchos trabajan. Sería un sustento legal idóneo de cara a llevar a cabo nuestra labor a diario y con decoro. Nos devolvería a la posición, por encima de la tarima, que jamás debimos perder. Y no niego que habrá quien se aprovechará de forma insidiosa de ese rango, pero como siempre será una asquerosa minoría. Solo eso. La mayoría de los profesionales con los que he trabajado buscan lo mejor para los alumnos siempre. Y con autoridad lo seguirían buscando. La mayoría de los profesores a los que conozco desean hacer mejor su trabajo y piensan, pensamos, que nuestra figura ha de tener el reconocimiento social que merece... porque ello hará que la sociedad se vea beneficiada. Y no hablo de dinero, esta vez. Hablo de respeto. Hablo de que todos los políticos dicen que la educación es muy importante, que la formación es la clave para salir de cualquier crisis, y a la hora de la verdad nos vemos solos y pisoteados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; He leído un millón de panfletos, de todos nuestros sindicatos, reivindicando que se nos conceda el rango de autoridad. Sin embargo, todavía no he escuchado a nadie que no esté de acuerdo con esta petición. Nosotros lo pedimos, pero no sé quién está diciendo que no. Los padres dicen que quieren profesores que se impongan. ¡Hasta los alumnos se quejan si no les impones autoridad! Comprendo que mi formación, y rango, no ha de llevarme a ser un pacificador del mundo. No quiero poder sacar una placa, estando de paisano, y gritar “alto, soy profesor”. Pero en mi centro, y en sus alrededores, parece justo que estemos tan protegidos como un portero de fútbol en el área pequeña. ¡Pobre del que nos toque! Porque llueve sobre mojado y nos han tocado mucho. Todos los meses hay agresiones, aunque solo unas pocas salgan a la luz. Todos los días recibimos ciberacoso, ya hablaré otra semana del tema, y mi sola palabra ya debería bastar para zanjar ciertas investigaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si por casualidades de la vida este artículo cae en manos de algún político, trato de persuadirlo recordándole que se apuntará un tanto, si nos dan lo que pedimos. Creo que todos los medios le reirán la gracia, pues esa gracia es justa y legítima. Además de populista (que no solo “popular”), es consensuada, pues toda la sociedad la demanda. Sé que legislar conforme a lo que la gente pide y necesita es poco divertido, pero tiene también sus ventajas: tienes a tus trabajadores más contentos y les es un poco menos duro digerir que les vas a quitar media paga de Navidad. No pido ordenadores, ni despachos para todos, pues todo eso es caro. A veces las cosas inmateriales son las que más ilusión nos hacen (ese es, al menos, el espíritu de “la Navidad sin regalos”, a la que nos están avocando este año). Con más máquinas de café y con un poco de más autoridad, el mundo será un entorno más próspero y habitable. Brindo por ello.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-4914714065804858726?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4914714065804858726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4914714065804858726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/12/autoridad-del-profesorado.html' title='Autoridad del profesorado'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3039126090318463441</id><published>2010-12-19T09:08:00.001-08:00</published><updated>2010-12-19T09:08:30.328-08:00</updated><title type='text'>Harry Potter</title><content type='html'>Que me llamen oportunista no me importa. Alguien oportunista es aquel que aprovecha sus oportunidades, lo cual no puede ser tan malo y, menos aún, en los tiempos que corren. Sí es cierto que, desde hace años, quería escribir una columna sobre la saga de los Slytherin y de los Gryffindor y que la hago coincidir con el lanzamiento de la película correspondiente al último libro. Tan desventurada coincidencia se debe a mi mala memoria. He tenido que ver miles de carteles en todas partes para recordar que tenía un encargo que satisfacer. Y aquí me hallo. Para dar mi opinión, por si le sirve a alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cuando estábamos en los cursos más altos de Filología solíamos hacer análisis de Harry Potter en los cambios de clase. Nos hacían gracia datos tales como que Snape, apellido que viene a significar 'serpiente', el símbolo de su casa, tenía un nombre de pila latino (Severus) que coincidía a la perfección con su rasgo espiritual más sobresaliente. Nos gustaba ver cómo había símbolos bíblicos, ¿acaso Albus no es un trasunto de Dios?, cómo Cancerbero aparecía, junto a elementos celtas, cómo fusionaba la Rowling un universo, nunca mejor dicho, de mitologías. Siempre, por ello, coincidíamos en que era una saga con una pluralidad muy notable de lecturas. Eso era lo que nos gustaba: satisfacía muchos horizontes de expectativas. Un adolescente podía seguirlo encaprichado de los amores de Hermione y Ron, mientras que nosotros discutíamos memeces (por supuesto los amoríos siempre serán más importantes que cualquier étimo). La calidad de un texto, no pocas veces, deviene de la mirada de quien lo contempla. Y de sus prejuicios, a ello voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Harry Potter es una saga moderna, de excelente creación, un trabajo cuidado y ordenado, que crece con sus lectores, en un hito sin precedentes en la historia de la Literatura. De hecho, el último volumen de la saga es una novela adulta, madurada, de tempo lentísimo, en comparación con los anteriores, introspectiva, donde el personaje pasa más de medio libro reflexionando, preparándose para afrontar su propio destino, tratando de entender la muerte... Preocupaciones todas ellas mayúsculas y cuyas enseñanzas asociadas no le vendrían nada mal a más de un adulto, con los que me cruzo cada mañana. No es un libro para niños, por tanto, porque la autora es consciente de que, a esas alturas del pastel, sus polluelos son ya pollos. El mismo grosor del tocho lo acredita. Es una saga didáctica porque, de conseguir acabarla, has dado el paso y te has convertido en lector. Puede que no te ordenes mago ni bruja, pero sí lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y hablando de “brujas”... Me encanta cómo la obra aborda el tema de la paridad, de la coeducación, del sexismo. Hay un mensaje muy didáctico detrás de todos sus enfoques, pero en especial sobre este. La proporción de magos-brujas es constante en todas las esferas de poder. Compiten juntos, trabajan juntos, y en ningún pasaje del libro se aclara una cuestión que los adolescentes asumen como natural, pero que no lo es tanto: las lideresas de la obra no lo son por una cuestión de cuota, sino de carisma. Harry es un hombre, pero Hermione demuestra más valía que él, casi siempre. No es menor la importancia de Minerva, que la de Severus. Además, se desposee a la palabra “bruja” de toda connotación peyorativa, presente desde siglos ha, y se la equipara a la de “mago”, donde por derecho ha de estar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El respeto relativo a las normas, la valentía, el (a)precio de la ambición desmedida, la búsqueda del sentido último de nuestra vida, la importancia del estudio... Son muchos los temas que aborda Harry Potter con cierto éxito, todos los postulados transversales que deseemos tratar se encuentran ejemplificados. Por eso me da mucha lástima escuchar a algunos adultos, profesores de secundaria, despotricar contra estos libros, sin conocerlos, decir que no es literatura, sino un subproducto comercial. Sí, lo reconozco: yo soy fan. Y alguna que otra vez he recomendado en ciertos cursos de la ESO la lectura de Harry Potter. Y volvería a hacerlo, que conste, porque los cánones literarios evolucionan y me escandaliza mucho más que siga habiendo profesores carcas que mandan la Celestina en tercero de la ESO, que afrontar que a veces las modas tienen detrás una razón de ser que las ampara. “Algo tendrá el agua cuando la bendicen”, me decía mi abuela.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3039126090318463441?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3039126090318463441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3039126090318463441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/12/harry-potter.html' title='Harry Potter'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5054797106497065322</id><published>2010-12-19T09:06:00.000-08:00</published><updated>2010-12-19T09:07:58.623-08:00</updated><title type='text'>Investigación forense</title><content type='html'>María Teresa es una profesora sagaz y completa. Aun en los tiempos que corren, los alumnos guardan silencio por su sola presencia. Sin embargo, María Teresa es comprensiva y cercana, cariñosa, incluso. Se preocupa por sus alumnos, los cuida, está atenta a las necesidades que todo grupo presenta para aportarles lo mejor de sí misma. La anorexia, los embarazos precoces, los casos de acoso... ¡El universo no guarda secretos para María Teresa! Observa la mirada cómplice de dos alumnos y sabe qué travesura han perpetrado. Podría, a decir verdad, calibrar el cuándo, el dónde y el por qué, sin interrogatorios. Lee la realidad como solo los grandes periodistas, de la talla de Javier Caraballo, saben hacerlo.&lt;br /&gt;Toma la tiza, mientras una brizna de luz entra por la ventana proyectando su halo protector sobre la mejilla de una de sus alumnas. Un ojo morado. Se aproxima y la examina, sin llegar a invadir su espacio. “Pobrecilla”, se piensa. Haciendo memoria recuerda de pronto que un día, durante un examen, contempló a aquella misma chica con un corte muy profundo en el brazo derecho. Recuerda, rememora, que siempre carga la mochila en el mismo hombro. Su archivo mental se retrotrae y se da cuenta de que la adolescente que está frente a ella pertenece a una familia desestructurada: sus padres están separados, según se comentó en una junta de evaluación. De hecho, se rumoreaba que la madre de ella había rehecho su vida y que aquella chica no guardaba muy buena relación con el compañero sentimental de su madre.&lt;br /&gt;Todas aquellas señales físicas... María Teresa, mientras explicaba, no pudo dejar de reflexionar sobre las evidencias. Aquella chica tenía un carácter fuerte y algo agresivo. A veces la había visto peleando en el patio, con otros compañeros. Incluso una vez, mientras hacía guardia de recreo, María Teresa pudo escuchar cómo su alumna relataba que había sufrido una paliza la tarde anterior. Mientras lo narraba se reía y por eso no dio mucho crédito a lo escuchado. ¡Era un mecanismo de defensa! Ahora todo encajaba y se lamentó no haber actuado con mayor celeridad.&lt;br /&gt;El protocolo es claro. Primero hablaría con los padres de la joven. Si la custodia la tenía su madre, esta lo negaría todo. Le diría que su compañero sentimental tenía una buena relación con su hija y que todo iba correcto. En paralelo, el padre estaría más abierto al diálogo, pero también más carente de información. Lo único malo de estos casos es que no sabes si te dicen la verdad, si verdaderamente existe un problema, o si te están dando la razón con la finalidad de herir a su ex pareja. Es frecuente que el progenitor que no tiene la custodia te diga “que el comportamiento de la niña está mucho peor, puesto que su madre la ha puesto en contra de mí... y la ha hecho vivir en una continua frustración”. ¿De qué serviría escuchar todo aquello, una vez más? Habría de derivarla al Orientador del Centro y, desde él, a un psicólogo. Hay que evaluar el impacto emocional de la situación y dilucidar quién es la persona que le está infringiendo los malos tratos.&lt;br /&gt;María Teresa estaba explicando integrales, pero estaba completamente distraída. ¡Hay que ser desalmado para pegarle a una niña! Aquella chica había tenido una infancia dificilísima y ni siquiera ahora la dejarían ser feliz. Asuntos Sociales ya no actuaría. Tenía ya diecisiete años y esos son demasiados: la mayoría de edad andaba cerca y ¿de qué serviría quitar la custodia pocos meses antes de los dieciocho? A pesar de lo cual, ¿acaso alguien que cumple los dieciocho tiene potestad real para emanciparse? ¿Con qué dinero? ¿Con qué ayudas? Quizá aquella chica estuviera viviendo un auténtico infierno y nadie pudiera ayudarla.&lt;br /&gt;Tocó el timbre. Al terminar la clase, le pidió a su alumna que permaneciera en el aula. Ningún compañero se extrañó. No hubo reacciones de ningún tipo, aunque estuvo atenta para percibirla. Cuando todos se marcharon, tomó su mano con ternura y con ternura comenzó a relatarle todos los datos que tenía: el golpe del ojo, aquel corte, su tendencia a coger la mochila siempre con el mismo hombro, las peleas de los recreos, su agresividad manifiesta... Le contó cada detalle con mesura. Cada observación. Confiaba en que se abriera. Podía ayudarla.&lt;br /&gt;Helena se rio.&lt;br /&gt;-No, profesora... Creo que lo ha entendido todo mal. Soy cinturón negro de aikido. Una de las más jóvenes de toda Andalucía, por cierto. En mi deporte es inevitable llevarte alguna paliza de vez en cuándo. ¡Llevo los golpes con resignación, pero no quedan estéticos! Agradezco su interés... pero le pido que la próxima vez me pregunte antes de iniciar ninguna investigación forense.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5054797106497065322?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5054797106497065322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5054797106497065322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/12/investigacion-forense.html' title='Investigación forense'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-9188122035182697912</id><published>2010-11-14T09:58:00.000-08:00</published><updated>2010-11-14T09:59:28.554-08:00</updated><title type='text'>La columna más bestia de la historia</title><content type='html'>Imaginen que van por la calle. Acaban de salir del banco. Llevan, pongamos, cuatro cientos cincuenta euros encima. Con ese dinero van a pagar el alquiler o la hipoteca. Están felices. Brilla el sol. Las palomas del parque están contentas. Por desgracia, la raza humana no es buena siempre. Se dan la vuelta y un despiadado ser se está colando a hurtadillas junto a su cartera. Les pega un tirón y se lleva todos esos ahorros. El grito es ensordecedor y espanta a las palomas del parque. Puede que hasta el sol deje de brillar con tanta fuerza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Es bastante comprensible, y pido perdón a mi editor por esto que voy a hacer ahora, que sintamos ganas de cagarnos en la madre del ladrón que nos ha quitado una suma semejante de dinero. Si queda poco coeducativo, me da igual cagarme en su padre, también. O en cualquier miembro o miembra de su entorno o familia. El caso es cagarse en alguien, lo reconozco. Reitero: más de cuatrocientos euros, ¿y me van a privar también del privilegio de decir alguna barbaridad? Primero llega la rabia. Después la cara de tonto. Todo eso se va, pero el dinero no vuelve. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Aterrizo: asumo ahora que alguien, una especie de Grinch, un hombre malvado, pretende robarme el espíritu de la Navidad. A mí y a mis colegas. Siento parecer materialista, puede que lo sea, pero es que generalmente trabajo por dinero, no sé ustedes. Los profesores tenemos sueldos normales, pero somos un colectivo raro porque trabajamos por dinero. En época de bonanza económica nadie repartió sus beneficios entre nosotros. En esos días de vino y rosas, no tuvimos subida de sueldo. Por el contrario, cuando las cosas comenzaron a ponerse feas, fue a nosotros a los que se llamó insolidarios y a los que se nos quitó más de cien euros cada mes. Pero no. No es suficiente. Ahora alguien se acerca a nuestras carteras con disimulo para robarnos, reitero, más de cuatrocientos euros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Entiendo que no está bonito cagarte en la familia de ningún político, máxime si tiene poder para conseguir que amanezcas muerto. Es algo que está feo. Pido perdón a los lectores, por tanto. No quiero escandalizar a nadie. Seguro que todos piensan “eh, se le ha ido la olla al Profesor Cuyami”, pero es que estoy un poco cabreado, no sé si se me nota, porque me van a dejar la paga extraordinaria a la mitad y parece ser que ya no tiene arreglo. Si te da coraje que un desalmado te robe más de cuatrocientos euros de la cartera, en plena vía pública, todavía fastidia más que unos cuantos meses antes ese mismo chorizo te haya dicho que le sobra el dinero (si alguno no capta la analogía que piense en la última campaña electoral y en los famosos cuatrocientos euros que ahora estoy pagando a no sé qué interés). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si a un profesional, con contrato indefinido, se le baja el sueldo... eso es ilegal. Sin embargo, a los funcionarios, que se supone que somos el súmmum de la gente privilegiada, nos han cambiado las condiciones laborales y no podemos ni quejarnos. Es como si el jefe les llega mañana y les dice que va a pagarles la mitad. Porque a él le apetece. Porque no supo gestionar bien la empresa. Porque está triste o porque se ha gastado el superávit en putas. Demandaríamos al jefe y probablemente los tribunales nos darían la razón. Los funcionarios no lloran. Los funcionarios hemos de dar gracias, sospecho, por existir, por el aire que respiramos, porque se nos concede el derecho a seguir vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si mañana, a la salida del banco, un ladrón me quita cuatrocientos euros, les aseguro que haría todo lo posible para que esa persona termine en la cárcel. (Y para que me devuelva el dinero, claro). Lo denunciaría. Le pondría al cobrador del frac, o a un torero, o a un nota vestido de pollito, en la puerta de su casa. No queda bonito, para los turistas japoneses, que haya varios miles de pollitos de dos metros en la puerta de Moncloa. Pero sería lo suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me he quedado bastante a gusto. Esta columna no sirve para nada. Mañana envolverá pescado en el mercado (si es que alguien tiene dinero para ir al mercado a comprar un artículo de lujo como es el pescado). Eso sí... ¡cómo desahoga! Al fin y al cabo, si nos quitan el derecho al pataleo, a un pataleo vigoroso y terco, si nos prohíben escribir columnas tan bestias como esta, ¿a qué seguir viviendo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-9188122035182697912?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/9188122035182697912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/9188122035182697912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/11/la-columna-mas-bestia-de-la-historia.html' title='La columna más bestia de la historia'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5431649064835976515</id><published>2010-11-14T09:48:00.000-08:00</published><updated>2010-11-14T09:55:20.543-08:00</updated><title type='text'>Sobre los comentarios (2)</title><content type='html'>Sé que alguna que otra vez he dicho ya cosas al respecto, pero lo vuelvo a recordar, por si alguno no se ha enterado ya. No publicaré amenazas de muerte que sean anónimas. Si alguien quiere hacer comentarios sobre mí, decir lo malo que soy, o solicitarle al destino que me envíe un cáncer de pancreas, que diga su nombre completo y su DNI. Y os garantizo que así nos reiremos un rato todos. Es muy fácil atacar cuando la persona a la que atacas no podrá defenderse. (Aunque hoy en día, gracias a las direcciones IP, te llevas unas sorpresas de lo más jugosas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, que conste que lo que hago es leer las dos primeras líneas de los comentarios. Si me gustan, sigo leyendo y los publico. Si no me gustan, los borro sin seguir leyendo. Si alguien busca pluralidad, le puedo recomendar otros foros. Aquí no hay pluralidad, ni la habrá. Aquí me limito a dejar constancia de algunas de mis columnas por si le interesan a alguien. No daré pie a nadie a insultarme, ni contestaré gilipolleces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguno tiene tiempo libre, que se acoja al PLAN DE CALIDAD. O que redescubra la masturbación. O que haga SUDOKUS. Aquí no son bien recibidos los que se divierten tratando de hacer daño. (Y menos tratando de hacérmelo a mí, como es lógico). Si a alguno mi sola existencia le conmueve, que no entre. De ese modo le será más fácil olvidarse de que existo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5431649064835976515?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5431649064835976515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5431649064835976515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/11/sobre-los-comentarios-2.html' title='Sobre los comentarios (2)'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3453695420567157221</id><published>2010-11-01T08:43:00.002-07:00</published><updated>2010-11-01T08:44:07.839-07:00</updated><title type='text'>Caderas</title><content type='html'>He llamado a esta columna “caderas” porque quiero hablar de las “cátedras” y me parece muy obvio llamarla “cátedras” porque no deja nada a la imaginación ese título. Y lo llamo “caderas” y no “cátedras” porque ambas palabras proceden de la misma raíz latina y quiero dármelas de listo, esta vez. Son un doblete, que se llama, que es cuando un étimo perpetra dos evoluciones, una culta y otra popular. Ahora bien, ¿de qué me sirve saber todo esto? ¿Para qué me sirve ser tan listo? [Nótese la ironía, revestida de arrogancia]. No me sirve para nada... ¡porque nunca podré ser catedrático! Lamento que esto suene a rabieta de niño pequeño, pero es que me indigna que, ya que soy funcionario, me esté prohibido llegar más lejos en mi vida (laboral). He de asumir, y no quiero, que me irá mejor durmiendo más horas de siesta por las tardes. Dormir no gasta y últimamente me cuesta llegar al final de mes con algo de dinero en la cartera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hace muchos años, en una galaxia muy lejana, había una figura (ahora en extinción) que tenía una serie de privilegios sobre el resto de mortales: podían escoger grupos, ostentaban la jefatura de departamento y eran mirados con lupa y con una mezcla de envidia y de admiración por la sociedad. En la búsqueda de un mundo en el que todos hemos de ser más iguales, y donde los que tienen más capacidad deben arrodillarse y pasar por la puertecita del perro, se pensó que no era justo que unos cobraran más que otros por hacer el mismo trabajo. Se quitaron las cátedras y ahora, hoy en día, los únicos catedráticos que varan por ahí son los rescoldos de un antiguo emporio. Algo así como los últimos samuráis de lo suyo: ya no nace ninguno nuevo, pero no han asesinado a los que quedaban. Siguen por ahí, coleando, los que no se han jubilado, todavía. ¡Qué cosas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y digo yo: ¿por qué no? Yo quiero ambicionar. Quiero tener la oportunidad, que no el derecho, de intentar cobrar más, de levantarme por las mañanas un poco más motivado. No quiero sentir que con venticuatro años resolví mi vida. No es justo. No lo quiero. Cuando saqué las oposiciones todo el mundo me decía eso mismo y ahora, después de cinco años, me da muchísimo coraje que así sea: no quiero tener la vida resuelta, quiero poder promocionar, quiero poder ascender, como los hijos de mis vecinos. Produzco más si sé que puedo mejorar mis condiciones laborales. Seguiría formándome si eso puede llevarme a vivir mejor. Será que soy egoísta o que el altruismo siempre naufraga en el mismo punto: si hay otro mejor que yo, no me importa hincar la rodilla, pero no compito si no tengo nada que ganar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No me molesta que haya catedráticos, claro, pero me molesta no poder serlo yo, algún día.  Esa es la paradoja: aceptar los privilegios de otros se lleva peor si esa opción tú no la has tenido. Pero los admiro, de hecho, puesto que ellos pelearon por un cupo menor de plazas y demostraron ser los mejores de su especie. Y ser los mejores no es malo, como parecen inculcarnos los que son mediocres. No se debe pedir perdón por ser de los mejores, incluso. De hecho, deberían pagarte más por ser de los mejores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Este tema lo tenía en mi libreta de pendientes desde hace mucho tiempo. Lo que me ha llevado a redactar por fin este texto reivindicativo es que me he enterado esta mañana de que hay comunidades autónomas donde han regresado a secundaria las cátedras. En las últimas convocatorias de oposiciones se han habilitado una serie de plazas para ello... y nadie ha muerto. No ha perecido nadie pisoteado, ni se han visto escenas similares a las de El Corte Inglés en rebajas. La gente, docentes que han llevado una carrera ejemplar, han concurrido para demostrar que son buenos profesionales, especialmente buenos. Visto así, creo yo, no está tan mal la cosa. Podría decirse que queda hasta bonito para la foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si la sociedad admiraba a los catedráticos, si los profesores (no he escuchado a nadie opinar lo contrario, cada vez que sale el tema) deseamos que vuelvan, si los propios catedráticos reivindican su vigencia, si no hacen daño a nadie, salvo por el pago de un complemento que tampoco justifica su supresión, ¿por qué no abrimos el debate? ¿Por qué no aceptamos, sin más, que a veces los tiempos pasados fueron mejores, en algunos aspectos? Reconozco que cualquier tiempo pasado no fue mejor. Pero en educación... demasiadas veces lo parece.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3453695420567157221?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3453695420567157221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3453695420567157221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/11/caderas.html' title='Caderas'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5777468783710884077</id><published>2010-11-01T08:43:00.001-07:00</published><updated>2010-11-01T08:43:37.003-07:00</updated><title type='text'>Tornos</title><content type='html'>He visto por televisión que en un instituto catalán se han instalado tornos a la entrada del recinto para que los nenes (imagino que también los profesores) certifiquen su entrada en el edificio. Me imagino a hordas descomunales de carne fresca tratando de pasar por un angosto filtro, como el caldo que supera las troneras de un colador. Demasiado esfuerzo para poco tropezón. Y me imagino también los tropezones, las caídas, las carreras, los alaridos del último minuto, como si todas las eventualidades de la vida fueran tan arrogantemente férreas como los turnos de una fábrica de los primeros años de la era industrial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En mi IES los padres reciben un SMS a los pocos minutos de que sus hijos se hayan escapado de clase. Tenemos una PDA y esta, cómo no, está conectada al Gran Hermano que todo lo ve. Creo que Orwell en alguna febrícula primaveral debió soñar con Séneca PDA, o con PASEN, o con HELVIA, con cualquiera de las plataformas que nos permiten crear subnormales más dóciles. Pero subnormales. La sociedad actual está compuesta por gente de bien que se saltó alguna que otra clase de vez en cuándo, certifico. Muchos de los seres vivos a los que admiro no hubieran picado en tiempo y forma en los tornos de sus IES, cuando eran jóvenes. Sin embargo, ahora son individuos productivos y hasta respetados. Será que todos aprendemos desde la aceptación de las normas, pero también desde la rebeldía hacia ellas. Hoy en día los adolescentes, para mi gusto, empiezan a tenerlo demasiado difícil para hacer travesuras y las travesuras también forman parte del proceso educativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A lo que voy: ¿acaso lo que nos hace crecer no es la facultad para equivocarnos, para transgredir según qué normas, para escoger lo que verdaderamente deseamos? Es una verdad universal que aquellos jóvenes enclaustrados bajo la mayor de las disciplinas morales, en material sexual, luego tienen un despertar erótico exabrupto, antinatural y hasta escandaloso. El exceso de represión es tan trágico como la laxitud. Tan peligroso es pasarse como no llegar y, traducido a la materia en la que nos encontramos, sigo pensando que no está bonito fiscalizarlo todo tanto, alienar al individuo de su obligación de “escoger correctamente”. Si imponemos, si obligamos, si lo regulamos todo, no estaremos formando, estamos adulterando: yo también querría saltarme las clases si fueran tan sumamente obligatorias. No enseñamos a elegir aquello que es positivo, simplemente restringimos la oferta de errores posibles, no ampliando la de aciertos. Quien no escoge, no acierta. Simplemente, pervive. Quien no escoge, no vive, no existe, no piensa: no es persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por momentos creo estar hablando como un pedagogo, así que me callo, pero quiero hacer antes una lectura social, mucho más que dura. Algo falla, algo está podrido, en una sociedad en la que es necesario imponer normas que son lógicas, que cualquiera, incluso un adolescente, entendería que son innecesarias. No me preocupa que mis alumnos justifiquen o no sus faltas, pues ellos saben que faltar está mal y llevarán la penitencia en su nota. Ese es su asunto, esa es su responsabilidad: escogen correr un riesgo y son plenamente conscientes de cuál es el peligro y la consecuencia directa. Tarde o temprano tendrán que aprobar la asignatura y si no es en junio, será en septiembre o no será: no me quita el sueño. No me incumbe cuál es la problemática que hay detrás, aunque me preocupe, aunque deba conocerla: es su problemática y así debe ser, pues ellos escogen arriesgarse. No solo no es bueno evitar que los individuos cometan errores. También es malo. Tan malo como el modelo educativo que lastra el derecho a la educación en virtud de su obligatoriedad. Si no se escoge, no se acierta. Si algo es obligatorio, jamás podrá llevarnos a acertar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5777468783710884077?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5777468783710884077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5777468783710884077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/11/tornos.html' title='Tornos'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5991443289285901448</id><published>2010-11-01T08:42:00.001-07:00</published><updated>2010-11-01T08:42:24.928-07:00</updated><title type='text'>Aspirantes a la cárcel</title><content type='html'>He tenido conocimiento de una actividad, que se está desarrollando en algunos centros educativos, y deseo compartirla con todos vosotros para generar un poco de polémica, como siempre. Como podrá intuirse por el titular de este artículo, me imagino que esa es su razón de ser, la dinámica guarda relación con la cárcel. Más aún, con los presos. Si alguien con dos dedos de frente está leyendo esto pensará “qué novedad: pedirle a los alumnos que ayuden a los presos a escribir más correctamente, a modo de voluntariado”. Lo acepto: no es una genialidad que nuestros chiquillos, clases medias del incipiente porvenir, dediquen su tiempo a humanizar a personas que lo han perdido todo, llevándoles ropa o cuitas. Está bien y es sano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pero no. Es al revés. ¡Tachán! Llega aquí el golpe de efecto que de mí esperaban. Son los alumnos los que están llamados a aprender de los presos. Los presos son llamados a compartir sus experiencias, a transmitir la incidencia que han tenido las drogas en sus vidas, para mostrar testimonios de maltrato, delitos e infortunios, toda suerte de actitudes de lo más educativas. En algunos lugares se lleva a los presos para que relaten sus correrías, sus hazañas, un poco como el Aripreste de Hita relataba sus golferías con el pretexto de ser un contraejemplo, de ser vistos por las futuras generaciones a modo de antihéroe. Sin embargo, ¿eso sucede acaso? ¿Acaso alguien era capaz de leerse el infumable “Libro de Buen Amor” sin el morbo consabido de aprender mucho en la materia de las cosas obscenas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Defiendo las dos posturas, como si fuera un columnista serio, y que cada cual se quede con la que desee. En primer lugar, es cierto que los presos son personas, en la mayoría de los casos, a las que hace bien comuncarse, sociabilizarse, sentirse útiles, expresarse, mostrar lo que han vivido. A nuestros alumnos, además, les llega un testimonio vivo, directo, que se presenta en un formato llamativo. Se cuenta que algunos han acudido al IES hasta con grilletes para salpimentar un poco más el asunto. Asumo que nuestros estudiantes, en general, gastan poca atención en algo de lo que se les dice. Por ello, si las lecciones sobre la vida son asumidas de un modo más eficaz por alguien que lleva un pijama (alegórico) de rayas, sean bienvenidos. Nuestra sociedad, nuestros centros educativos, han de estar abiertos a la realidad, integrando a todos los colectivos excluidos o en riesgo de exclusión social. No es positivo alejar a nuestros estudiantes del mundo de las drogas, de las lacras sociales como la prostitución o la fuga de capitales. Todo acaba por descubrirse y es mejor, cómo no, que ciertas cosas se aprendan pronto y en compañía de un adulto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sin embargo, y paso a la segunda postura, todos aquellos que trabajamos con adolescentes sabemos que ellos, en la mayoría de los casos, son especialistas en buscarle la dimensión lúdica y lúbrica a todo... pero no la dimensión educativa. Son especialistas en obtener la información que nadie desea darles: cómo se consigue la droga, cómo se comienzan las ventas, qué es legal y dónde están los límites. Quién sabe si estas prácticas no despertarán en ellos más interés por dichos campos paralaborales, nuevos estímulos, por labrarse un futuro... dentro del hampa. Además, todo adolescente que se precie admirará más al excluido, al que está fuera del sistema, a todos los que transgreden las normas, que a sus aburridos profesores. Yo también los admiraba, y no me refiero a los profesores, cuando tenía su edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No se llevan abogados. Se señala a ciertos individuos e implícitamente se les llama fracasados. Nos regodeamos de no ser como ellos, de no haber acabado (de momento) donde ellos. Pero no se lleva a un notario, ni a una jefa de ventas de una organización prestigiosa. No se nos muestra el ejemplo positivo. ¿Acaso no sería más eficaz mostrar la vida más próxima a las películas de Disney, contando que aquellos que hacen las cosas bien salen beneficiados, que el karma imprime su enseña en todos los que trabajan por sacar el país adelante y no por meter en él más droga? ¿Tan difícil es ayudar a los alumnos a sentirse motivados, insuflarles las ganas de cambiar el mundo, de un modo sano?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5991443289285901448?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5991443289285901448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5991443289285901448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/11/aspirantes-la-carcel.html' title='Aspirantes a la cárcel'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-8505767465999404909</id><published>2010-11-01T08:41:00.001-07:00</published><updated>2010-11-01T08:41:52.189-07:00</updated><title type='text'>¿Huelga?</title><content type='html'>Se puede tirar de hemeroteca y se verá que, en estos cuatro años, las he hecho todas. Hice las huelgas de interinos, no siéndolo, y también las de funcionarios. Me faltó tiempo para parar cuando agredieron a un compañero mío y, por supuesto, reivindico más dignidad, más coberturas, menos enchufes y más salario, cada semana. Por pedir, que no quede. Y más en vista de la importancia que nuestro gremio posee para la sociedad, y la poca cuenta que nos echan, con demasiada frecuencia, los medios y las autoridades. El problema es que, en este preciso instante, mientras escribo estas líneas, no he decidido si hacer la huelga, esta vez. Os quiero contar cómo me siento, simple y llanamente, por si le sirve a alguien o por si alguien me quiere ayudar a mí. Si alguien se siente como yo, que me escriba: me vendría bien cualquier consejo o afán de comprensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si voy a la huelga, me temo que no cambiará nada. De hecho, nadie tiene demasiado claro qué demonios demandamos. Si se buscan mejores condiciones laborales, me quedo fuera de cualquier petición. Si peleamos por estatutos más justos, poco me incumbe, pues yo no tengo. Si queremos que cambie el Gobierno, para eso están las elecciones. Si nuestro afán es reivindicar nuestro malestar por la situación generalizada del país… ¿Acaso no lo hacemos a diario, mientras tomamos café? Si voy a la huelga, perderé un día de salario, mientras que los sindicalistas que llevan las pancartas sí cobrarán su sueldo y sus dietas. Si voy a la huelga, se especulará sobre mi profesionalidad, los alumnos perderán clase, y los sindicatos se sentirán respaldados y sacarán pecho. No quiero que saquen pecho. No en mi nombre. No se lo merecen, pues viven mejor que yo el resto del año. No me siento defendido por la inmensa mayoría de ellos y no siento que yo deba defenderlos a ellos, esta vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si voy a la huelga, el Gobierno dirá que hemos ejercido nuestro derecho constitucional y que eso es bonito y entrañable. Los sindicatos dirán que los trabajadores somos los que tenemos el control del mundo, puede que hasta del universo, aunque eso no podría ser más estúpido. Si voy a la huelga, mis compañeros que trabajen ese día habrán de hacerlo doblemente, y mis nuevos jefes se plantearán cuál es mi ideológica política… puesto que la inmensa mayoría de los profesores de mi instituto han manifestado ya que no la harán. Puede que me perjudique hacer huelga, de hecho. No habrá piquetes, pero sí habrá piques si no voy a trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si no hago huelga, es posible que nada cambie. Sin embargo, el Gobierno no podrá decir que la incidencia del paro ha sido mínimo, puesto que eso sería dejar en vergüenza a los sindicatos, que son sus amigos. Si no hago huelga, me sentiré mal cuando vaya a trabajar, puesto que tengo muy claro que no se están haciendo bien las cosas, desde arriba. Si no hago huelga, será difícil quitarme la sensación de que podríamos haber hecho más, de que fue nuestro deber hacer más, de que es imprescindible hacer más para cambiar las estructuras de nuestro obsoleto país. Si no hago huelga, daré la espalda a muchas personas que están trabajando duramente por los trabajadores, por los funcionarios, por todos los profesores de Andalucía. Ellos, una minaría de su grupúsculo, superhéroes de un colectivo connotado de holgazanes, merecen todo mi respeto y respaldo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¡Estoy hecho un lío! Creo que voy a consultarlo con la almohada. ¿Huelga o no huelga? Y si la almohada no me saca de dudas, puede que lo decida  a cara o cruz. De hecho, si tiro la moneda y cae por el lado del euro, iré a trabajar para no perder mis setenta euros. Si sale la cara de Juan Carlos, por el contrario, creo que no iré a trabajar. (Siento la asociación de ideas, es bastante cruel y totalmente fortuita).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-8505767465999404909?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8505767465999404909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8505767465999404909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/11/huelga.html' title='¿Huelga?'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-135668979428096851</id><published>2010-11-01T08:39:00.000-07:00</published><updated>2010-11-01T08:40:24.186-07:00</updated><title type='text'>Opositores</title><content type='html'>Javier se sintió extrañado al repasar la lista de notas de su tribunal. ¿Cómo era posible que aquel chico, que salió tan desencantado del primer examen, y al que escuchó hablando con tantos titubeos, hubiera obtenido una plaza de funcionario? Lo agregó al Facebook y descubrió que estaba “en una relación con” una de las miembras de su tribunal. Javier pensó en interponer una reclamación, pero... ¿para qué? ¿De qué serviría? Todo el mundo sabe que las notas de oposición no tienen vuelta atrás, ni vuelta de hoja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Aida es una de las mejores opositoras del mundo. Obtuvo unas notas impresionantes y este año, nuevamente, estuvo por encima del nueve. Por desgracia, hace dos años no hubo ninguna plaza en su especialidad para opositores libres. Todos los que entraron fueron interinos. Dos años después, siendo ella interina, se tuvo que enfrentar con el drama de no ser “suficientemente interina”. Sin un diez de baremo, ser el mejor es secundario. Todo el mundo sabe que en estas oposiciones no ganan los mejores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Antonio, después de veinte años siendo interino, conocía a varios de los miembros de su tribunal. Al constatar que se quedaría sin una plaza por pocas décimas, llamó al móvil personal de uno de estos. Quería ver su examen, conocer el desglose de sus notas. Quería descubrir dónde se le habían escapado las décimas que lo separaban de la gloria. Ante su sorpresa, le dijeron que no se molestara en acudir. No le enseñarían el examen. Las calificaciones eran definitivas y nadie iba a explicarle el por qué de estas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Manolo se presentó con una programación de academia. Otra chica, en su mismo tribunal, tenía el mismo texto. Eso él no lo sabía, pero al terminar su exposición, su tribunal le hizo saber que dos de los apartados de ambos eran idénticos. No trabajará este año, por un ataque de honestidad. Se sentían indignados porque alguien hubiera osado a presentarse con un texto que no era propio. Se sentían ofendidos, muy dolidos, tan decepcionados... que pasaron por alto que todo el mundo copia sus programaciones, que es habitual traficar con ellas, que casi todos los que estamos dentro, tal vez ellos mismos también, lo hemos hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; N. es el peor profesor con el que jamás he trabajado. Es un impresentable en el sentido más pleno y específico de la expresión. Eso sí, tiene suerte. Es un pececillo engordado por un sindicato. Por fin, después de muchos años de no-trabajo, ha conseguido un puesto en el Olimpo. Si como interino era vago, no quiero ni pensar cómo será su carrera de funcionario de carrera. Nada sé de cómo fue su examen. No ha comentado nada a nadie. Es perro viejo y sabe que hay cosas que es mejor no contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Aquella chica, en la puerta del tribunal, me comentó que llevaba todo el curso sin estudiar porque su padre estaba al borde de la muerte. Llevaba papeles y su cara era icónicamente patética. Llevaba ropa vieja y el rostro amarillento. Era una auténtica perdedora. Me han contado que como funcionaria come gambas con entusiasmo y con ambas manos. No sé qué pasó entre un estado y el otro. No he seguido su historia, así que no tengo los detalles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sergio tiene una tara física impresionante: uno de sus dedos no se mueve de un modo normal. Tiene menos movilidad en la mano derecha por culpa de un accidente de moto, que tuvo cuando era más loco y más joven. Quién le iba a decir a él que ese accidente le permitiría ganar mil setecientos y pico de euros al mes, para toda la vida. Hay que cubrir las plazas de discapacidad y si tienes un médico generoso o un buen contacto... todo el mundo se encuentra algo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Silvia terminó la carrera, estudió muy duro y sacó las oposiciones a la primera. Por desgracia, Silvia es excepcional.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-135668979428096851?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/135668979428096851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/135668979428096851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/11/opositores.html' title='Opositores'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-4454295890108766845</id><published>2010-11-01T08:38:00.000-07:00</published><updated>2010-11-01T08:39:29.117-07:00</updated><title type='text'>Con Mermelada</title><content type='html'>Tengo nuevo claustro. Ahora vivo en otra ciudad y tengo mis cosas en cajas. De momento no estoy asentado y recuerdo, más que nunca, a todos aquellos profesores que dicen que nuestra vida tiene mucho de locura nómada. Despides (y despistas) a mucha gente y te regeneras en verano, esos veranos que nadie comprende, que nadie ajeno al gremio respeta. Todo es nuevo: cambian las normas, los nenes de primero nos reciben con portátiles debajo del brazo, se aprobó el ROC, aunque todavía no tengo muy claro en qué consiste, y recibimos a nuevos compañeros, procedentes de las oposiciones menos justas de la historia. Lo de siempre, más o menos, pero con tantos cambios que los que pierden la mirada en el pasado, se conduelen de que esta profesión nuestra esté más irreconocible que nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En el primer claustro de mi nuevo IES, un señor calvo, que tiene el regusto de cierto acento trasnochado de Albacete, pidió la palabra para hablar de dinero. "Comenzamos bien", pensé. Con su recordatorio del famoso pellizco, de nuestra bajada de sueldo del siete por ciento, inició un reproche holgazán, algo manido, sobre lo poco que la sociedad nos respeta. "Huelga de celo", dijo. Comentó que sería interesante hacer solo lo indispensable, suspender las excursiones, abandonar los grupos de trabajo, el seguimiento de la biblioteca, dejar de formarnos, quitarle al instituto todo aquello que no sea estrictamente indispensable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Me dolió. Y mucho. Porque creo, más que nadie, o tanto como el que más, en la necesidad de luchar, de decir las cositas claras... pero los comienzos de cursos deberían ser obligatoriamente ilusionantes para todos. Debería estar penado ir penando, perder la fe. Nos han pagado para descansar y yo me siento con ganas de volver a darlo todo, después de haber descansado; tengo muchas ganas de iniciar una nueva andadura, de buscar formas nuevas para explicar las adverbiales, de afrontar nuevos retos, con la certeza de que el sueldo es un pretexto para dar la vida por algo que verdaderamente vale la pena. En junio estaba quemado, claro, pero ahora ya no estamos en junio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Da pena que se hable de "huelga de celo", que nos conformemos con cumplir, en un trabajo pensado para gente con principios y sin mesura. Nadie toma una tostada soltera, sin nada que la cubra. Un universo de docentes-funcionarios, en el que los de música no den la nota, en el que los filósofos no se anden por las ramas y los de Educación Física no bajen los balones de las ídem, no me gusta: no quiero un instituto sin pasión, sin cosas superfluas, con tanto celo, sin vida alguna. ¡Los alumnos no tienen la culpa de que nos hayan bajado el sueldo! Ahora bien, tal vez el problema no sea ese. Creo que muchos se quejan del dinero porque no son capaces de asumir que perdieron esa pasión del "Cantar de los Cantares", puesto que lo único honrado, el año en que no me sienta nervioso la noche previa al inicio de un curso nuevo, sería colgarla tiza y dedicarme a vender pollos asados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    A mí las tostadas me gustan con mermelada y los institutos repletos de vida, con las uñas comidas en las manos de los alumnos nuevos, con carpetas de Maxi Iglesias forradas e impolutas, con nuevos politonos que tendré que fingir que no he escuchado. Un nuevo curso empieza hoy. Y es bonito estar de vacaciones, pero me he cansado ya de fingir que alguien me escucha cuando le encuentro un doble sentido a las cosas. Tengo ganas de regañar, de escandalizar, de seducir (en sentido etimológico) y de conmover, de mentir por fines justos, con la justa medida, que yo impondré pues soy referente de virtud y de orden, aunque yo mismo me salte mis propios dictados a diario. Añoro corregir faltas en los dictados, tensar los renglones torcidos, alzar el telón y explicar con tesón, miles de cosas que no le importan a nadie, tal vez ni a mí mismo, pero que siempre "entrarán en el próximo examen".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hoy empiezo mi quinto curso en EL MUNDO y he aprendido muchas cosas en todo este tiempo. Lo más básico, sin lugar a dudas, es que la clave para seguir haciendo lo que hago, con un poco de optimismo, es creerme que es posible alcanzar cosas que no son posibles. Tengo ganas de aportar algo, de entregar alguna clave que ayude a mis alumnos a ser más felices, signifique eso lo que signifique. Este curso será muy bueno y muy malo, me dice mi intuición. Como todas las cosas realmente importantes en la vida, me dice la experiencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-4454295890108766845?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4454295890108766845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4454295890108766845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/11/con-mermelada.html' title='Con Mermelada'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-2797471929500768633</id><published>2010-08-04T11:55:00.002-07:00</published><updated>2010-08-04T12:06:37.307-07:00</updated><title type='text'>Decíamos ayer... (explicación)</title><content type='html'>Hoy, día cuatro de agosto, he colgado muchísimas columnas (unas veinte). Los que me seguís por prensa habréis visto que no he dejado de publicar artículos en EL MUNDO cada semana, en ningún momento, como vengo haciendo desde hace cuatro años. ¿El motivo por el que he dejado de colgarlas en Internet? Que cada cual piense y se imagine una justificación plausible. No ha sido, en ningún caso, pereza o desgana. Ha sido, en todo caso, la asunción de un consejo... de un abogado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No han sido meses fáciles para mí, en lo personal. En realidad, nada importa mi vida personal, pues el que escribe (el personaje) no es la persona (quien vive). Y quien vive no le interesa a nadie, claro. Se sigue la vida del columnista, las desventuras de un docente anónimo. Yo, la persona, no importo. Solo soy el símbolo de mucha gente y ni siquiera tengo un nombre propio de pila. Ni más, ni menos. Hay quien no lo entiende, pero es así. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis jefes me han dicho que el año que viene sigo en EL MUNDO. Comenzaré en septiembre y será mi quinto año. Estoy muy ilusionado porque cambio de centro, como muchos de vosotros, y tendré nuevas aventuras que relatar, todas ellas ficticias, aunque inspiradas en mucha gente buena que habré de conocer, y también estoy ilusionado porque podré volver a colgar mis textos aquí. Espero que entonces... ningún compañero se dedique a proferirme amenazas de muerte a modo de comentarios anónimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pido perdón a todos aquellos que esperaran mis columnas y que, durante tantas semanas, se hayan sentido decepcionados por la prolongada carestía. ¡Aquí están! Y, cómo no, pronto estaremos de vuelta para tratar, cómo no, de cambiar el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo a todos y tened un buen verano. ¡Nos vemos en septiembre!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-2797471929500768633?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2797471929500768633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2797471929500768633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/deciamos-ayer-explicacion.html' title='Decíamos ayer... (explicación)'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-339722633393088780</id><published>2010-08-04T11:55:00.001-07:00</published><updated>2010-08-04T11:55:34.142-07:00</updated><title type='text'>Final de curso</title><content type='html'>Pensé que me daría más pena. Supuse que esta vez, al igual que en las anteriores, tendría dentro una ristra de cosas por decir, miles de palabras de gratitud y algún que otro vituperio. Siempre pensé que este final de curso, que este día final, que da al traste con un nuevo ciclo, sería más intenso, apasionado, visceral y potente. Sin embargo, mi cabeza ya no está aquí, ni da para más. Acudo a clase, en este día último, con la cabeza alta, con la moral tranquila, con la certeza de que todo está cumplido. Y no tengo lágrimas, ni miedos, ni mentiras; no me queda dentro ningún sentimiento ocre que epate algo. A estas alturas, después de cuatro años, no me despido tanto, ni arropo los destinos de los que han sido mis niños. Ya, a estas alturas, no me sacudo el polvo de los zapatos, ni me siento profeta que parte de ninguna parte, ni una parte importante del orden, ni del caos. Ya no temo convertirme en estatua de sal y miro hacia atrás, sin grima alguna. Simplemente, se acaba otro curso. Y, en la anormalidad más armónica, se juntan los nervios de los opositores, las despedidas, los ecos del Mundial, los calores y la calada firme del último paso. No estoy triste, ni alegre, simplemente ya no estoy. Ya no estoy dispuesto a sentirlo tanto, por eso ya no estoy. Y ya no quiero que me arranquen nada, porque ya no estoy aquí. Me hago mayor y lo noto, precisamente, en que las cosas ya no me importan tanto, supongo. Y no sé si es bueno o si soy malo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Recuerdo ahora el primer día en que llegué al pueblo. Todos los alumnos estaban en la piscina local. Me di un baño sabiendo que no podría volver a hacerlo desde el anonimato. Desde entonces, he bordeado el expediente disciplinario demasiadas veces. He descubierto que no vale la pena sobresalir, que nuestro sistema premia a los mediocres. Me he sentido esclavo, perdido, he naufragado en las peores carreteras y he vivido toda suerte de aventuras que no puedo relatar, aunque me muera de ganas. Y, ahora que toca marcharse, que cambio de centro, como tantos miles de profesores en toda Andalucía, me queda la eterna duda de no saber qué será de mí, quién ocupará mi plaza, me aterra saber que la lluvia siempre atraviesa los espectros y que los ecos del pasado son ecos, y que los ecos nunca dicen nada nuevo, ni interesante, solo repiten como un estudiante que ha copiado, las verdades que otro alguien ya no recuerda por qué gritó con tanta fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hoy empiezan las vacaciones de los niños. Las nuestras nos las tomaremos la semana próxima. Se inicia ahora un proceso feo de papeleo, en el que nos volvemos burócratas, verdaderos funcionarios. Me asusta el toque del timbre, cuando no tienes que volver al aula. A todos nos sobresalta, como el despertar de un sueño fresquito. Y, sin embargo, aunque los papeles no suelen darte malas respuestas, me pone triste ver este universo tan vacío. Me pone triste no tener réplicas, ver los pupitres huecos. Este trabajo, sin los alumnos, ¿qué sería? Si ellos se van, y se van hoy, nos quedamos huérfanos y viudos. Y resulta sencillamente imposible asumir que no los verás más, que ellos se quedan enclavados aquí, que yo me marcho, que ya no habrá más bromas, ni más golpes en la mesa. Qué distinta es esta despedida de la anterior... Sabría decir que ya no soy el mismo, pero no sabría razonar el por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Dice Sabina que “al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver”. No tengo ni idea de si he (o no) de regresar algún día por estas tierras. Supongo que no debo y supongo también que sí que lo haré. Cuando vuelves, me imagino, a un instituto en el que trabajaste muchos años atrás, permanecen los bares, dos o tres docentes, y poco más. Han edificado, las taquillas tienen nuevos propietarios y, sobre todo, y eso pica, los alumnos te miran del mismo modo en que mirarían a un comercial de Santillana. No quiero verme aquí de ese modo, sentirme un extraño, aunque asumo que los dos años que he pasado aquí son no más que una raya sobre el agua, un aguacero, que agrieta la tierra, que provoca desprendimientos y dudas, pero que siempre se pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hoy se termina el curso. Y hago las maletas. Y regreso a Ítaca, sin Penélope y sin Calipso, sin barco, sin dignidad, sin lustre, sin fuste, sin dolor: sin nada. Jamás fue tan literal, os lo juro. Hoy se marcha un curso y me recuerdo más joven, más loco, más hombre y más guerrero. Hoy se termina el curso y me acuerdo de Ángela, de María José, de Daniel, de Javier o de Encarnación. Hoy se termina el curso y me siento acabado, agotado, desolado... recordando que “desolar” es arrancar de la tierra los rastrojos para volver a sembrar de nuevo en tierra nueva. Hoy se termina un curso y solo Dios sabe, a ciencia cierta, lo muchísimo que amo este trabajo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-339722633393088780?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/339722633393088780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/339722633393088780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/final-de-curso.html' title='Final de curso'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-1583878058759670727</id><published>2010-08-04T11:54:00.001-07:00</published><updated>2010-08-04T11:54:50.934-07:00</updated><title type='text'>Selectividad</title><content type='html'>Esta semana se desarrollarán en Andalucía los exámenes de acceso a la Universidad. El año pasado tuve la inmensa suerte de corregir y aprendí mucho de aquella experiencia. Todo lo que viví me ha ayudado muchísimo a preparar a mis alumnos este año y, sobre todo, también a entender mucho mejor todo este proceso en el que miles de adolescentes se encuentran sumidos en este precioso momento. Esta columna surge con la vocación de tranquilizar a los alumnos de esta convocatoria, pero también a los profesores (que, no pocas veces, sienten que su dignidad docente pende y depende de los resultados que obtengan). Les voy a dar diez razones para tener confianza. Al fin y al cabo, van a examinarse de la Selectividad más fácil de toda la historia y suspender es altamente complicado e improbable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Primer motivo. Por primera vez desde que el hombre bajó del árbol, solo será obligatorio realizar cuatro exámenes (Lengua, Filosofía o Historia, Inglés o Francés y una optativa). Por tanto, eso de que las PAU sea una aventura agotadora... tiene poco de realidad y mucho de nostalgia. Serán además cuatro los días de realización de las pruebas, para solo cuatro exámenes obligatorios. Segundo motivo. Selectividad se aprueba a partir de un cuatro. Te hacen media desde el cuatro, si tu nota de bachillerato es superior al seis, como ocurre en la mayoría de los casos. Tercer motivo. La ortografía no resta en exceso, ni siquiera en Lengua. En algunas universidades andaluzas no se quitó el año pasado puntuación por las faltas, por más que los alumnos tuvieran docenas de errores. Cuarto motivo. Los porcentajes de aprobados rondaron, en la pasada convocatoria de junio, el noventa por ciento... ¡siendo más difícil aquella que la selectividad de este año! Por tanto, parece probable que en 2010 menos de uno de cada diez suspenda. Quinto motivo. En todas las pruebas hay dos opciones, con lo cual solo con dominar una parte del temario se ha de lograr el apto. No hay factor sorpresa en muchos casos: casi todos los profesores hemos vaticinado cómo será nuestro examen y casi nunca fallamos. Casi todo se intuye. Sexto motivo: en esta ocasión, podrán hacerse asignaturas “para subir nota”. Estas solo ponderarán si resulta beneficioso para el alumno. Esta opción, que nunca ha existido, reportará algunas décimas a personas que puedan necesitarlas. Séptimo motivo. En la Selectividad de este año se puede sacar hasta un catorce, puesto que se puede realizar dos asignaturas “para subir nota”. Por tanto, sobre la hipotética nota superior, un catorce, sacar más de un cuatro parece de risa. Octavo motivo. Cada corrector habrá de corregir, de media, unos trescientos exámenes. No es raro, por tanto, que a veces se tienda a ser generoso, por las prisas, pues la falta de atención beneficia a los exámenes corregidos, siempre. Además de eso, en la ponencia en la que yo me encontré el pasado junio, nos establecieron una nota media de la que no podíamos bajar (y que era superior al seis). Si tus exámenes corregidos tenían una puntuación inferior, como media, tenías que subir las calificaciones. Asimismo, teníamos terminantemente prohibido puntuar con 4'75. En esos casos, y para evitar reclamaciones, se nos “recomendaba” redondear al alza. Noveno motivo. Los alumnos tienen la posibilidad de reclamar y de pedir una segunda corrección, por si algo no fuera correcto en el proceso. Décimo motivo. Selectividad supone no más que una prueba de madurez. Los niveles establecidos en segundo de bachillerato son, en la mayoría de los casos, superiores a los de Selectividad. Si un alumno ha aprobado segundo de bachillerato, lo normal es que esté más que preparado para superar este trance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por desgracia, otra cosa será la entrada en la carrera de nuestros sueños. En esta ocasión, y eso supone un problema para los aspirantes vía PAU, los alumnos de FP de grado superior entrarán en la Universidad sin necesidad de examinarse con el resto. Por tanto, todos aquellos que lleven, pongamos, un diez de expediente, en una FP de administración, tendrán garantizada una plaza en Medicina. Puede ser, por tanto, el año de las FP y un mal año para aquellos que desean una plaza en alguna de las carreras más codiciadas. Afortunadamente, la oferta de plazas que ofrecen nuestras universidades es amplia y hay un lugar para todos. O casi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En fin, ¡que ya está! Nos disponemos a vivir la Selectividad más fácil de todos los tiempos y solo aquellos alumnos que se pongan más nerviosos de la cuenta, suspenderán. Por ello, hagan provisión de tilas, revisen los DNI, vean algún partido del Mundial en la tele, pues estudiar ya no sirve de algo, y disfruten de la experiencia... pues es apasionante. A mis alumnos de segundo de bachillerato siempre les digo que se inicia, tras todo este suplicio, el mejor verano de sus vidas. Para mí lo fue, sin duda. El año pasado todos mis alumnos aprobaron en Selectividad la asignatura que imparto y se lo aseguro, no es mérito mío. Si pudieron aprobar todos, teniéndome a mí de profesor, es porque aprobar Selectividad, con las normas actuales, está chupado. A pesar de lo cual, y aunque no sea necesaria, ¡os deseo mucha suerte a todos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-1583878058759670727?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1583878058759670727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1583878058759670727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/selectividad.html' title='Selectividad'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3508309861892187947</id><published>2010-08-04T11:53:00.001-07:00</published><updated>2010-08-04T11:53:53.213-07:00</updated><title type='text'>Encarni y el plafón</title><content type='html'>La muchacha que enseña a leer a los gitanos no sabe si pagar el alquiler de mayo. Imagino que en un mundo donde la gente se muere de hambre, donde el paro detiene en seco a demasiados espaldas mojadas, todo esto carece de importancia. Pero Encarni no sabe si pagar el alquiler y a mí me preocupan Encarni y su alquiler. Porque claro, ya ha pasado por seis sustituciones en lo que va de curso y, por supuesto, puede que su destino final no sea este. Sustituye a una mujer que sigue en la cama, son varios los días que tardará en dar una respuesta. Y, mientras tanto, ¿hará bien si paga el alquiler de mayo o se quedará colgada de él? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No recuerda dónde deja las llaves. Ralló el cómpact de Elefantes de tanto coche. Pasó ya por otras cinco casas y, por tanto, esta no es más que la siguiente (o la anterior, según se mire). El plafón de una de las lámparas es distinto, huele más a humedad la pared y el agua pesa sobre el estómago, como si llevara cal, si te atreves a beberla. ¿Y qué más da? Somos una raya. La muchacha que enseña a leer a los gitanos no sabe dónde vivirá en mayo y ya le robaron el mes de abril. Todavía está y ya la echo de menos. Y no ha prendido todavía los nombres de sus compañeros, ni de los niños, ni de los bares del pueblo. Y ya se marcha. O casi. Sigue siendo la nueva y pronto será la “antigua maestra”. Tiene gracia, aunque no la tenga. ¡Apura tus alas, Encarni! Detén el fuego inmortal y arde con él. Y entre tanto, ¿qué queda de ella allá por donde pasa? Algún niño, tal vez, en alguna futura reyerta tabernaria ¿recordará a la muchacha que le enseñó las reglas de la “b” y de la “v”? Solo eso. Lo que tocó aquel mes de abril, de alguna parte. Tal vez, sí. Emigra, dejando tras de sí los aperos de labranza sobre la colcha sucia del piso. Compilo gestos de dolor de todos aquellos que buscaron conocerla. Sin suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Encarni tiene la paciencia de quien se sabe inmortal todavía. Algo conoce ya de medicina: ¿cuántas semanas te pagan por cada enfermedad sustituida? Un esguince, quince días. Una hernia, tres semanas. Un baúl de opositora, que desordena en cada instancia, viaja con ella, en cada deambular frenético de su coche, marcando los bajos con el firme poco firme de nuestra comarca de mierda. Apura los sorbos de un nuevo amanecer, de un nuevo pueblo, de las riendas de una vida que la Administración no le entrega, ni le deniega: le sostiene en préstamo. ¿Qué vendrá después? ¿Llegará más lejos? ¿Sucumbirá en la nostalgia de sentirse exiliada de sí, una maestra errante, portadora de designios y presagios? Es interina. Es sustituta. Llega y se marcha. ¡La maestra de guardia! Que va donde nadie va y que siempre se escapa. Casi nadie la acoge por su nombre, por su cara bonita, sí. Por sus ojos verdes, de la bandera que le paga, dos meses tarde, pero que le paga, que siguen llorando por la música incompleta de cada despedida, por los susurros tercos que no supo barajar en manos nuevas. Por hacer lo que sabe. A ratos: sembrar los campos de albero, regar con su magia los rostros de los gitanos del cerro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Valga mi homenaje a las maestras del cerrillo, que se van antes de asentarse, que sustituyen, dejando tras de sí posos de juventud, rostros yertos cuyos rastros de café nadie sabe leer. Ni los posos, ni los textos. Valga esta columna para dar cobertura a la ilusión de los nuevos interinos, que prodigan prodigios en su procesión del fuero interno, por tantos senderos como la Administración contemple, sin más límite que junio, sin más sopor que el mañana que todavía permanece en blanco. Como el color que contrasta con el verde de sus ojos. Del color de la bandera que le paga dos meses tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No me canso. ¿Alguien lo piensa? Yo soy funcionario y cada día me pesa un poco más el culo. Si Espronceda la viera le dedicaría una canción, y se enamoraría de ella, estoy seguro, como al Pirata o al Verdugo. La canción del Interino: “Que es mi barco mi tesoro, /que es mi dios la libertad, /mi ley, la fuerza y el viento, / mi única patria, la mar”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3508309861892187947?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3508309861892187947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3508309861892187947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/encarni-y-el-plafon.html' title='Encarni y el plafón'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-2684635963427739805</id><published>2010-08-04T11:52:00.002-07:00</published><updated>2010-08-04T11:53:12.865-07:00</updated><title type='text'>Cada maestrillo...</title><content type='html'>Dicen que “cada maestrillo tiene su librillo”. Pues ya, ni eso. A la señora inspectora de nuestra zona le ha salido de donde dijimos que todos los profesores evaluemos con el mismo libro del profesor. Todos hemos de tener el mismo formato. Me explico: si yo pongo los positivos, pongamos, en la esquina derecha de la hoja, hago mal. Si yo pongo las notas de los exámenes con letras y tú lo haces con números, uno de los dos se tiene que fastidiar. Las ausencias, los retrasos... todo ha de ponderar igual en el cuadernos que utilizaremos para calificar el año próximo. De tal modo que aquel que tenga ya su costumbre, sus hábitos, su formato, ha de adecuarse a los patrones que entre todos decidamos (y que no serán, por tanto, propios de nadie).&lt;br /&gt;¿Qué mierda es esto? O sea, a ver cómo lo digo... ¿Qué se creen los providentes estos? ¿Qué se fuman en sus reuniones de inspectores? De verdad, siento volver a darle caña al mismo gremio de siempre, pero es que se lo merecen. Se le hinchan a uno mucho las narices cuando te miran con la cara transcendida y te dan lecciones estúpidas sobre lo que ellos ya no recuerdan cómo se hacía. Porque, vamos a ver si me explico, no es el hecho de tener que usar todos el mismo formato de cuadernillo del profesor, es que no sabemos qué irá detrás. ¿Qué será lo siguiente que nos unificarán? Si algo ha caracterizado siempre a nuestro gremio es la posibilidad de llevar a gala tus neuras con gran decoro: ¿acaso no puedes ya hacer nada que te caracterice? ¡Se busca que todos los profesores seamos iguales! ¿Todos tenemos que hablar, explicar y respirar igual? Y como ellos nos digan, de hecho, de la manera en que nuestra inspectora determine.&lt;br /&gt;Si cada maestrillo tuviera su librillo, cada maestro diría lo que estima más oportuno. Y entonces... ¿cómo sería posible controlarnos? ¡Seríamos libres! No se fían de nosotros. Los inspectores cuestionan nuestra autoridad, nuestra profesionalidad, nuestra buena praxis. Para colmo, la dirección de nuestro centro nos han prohibido quejarnos. Es mejor no cabrear a la inspectora, supongo. Porque los inspectores cabreados piden más papeles. Y eso es malo porque nos hacen trabajar más. ¡Y somos funcionarios, claro! ¡Y los funcionarios no queremos trabajar más, aunque lo contrario suponga vivir esclavizados!&lt;br /&gt;¡No, no y no! ¡Que no quiero! ¡Que no quiero que me cambien mi libro del profesor! ¡No quiero trabajar así! ¡Estoy harto del trabajo en competencias porque nadie es competente para evaluar competentemente una competencia! No soporto las pruebas de diagnóstico, la comparación de resultados, los informes sobre por qué los informes no están suficientemente informados. ¡Es estúpido! ¡Esta burocracia no sirve para nada! ¡Que nos dejen vivir! De un tiempo a esta parte, la inspectora ha hecho suyo uno de los despachos. Es como si viviera en el centro... ¿Acaso no se da cuenta de que nosotros estamos deseando que se dé la vuelta para hacer lo que nos da la gana? ¡Y ella siente que ayuda!&lt;br /&gt;Nos pasamos toda la vida luchando por proteger la diversidad de los alumnos... ¿y quién defiende la nuestra? Porque el sistema educativo enriquece porque somos diversos. En la diversidad está la diversión, de hecho. Si todos utilizamos el mismo librillo, y que conste que esto es solo un ejemplo sobre lo mismo de siempre, ¿dónde dejamos la libertad de cátedra? ¡Ah, ya! ¡Esa se derogó! Ese concepto ya no es actual y si lo utilizo parezco de derechas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-2684635963427739805?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2684635963427739805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2684635963427739805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/cada-maestrillo.html' title='Cada maestrillo...'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-7503468636274443489</id><published>2010-08-04T11:52:00.001-07:00</published><updated>2010-08-04T11:52:36.734-07:00</updated><title type='text'>Despedida del IES</title><content type='html'>En el fondo creo saber cómo os sentís. Tenéis miedo. Al futuro y al año que viene. Sentís nostalgia de los momentos vividos, de las horas en el patio. Estáis nerviosos, por las notas, por la selectividad, por todos los cambios que se acercan. Lleváis encima una buena carga de estrés. Estáis ilusionados porque todos vuestros sueños están más cerca. Sentís vértigo y miedo al fracaso. Recordáis a los compañeros que se han quedado en el camino, viejos amigos, antiguos novios… Os viene a la cabeza los nombres de los profesores que os hemos acompañado. Qué lejos quedan algunos… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenéis mucho miedo a caeros, porque la noria ha comenzado a girar demasiado deprisa. Y buscáis una mano a la que agarraros, pero descubrís que todos los demás tienen el mismo miedo que vosotros a no encontrar una mano como la vuestra. Tenéis ganas de llorar, de beber, de dar un millón de abrazos. Teníais muchas ganas de que llegara esta noche… pero ahora os aterra que esta noche se marche. Y sí: queréis escuchar que todo saldrá bien, pero nadie puede deciros el final de una historia que no se ha escrito todavía. ¡Porque es vuestra historia!  Como me pedís un solo consejo, solo uno, os diré que siempre vale la pena arrepentirse de más, que no de menos. Siempre vale la pena gastar los zapatos, temblar de frío, atreverse a cruzar la frontera, aunque solo sea para mirar hacia atrás y ver precioso vuestro pueblo repleto de estrellas y de luces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vosotros sois los elegidos. De entre tantos muchachos de la comarca habéis sido escogidos para representarnos en la Universidad, para ir a los ciclos superiores. Vosotros sois nuestra esperanza para construir un mundo nuevo: más justo, más sano, donde todos seamos un poco más felices. Y hasta aquí, os hemos acompañado. Ahora os toca a vosotros seguir solos y encontraros a vosotros mismos. Desde este momento, para la mayoría de vosotros, ya no somos vuestros profesores. Somos un trozo de pasado, que pronto se convertirá en leyenda. Y no olvidéis vuestra leyenda, pues todo lo que sois se explica desde aquí. Ya no sois niños, pero siempre seréis nuestros niños. Lo que os ha hecho ser quienes sois, nunca se apartará de vosotros, porque siempre os llevaremos dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Decir adiós es duro. Pero es bonito tener esa oportunidad. Vosotros, en este momento, tenéis la ocasión de decir a las personas a las que queréis que es así. Vosotros, en este momento, tenéis la oportunidad de decirnos que fue importante para vosotros todo lo vivido. Yo quiero comenzar. Quiero comenzar dándoos las gracias por devolverme la fe en un montón de cosas buenas, queridos bachilleratos: me devolvéis la fe en vuestra generación, pues sois un arma cargada de futuro. No perdáis la ilusión. No perdáis esa luz que hay dentro de vosotros y que brilla tanto. Por ella os admiramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esta es vuestra noche. Antes no sabía cómo empezar este discurso y ahora no sé cómo terminarlo. Disfrutad mucho esta noche y recordad que nadie podrá con nosotros. Ni selectividad, ni nadie. Porque valéis mucho. No permitáis jamás que os hagan sentir poca cosa. No tengáis miedo a perder y mucho menos a ganar. No temáis ser vosotros mismos, la mejor versión de vosotros mismos. Nadie podrá con nosotros. ¿Me oís? ¡Nadie podrá con nosotros! Y esta noche estamos aquí para celebrar que nadie podrá con nosotros, de hecho. Ni siquiera el tiempo. ¡Y mira que pasa rápido, sobre nosotros! Hace nada que habéis llegado y ya os marcháis. De haberlo sabido… ¡no os hubiéramos cogido tanto cariño!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Gracias por ser como sois. Os queremos mucho y este siempre será vuestro instituto. Hablo en serio: pronto nosotros no seremos ya vuestros profesores, pero este siempre será vuestro instituto. Me hubiera gustado encontrar palabras mejores y decir cosas más emocionantes, pero es que no sé qué deciros. Al fin y al cabo, y después de tantas horas juntos, nos va tocando quedarnos en silencio. Comeos el mundo, por favor. ¡Sed valientes! Y, si os queda algo de tiempo libre, hacednos alguna visita. Porque os vamos a echar muchísimo de menos… ¡Suerte en la vida!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-7503468636274443489?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7503468636274443489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7503468636274443489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/despedida-del-ies.html' title='Despedida del IES'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-7277042391785002817</id><published>2010-08-04T11:51:00.000-07:00</published><updated>2010-08-04T11:52:00.963-07:00</updated><title type='text'>El capricho</title><content type='html'>Sostengo que alguien ha decidido que perdamos el mes de julio. Sostengo que de aquí a unos años nuestras vacaciones se quedarán “solo” en el mes de agosto. Un compañero hace años me dijo que este tema es tabú. (Él llevaba veinte años temiendo por sus vacaciones de julio, del mismo modo en que yo tiemblo ahora). En los cuatro años que llevo publicando una columna semanal no recuerdo haberlo abordado, salvo de refilón, por cierto pudor malsano. Es como si a todos nos diera miedo de que se descubriera nuestro secreto, cuando llevamos toda la vida siendo señalados por ello. Es como ocultar un embarazo de ocho meses… De hecho, es más que posible que todo el sector no-docente lea este artículo y espete un “que se jodan” bastante sentido, tras exponeros mi inquietud. No dirán, me temo, un “que se fastidien”. Tampoco un eufemístico “que se chinguen”, ni nada parecido. Me temo que nuestras vacaciones remueven los ánimos más pausados y sacan lo peor de cada casa. ¡De cuánta falta de empatía adolece el mundo!&lt;br /&gt; Por si alguno no lo recuerda, he pasado cinco años en la universidad, he hecho un infumable curso (el CAP, que se parece mucho al nuevo MasterCAP, del que ya hablaré otro día). Después de eso, me expuse a unas oposiciones a las que concurrimos miles de aspirantes para no demasiadas plazas. Aquel día de julio gané un sueldo para toda la vida y dos meses de vacaciones al año. Si el sueldo no fuera el que es, si las vacaciones no fueran las que son, es posible que yo ahora me dedicara a otra cosa. Si te ofrecen unas condiciones laborales no está bonito que te las cambien, luego. ¡Digo yo! Los funcionarios, aunque nos rebajen el sueldo un cinco por ciento, también tenemos sentimientos. Las universidades están abiertas y las oposiciones, también. Al que le gusten nuestras condiciones… está abierto a presentarse. ¡Eso es más productivo que quejarse y patalear como niños pequeños! Si te duele un ojo, la solución a tu problema no está en meterle un dedo por el ídem a la persona que está junto a ti.&lt;br /&gt; Yo envidio profundamente al maquillador del “Sé lo que hicisteis”. Su trabajo tiene muchas ventajas, igual que el mío. Pero no deja de ser un privilegiado, dentro de un colectivo que pasa miles de horas de pie. El trabajo que me concede dos meses de vacaciones es el mismo que puede hacer que cualquier día un adolescente me parta la cara. Es el mismo trabajo que solo es superado en bajas por depresión por los funcionarios de prisiones. Todo el mundo señala que admira mis vacaciones, pero luego me dicen que “no serían capaces de aguantar a los niños”. No se entiende lo uno sin lo otro, pues ambas dimensiones van de la mano. Los trabajos no se parcelan: no se elige lo bueno de uno y lo mejor de otro. Son compartimentos estancos. Aquel que quiera dos meses de vacaciones estará expuesto a vivir a quinientos kilómetros de la dirección de su DNI, por ejemplo, como a mí me pasa. Si compensa o no, ya es cosa de cada uno. Lo que tengo claro es que la envidia es muy mala y que solo es superada, como lacra humana, por la estupidez. &lt;br /&gt; No vivimos tan bien. No somos privilegiados: estamos dentro de los funcionarios tipo A que menos cobramos. Que tengamos dos meses de vacaciones, julio y agosto, no es un capricho. Cuando llegan las vacaciones muchos papás y mamás se agobian porque no saben qué hacer con sus nenes tantas horas. Nosotros los tenemos nueve meses y, para más inri, no tenemos a dos o a tres. Tenemos cientos de hijos. (Y no nos toca llevarlos al cine, sino enseñarles Matemáticas). Hijos que nos cuentan sus problemas, inquietudes, que nos buscan, nos encuentran, nos hieren y nos aman. Lo he contado miles de veces: este no es un trabajo normal, es emocionalmente muy fuerte. ¡Por eso tenemos tantas vacaciones! Está la opción de pasar de todo, de ser un funcionario de la tiza, ¡claro!, pero si verdaderamente hemos de formar seres humanos, el primer paso ha de ser no perdernos a nosotros mismos. Solo el que lo vive sabe hasta qué punto podemos llegar quemados a junio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-7277042391785002817?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7277042391785002817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7277042391785002817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/el-capricho.html' title='El capricho'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5795470430239861390</id><published>2010-08-04T11:50:00.002-07:00</published><updated>2010-08-04T11:51:25.857-07:00</updated><title type='text'>Cinco por ciento</title><content type='html'>Honestamente, pocas cosas me preocupan menos que el dinero. El desamor, el Mundial de fútbol y, si me apuras, hasta la política... todo ello es más importante.  Para mí. Atesorar dinero, acumularlo por acumular, me parece una idiotez. Es cierto que tener dinero te permite hacer cosas y hacer cosas está bien. Comprar cosas no está mal. Por tanto, tener dinero es bueno, ¡a qué negarlo!, pero no es tan bueno como malo no tenerlo. No tener dinero sí es algo grave. No tener dinero sí te lleva irremediablemente, en esta sociedad nuestra, a tener muchísimos problemas. Tener dinero, por el contrario, no te permite conseguir las cosas que verdaderamente nos hacen felices. Al menos, yo lo veo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Tras esta lección de educación en valores, que no termino de creerme ni yo, aunque haya sido sincero en ella, quiero comenzar pidiéndole perdón al mundo por ser funcionario. Lo siento: yo saqué unas oposiciones tipo A. Sé que hay a quien le molesta nuestra existencia. No presumo de ello, pues yo soy profesor, y no me siento cómodo bajo la etiqueta de funcionario. ¡Pero lo soy! ¡Ya es hora de salir del armario y de reconocer mi condición! ¡Se da la casualidad de que competí contra muchos otros y que gané! Desde aquí, y con algo de retraso, pido perdón por ello. Y ya que lo soy, me defiendo por serlo: lo que tenemos, nos lo hemos ganado. Le pese a quien le pese. Nuestras condiciones laborales son las que son y, aunque es comprensible que nos bajen el sueldo un cinco por ciento, tenemos derecho a quejarnos. A ningún trabajador le gusta que le alteren su nómina, a la baja, o que le supriman prestaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que por el hecho de que haya otros en peor estado, no tienes legitimidad para quejarte tú: eso es una auténtica gilipollez. Nos quejamos por la improvisación con la que se gesta la medida, por la falta de información previa, por la chapuza política en la que vivimos. Nos quejamos porque entendemos que había muchas otras soluciones. Nos quejamos porque se ha derrochado el dinero en ministerios inservibles, por ejemplo, y terminamos pagando los recortes personas que hacemos nuestro trabajo lo mejor que podemos. No sé de Economía más que de ciclismo. Ahora bien, ¿qué sentido tiene prometer cuatrocientos euros por la patilla antes de empezar una legislatura y después, a las bravas, pegarle un tajo a los trabajadores, por una cantidad muy superior, dentro de ese mismo cuatrienio? Es estúpido y está bien alzar la voz contra las acciones estúpidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pienso hacer la huelga del 2 de junio… o el día que sea. Lo que me sorprende no es que los funcionarios hagamos huelga. Lo que me sorprende es que nosotros que somos, en puridad, el colectivo más acomodaticio de todos, vayamos a ser de los primeros. Lo sorprendente no es que se nos ocurra quejarnos, lo paradójico es que los demás no se hayan quejado con más fuerza. Admito que otros tienen problemas mayores que la reducción de un puñado de euros. En tal caso, ¿por qué a ellos no se les escucha más? Nos limitamos a hacer lo que otros no hacen, pues para nosotros es más fácil. Asumo que somos muchos, que somos un colectivo poderoso. Por tanto, también acoplo a nuestra causa la necesidad de dar la cara y de defender la necesidad de un cambio en la gestión económica, de una nueva manera de hacer las cosas. Nuestra crispación, por una reducción en el sueldo, es la misma que tantos españoles en paro poseen. (Aunque a menor escala, es la misma). Si nosotros nos vemos legitimados para hacer un día de huelga, ¿qué no habrían de hacer ellos? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Escuché decir a un compañero que dará cinco minutos menos de clase por cada cien. No seamos estúpidos: somos privilegiados. Antes bien, la profesionalidad va más allá del sueldo, de las condiciones laborales y de los problemas que puedan surgir en nuestro gremio. Trabajamos por dinero, claro. Pero tenemos un buen salario, más que justo, y lo seguirá siendo aunque cobremos un cinco por ciento menos. Además, tenemos una fuerte responsabilidad social que va mucho más allá del dinero. Ahora bien, a ningún trabajador le gusta que le guinden lo que siente que es suyo. Y ese es nuestro caso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5795470430239861390?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5795470430239861390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5795470430239861390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/cinco-por-ciento.html' title='Cinco por ciento'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3525673981613660536</id><published>2010-08-04T11:50:00.001-07:00</published><updated>2010-08-04T11:50:38.355-07:00</updated><title type='text'>Hoy hago huelga</title><content type='html'>No voy a llorar. Ni vestiré de negro. No pienso manifestarme ni gastar mi dinero para ir a ningún lugar. Hoy, en esta mañana de martes, pienso haberme levantado tarde. Bajaré las persianas para que la claridad de junio no me saque de las sábanas antes de tiempo. Trataré de haber ligado. Saldré a desayunar fuera, compraré el periódico y leeré todos los artículos, menos el mío. Habrá quien piense que hago la huelga para tener un día más de vacaciones y no es verdad. Pero ya que la tengo, lo hago. La lucha, casi siempre, parte de la ira. La ira desaparece con un buen café y con una tostada de tomate y aceite. (Esto es una huelga funcionaria). Definitivamente, mientras tú lees esto, yo estaré haciendo huelga y viviendo un maravilloso día de domingo, en martes. Estoy seguro de que la mayoría de padres del IES no mandarán a sus hijos a clase. Y se acordarán de nosotros y de nuestras madres, porque piensan que trabajamos poco. Me da igual. No me importan. Igual que yo no les importo a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hago huelga porque llevo toda la vida haciendo las cosas bien. He trabajado muy duro para llegar a tener un buen puesto de trabajo. Nacieron cien niños el mismo día que yo. De esos cien, cincuenta no llegaron a empezar el bachillerato. De esos cincuenta, solo veinticinco lo terminamos. De todos esos, solo ocho terminamos una carrera universitaria. (Y redondeo al alza, que conste). De los que lo lograron, alguno trabaja con familiares, otros montaron una empresa. Solo tres nos atrevimos a afrontar unas oposiciones de tipo A y yo fui el que las sacó. No tengo mérito, tuve suerte. Pero también quiero lo que es mío. Estamos hablando de muchos años de esfuerzo, de dedicación constante. Si echo cuentas, vivo peor que muchos de los que estudiaron menos y bebieron más. Vivo peor que otros jóvenes que sí reciben ayudas para comprar una casa, a los que no les cuesta trescientos euros al mes la gasolina. Ellos viven mejor porque tienen a su familia más cerca, porque han escogido dónde vivir. Y a ellos nadie los mira con el desprecio de “tú eres funcionario, no tienes problemas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hemos luchado mucho. Muchos trabjadores nos miran con desprecio porque alguien les ha inculcado que los funcionarios no somos trabajadores, que somos parásitos que vivimos de las arcas del Estado. Pero somos gente honrada, en la mayoría de los caso, que competimos y que ganamos, a los que nadie nos ha regalado nada, pues entramos en la única empresa en la que el enchufismo casi no existe. Pues bien, ahora nos quitan lo que con tanto ahínco conquistamos. Nos roban lo que es nuestro, lo que nadie antes nos regaló. Nos hacen polvo el bolsillo para que saquemos al Gobierno de una crisis que no provocamos nosotros. Vamos a la huelga porque se van a alterar las condiciones laborales, de un modo bajista, sin pacto, sin acuerdo, por un golpe injusto sobre la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No es por el dinero, es por mi dignidad por lo que hoy no iré a trabajar. No es por dinero, es porque si uno no se atreve a parar, a desafiar al poder, a llevar la contraria a quien te paga, hacen contigo lo que quieren. Si hoy estoy durmiendo hasta tarde es para que se den cuenta de que toda la sociedad española está cabreada. Los parados, los funcionarios, los autónomos, la patronal y hasta los sindicatos... Si todos estamos cabreados, será porque algo no se está haciendo bien. Y si algo se está haciendo mal la solución no es agachar la cabeza y mirar hacia otro lado. Tampoco seguir trabajando. La solución es gritar bien fuerte que ciertas cosas han de cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Jamás me ha interesado demasiado la política. Ahora bien, no me gusta que me engañen y me siento engañado. Me da igual quién ganara la Guerra Civil y quién se toma los cafés con Bush o con Fidel Castro. Me da igual, no me importa. Solo quiero que los gobernantes gestionen los recursos con un poco de cabeza, que las nóminas no bajen, porque los precios sí suben. Solo quiero vivir en un país donde la gente no lo pase tan mal. Porque yo estoy bien, nosotros vivimos bien, y estamos cabreados. Estamos cabreadísimos. Por tanto, ¿qué no sentirán aquellos que lo pasan verdaderamente mal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Las columnas que quedan para terminar este curso serán sobre docencia, sobre las clases, sobre las oposiciones y no sobre política. No me gusta meterme en política. Pero hoy no voy a dar clases y, por tanto, no me parece muy coherente hablar de un trabajo que hoy no tengo ganas de ejercer. Y punto. Porque no me apetece arrimar el hombro para sacar del apuro a gente que no se lo merece. Punto. Así de egoísta soy. Todo el mundo sabe que los funcionarios somos malas personas. Será eso lo que me pasa. Ya mañana tendremos tiempo para retomar las lecciones, para explicar todo aquello que los niños hoy no aprenderán.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3525673981613660536?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3525673981613660536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3525673981613660536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/hoy-hago-huelga.html' title='Hoy hago huelga'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-8051814233690740115</id><published>2010-08-04T11:49:00.001-07:00</published><updated>2010-08-04T11:49:45.369-07:00</updated><title type='text'>El velo</title><content type='html'>El martes un padre nos preguntó, en el Consejo Escolar, qué vamos a hacer con respecto al tema del velo. ¡Nos pilló en fuera de juego! Los profesores que representamos al claustro, nos miramos entre nosotros perplejos: ese tema no se había hablado y, por supuesto, ninguno tenía conocimiento de qué opina el resto de compañeros. Las directrices oficiales dicen que “cada centro decidirá, en el reglamento propio, si se admite o no el uso del velo”. En nuestro ROF no se contempla… porque todavía no se nos ha dado el caso. Se nos dará, seguro. Pero todavía no se nos ha dado. ¿Qué debía responder el director, ante la pregunta del padre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Tomó la palabra y vacilante dijo: “Será preciso revisar el documento. De momento, en nuestro instituto no se permite el uso de gorras ni de tocados para el pelo, en el aula. Por tanto, tendríamos, de momento, que aplicar esa norma general”. Poco puedo resumir de lo que pasó a partir de su respuesta. Los partidarios del sí, entre estos los padres, señalaban que la libertad para escoger atuendo es constitucional, que toda persona ha de estar en condiciones de seleccionar una religión y de seguir con decoro sus usos. Los detractores, por supuesto, esgrimían que es una muestra de sumisión y que, si tan importante es para nosotros la lucha en pro de los derechos de las mujeres, de la igualdad entre chicos y chicas, no es lógico asumir iconos que encierran cierto sometimiento patriarcal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Algo dijeron los partidarios del velo de que el sometimiento no existe si nos encontramos ante una elección consciente. Algo dijeron los detractores de que todas las culturas no son equiparables y de que es, por supuesto y en cualquier caso, una exigencia para los foráneos aceptar los usos sociales de la nación que los acoge. También escuché algún comentario desafortunado sobre los peligros del Islam, de ciertos integrismos. Alguien pronunció también la palabra “burka” y eso llevó a que otros se escandalizaran y a que subiera, por tanto, la crispación. Sobre esto, un profesor comentó que no habría forma de vigilar si los alumnos hablan en clase, o si copian, si llevan el rostro tapado. Y si hacemos una excepción, todos tendrán derecho a ella… Para otros la excepción es eso, una excepción, plenamente justificada por motivos históricos. Al fin y al cabo, nuestra cultura es fusión de culturas y hemos, por nuestro carácter de andaluces, de ser respetuosos con otras formas de pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Fueron pasando los minutos. Afortunadamente, nadie solicitó una votación, a pesar de que es competencia del Consejo Escolar decidir sobre esta cuestión. Me di cuenta de hasta qué punto una prenda de vestuario puede aglutinar política, creencias religiosas, una concepción educativa y, si nos ponemos, hasta una visión del mundo (¡el ser humano es fascinante!). Por ello, todos trataban de dar su opinión con contundencia. Ese momento, no sé bien por qué, me recordó a la “alianza de civilizaciones”. Que conste que la disputa que se libró entre nosotros no fue contraproducente y las formas se mantuvieron, al menos en general. Sin embargo, tampoco dio fruto alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lo siento: yo no hablé. No sé qué opino, de hecho. Cuando uno lee un texto de opinión, espera leer una opinión. ¡Tiene sentido! Por el contrario, yo no opino. Estoy con ello inventando un género periodístico nuevo: el de la no-opinión, el de la anti-columna. Pero es que, en realidad, no sé lo que pienso y, por tanto, no puedo opinar. No tengo una opinión formada, a pesar de que he hecho los deberes. Me he esforzado por leer lo que otros han dicho; todos los argumentos, a estas alturas, nos los sabemos todos. ¿Y qué? ¡Yo me quedo igual! Las dos posturas tienen sentido y razón, en parte. Y en parte, no. ¿No podemos echarlo a cara o cruz y que la providencia decida?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-8051814233690740115?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8051814233690740115'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8051814233690740115'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/el-velo.html' title='El velo'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-1338633183738088821</id><published>2010-08-04T11:48:00.001-07:00</published><updated>2010-08-04T11:48:59.643-07:00</updated><title type='text'>El hambre y la guerra</title><content type='html'>Hay muchas cosas que me gustan de la LOGSE. Respecto de la Postguerra, estamos mejor: ahora todo el mundo debe estudiar. Ahora lo marginal se lleva al centro (en ambos sentidos de la palabra “centro”). Me gusta que los docentes nos hayamos quitado la carcoma, que hablemos desde debajo de la tarima y que se hayan perdido las corbatas. Nos han humanizado. Ahora se educa y no se impone. Hay debate y nuestra autoridad se cuestiona… porque todo ha de cuestionarse. Y eso es bueno.&lt;br /&gt; Sin embargo, las cosas no funcionan del todo. Y me da por pensar que puede existir cierta relación entre la crisis económica y las lagunas en el sistema educativo (¡qué obviedad he dicho!). Falta hambre. ¡Falta sangre! Entiendo que las hambrunas son algo terrible. Es espantoso que las personas deban pelear entre ellas por un pedazo de pan. Me ponen los pelos de punta los relatos sobre la guerra, sobre la postguerra, sobre cualquier postguerra. Empero, y visto desde otro lado, la superación se despierta a capricho en ellas. Porque no hay caprichos, cuando se carece de lo básico. Nadie lo impone, ningún régimen lo sugiere, pero la gente pelea sistemáticamente cuando no le queda otra. Algo tiene que ver todo esto con los instintos de supervivencia, con el valor que todos tenemos dentro y que solo se despierta cuando nos hace verdadera falta.&lt;br /&gt; De eso va el tema. Falta ambición. Nuestros adolescentes no se esfuerzan porque no pasan hambre. No tienen nada que ganar y, como siempre se dice, serán los primeros, en mucho tiempo, en vivir una expectativa económica peor que la de sus padres tenían cuando heredaron la sociedad. ¿Y qué les toca? ¿A dónde les lleva la zozobra? No pelean, porque nadie les ha enseñado a perder. Echo en falta orgullo, amor propio, rabia y, si se me apuran, hasta odio. El odio de alguien que se parte la cara por conseguir lo que siente suyo. Generamos personas que saben perder con demasiada buena cara y que, por tanto, no son personas. Como si eso significara algo, lo de  saber perder, digo. (Perder no es bueno, se cuente como se cuente). De este modo, nuestra sociedad se ve superada por otras razas, y por otras razones, por otros pueblos, para los que la palabra “victoria” sí sigue significando algo.&lt;br /&gt; Europa, Occidente… ¡estamos en crisis! El motivo parece sencillo: nos hemos acostumbrado a la buena vida y la historia siempre señala con su dedo índice a los que se duermen entre los laureles. Son esos los que se llevan siempre un bofetón de campeonato. ¡No se alarmen! ¡De esto nadie se muere, claro! No es la apocalipsis, por tanto: tampoco se está tan mal siendo mediocres. Pero así le va a nuestros chicos: ¡mediocres perdidos! Mediocres y perdidos. No tienen ni sangre, ni horchata, ni droga, ni café, dentro. Llevan las venas vacías porque demasiados hemos sido los que hemos velado para que no aprendan a sangrar. Demasiadas lágrimas les hemos ahorrado cuando, en el fondo, y si lo pensamos bien, no es tan malo llorar: todas las luchas las ganan aquellos que no tienen miedo. Los soldados y las peluqueras son incompatibles, reitero. Salen con vida de las trincheras aquellos que tienen las rodillas peladas.&lt;br /&gt; Creo que ahí está la clave: falta ambición. Eso les pasa: no quieren más nota, porque no quieren nada. La moto la reciben en cualquier caso. Nos saben de farol: sus padres los quieren y se lo dan todo. Todo, menos un motivo sobre el que crecer, obvio. Somos demasiados sensatos y demasiado buenos: hemos omitido la lucha, la guerra, la revolución. Los hemos “amamonado” con tanto discurso políticamente correcto, con tanto sentimiento barato de Disney, protegiéndolos tanto de sus propios errores. Los jóvenes no son radicales y lo radical es esencial, en el sentido estricto y puro de la palabra. Tenemos jóvenes avejentados, que no tienen sed. Ni siquiera creen en valores equivocados. ¡Aunque esa sea precisamente la clave de sol de la juventud! Por todo ello, por la carencia de motivos para equivocarse, llevados por su falta de ambición, no se plantean cambiar el mundo porque no conocen su mundo. No solo no quieren comérselo, sino que lo desconocen. No se sienten portadores de manzanas y estrellas. El futuro les pertenece…pero ellos no lo saben.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-1338633183738088821?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1338633183738088821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1338633183738088821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/el-hambre-y-la-guerra.html' title='El hambre y la guerra'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-6437132821685922101</id><published>2010-08-04T11:47:00.000-07:00</published><updated>2010-08-04T11:48:12.466-07:00</updated><title type='text'>Pendientes (acepción dos)</title><content type='html'>Estefanía, el otro día, me dijo que se había hecho un piercing en el ombligo. Yo le confesé que, hace años, leí en una revista que cierta tribu que se perfora todo el cuerpo, justo ahí no se hace nada porque es peligroso. Desconozco si la anécdota es verdadera o no, porque es algo que alguien me contó que le contó alguien. Pero es eso lo que suelo decir en esos casos, porque no termina de parecerme bien que los adolescentes se hagan agujeros, en lugares no siempre higiénicos, y no lo digo por las partes del cuerpo, sino por los establecimientos, sin consentimiento paterno. Ella me dijo que lo único peligroso de lo que había hecho era que sus padres la descubrieran. Su plan consiste, cómo no, en ir recatada hasta el verano. (Al menos en casa, claro). Como Estefanía es una buena estudiante, quiere esperar a las notas de junio para dar la noticia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hace muchos años me quemé con el tubo de escape de una moto. Pasé dos días sin contarle a nadie lo que me había pasado, porque me sentía un poco estúpido. Ahora, pasado el tiempo, recuerdo con pudor los contorsionismos que hube de hacer para que nadie me mirara la pantorrilla. Fue estúpido, pero en mi caso también inevitable. Hacerte un boquete porque sí, me parece una auténtica gilipollez. Supongo que si me parece tonto es porque yo ya no estoy a la última o porque se me ha olvidado lo que es ser adolescente. Eso sí, si ven que sus hijos e hijas ocultan sistemáticamente alguna parte de su anatomía, no duden en pasarles un detector de metales por encima, si verdaderamente les interesa descubrir todos sus secretos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En el fondo, aunque sea una dimensión tan superficial, los tatuajes y los pendientes son una seña de identidad, claro. Curiosamente, y viendo que nuestros adolescentes han convertido su cuerpo en auténticos campos de golf, me parece una persona mucho más segura de sí misma, con una identidad más marcada, aquella que llega a la mayoría de edad sin haberse hecho nada de eso. Porque hay que tener mucha personalidad, o muchos huevos u ovarios, según toque, para desoír las modas. Y ahora mola, y mucho, perforarte la lengua, la ceja… y hasta los genitales, si se tercia. Así que  (de)muestro toda mi admiración y respeto para todos aquellos que no lo han hecho, todavía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cuatro o cinco veces por año, y no exagero, he dejar a algún alumno ir al servicio porque se le ha infectado un pendiente. Y lo ves sin poder vocalizar, o con un vórtice purulento en el ombligo, suplicándote una excursión a los baños, en mitad de tu explicación. Acongojada o acongojada, según corresponda, y con ciertos motivos. Porque, en el fondo, se sienten muy niños como para asumir los riesgos de sus acciones. Porque nadie les dice, y si lo hacen tampoco con demasiado ahínco, que no siempre esas cosas salen bien, que se contraen infecciones… y, más aún, si se intercambian las argollas entre ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De todo, lo más curioso es que ha dejado de ser un rasgo marginal. Los alumnos que cuentan con más arandelas que una persiana, no son siempre los menos dotados académicamente. Ni socialmente. La democratización de estas cosas es un hecho. Y ya nadie se asusta si su hijo se lo hace. O fingen que no les importa, que es otra cosa más cercana a la realidad. ¡Y me alegro! Porque a mí no me gusta demasiado todo esto y pienso que esa es la línea decisiva para convertir todo esto en una moda denostada, para revertir la tendencia. El día en que deje de ser algo prohibido, de hecho, no tengan ninguna duda de que se terminará el negocio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En cualquier caso, no se avergüencen si sus hijos se han hecho algún pendiente y tampoco si se lo han ocultado. ¡Es lo normal! Además, ser adolescente es un lío. A veces se nos olvida que lo fuimos, de hecho. Y es muy difícil no darle una calada a un porro, hacerte un agujero en el ombligo o ver “Física o Química”, cuando todos los demás lo hacen… y tú te sientes tan perdido. Admitámoslo: hay bastante de verdad en ese tópico de que “todos los demás lo hacen”, aunque reconocerlo nos duela. Como un piercing infectado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-6437132821685922101?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6437132821685922101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6437132821685922101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/pendientes-acepcion-dos.html' title='Pendientes (acepción dos)'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-306792354631929142</id><published>2010-08-04T11:46:00.000-07:00</published><updated>2010-08-04T11:47:42.275-07:00</updated><title type='text'>Pendientes</title><content type='html'>Me gustaría hablar en esta columna sobre piercings, que es un tema mucho más divertido que este que me traigo entre manos… De hecho, ¡lo haré en la próxima, lo prometo! Pero ahora no toca. Las pendientes que me traen por la calle de la amargura son otras. Aunque también se te claven dentro. Ustedes tendrán conocimiento de ese mito que dice que un repetidor promociona “automáticamente” al curso siguiente, por imperativo legal, saque las notas que saque. Dado que no es así del todo, la pregunta es obvia: ¿a dónde van a parar las asignaturas que no se aprobaron, otrora? ¿Desaparecen bajo ese mismo vacío? ¿Siguen suspensas? Lógicamente, esas son las pendientes de las que hoy me toca hablar. De las pendientes del imperativo legal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una especie de paraíso recóndito en el que moran todas las materias de cursos pasados que algún profesor, que se encontrará ahora a varios cientos de kilómetros de aquí, les cateó a sus hijos. Presuntamente, los profesores vigentes hemos de evaluar a los nenes de su asignatura en curso, pero también de todo su lastre. Ahora bien, la mayoría de las veces el seguimiento de pendientes se convierte en un pegote para cubrir el expediente. Nunca mejor dicho. Un alumno que difícilmente puede con la Lengua de cuarto, ¿habrá de examinarse también de la literatura de tercero? ¿Cuándo y cómo? Al final terminas por mandarle un trabajito y rezas al dios de la Junta para que lo haga bien, pues es un auténtico marrón aprobarle la superior y suspenderle la pasada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un alumno llamado Alejandro que, en todos mis exámenes, dibuja a Bob Esponja sobre el folio. Solo eso. Desde septiembre ha ido perfeccionando su técnica y en el control del tema ocho me ha entregado un diseño tan espectacular que me he visto en la obligación moral de ponerle un dos, aunque todo lo demás estuviera en blanco. ¡Era espectacular! Ocupaba el DIN A4 entero y tenía muchos colores. La pega es que yo no dé plástica, sino Lengua, claro. ¡Por eso no puedo aprobarlo! Por desgracia, no fue capaz, nunca lo ha intentado, de responder a alguna de las preguntas del cuestionario. Alejandro tiene diecisiete años y sigue calentando el banco porque no tiene ganas de ponerse a trabajar. ¡Tan sencillo como eso! Cursa cuarto de la ESO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día le compré un peluche de Bob Esponja que encontré en un mercadillo. ¡Le hizo mucha ilusión! Me dijo que jamás un profesor le había regalado nada (contando con el dos que le puse en el examen del tema ocho, ese es mi segundo regalo en pocas semanas). Por fin, con la alegría del momento, me atreví a preguntarle por qué no se tomaba un poco más en serio el curso: “Maestro, tengo veintidós asignaturas pendientes. Soy el alumno de todo el instituto que tiene más pendientes”. Y puso cara de pena, de veras. Pero de persona que tiene un lugar y no se atreve a ir al dermatólogo. Algo como de cervatillo que se sabe rodeado. Le agobia el tema, realmente. Y, aunque se lo haya buscado él solito, no es para menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me dio el punto y me acerqué hasta el archivador donde están las calificaciones. Según parece, he de evaluar a Alejandro de la Lengua de cuarto, tercero, segundo y primero de la ESO. ¡Las tiene todas suspensas! Asimismo, tiene también Refuerzo de Lengua, asignatura que ya no impartimos, de segundo. O sea, que soy su profesor en cinco asignaturas, aunque solo lo veo tres horas a la semana. Y me gustaría, lo prometo, tomármelo más a pecho. Pero no tengo ganas, ni tiempo, para pensar qué demonios hago con Alejandro. Me gustaría concebir un plan de recuperación global, ofrecerle a Alejandro una alternativa de seguimiento. ¿He de ponerle cinco exámenes para que me pinte cinco dibujos de Bob Esponja? No tiene adaptación, no es un tema de capacidad… Y, dado que no tengo hijos, y al paso que voy tardaré en tenerlos.... Si le pongo exámenes que pueda hacer, me quedaré sin dibujos para mi frigorífico. ¡No me compensa! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En momentos así me gustaría ser un gurú de la pedagogía, un transcendido de la vida. Mirar al auditorio y decir “Alejandro ha desarrollado una respuesta a los conflictos del tipo pierde-pierde”. Y creerme con algo de verdad. Por desgracia, ponerle nombres rimbombantes a las cosas no hace que los problemas se solucionen. No todo tiene solución, de hecho. Y Alejandro, el año que viene, dejará de estudiar y se irá al campo. Las cosas son tan duras y tan sencillas como eso. Con o sin pendientes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-306792354631929142?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/306792354631929142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/306792354631929142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/pendientes.html' title='Pendientes'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-4949558648975718645</id><published>2010-08-04T11:45:00.002-07:00</published><updated>2010-08-04T11:46:55.411-07:00</updated><title type='text'>Y los conserjes de noche</title><content type='html'>Quedó algo de nosotros en esos lugares. En una boca de metro. En todas esas esquinas que solíamos doblar. Es una historia que se escribe en los portales, en la breve intensidad de las primeras luces. Porque Estefanía, aquella chica que vino con nosotros al viaje de cuarto de la ESO, con el que celebrábamos el haber concluido el tranco obligatorio de nuestra formación, le dijo claramente a aquellos gallegos que no quería bailar. También les dijo que no quería besos. También les respondió “nada de eso” a sus invitaciones para subir a su habitación de hotel. Compartíamos hotel con ellos, y ya es mala suerte. Uno de los profesores responsables no salió, porque estaba cansado. Aquella era la última noche del último viaje que haríamos juntos. El otro profesor, ¡pobrecito mío!, tenía que acompañar a veinticinco adolescentes a una discoteca de Madrid. Todo lo light que se quiera, pero en la que nos sirvieron alcohol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Estefanía había dicho que no. Y se le acabaron todas sus formas corteses de decir “no”, de hecho. Y probó también con las descorteses, pero tampoco funcionaron. No funcionaron y, menos aún, cuando descubrió que su móvil no estaba en el bolso. En algún momento alguien le había sustraído, de su cartera de fiesta, su Nokia con cámara de fotos y GPS incorporado. Por ello, y por tanto, no le quedaba más remedio que irse a la habitación más temprano, con la esperanza de encontrarlo allí. Un móvil es algo muy importante. En él llevas tus números de teléfono, mensajes especiales, fotografías… Todo eso es crucial porque todo lo que eres, en el fondo, cabe en un terminal. No es una seña de identidad: es tu identidad, en sentido pleno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sonó el teléfono de su habitación, en el hotel, cuando ella ya había regresado. De fondo se escuchaban risas y bromas. Reconoció bien pronto que una de las personas que estaban al otro lado del cable era uno de los chicos que tanto la había molestado en la discoteca. Ellos también estaban de viaje de estudios, aunque tendrían un par de años más. Estefanía había cumplido dieciséis la semana anterior. Una voz burlona, con pretensiones de parece sofisticada, le pidió a Estefanía que subiera a la habitación 306. Allí estaba su móvil y lograría recuperarlo previa consumición de una copa con ellos. Era una copa sólo, pero debía ir sola. No querían hacerle nada. Ella sabía que solo tenía que tomar una copa para recuperar lo que era suyo. Ya era mayor y capaz de solucionar sus propios embrollos. Se vistió de nuevo, con la misma ropa de fiesta. Subió al ascensor. Tocó la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Dentro había mucha gente y mucho ruido. Media docena de chicos, como poco. Estefanía no recuerda si había alguna chica, pero sí muchos rasgos de la media docena de chicos. Habían puesto música en un portátil. Los altavoces estaban al cien. Y aquel niñato, el que tenía la voz pretendidamente sofisticada, y una sonrisa semejante a la que el demonio pondría en una situación similar, le tendió una copa. En ella había coca-cola y algo más. Estefanía no reconoció el sabor de ese algo más. ¿Sería ron? ¿Güisqui? ¿Una mezcla de ambos? Por desgracia, le confesaron algo, pero no le dieron su móvil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Estefanía despertó sin la camiseta. En ropa interior, básicamente. Había amanecido y no contaba con el valor necesario para descubrir quién permanecía en la habitación todavía. No recuerda nada más. Ella estaba tirada sobre una moqueta sucia y asquerosa. Y se sentía sucia y asquerosa. Incapaz de arrebatarse la duda. Descarnada y confusa, sin valor para confesarle a nadie lo que había ocurrido. Despierta solo para encarar que iba a llegar bastante tarde al desayuno y que, además de sus pesares, tendría que escuchar una buena bronca por ello. La última bronca del último viaje. De su vida. Porque le quedaban unas diez horas para regresar a casa y se mordió los labios. Se tragó las lágrimas. Se prometió a sí misma que nunca más, mientras viva, saldrá de su pueblo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-4949558648975718645?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4949558648975718645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4949558648975718645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/y-los-conserjes-de-noche.html' title='Y los conserjes de noche'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-1198792213069917217</id><published>2010-08-04T11:45:00.001-07:00</published><updated>2010-08-04T11:45:49.941-07:00</updated><title type='text'>Isabel</title><content type='html'>Esta semana operan a la profesora de Apoyo. Sobrevivirá. Porque es una mujer fuerte, pero sobre todo porque tiene un corazón importante. Y me da por pensar, mientras se tramita su baja en algún despacho del Instituto, en lo poco que valoramos su trabajo casi siempre. A pesar de que atiende a lo “peor” de cada casa, o tal vez por eso, nadie le atiende a ella. Lo admito, y lo reconozco, jamás me dio por descubrir, hasta este momento, qué se esconden tras las siglas PT. Es maestra, claro, porque su vida la ve con la sencillez de todos aquellos que lo comprenden todo. Y su cometido, cómo no, es atender a los niños que nadie domeña. Su cometido es dar a leer a los que no saben (nada), soportar a los que nadie soporta, adaptar curricularmente a los bajos, los más pequeños y sencillos, que llegan a la secundaria siendo todavía primarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Yo, tras su mirada firme, tras los gritos que no siempre da, creo ver la entereza eterna de una mujer que tiene entre sus manos el reto de integrar lo diverso y derivado. La admiro. Se lo cuento: llegan a secundaria muchos alumnos, tras cada curso, que no superaron los objetivos de la primaria. Pero tienen que estar. Por edad y por cojones. Y tras nombres tales como Joshua o Jonathan, ella se busca las habichuelas y se las busca a ellos, que es un reto mucho más complicado y hermoso. Porque en su clase siempre está el mundo estancado. Por eso y por ella nunca pasan los años, pues sus adolescentes no dejan de ser niños jamás. Siguen, cumplidos los dieciséis, leyendo novelas de Barco de Vapor. De las sencillas. Y por este motivo siempre la imagino como esa Wendy que no traicionó a Peter Pan, que optó por no crecer, a pesar de que la adultez atesore otras ventajas, de entre las que descarta el adulterio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque la “T” de la “PT” es de “terapia”. Y ella es una terapia, una terapia llamada “paciencia”. Porque la “P” debería ser de “paciencia” y no de otra cosa. Y su terapia de la paciencia consigue doblegar los espíritus más revirados. He escuchado decir a muchos compañeros que los PT viven bien, pues tienen pocos alumnos y acampan en el Olimpo de la secundaria. Yo vivo bien. Y cuando doy clase en bachillerato, y explico como esta mañana, la diferencia entre todos los tipos de pronombres “se”, me acuerdo de ella y me planteo lo duro que ha de ser estar encerrado toda la vida entre la unión de una “s” con una “e”, en el universo de la sílaba y de la suma. Sin más. Y, más aún, saber que tus alumnos son mirados con desprecio, sin la certidumbre de que el trabajo vale. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tú, por ende, como la que atiende y cura las heridas de los que se abrieron el cráneo y se saben muertos en mitad del campo de batalla, planeas entre las grietas del sistema. Es muy duro tener todas las tiradas de arena, sin ninguna cal. Aunque nunca me quedara claro cuál es la buena y cuál la mala, en el refrán. Imagino que a ella le toca la arena siempre, pues se torea sobre arena. Y sus morlacos embistes, de tan hartos como están de sentirse inferiores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La vida del PT es un deambular constante entre materiales adaptados, entre objetivos capciosos y casposos. Mucha pedagogía para abordar el Nunca Jamás de todos aquellos a los que nadie augura demasiados telediarios. Y, entre tantos, la ves recluida en su torre de marfil, como los personajes de algún relato de Rubén Darío. Como si, en efecto, alguien la recordara, salvo cuando no está. Porque valoramos las cosas, muchas cosas y muchas veces, cuando nos toca adentrarnos de guardia y sin ella. Porque valoramos a los que se llevan a los cafres cuando estos han de regresar a nuestra aula. Eso es duro. Eso pica. Ella, en el ángulo muerto de la lumbre, ¿qué premio recibe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Querida PT, querida Isabel, te mantengo el nombre por primera vez en más de ciento y pico columnas. Porque este es mi homenaje y mi denuncia contra todos los que hablan sin saber, hacia todos los que no valoran aquello que suena sencillo. Como si lo sencillo fuera fácil acaso. No sé a los niños, doy por hecho que sí. A mí me enseñas muchísimo. Y te necesitamos sana y salva, pronto y entre nosotros. Porque sin ti, y tenlo claro, jamás sabría responder a las preguntas que requieren de una mirada esencial.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-1198792213069917217?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1198792213069917217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1198792213069917217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/isabel.html' title='Isabel'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5924423518894474695</id><published>2010-08-04T11:44:00.000-07:00</published><updated>2010-08-04T11:45:02.568-07:00</updated><title type='text'>Baja o expediente</title><content type='html'>Aun a riesgo de ser yo el próximo, más tarde o más temprano me caerá, les cuento lo que ocurrió recientemente en el instituto en el que trabajo. (Mamá, no te asustes, casi siempre digo que le pasan a otro las cosas que me pasan a mí, así que en este caso es al revés). “O te das de baja o te expediento”. Pongo una vela a Dios y otra al demonio, que conste, porque no me gustan las verdades absolutas. “O te das de baja o te expediento y te vas fuera para siempre”, le dijo un inspector a una compañera. Lo reitero y lo reafirmo: esas palabras son palabras de inspector. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No me toca a mí valorar qué pudo llevar a la directiva a invocar el consejo de guerra. Tampoco me interesan las intenciones de unos y de otros. Lo que realmente me horripila es que todos los andaluces vamos a pagarle dos mil euros a una persona que no hizo bien su trabajo, mientras que otros estaremos jugándonos la vida en la carretera, en estas carreteras tercermundistas, madrugando y luchando cada día, por tomar café. Lo repito por si se me perdieron con el hipérbaton: le pagaremos dos mil euros por tomar café a una profesora inútil. Y la inspección no resuelve nada, se limita a prolongar el problema y fomenta la picaresca. Y el centro no puede hacer nada, salvo lanzar la pelota bien lejos, a otro año y a otro centro. Y esa compañera volverá y si no está en condiciones de dar clase, por el motivo que sea, o ha descubierto que se está mejor sin hacer nada, como auguro que pasará, volverá a escuchar la misma resolución de alguien: si no vales, date de baja. Y cobra igual, claro. Cobrará dos mil euros por tomar café. ¡Inquietante! Y a mí me da envidia, mentiría si no lo confesara o si dijera que es sana. Me da envidia que sirva lo mismo trabajar que no hacerlo, si lo que subyace no es un problema de salud, sino una pura cuestión de capacidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hay, dentro del profesorado, docentes que jamás aprobaron un solo examen en unas oposiciones. Algunos se apuntaron en una lista en el momento adecuado. Por culpa de somanta panda de inútiles, otros nos vemos manchados y se cuestiona el buen nombre del gremio. ¿Se imaginan cuantísimos millones de euros se tiran a la basura, cada año, subvencionando gandules? ¡Claro que los docentes estamos acomodados! Nuestros contratos son, ni más ni menos, lo que le ocurrió al Betis de Lopera: a perpetuidad y sin ningún plus por incentivos. No creo demasiado en la ley de calidad, que conste, soy agonóstico, pero sí pienso que todas las estructuras vigentes fomentan el inmovilismo. Y ante todo, y sobre todo, me revienta las narices que con mis impuestos se pague el salario de alguien que estudió unos meses y que vivirá de ello toda la vida sin dar un palo (bien) al agua. Es una triste guasa que seamos tan intocables, y se lo dice a alguien a quien le viene de perlas ser intocable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Admito que pongo una vela a Dios y otra al demonio, cuando solicito más ayuda, más autoridad, mejores condiciones, menos alumnos por clase, y cargo contra nuestro propio bando… ¿Acaso un gran poder no conlleva una gran responsabilidad? Y eso implica que quien haga la trastada, la pague. Y si alguien no resulta válido, no está de más que lo echen. Porque si alguien no enseña a leer a los alumnos, me llegarán salvajes a cuarto. ¿Y quién será el guapo que los titulará, entonces? Admitámoslo, somos un colectivo que vive demasiado bien en algunos sentidos. Y en otros, ¿qué me cuentan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Este viernes faltaré porque tengo asuntos personales importantes. He preguntado a la directiva si había alguna solución y me han dicho que me vaya al médico. ¡Volvemos con la picaresca! Esa es la solución que se te dan siempre, pues no hay licencias para necesidades básicas. Somos los únicos, o casi los únicos, funcionarios sin días por asuntos propios. ¿Acaso no tenemos una vida propia? Y a ese cargo, por esa cuenta, cualquier situación importante nos lleva al médico a fingir que nos duele un dedo del pie o que anoche estuvimos vomitando profusamente. Y te toca ir, perdiendo la mitad de la mañana que has robado, a mentirle a un facultativo que, la mitad de las veces, te firmará lo que quieras, pues eres de la privada y él también cobrará por cada firma que eche. Conseguir una baja, como bien sabe y recomienda la inspectora, es fácil. Acudir al médico, si tu hija se te casa, lo es mucho más. Por cierto, ¡miren qué gracioso! En el ultimátum de la inspectora no impuso la causa de la baja. ¡Qué suerte que te dejen elegir!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5924423518894474695?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5924423518894474695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5924423518894474695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/baja-o-expediente.html' title='Baja o expediente'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-8728109239331437319</id><published>2010-08-04T11:43:00.001-07:00</published><updated>2010-08-04T11:43:58.491-07:00</updated><title type='text'>Living Las Vegas</title><content type='html'>Érase una vez una apuesta maestra que daba clase en un reino muy lejano, llamado Andalucía. Todos los días, en torno a sus faldas alegóricas, se arremolinaban un importante número de mozuelos que acudían a su amparo para aprender Matemáticas. Era muy querida por todos. Sus palabras reverdecían locuaces y frescas. Todas las mañanas derrochaba sonrisas y simpatía. Porque era alcohólica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sí, vale. Lo admito: me he pasado un poco. Pero es que estoy alucinando. Un cirujano me confesó, hace unas semanas, que fuma un porro antes de cada operación, pues eso le ayuda a relajarse. Hay cosas que vives mejor sin saberlas. ¿Imaginan a un profesor que da clases borracho? ¿Imaginan a una profesora que lleva una petaca en el bolso y que se esconde en el ascensor del instituto para beber? Dejen de imaginar y créanselo. La realidad siempre supera, con creces, nuestras elucubraciones. He visto cosas que no creerían y que se perderán como lágrimas en la lluvia. O como los restos de orina tras tirar de la cadena. ¿Cuántos puntos (en las oposiciones) te quitan si das positivo en un control de alcoholemia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En casi todos los centros hay algún profesor que tiene fama de acudir ebrio a clase, o con resaca. Y no es casual. Ocurre, porque pasa. Y pasa porque, lógicamente, somos trabajadores que no hemos de someternos a pruebas de alcoholemia, ni de tóxicos, antes de entrar en el aula. ¡Faltaría más! Pero si a mi jefe de estudios le diera por instalar un medidor en los urinarios, más de uno se llevaría una sorpresa con los resultados que iban a recogerse. Alucino con ciertas conductas, con hasta qué punto los estragos de una mala noche pueden resentir el trabajo de los docentes. Son una minoría, por supuesto. No es este un gremio de personas de vida loca, por lo general. Pero los hay y contra ellos poco puede hacerse. Si sus hijos les dicen que Don Tal huele a días de vino sin rosas, no hacen mal en desconfiar. Es posible, aunque no seguro, que no les mientan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En cierto pueblo costero, de cuyo nombre no puedo acordarme, pues me expongo a una querella criminal si lo cito, los profesores tenían fama de beodos, por reunirse todos los jueves en el bar de la villa. A la mañana siguiente los veías cruzarse en los pasillos y se miraban sin verse. La fama estaba bien ganada, os lo aseguro. Un compañero, tras una mala noche, accedió a poner una película en el televisor del aula. La escogieron los alumnos. Se apoyó sobre la palma de su mano, sobre la mesa del profesor. No llegó a dar una cabezada, pero cuenta que cuando sus ojos se abrieron del todo, lo primero que vio frente a ellos fue una rubia desnuda sobre un coche. Ni se había parado a pensar que la cinta escogida por los chicos podría no ser adecuada. Tenía resaca y el Red Bull no hace milagros, aunque dé alas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Estoy de acuerdo en que la vida personal no ha de mezclarse con el trabajo. Nadie ha de fiscalizar las cartas que recibo, ni si mi dieta es rica en sodio. Ahora bien, comprendo que no es prudente que un conductor destroce su tacómetro o que un piloto de aviones haya pasado la noche previa a un vuelo brindando con las azafatas de media Air Comet (para olvidar, con alcohol, las penas, supongo). ¿Quién pone el límite? ¿Cómo se corrobora que un docente está en condiciones de dar una clase? ¿Pasa algo si estás drogado, si has bebido, si la noche anterior la pasaste de parranda? A veces basta con ir al médico y fingir un dolor de estómago, claro, qué les voy a contar que no pueda hacer cualquier otro profesional, pero… ¿Y si acudes al tajo? ¿Hasta qué punto puede ser peligroso encerrar a una persona alcohólica, por ejemplo, con treinta adolescentes? Y las hay, se lo aseguro. No son muchos, pero un borracho por centro siempre cae. O casi siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-8728109239331437319?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8728109239331437319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8728109239331437319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/living-las-vegas.html' title='Living Las Vegas'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-4499203496116622996</id><published>2010-08-04T11:42:00.001-07:00</published><updated>2010-08-04T11:42:48.551-07:00</updated><title type='text'>Alicia en su país (inédita)</title><content type='html'>“Estamos en la tierra de nadie, pero es mía. Los inocentes son los culpables, dice su señoría. No cuentes qué hay detrás de aquel espejo o no tendrás poder, ni abogados, ni testigos”. Esta frase está sacada de una canción desgarradora. Perdona, Charly, por la herejía. Prometo no desvelar de qué hablabas. Y si alguien quiere saberlo, pese a todo, que investigue. O que tome un avión y le pregunte a las madres de la Plaza de Mayo, pues seguro que ellas tienen la respuesta, aunque nadie se la haya dado.&lt;br /&gt; Siento la comparación. Empiezo fuerte. Vivimos en un país odioso. Estoy cabreado porque los que asumen el poder son los más ineptos. Te acusan de no respetar su trono y de no saben mirar entre líneas: lo que les asusta no es tu osadía, sino el reflejo de su propia estupidez sobre ti. No sé si me entienden: con frecuencia este cortijo nuestro, esta Andalucía nuestra de pandereta, donde los poderosos tienen el culo como pandorgas aunque se definen como rojos, otorga autoridad moral a muchos que no tienen valor ni para oler lo que procede de la roña de su propio ombligo. Nos utilizan, juegan con nosotros, con la gente honesta, y con frecuencia los jóvenes nos vemos sobrevolando la nieve, sin entender qué hay detrás de una redacción dificultosa, de una convocatoria extraña, de oposiciones donde algunos tienen las respuestas subrayadas en lápiz. Y no se dan cuenta de lo que hacen, de lo que dicen, de ese aire ocultista que todo lo impregna. Lo que hace que Andalucía funcione es la inercia. Sin inercia, se caerían hasta los aviones. &lt;br /&gt;¡Maldito socialismo! ¡Maldito modelo! Cada día salgo al ruedo de las clases, de las clases sociales y de las otras, y me la juego por ellos. Yo y muchos como yo. En su nombre. En ese mismo nombre que maldigo, paradoja. Pero ellos llegan, firman, se hacen las fotos, cuentan las noticias, y te hacen creer que no existe nada al otro lado del espejo, que Alicia desapareció sin más. No desapareció, se la quitaron de en medio. La secuestraron y la violaron. Por escribir columnas como esta, por cierto.&lt;br /&gt; Estoy enfadado, lo siento. Cristalicen este cabreo sobre su jefe, pues seguro que se parece al mío. Estoy enfadado porque vivimos en un sistema falocéntrico donde el que llega no es el que más ha trabajado, sino el que tiene más amigos. Hablo de educación y hablo de todo. Hacer las cosas bien, con frecuencia, te lleva a sentirte tonto. No hablo de nada, porque hablo de todo. Hablo de las licencias de obra, de las VPO, hablo de los trabajos asignados en los pueblos, de la ausencia de empresas productoras y de la venta de materias primas, de las subvenciones a las grandes familias. Hablo de que al final, cuando tratas de gritar, cuando intentas cambiar las cosas, darle la vuelta a la tortilla sin huevos del sistema, trabajas por tu sociedad y te esfuerzas… te estrujan entre papeles, inspecciones, formularios y libros de actas. Te extorsionan y tratan de callarte. La esperanza no vende. La libertad para proclamar esperanza, menos.&lt;br /&gt;Tengo más lectores cuando escribo cabreado porque la gente está cabreada y no se da cuenta. La gente quiere protestar y no se atreve: por eso las columnas más bestias son las más celebradas. ¿Y quién tiene la culpa de eso? Yo, no. Porque nadie me escucha. No supongo nada, no creo opinión: no tengo criterio, pues soy un niñato, en manos de un sistema que no entiendo. No hay respuestas y no hay libertad en Andalucía. Ea, ¡ya lo he dicho! Si Larra viviera, celebraría su aniversario con otro disparo. Al fin y al cabo, escribo con seudónimo, como él, porque si no lo hiciera así, ahora mismo vendería hamburguesas en alguna franquicia globalizadora. Y no es plan. Me gusta dar clase. ¿Por qué lo dudan? Amo dar clases. Si no lo amara, hace tiempo que hubiera mandado a más de uno a tomar vientos.&lt;br /&gt; Algún día les hablaré de la libertad de expresión en las administraciones. De momento me contento con decirles que no existe. Anden con cuidado. Este parece un lugar tranquilo y pacífico… No trato de meterles miedo porque yo no tengo miedo. Trato, más bien, de confesarles que no están solos. Andalucía tiene jóvenes que luchan, gente trabajadora, jueces horados, políticos sinceros. El problema es que nadie los ve porque desaparecen, como Alicia, al otro lado del espejo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-4499203496116622996?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4499203496116622996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4499203496116622996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/alicia-en-su-pais-inedita.html' title='Alicia en su país (inédita)'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-1563348844056439080</id><published>2010-08-04T11:40:00.000-07:00</published><updated>2010-08-04T11:41:09.375-07:00</updated><title type='text'>Plan de cetro</title><content type='html'>No sé qué tiene el poder que engancha tanto. No sé qué tiene el poder que engaña tanto. He visto a hombres vender a sus compañeros por un puñado de horas, por un horario tranquilo, por un cargo o un saco de monedas. Siempre se les critica, pero cuando llegan, se convierten en una versión atroz de lo que ellos mismos criticaron antes. Hablo de los cargos directivos y de todos aquellos que los ambicionan. Los que llegan, se manchan las manos, por supuesto. Convierten el instituto en suyo y el “plan de centro” en “plan de cetro”. Si no estáis conmigo, estaréis contra mí. Y la educación, los niños, las ansias por cambiar el mundo… ¿dónde las dejamos? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me acuerdo de todo esto a colación de la novedad legislativa que se está presentando. La gracia está en que la Junta de Andalucía da más poder a los directores y jefes de estudios (los secretarios casi nunca pintan nada, salvo honrosas excepciones, así que para ellos esto no cuenta demasiado). ¿Aún más poder? A alguien se le olvida que los que acceden a estos puestos situados en la cúspide poseen una oposición, como mucho, igual a la mía. Y no más estudios (como mucho, igual). No es un concurso de méritos. No es una carrera democrática. Es una carrera de obstáculos donde has de sortear las zanjas y montañas de roña que te dejó el antecesor. O sea, es como la política… pero sin elecciones. Todo lo demás, para llegar dentro, es igual. La parte mala, digo. ¿Acaso alguien se cree que llegan a la directiva los más preparados o los que gozan de un mejor proyecto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y ahora me cuentan, o nos cuentan, que nos van a fiscalizar desde dentro. Tendrán un mayor poder sobre nuestras licencias, sobre los cargos y jefaturas. Podrán amenazar, convencer y coaccionar. Podrán hacer lo que han hecho siempre muchos (que no se me ofendan los honrados, pues no hablo de ellos), pero con mayor impunidad y contundencia. A la administración les bastará con apretarles las clavijas a ellos y nuestros jefes nos harán lo mismo a nosotros. Yo pensaba, cuando era alumno, que los profesores son seres que transmiten lo que saben, que tienen una autonomía inexpugnable donde nadie se mete (donde nadie te coacciona para cambiar una nota). Pero no. Cada vez menos. Más poder para los que ya tiene más poder de la cuenta. ¿Y quién manda sobre ellos? Nadie me ha explicado cómo se derroca a un mal director… y llevo ya cuatro años buscando la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; He leído que el consejo escolar pierde transcendencia con esta novedad legislativa. ¿Acaso alguna vez lo tuvo? Llevo ya muchas reuniones y nunca vi nada que fuera más allá del lavado de imagen. Se pinta bonita la realidad y los padres asienten. Y si los padres no asienten, ¿acaso importa? Si algún padre, perteneciente a algún consejo escolar, lee estas palabras, que se plantee si algo de lo que ha dicho o hecho en esa cámara ha servido para algo. Para desahogarse, puede. Para mejorar el funcionamiento del centro, ni mijita. Son los directores y los jefes de estudio los que mandan. Lo cual, que conste, no me parece mal. Pero cuando ya de por sí es injusto el modo de acceso, pues se perpetúan en exceso en el cargo, pues cierta meritocracia barata hace que nadie nuevo pueda acceder con garantías, lo último que me quedaba por oír es que, a partir de ahora vayan a tener un control mayor, a costa del resto de estamentos: sobre los horarios, sobre los recursos, sobre las sustituciones (decidirán cuáles se cubren y cuáles no) y si se ponen hasta de nuestras almas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Será un “plan de cetro”. Los que trabajan en educación ya sabían todo lo que he contado hoy. Eso sí, el hallazgo expresivo sí me lo apunto. La nueva normativa hace que los centros estén regulados por un “plan de cetro” y ante eso todos deberíamos plantarnos. Yo ordeno. Tú, obedeces. Y si no te gusta, te meto el BOJA por alguno de los ojos. Y aquí mando yo, porque lo digo yo. Porque por algo fui tocado por el divino derecho. Eso sí, que a nadie se le ocurra decir que no hay libertad para expresarse o discrepar. Aquí es siempre todo muy cívico y ético.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-1563348844056439080?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1563348844056439080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1563348844056439080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/plan-de-cetro.html' title='Plan de cetro'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-7892246316961774402</id><published>2010-08-04T11:39:00.000-07:00</published><updated>2010-08-04T11:40:31.372-07:00</updated><title type='text'>San Valentín Sangriento</title><content type='html'>Cada mañana ve su firma en el parte de faltas de cuarto y siente una punzada próxima al esternón. Se esfuerza por no cruzarla, transitan zonas diferentes del edificio, pero les es imposible, cada dos por tres, no penetrar el uno la paz del otro. Se ven. Se huyen. Se odian. Se amaron tanto… Por de pronto, los alumnos no comprenden por qué la tutora no se lleva nada bien con aquel profesor. Temas del dinero, se dicen. Temas ignotos, imaginan (aunque no conocen el significado de la palabra “ignoto”), se cruzan de hombros. Pero no. Se amaron y mucho. Y ahora, tras tantas decepciones, tras tantas traiciones, tras el vacío que deja el sudor frío del colchón de aquel invierno, les toca el reto de seguir adelante, de trabajar juntos, de compartir un proyecto nuevo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sus miradas jamás se cruzarán en los claustros. Cercenan los grupos de trabajo. Los lugares del café han sido diseñados en virtud de un plan que ninguno de los dos ha compartido con el otro, pero que se saben. Cada vez que alguien le dice “dile a la tutora de cuarto”, él lo resuelve con un lacónico mensaje al móvil. Ella utiliza alumnos. Se amaron demasiado, se odian demasiado. Pasan los días y el curso, los concursos de destinos, los pasos del funcionariado errático, que otrora los unió, ha de separarlos. Esperemos y en junio. No ha llegado la sangre al río, pero casi casi. Las lágrimas y los desvelos sí naufragaron. La directiva, creyendo cierto rumor extendido, no les hizo compartir guardias. Tratan de no existir el uno para el otro. Actúan como si todo aquello, aquel pasado curso, aquellos meses y los sueños y noches que compartieron juntos, fueran un borrón al que lograron echar tippex encima. Y a tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Llegó San Valentín y el Instituto se arrebata de claveles y de rosas, notas y cartas. De todas partes surgen corazones rojos y flechas clavadas. “Que pase cuanto antes”, es su deseo. Porque es difícil asumir que lo tuvieron y todo cuanto se les marchó, como la canción del verano, como todos aquellos cafés en los huecos, los esfuerzos por coincidir en ordenadores próximos, los besos en los departamentos, huyendo de todos, olvidando al marido, que es ahora exmarido, olvidando que cada hora en punto empezaba una nueva función a la que acudían con una sonrisa zurcida sobre la comisura de los labios. El tránsito frenético de los alumnos tenía sentido. Entonces. Todo se veía perfecto en aquel San Valentín en el que ambos eran, mutuamente, el uno para el otro, vórtice frugal de unicornios y desiertos. No había palabras. Por aquel entonces, hace un año, ahora se conmemora su primer aniversario, se miraban y el universo entero echaba a rodar de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los amores imposibles salen mal porque son imposibles. Y sus finales son atroces. En el amor y en la guerra, no se hacen rehenes. Todo instituto tiene mucho de amor y mucho de guerra. Los rehenes, entre ellos, fueron fusilados a traición. Uno a uno. Se hicieron todo el daño posible. Y podían mucho. Hirieron, sangraron, perdieron la fe, se marchitó todo y solo quedó el poso añejo de un café quemado y de los sobres de azúcar que guardaban de estos (con frases que hablaban de ellos). Valiera o no la pena, ya pasó. Y no queda nada. Pasó de largo y aquel amor adolescente, entre adultos, es el eje del mal, un conflicto, un problema para todos. Dentro de un instituto los profesores, cuando se aman, lo hacen de un modo muy adolescente, poco maduro, torpe y oscuro. Todo se mezcla con todo: el medio lo impregna y lo carcome todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hoy se celebra San Valentín. Volverán los ramos de flores, los poemas y las tarjetas. Los alumnos miran a su tutora. Hoy no brilla. No saben ver qué se esconde detrás de su mueca de horror, del vértigo frito de sus labios. “Será que ella nunca se ha enamorado”, se dicen. Pero su alianza de casada, muy gastada y oxidada, se esconde en un cajón del departamento anejo. Y él, en su transitar furibundo por los pasillos de la planta cuarta, dejaría escapar una lágrima de no ser porque se sabe incapaz de poner el freno al resto. Que no comience. Que no comience. Que no regrese de nuevo el dolor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-7892246316961774402?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7892246316961774402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7892246316961774402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/san-valentin-sangriento.html' title='San Valentín Sangriento'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-440753844811980815</id><published>2010-08-04T11:25:00.000-07:00</published><updated>2010-08-04T11:39:37.250-07:00</updated><title type='text'>Somos Esparta</title><content type='html'>Os prometo que yo quiero contar cosas bonitas. Me gustaría hablar de un sistema educativo en el que los alumnos aprenden, en el que los profesores enseñan, en el que los centros tienen instalaciones y todos nos llevamos bien. No me pagan más si le doy caña al sistema. De hecho, jamás nadie de EL MUNDO me ha pedido que sea crítico o mordaz. Siempre he tenido libertad para escribir lo que he querido, lo que he considerado oportuno en cada momento. Ahora bien, para todos los que somos escépticos, hoy es un gran día. Tenemos datos. Tenemos elementos para el desánimo y para demostrar por qué no creemos en las personas que nos dirigen. Por fin, todos van a creernos y dejaremos de ser como Casandra.&lt;br /&gt; Coincidimos todos en afirmar que nuestros alumnos recibirían una mejor atención con más profesorado, con grupos más pequeños, por tanto. Es una de las pocas cosas en las que todos, no conozco ninguna excepción, estamos de acuerdo. Hace dos años salieron 1200 plazas de profesores de Lengua y Literatura. Solo dos años después, 260. En serio, créanselo: solo habrá 260 nuevos profesores de Lengua Castellana y Literatura en toda Andalucía para el curso próximo. Teniendo en cuenta que la gente se jubila (ya sea a los 65 ó a los 67 años), visto que los profesores no somos inmortales, que cada año se crean nuevos centros y que la oferta educativa se diversifica, ¿me puede explicar alguien cómo se justifica este recorte? No se crean plazas, se destruyen. Luego llegarán los reproches, los lloros, las exigencias de la Administración. Acepto que estamos en crisis, que todos los sectores lo sufren, que no se puede crear funcionario indefinidamente, pero… ¿Acaso nuestra educación puede permitirse que solo haya 225 nuevos profesores de Inglés para toda Andalucía? ¿10 nuevos de Filosofía? ¿100 nuevos de Educación Física?&lt;br /&gt;Me siento robado, honestamente. Ya sabrán que salen plazas cada dos años. Por tanto, y en buena teoría, no habrá una nueva hornada de docentes hasta 2012. Hasta entonces tendremos que tirar para adelante con lo puesto. Me siento como si un equipo de fútbol, que está en puestos de descenso y con varios lesionados, no realiza fichajes en el mercado de invierno. Necesitamos más gente. Necesitamos más profesores. Si queremos verdaderamente que los resultados mejoren, habrá que dejar a un lado tantas presiones por parte de la inspección, tanto márketing patatero, y Zapatero, y meter un poco de carne (humana) en el asador.&lt;br /&gt;Para colmo, no sé si saben que esta convocatoria de oposiciones es la segunda del proceso eufemísticamente llamado “transitoria”. Eso es una forma fina de decir que se pretende que la inmensa mayoría de las plazas vayan a parar a los interinos. Se le quita a uno las ganas de estudiar, si llegas de nuevas. Habrá más de un setenta por ciento menos de plazas en Lengua y, además de eso, las directrices son que las poquitas que han salido vayan a parar a los que ya están aquí trabajando con nosotros. O sea, que no entrará gente nueva. O sea, que los opositores de primer año lo tienen más difícil que nuestro flamante cuarto millonésimo parado para llegar a fin de mes.&lt;br /&gt; No sé explicarlo más sencillo. Así es como valoran la educación de nuestros hijos los que nos gobiernan. Así es como se saca una región adelante. Así se mejoran los resultados y las competencias. Sigan culpándonos y, del mismo modo, mostrando palabras que no se corresponden con la realidad. Dicen que apuestan por la educación, que el futuro son los jóvenes, pero no se contrata a nuevos profesores. Dicen una cosa y hacen otra, como siempre. Dense cuenta. Que nadie se deje engañar por las sonrisas baratas de tamaño hatajo de catetos. Porque hay que ser cateto para derrochar un año 1200 plazas y dos años después cerrar el grifo de esta forma tan mezquina. ¡Catetos! ¡Ineptos! Ni entrenándose lo harían peor. ¡Vaya panda de sinvergüenzas!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-440753844811980815?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/440753844811980815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/440753844811980815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/08/somos-esparta.html' title='Somos Esparta'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5542990302500357815</id><published>2010-02-02T17:50:00.000-08:00</published><updated>2010-02-02T17:51:20.013-08:00</updated><title type='text'>Consejo escolar</title><content type='html'>No es que el tema se me haya olvidado, ¡qué va! En cuatro años jamás dediqué ni una sola línea a reflexionar sobre el asunto, pero estaba siempre en mis listas de “columnas pendientes”. Si no la escribí, básicamente, es porque todavía sigo buscándole alguna utilidad. Me explico: siempre quise escribir una columna que comenzara diciendo “el consejo escolar sirve para…”. Y no. Me rindo, no lo quiero dejar pasar por más tiempo. Esta columna responderá más bien a la directriz de “el consejo escolar debería servir para”. Como tantas otras veces, y me acuerdo de Cernuda, de la realidad al deseo media un paso pesado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El consejo escolar debería servir para unir, en un mismo sentir, a padres, alumnos y profesores. Debería servir para que toda la comunidad educativa se integrara y trabajara en común unión (no diré “comunión” porque eso suena a cosa religiosa, y me castigan si uso ese tipo de palabras). Se supone que es un ámbito abierto al debate, a la reflexión, donde todos aportamos soluciones, donde se consensúan las líneas de actuación de los centros. Se supone que es el órgano decisorio y que los presupuestos parten desde el consejo escolar. Debería dar cabida a todo tipo de preocupaciones e inquietudes, ser la voz sensible de los alumnos, la caja de Pandora de las necesidades de cambio que los profesores deseamos. Pero no. Lo siento. No puedo contar que esos objetivos se cumplen, porque no es así. Casi nunca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En la práctica, para los profesores que somos miembros, supone la repetición del claustro y de la ETCP [reunión de jefes de departamento] que, con frecuencia, se ha celebrado un rato antes. Las mismas presentaciones interactivas son puestas en los tres foros y, por tanto, la distracción te azota: te cuentan lo mismo que antes ya has oído, pero a peor hora. Además, ¿qué aportaciones vas a hacer en “contra” de las líneas marcadas por tus directivos, si están delante también los padres? Te lapidan si lo haces, lógicamente. Sería el escenario ideal para una gresca de las gordas (si algún día le tiendo una emboscada a algún director, lo haré en un consejo escolar, porque un ataque bien lanzado ahí puede destruir la reputación de un instituto). Pero no. Nunca pasa nada. No pasan ni los minutos. Para los profesores es, pues, un trámite. Y, en todo caso, te puede caer algún marrón extraordinario (como entrar a formar parte de una comisión disciplinaria o que regule el estado de los libros gratuitos), pero nada bueno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Los alumnos llegan muy ilusionados, pues para ellos supone un reto ganar las elecciones, pero van perdiendo interés con el paso de las sesiones. No se habla para ellos. El lenguaje empleado lo entienden, pero no mucho, y se aburren. Y bastante cohibidos están ya, con los padres y profesores delante, como para hacer aportaciones relevantes. Rara vez se les pide opinión. Con frecuencia, su asistencia no es total y casi ni parcial. Y, aunque lo sea, no cuentan con los medios suficientes para transmitir al resto de compañeros del IES lo que han escuchado. En todo caso, a sus cuatro o cinco amigos. Y para de contar. Cuando se hacen mayores (los alumnos), y dado que las elecciones no son todos los años, van dejando sus puestos vacíos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Los padres son la estrella de este órgano. Al fin y al cabo, se cuenta la misma información del claustro, para que ellos puedan escucharla, también. Suelen intervenir y disfrutan con ello. Un compañero mío me dijo hace años que “hemos de darles bola, para que se sientan importantes, pues de eso dependerá que no reclamen demasiado y que nos dejen tranquilos”. Han de sentirse importantes, pero no lo son (por desgracia). No cambian las cosas. Se les informa. Piden explicaciones, que no siempre son satisfechas con claridad, pero sus aportaciones generalmente caen en saco roto. Además, normalmente tienen una visión bastante distorsionada de lo que ocurre dentro, pues responde a lo que sus hijos les cuentan. Por ello, los miramos con un poco de suficiencia, como quien se siente especialista, frente a un lego. Ellos forman parte del trámite. ¡Acta, sonrisa y para casa! Es triste, pero es así. Como esta columna, que me ha quedado también bastante descafeinada, como reflejo de la realidad. Como los debates que se plantean y las explicaciones que ofrecemos. Trabajar en un instituto es difícil. Como en cualquier otro gremio, los trapos sucios han de lavarse de puertas para dentro. El consejo escolar, pues, no se considera el lugar más adecuado para abordar los verdaderos problemas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5542990302500357815?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5542990302500357815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5542990302500357815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/02/consejo-escolar.html' title='Consejo escolar'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3462058959627639909</id><published>2010-01-03T03:03:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T03:04:13.858-08:00</updated><title type='text'>Sangre en las rodillas</title><content type='html'>Marina se levanta de la cama, pero está triste. Tiene la mirada ida y ha confundido por tres veces su orden de entrada en los zapatos. Marina se levanta de la cama, pero su mente sigue dentro. Sigue dentro de la clase, con los insultos clavados entre su piel y las escamas. Sigue dentro de la cama, pues sabe bien que no le toca levantarse, que mejor haría quedándose dentro del edredón. Se sabe débil, incapaz de ponerle freno a la fuerza que la ha derrotado, que la tiró del caballo, sin ofrecerle a cambio certeza alguna. Marina tiene sed, pero su mano tiembla alrededor del vaso. Se siente pequeña y las imágenes no cesan, pues su cabeza se ha convertido en una batidora, de un tiempo a esta parte. Por eso tiene miedo. Porque se sabe incapaz de confesar su secreto a nadie. La aterra hablar con sus padres, con los profesores, con todas esas personas que dicen que podrán ayudarla. ¿Quién la librará de las palizas posteriores, si se chiva? ¿Quién la escoltará cuando quiera salir por la noche? No tiene arreglo. Los profesores entrarán, sacarán de clase a los culpables… ¿y luego qué? El patio de recreo es pequeño, pero el barrio no es mucho mayor. La encontrarán. Saben dónde vive. ¿Y qué va después de eso? ¿Qué sucede después de la expulsión del centro de los estudiantes que la están acosando? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Marina desayuna. Su madre escucha la radio y de repente la reprende por tener una actitud sumisa, por su falta de brío. Marina ya no estudia, se encierra en su cuarto y escribe cartas deprimentes que nadie leerá jamás. A veces le da por pensar que si sus notas fueran las correctas, su madre no tendría nada que reprocharle. Tal vez por ello toma un cuaderno y se dedica a estudiar unos minutos, embebida y sabedora de que no necesita mucho más para aprobar la asignatura. Sin embargo, la molesta la actitud condescendiente de su madre. La ha reprendido y se ha puesto a estudiar. Marina siente que su madre siente orgullo por haber sido capaz de solucionar el problema con solo unas palabras. ¿Por qué su madre no comprende que ya no hablan el mismo idioma? ¿Cómo es capaz de sentirse bien, si tiene junto a sí a su hija, y esta está sufriendo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En la esquina superior derecha, con una caligrafía desaliñada, alguien le ha escrito que la quiere matar. Cierra de golpe el cuaderno, consciente de que su madre no debe constatar lo que está ocurriendo. Pero… ¿no eran las madres capaces de saberlo todo sin necesidad de escuchar las palabras exactas? Antes, cuando fue niña, era su certeza. Su madre solía peinarla, hacerle dos coletas, y sonsacaba de ella cada palabra y opinión sobre todos los chicos que a ella le gustaban. De pronto, un día, a su madre se le fundió la inspiración. O eso parece. Marina aún recuerda aquella vez que llegó a casa con las rodillas ensangrentadas. Le dijo a su madre que había estado jugando en el descampado y ella se lo creyó. ¿Cómo es posible que una chica de quince años siga jugando en un descampado? ¿Acaso su madre se ha vuelto ingenua de pronto? Los chicos, de esa edad, van al descampado para otras cuestiones muy diferentes. Por tanto, su madre no tenía derecho a creerla. Marina se sentía muy decepcionada porque su madre, el día que llegó con las rodillas ensangrentadas, debió interrogarla, debió arrancarle toda la verdad a jirones, debió abrazarla con la certeza y la ternura, para ambas, de que todos los problemas tienen solución. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Mientras se pone el sujetador, se pregunta cómo disimulará los moratones en verano. Tal vez, piensa, aquello no dure tanto tiempo. Estamos en diciembre. Pronto llegarán los Reyes Magos y sabe de sobra cuál será su único deseo para la campanada última. Tal vez los insultos cesen de pronto, igual que comenzaron de pronto. La última paliza, la última amenaza… llegará pronto. Al fin y al cabo, ya no da motivos para recibirlas. Se ata los zapatos, toma la mochila y la deposita sobre el hombro que no le duele. ¿Cuánto tiempo podrá seguir fingiendo? ¿Por qué nadie se fija en ella el tiempo suficiente como para descubrir que tiene un problema? Y se plantea, cómo no, mientras contempla el termómetro y se coloca el gorro, dónde van a parar los cisnes del parque cuando se hiela su estanque. Y se siente incomprendida y sola, como el guardián del centeno, durante los meses que no son de cosecha. Se siente incapaz, dentro de su universo retraído, de compartir con los demás nada de lo que verdaderamente siente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3462058959627639909?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3462058959627639909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3462058959627639909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2010/01/sangre-en-las-rodillas.html' title='Sangre en las rodillas'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-6394917986386359464</id><published>2009-12-10T02:55:00.001-08:00</published><updated>2009-12-10T02:55:47.211-08:00</updated><title type='text'>¿Dará miedo la última de Crepúsculo?</title><content type='html'>Desconozco si el brillo azul de la mirada se pierde. Ella, la tiene. Desconozco si siempre fue tan reluciente el perfume de aquellos que se dedican a lo que siempre soñaron. Yo, lo tuve. Ella reluce, como la escarcha en la piel de los vampiros. Cruzamos un pueblo costero y entre sus lágrimas creo leer la feliz anagnórisis de alguien que ha descubierto un lugar donde es posible entregarte a los demás, dar la vida para que otros tengan oportunidades nuevas. Los gritos, casi siempre, se desparraman cuando olvidas que estamos en esto para hacer un poco más felices a los más débiles. Por ellos brillan sus ojos. Ella ha encontrado lo que muchos han perdido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La envidio porque no le dirá a los alumnos “me van a pagar lo mismo”, puesto que la Junta no le dará un euro hasta que no complete sus dos primeras nóminas. Desconozco si las profesoras noveles se alimentan del humo turquesa de sus cigarros de cabareteras, pero sí sé que la envidio porque no se cree mejor que los demás, ni la ciega el ego, ni la espanta el trabajo, ni la opción de crear un método nuevo. No tiene miedo de enseñar(se) porque no ha olvidado todavía que “para enseñar hay que aprender(se)”. Y para enseñar cada día hay que aprender cada día. El compañero no es rival. La envidio porque se la presupone torpe y le explican las cosas como a mí me gustaría escucharlas, sin palabras: vacías, sin el afán de parecer lo que no somos. ¿Qué sería de nosotros si no llegaran? ¿Qué sería de nuestro negocio sin la mirada pura de quien comienza, de quienes han luchado tanto para entrar en nuestro barco? La envidio porque se cree a pies juntillas portadora de estrellas y de sueños. Escucha antes de hablar y, de momento, es capaz de extraer de cada cual lo mejor que atesora. ¿Por cuánto tiempo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Los docentes, poco a poco, nos quedamos sordos. Es literal y literario. El propio retumbar de nuestras propias voces dentro de nuestra propia cabeza va destrozando nuestros propios tímpanos. Todo es muy propio. Del mismo modo, con los años, vamos sintiéndonos protagonistas, como los malos árbitros, de muchas historias para las que somos un mero frontón. De momento, y tras una semana educando, escucha. Desconozco si es posible mantener la mirada abierta y no perder la vida ni la vista. De momento aprecia los destellos hermosos de los pasillos indómitos de la segunda planta. Y la miro y siento nostalgia de mis primeras clases, cuando estaba mucho más próximo a mis propios ideales. (Hace cuatro años escribía con miedo e ilusión). Por aquel entonces, el ego no me cegaba tanto, me creía capaz de ser la mejor versión de mí mismo a diario. Preparaba cada clase con el mismo mimo que un mimo emplea para crear una flor de unos resquicios de aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Pero su mirada no será siempre pura. Recuerdo a la persona que me mordió la yugular y que me inyectó el veneno del pesimismo, del conformismo, de la ira que con frecuencia representa la amargura agridulce, y ambigua, que muchos lectores no entienden. Recuerdo la primera vez que me miraron raro por pensar en actividades nuevas, la primera vez que traté de sacar las clases del aula, que pedí reuniones extra... Recuerdo aquel mordisco y ¡cómo me dolió! Y desde entonces me creo encontrar, en ciertos momentos, sepultado bajo la mirada de la mujer de gato, esa profesora que siempre cumple los temarios y que corrige a tiempo. Aquel mordisco mató mi mirada pura, la inocencia y la confianza en el mundo. Ya no sufro tanto, cierto, pero tampoco disfruto igual. Desde entonces me persigue el destino trágico, que tanto deseo evitar, el final de saberme inmortal y funcionario, un vampiro del aula: más que un mal-nacido, un mal-muerto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      ¿Y si la muerdo yo? ¿Y si acabo ya con esa pureza antes de que otro lo haga? ¿Le hablo de las presiones, de los inspectores, de agresiones, de responsabilidades penales y de comisiones de servicio…? Y en mi reacción, bajo el resquicio bendito de la luna nueva, llego a ser consciente de que sus lágrimas son lo que yo necesito. Y me fundo, y me confundo, en ellas. Tal vez pueda expulsar el veneno y recordar que soy mortal, un ser que sufre y que se emociona, que a veces siente ganas de abrazar a una gitanita que está triste porque su novio la dejó. Es posible que no todas las oraciones acaben en punto. No todas las ideas se concluyen si luchamos por trabajar con ilusión. Y, sin embargo, si lucho por comenzar de nuevo, tras tantas decepciones,&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-6394917986386359464?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6394917986386359464'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6394917986386359464'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/12/dara-miedo-la-ultima-de-crepusculo.html' title='¿Dará miedo la última de Crepúsculo?'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-2702478328387658215</id><published>2009-12-02T14:58:00.000-08:00</published><updated>2009-12-02T14:59:33.053-08:00</updated><title type='text'>Ayudar al destino</title><content type='html'>Estoy muy contento. Esta mañana he visto una cosa que me ha gustado mucho y quería comentarla con todos ustedes. Verán, me han contado muchos casos de personas que, por poner un número mal en la lista de posibles destinos para el traslado, por error, acabaron a muchos kilómetros de sus casas. Hay casos donde la confusión de un pueblo con otro, por tener un nombre parecido o porque sus institutos se llamaban de idéntica manera, desencadenó hasta el final de vínculos maritales. Es un tema delicado. Se trataba de una hojita, lo digo para los que no lo sepan, donde había que poner (hasta) trescientos códigos de IES donde te gustaría trabajar. Si cada centro tiene ocho dígitos, rellenabas hasta 2400 dígitos. Para los que somos de letras, especialmente, las posibilidades de error eran… bastantes. Así, cada año. Reitero: un posible error, en muchos casos, no tenía solución. Era vinculante y, para todos aquellos que solicitaban centro por vez primera, no había posible opción para la renuncia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Total, que alguien ha pensado que ese sistema del tocho de códigos y la hoja de papel en blanco no es muy profesional, ni acorde a los nuevos tiempos. Y han intentado cambiarlo. Han creado una aplicación informática desde la que es posible ver tus centros de concursos anteriores (de tal modo que no es necesario volver a hacer la lista, si ya la rellenaste conforme a tus gustos, ni entretenerte con ese macro sudoku). También te señala el nombre del instituto y hasta un mapita de GoogleMaps para que puedas ver dónde se encuentra aquel IES que has solicitado. De este modo, aquellas personas cuyas preferencias están claras, lo tienen muy sencillo para cada año solicitar su retorno a Ítaca, sin tener que pensar mucho, simplemente validando la lista del año anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Hay más, no se crean. Es posible, por fin, consignar los formularios desde casa, a través del certificado de usuario y/o con la ayuda de la clave de Séneca (que, para los profanos, es la plataforma desde la que evaluamos o pasamos las faltas de los alumnos). También se puede acceder a estos servicios con el nuevo DNI digital. La interfaz (por momentos siento que estoy escribiendo una reseña para Micromanía) es rápida y funciona bastante bien, siempre que se cuente con una conexión a Internet decente. Te permite ver claramente qué has solicitado y, por supuesto, también evita posibles errores en el reconocimiento de los caracteres, puesto que no es necesario usar el OCR para informatizar la caligrafía. Tú lo ves en la pantalla, lo revisas y, si todo está en orden, lo confirmas desde tu casa. Eso hace también que pueda ordenarse de forma directa, en pocos segundos, sin que tengamos que ir en peregrinación a las distintas sedes de Delegación, toda la información. Tal vez, incluso, ayude a dar destinos un poco más justos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      ¡Pero tiene más ventajas aún! Hasta ahora, cada año te preguntaban por tu tiempo de servicio, tus cargos y los puntos obtenidos en los cursos y proyectos. Parece poco lógico tener que acreditar tu formación y experiencia cada año, como así era, y por ello existe ya una base de datos común donde van recopilando todo lo que cada uno tenemos en nuestro haber. Si has conseguido algo, desde el concurso anterior, como el título de doctorado, por ejemplo, lo llevas y te lo actualizan. Al ser menor la afluencia, por tanto, al estar casi todo ya en la base de datos, es más fácil compilar el trabajo… y se han permitido el lujo, por ende, de decirnos ya en qué día exacto sabremos nuestros destinos provisionales y definitivos. Hasta ahora, uno sabía cuándo pedía, pero no cuándo sería escuchado. Eso provocaba desconcierto y el nerviosismo de muchos profesores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Sé  que la esperan, pero no encontrarán en este artículo una crítica velada a nada. Me encanta el sistema y, por lo que he podido ver, es un paso bastante interesante en una línea que es útil y necesaria para todos. Me encanta, en serio. ¡Así, sí! Mi opinión es una, aislada e independiente, como siempre. Habrá a quien no le guste este nuevo sistema para pedir destinos, pero a mí sí me gusta. (Además, se sigue manteniendo la posibilidad de entregarlo a mano, para quien siga peleado con las “nuevas” tecnologías). Si esta columna sirve para que alguien dé una palmadita en la espalda a su programador, me doy por satisfecho. Prometo, por la gloria de mi madre, que no lo conozco… y que tampoco es miembro de mi familia ni de mi selecto grupo de amigos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-2702478328387658215?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2702478328387658215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2702478328387658215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/12/ayudar-al-destino.html' title='Ayudar al destino'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-2198332691812517863</id><published>2009-11-24T10:15:00.000-08:00</published><updated>2009-11-24T10:16:08.122-08:00</updated><title type='text'>Mar se masturba por primera vez</title><content type='html'>Aprovecho mi espacio para darle las gracias al Gobierno Extremeño por permitirme redactar esta columna (y, sobre todo, a los creadores de la campaña “el placer está en tus manos”). Asimismo, quiero agradecerle esta fabulosa oportunidad a la Junta de Andalucía y, en especial a ti, Micaela, Consejera Andaluza para la Igualdad. En serio, ser un columnista anónimo es duro. Hay personas que llevan cuatro años pasando mi página de largo; jamás se habrán detenido a leer ni una sola línea… ¡Hasta hoy! Estoy seguro de que titulares y declaraciones así se hacen pensando en nosotros, miembros numerarios del gremio de la opinión, en brindarnos una oportunidad de ser leídos por gente que no pertenezca a nuestra familia y amigos. El sexo vende. En serio, ¡gracias! Esta columna no será de las mejores, pero sí será la más leída. Tal vez hasta me propulse en Google, gracias al titular que impostoramente he seleccionado, y adelante en número de visitas al club de Fans de Naim Thomas. En serio, muchas gracias. No por la campaña en sí, pero sí por permitirme hablar de ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      O sea, que la Junta de Andalucía se plantea implantar cursos para enseñar a los adolescentes a masturbarse. A ver, cómo lo digo sin que nadie se me enfade: no me escandaliza la idea, pero me parece un poco absurdo que les enseñemos una de las pocas cosas que se aprenden por sí solas (los objetivos, contenidos y procedimientos parecen obvios). El hábito lector lo tienen un poco atrofiado, pero ese otro hábito… creo que goza de mejor salud. ¡Vamos, digo yo! No me dedico a preguntarlo y, de hecho, tampoco quiero dedicarme a eso. Y precisamente porque no me dedico a preguntar entre mis alumnos la frecuencia con la que [colóquese aquí un eufemismo elegante], me atenazo ante la idea de que otras personas sí se cuestionen estos vericuetos… ¡porque hay cosas que son más divertidas si parecen prohibidas, si resultan un hallazgo, algo que jamás nadie hizo antes que tú! No es tan malo que investiguen por ellos mismos, de hecho. Si se lo damos todo tan machacado [lo lamento, no he encontrado un verbo mejor, estoy nervioso porque no acostumbra a leerme tanta gente], no buscarán palabras clave en el diccionario, perderán el plus de motivación que tenían los últimos temas del libro de Biología, su capacidad deductiva se centrará solo en el fútbol. No estoy a la última, lo sé. Y precisamente porque no estoy a la última prefiero que mis alumnos piensen, como nos pasaba antaño, que estas cosas ni siquiera me las he planteado nunca, que fui un adolescente-burbuja sin hormonas, sin un componente molecular ordinario. No veo justo que se les prive del placer de saberse descubridores de la pólvora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Según me he podido informar, uno de los talleres proyectados en Extremadura indicaba que la literatura erótica era recomendable para las adolescentes tímidas, para las que atesoran pocas fantasías propias. Asimismo, desaconsejaban la pornografía visual pues configura (dicen) una imagen muy limitada del fenómeno sexual. Total, ¡que muchas gracias por barrer para casa también en esto! Tal vez mis compañeros de Plástica se enfaden conmigo (me acuerdo de “El Origen del Mundo”, presente en el D’Orsay), pero estoy muy satisfecho porque no nos costará, de este modo, que los alumnos lean el número de libros mínimo que fijamos para cada nivel cada año. Eso sí, por si acaso, retiraré la célebre pregunta, que se incluía antes en todas las fichas de lectura: “¿qué te ha parecido el final? ¿Hubieras deseado otro?” Los adolescentes siempre quieren finales felices, como ciertas peluquerías de Barcelona. Será mejor no dar pie a sus cavilaciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La sociedad está cambiando mucho y me parece bien que cambie. Solo me asusta que, algunas veces, no tengo claro qué finalidad tienen ciertas renovaciones. El cambio por el cambia no está mal, pero tampoco bien. Estoy seguro de que esta es una reflexión pobre, pero es la que hay. Me puede la presión, lo siento. Pienso que las cosas que no están ni bien ni mal son una pérdida de tiempo, casi siempre. ¿Obvio? ¡Lo siento! No volverá a leerme tanta gente hasta que no me dé por escribir realmente la “historia de Mar”. De hecho, este texto es lo de menos, un pretexto para la reflexión introspectiva (¿por qué tanta gente va a leerla?). Seguro que son pocos los que verdaderamente están pensando ahora en algo referente a la educación de nuestros jóvenes. Y es una pena porque ellos, la mitad de las veces, tampoco piensan por ellos mismos, ni con la cabeza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-2198332691812517863?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2198332691812517863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2198332691812517863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/11/mar-se-masturba-por-primera-vez.html' title='Mar se masturba por primera vez'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3724920034378815873</id><published>2009-11-16T06:16:00.001-08:00</published><updated>2009-11-16T06:16:41.145-08:00</updated><title type='text'>Sobre algunos comentarios</title><content type='html'>De un tiempo a esta parte estoy recibiendo comentarios basados en descalificaciones personales, hecho que me sorprende porque no había ocurrido en los cuatro años precedentes. Me hace gracia que alguien dedique su tiempo a redactar anotaciones que saben de sobra que no voy a publicar. ¡Qué forma de perder el tiempo! Si alguno desea contrastar sus opiniones conmigo, o soltar los excesos de testosterona que le envenan el cuerpo, le ruego que me mande un correo-e a profesorcuyami@gmail.com En caso contrario, no solo no podré publicar su comentario, sino que tampoco podré contestarle. Eso sí, no contesto todos los correos que recibo. Por fortuna son muchos y, además de eso, suelo tener bastante trabajo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A muchos lectores se les olvidan cuatro cuestiones básicas: &lt;br /&gt;a) Lógicamente en mi blog yo decido qué comentarios se editan y cuáles no. Un blog no es un foro. Un blog es el espacio personal de una persona. &lt;br /&gt;b) Cuando uno acata la línea editorial de un columnista no ha de comulgar plenamente con su ideario, pero si tanto os repugna mi forma de expresarme o los temas que planteo... ¿Por qué no seguís a otra persona? Nadie tiene la obligación de leer lo que escribo, así que si verdaderamente os enerva leerme, no lo hagáis, os lo imploro. No quiero que nadie muera de un flato. &lt;br /&gt;c) No olvidéis que estas columnas no (solo) reflejan vivencias personales. El profesional de la educación que se esconde tras el "PROFESOR CUYAMI" poco o nada tiene que ver con la persona que redacta los artículos. Esto nunca lo he aclarado porque siempre me ha parecido de sentido común. No mezcléis planos, el plano personal y el periodístico-ficcional, pues yo no narro las vivencias de ningún centro en concreto, de ninguna ciudad, yo no muestro mis propias vivencias sino un compendido de las ideas extraídas de los cientos de correos que recibo, al cabo del año, y que son mi fundamentación teórica para escribir todo lo que escribo. Por eso, no busquéis coherencia. No cuento mi historia, cuento muchas historias. Muchos de los datos aportados no son falsos, pero sí ficticios. &lt;br /&gt;d) Por último, y por si alguien sigue dudándolo, quiero dejar claro que mi deseo es siempre favorecer el desarrollo de la educación pública, denunciar aquellos aspectos que pueden mejorarse e incidir en aquellos que van en una buena línea. Mi propósito es noble, aunque más de uno no se lo crea. No busco dinero, tampoco fama, me limito a ejercer mi libertad de expresión de la forma más contructiva y productiva que sé y que puedo. Si alguno sabe hacerlo mejor, como con frecuencia me decís, le animo a que lo haga. Estoy seguro de que yo me convertiré bien pronto en su primer y mejor lector.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3724920034378815873?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3724920034378815873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3724920034378815873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/11/sobre-algunos-comentarios.html' title='Sobre algunos comentarios'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3788758624327417782</id><published>2009-11-11T08:23:00.000-08:00</published><updated>2009-11-11T08:24:00.983-08:00</updated><title type='text'>Campo de batalla</title><content type='html'>Cristales rotos. Excrementos próximos. Una valla medio derruida, con grietas y alambres. El suelo es irregular, repleto de baches. Terrizo. Cada bache representa una generación de las que arrastraron sus tobillos entre las alambradas. Más allá, el áspero suelo desgarra las rodillas, te hace plantearte si es una buena opción permanecer de pie. Se muestra un terreno irregular, lejos del cual hay poco desahogo. Desde la base de operaciones hasta la explanada del combate hay unos cien metros en los que impera el vacío legal. No hay minas, pero tampoco asfalto. No hay redes, ni mástiles firmes sobre los que elevar porterías ni ánimos. No describo un campo de batalla, aunque es también un campo de batalla. Así lo recuerda Fátima; allí hizo Educación Física desde que era niña y hasta su segundo de la ESO. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Siguen existiendo rincones donde el tiempo se detuvo de forma desigual para todos. Siguen existiendo institutos sin campos de deporte. Siguen existiendo adolescentes sin campos de baloncesto, sin porterías (ni atadas ni firmes). Sigue habiendo docentes de Educación Física que se la juegan sacando a los alumnos a los campos de deportes locales. ¿Y si algo les pasara por el camino, fuera del IES? ¿Se imaginan de quién sería la culpa? Cierto es que la inmensa mayoría de los centros escolares tienen unas instalaciones dignas, pero sigue habiendo poblaciones marginales y marginadas: en cuatro o cinco rincones hacer deporte supone arriesgar tus tobillos. En muchos sitios no existe un pabellón para burlar la lluvia. Si un año llueve, si llueve mucho, se recluyen en las aulas para memorizar a qué altura están esas porterías que no tienen. ¡Y atrévete a pedir, si no tienes, pelotas! Sin pabellones las programaciones de aula dependen de Pepe el Brujo, de las cábalas y de las cabañuelas. “Niños, haremos deporte si no nieva”. Conseguiremos, de este modo, que los alumnos odien la nieve, además del deporte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Fátima quiere ser profesora de Educación Física y se pregunta por qué  no existen, como en otros países, cintas de correr, bicicletas estáticas, pesas… Se pregunta por qué si un balón se pierde la mitad de las veces terminan pagándolo, en sentido alegórico, aquellos que no tuvieron la culpa. ¿Encargar más? Eso es tan absurdo, a corto plazo, como plantearte una ducha en su pueblo. Allí no había duchas, ni vestuarios. Naces y te mueres con el chándal puesto. Los adolescentes así apestan. Y después, me cuentan, se pasea la Consejera de Educación inaugurando instalaciones que ya llevan funcionando muchísimo tiempo. Instalaciones que no cuentan con salones de acto, que no tienen salas de usos múltiples, donde no se pueden impartir ciertas optativas porque literalmente no hay aulas suficientes. Inauguran tus centros, pero no te preguntan por qué en un edificio nuevo no hay despachos suficientes para todos los departamentos, ni por qué no es viable instalar unas malditas placas de energía solar, aunque pongas tú la mano de obra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Cada día me ponen más enfermo los políticos. Cada día me indignan más ciertas reformas. ¡Queremos dinero! ¡Necesitamos dinero! ¿Lo tengo que decir más clarito? Muchos niños como Fátima siguen corriendo entre hierros y cristales, en escuelas pobres, de pueblos pobres, a los que no llegan ni siquiera los inspectores. Necesitamos dinero: ¡di-ne-ro! Y siento parecer materialista porque a mí lo que de verdad me gusta es enseñar a leer y a escribir, contarle a los chicos quién fue Lope de Vega y de dónde vienen sus topónimos. Pero no. No. Y no. ¡Necesitamos antes mejorar las instalaciones! Eso sí, lo que más me indigna de todo es que en el fondo de todo está que nadie se termina de tomar en serio nuestro trabajo. Nadie termina de creerse eso de que el deporte hace más feliz a la gente, previniéndola de otros hábitos insanos como son el alcohol y las drogas. Sale más barata la gasolina para cortar la cinta, para poner buena cara en las fotos, que invertir en quien de verdad lo necesita. Los que inauguran las instalaciones deportivas jamás llevarán a sus hijos a jugar en ellas. Hoy por hoy el pádel no existe tan lejos de la capital. “Señora, ¿dónde jugarán los niños cuando llueva? Aquí llueve mucho, señora. ¿Nos puede traer una caja de mercromina y tiritas? No tenemos médicos, ni hospital en el pueblo… ¿nos presta su coche oficial para llevar a los niños al hospital, si se abren la cabeza en un socavón?”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3788758624327417782?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3788758624327417782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3788758624327417782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/11/campo-de-batalla.html' title='Campo de batalla'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-243570449126610566</id><published>2009-11-07T08:39:00.000-08:00</published><updated>2009-11-07T08:40:05.974-08:00</updated><title type='text'>1963</title><content type='html'>He visto en la televisión un programa titulado “curso del 63”. Lo emiten en Antena 3 y si les hago publicidad de él es, ni más ni menos, porque creo que plantea un debate muy interesante para todos los docentes. Y también para los no docentes, claro. Se trata de un “Gran Hermano” en el que se toma a lo mejor de cada casa, a veinte alumnos díscolos, ávidos de un poco de disciplina, y se les encierra entre cámaras. Se les impone lo que, se entiende, es el modelo educativo que imperaba en los años sesenta. Se les somete a un control minucioso para ver cómo reaccionan ante lo que sus ¿abuelos? soportaban cuando tenían edad escolar. Por tanto, surgen pronto los primeros conflictos porque estamos ante jóvenes que no tienen nada claro el principio de autoridad y, por ende, presentan también un rechazo absoluto hacia las normas. La disciplina es el motor de la conducta, lo que nos hace prosperar y llegar lejos. Por el contrario, ellos no son capaces de renunciar a lo que creen imprescindible. Se extrae de todo esto que consideran imprescindible, por tanto, todo lo que tienen, pues su capacidad de renuncia se encuentra abolida por los estímulos de la sociedad de consumo. Al no ser capaces de renunciar, pues no están acostumbrados a sufrir, pues se les ha privado de forma sistemática y deliberada de la exposición al dolor, no soportan ningún cambio que no sea manifiesta e inminentemente favorable para ellos. La asunción de los cambios es imprescindible a la hora de crecer y, por tanto, es un eje crucial también en cualquier sistema educativo. Ellos lloran porque les prohíben utilizar un tanga. Se creen malos y poderosos, pero no soportan la vida sin un anillo en la nuca. No soportan los cambios, son frágiles, consustancialmente infelices, inadaptados e inadaptables. Un guiñapo, vaya. Jamás los criticaría, pues no tienen la culpa: son un mero desperdicio del sistema. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Comento con mis allegados, casi a diario, que trabajar en la educación pública te hace escorarte hacia la derecha. Dependerá, eso sí, de tu punto de inicio, que termines siendo más o menos integrista (o que te moderes, si partías desde el polo opuesto). ¿Saben qué opino yo del citado programa? Si les interesa, les diré que difunde una concepción errónea de lo que ha de ser nuestro modelo educativo. Hablo como docente y les digo, como docente, que jamás entregaría mi tiempo a un centro en el que las libertades educativas estuvieran tan restringidas para todos. Los cambios son buenos. El cambio social denota cierta evolución y evolucionar es sano y sabio. Es obvio que si los docentes tuviéramos poder para agredir a los estudiantes, por ejemplo, nuestra labor sería mucho más sencilla. Muchos no llegaríamos a hacerlo, estoy seguro, pero la propia fuerza coercitiva bastaría para doblegar su facultad volitiva. “La amenaza es más fuerte que su ejecución”. Pero eso, y quiero dejarlo bien claro, supone un paso atrás, una negligencia hacia las inmensas posibilidades que nuestra psique nos ofrece. El docente que necesita la fuerza para imponer su criterio es torpe y, como tal, no merece llamarse docente. Eso no quita que, en los casos extremos, necesitamos medidas extremas. Y no las tenemos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Discutir sobre las diferencias entre el modelo educativo del 63 y la realidad de nuestras aulas de hoy en día, nos llevaría, necesariamente, a redefinir el peso de los límites. El debate sobre los límites es, en educación, El Debate: la clave de todo. La clave de gran parte de nuestros problemas se esconde ahí. Y me preocupa que demasiadas personas creyeran, viendo el programa, que antes estábamos mejor… porque no es así. La libertad de expresión va aparejada a la sociedad adulta a la que se supone que pertenecemos. Ni ahora estamos tan mal, ni antes estábamos tan bien. Tal vez en el punto medio esté la virtud, como siempre, y habría que reflexionar sobre cómo durante un par de décadas (setenta y ochenta) se disfrutó, en opinión de muchos, de ese punto medio. Deberíamos aspirar a reconquistarlo, pues funcionó. Ineludiblemente, hemos de reflexionar también sobre por qué lo perdimos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Un alumno mío, hace unos años, me dijo “maestro, si abrieran un colegio donde los profesores pudieran pegarle a los alumnos, estoy seguro de que mis viejos me apuntaban. Y habría tortas por entrar”. “Y dentro, también. Por supuesto. Pero yo no trabajaría allí”, le respondí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-243570449126610566?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/243570449126610566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/243570449126610566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/11/1963.html' title='1963'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-66007329792532501</id><published>2009-10-28T15:18:00.001-07:00</published><updated>2009-10-28T15:18:59.307-07:00</updated><title type='text'>Ordenadores</title><content type='html'>No me gustan los plagios. Cuando consigo dormir, evitando con mi adarga la sombra ocre de mi inspector, se me presenta en sueños un alto cargo de la SGAE para destruir mis ansias de gratuidad, mi fe en una cultura que traspase barreras económicas y sociales. No me gustan los plagios porque, pese a las columnas que perpetro a veces, tengo espíritu de librepensador y me fastidiaría bastante que alguien se aprovechara de mi trabajo impunemente. Pese a todo, esta mañana me ha llegado un correo electrónico firmado por Mónica Escobar y quería darle difusión, como ella me pide, aunque no me gustan los plagios. Ya la invitaré a un café… si logra encontrarme, claro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Presento una supuesta carta de una alumna de quinto de Primaria. Como sabrán ya, se ha destinado una importantísima partida de ordenadores para dicho nivel. Esta inversión no solo se ciñe a Andalucía, por supuesto, así que contamos una vigencia absoluta en demasiados lugares. Por desgracia, el lugar hipotético que se vislumbra en los panfletos publicitarios poco tiene que ver con demasiados hogares. Esta es la primera vez que extraigo un fragmento de Internet y me he impuesto de penitencia no volver a hacerlo en las próximas cien columnas que escriba… ¿Qué le hago si yo no hubiera sido capaz de escribirlo mejor que ella? ¡Que lo disfruten! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     “Hola, me llamo Marta. La semana pasada nos trajeron un montón de ordenadores, para todos menos para el profesor. Nos pusimos muy contentos porque pensamos que también nos traerían una pizarra nueva, sillas nuevas, un telescopio, material nuevo de laboratorio y que nos arreglarían la calefacción. Pero no, sólo trajeron ordenadores. El primer día no hicimos nada con ellos porque nuestro profe no sabe informática. Dijo que ya miraría algo en casa, pero María (la empollona) le contestó que ella podía enseñarle, pues en su casa tiene un ordenador y sabe manejarlo. Todos nos reímos, pero el profe no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  El profe también dijo que eran para nosotros y que nos los podíamos llevar a casa. Yo cogí el mío y lo guardé en la mochila, pero a mi amiga Mati se le cayó y se le rompió todo (el profe le hizo una foto). A Luis se lo robaron unos gamberros mientras volvía a casa y a Santi se lo rompió Mateo, el niño que nos pega a todos. En clase los que más usan el ordenador son Toni y Andrés. Son dos niños un poco retrasados y que antes sólo molestaban. Ahora con el portátil les ponen una película de dibujos y están más callados. &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt; Ayer nos explicaron cómo sacar información de Internet y nos mandaron deberes para buscar en casa. Mi papá, que ahora no trabaja, dice que no tenemos dinero para Internet, por eso no he podido hacer los deberes esta semana. A  mi hermano mayor también le van a dar uno y él está muy contento pues dice que podrá colgar fotos y chatear con las chicas. También me ha dicho que, a partir de ahora, no tendrá que fijarse en las faltas de ortografía pues el ordenador las corrige automáticamente”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Volvemos a lo de siempre. Este es el precio de realizar las inversiones sin contar con la opinión de los verdaderos especialistas. Volvemos a lo de siempre: las inversiones son desiguales y mientras que el despilfarro prosigue, nosotros hemos de manifestarnos para lograr que cubran todas las plazas vacantes. Volvemos a lo de siempre: implementan ciertos materiales, pero no se forma a los docentes para que aprendan a utilizarlos. Más aún: las reformas educativas pretenden arreglarle la vida a la gente, pero sin tener en cuenta sus verdaderas necesidades. Todo por el pueblo, pero sin el pueblo, vaya. Vivimos una especie de Ilustración, pero sin luces. Vivimos instalados en un nepotismo tosco en el que todo parece parcheado, sin criterio, sin vigencia. Casi todo carece de continuidad porque lo único que verdaderamente lava las caras, y siega los votos, es la rabiosa novedad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-66007329792532501?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/66007329792532501'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/66007329792532501'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/10/ordenadores.html' title='Ordenadores'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-2810642852760630150</id><published>2009-10-15T08:49:00.000-07:00</published><updated>2009-10-15T08:56:06.395-07:00</updated><title type='text'>PowerPoint de un lector</title><content type='html'>Hace unos meses un compañero de profesión creó una presentación interactiva con una de mis columnas. No lo conozco, pero admito que me hizo mucha ilusión que se tomara tantas molestias por un texto mío. Os cuelgo el enlace por si alguno desea verlo y/o conservarlo. Eso sí, quiero repetir algo que creo haber dicho ya alguna que otra vez. La columna "Los funcionarios no lloran", que ha tenido siempre mucha difusión, no refleja nada bien mi verdadero sentir frente a este trabajo. Fue el resultado de una mañana deplorable, de esas que hay tantas, tras la cual me encerré frente al ordenador totalmente desanimado y clavé mi frustración. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que hay más motivos para la esperanza que para el desánimo. Sin embargo, también sé que esta columna refleja muy bien el sentir de muchos (de demasiados) y a ellos va dedicada. Lo mío fue un mal día, pero muchos viven encerrados en esa sensación de desánimo. Es también el mío, por supuesto, mi desánimo, aunque solo a veces; aunque solo sea una visión parcial de la experiencia docente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://d.yimg.com/kq/groups/16193386/59071323/name/LOS_PROFESORES_NO_LLORAN.PPS&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-2810642852760630150?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2810642852760630150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2810642852760630150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/10/powerpoint-de-un-lector.html' title='PowerPoint de un lector'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3373396549805741632</id><published>2009-10-13T05:21:00.001-07:00</published><updated>2009-10-13T05:21:39.108-07:00</updated><title type='text'>Y sin embargo se mueve</title><content type='html'>Me imagino a Galileo con la cabeza gacha tras el enorme chaparrón de críticas que le estaban cayendo encima. Se habían salido con la suya y él tendría que reconocer que el universo al completo giraba alrededor de nuestro Orbe. Pero… dejó su puntilla. Vosotros ganáis, pero no me habéis convencido. Haré lo que vosotros queráis, no me queda otra, pero no me habéis derrotado. Simplemente tengo que acatar, porque no queda otra, a pesar de lo cual voy a seguir pensando y haciendo lo que me salga del planisferio. Lo murmuró, sí, porque no quería convertirse en un pinchito. Lo murmuró, pero su murmullo resultó ser el grito más desgarrador que he leído jamás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Me he acordado de esa frase al concluir una reunión que hemos tenido con nuestro Jefe de Estudios para abordar el trabajo en competencias. Para los profanos he decir que todas nuestras programaciones han de ir abandonando la estructura de objetivos-contenidos-evaluación para (re)estructurarse en torno a las competencias básicas, que son una especie de lista ambigua de cosas que estaría bien que nuestros alumnos hicieran mejor. La única pega de todo esto es que el objeto de dicha digresión metafísica no la comprenden salvo cuatro o cinco luminiscentes seres nacidos de las entrañas del dios de la Pedagogía. Las programaciones antiguas eran fáciles de llevar al plano real; las que incentivan el trabajo en competencias me recuerdan a los tirabuzones que hacen los chinos en las olimpiadas, antes de caer en la piscina. Me he permitido hacer una pequeña encuesta entre los diez o doce compañeros que había en la sala de profesores durante la hora del café y lo más destacable no es que ninguno haya sabido definir “competencia” con demasiada convicción. Lo verdaderamente chocante es que todos, sin excepción, terminaron su respuesta con la coletilla “¿es eso?”. De sobra sé que cuando un profesor concluye de ese modo una afirmación evidencia que tira de oficio porque no encuentra camino alguno más allá de la línea tangente.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      “Me llamo Cuyami y no comprendo el trabajo en competencias”. Deberíamos organizar una quedada anónima donde no dé tanta vergüenza presentarnos y reconocer ese secreto a voces. Les juro que me he empollado la legislación y que he ido a cursos y seminarios de gente de esa luminiscente. A pesar de lo cual, o a pesar de ellos, saco la conclusión de que eso de “potenciar lo que el estudiante ya sabe, tratando de darle una enseñanza que desarrolle sus capacidades de forma eficaz y que no se ciña a la mera memorización de los contenidos”, lo escribió alguien que acababa de salir de un SPA y no de una clase. Pero yo ni en el pediluvio descubro la diferencia entre eso y lo que ya llevamos haciendo un número descarnado de años. No lo entiendo, en serio. Y tampoco veo a los todos esos maestros con los que bordeamos la cincuentena cambiando la metodología de cuajo y así porque sí. Ah, y mucho peor. No veo las ventajas de hacerlo, no veo la ventaja de cambiarlo todo. Lo veo todo muy turbio y no se crean que no le he puesto voluntad a desliar la trabazón. No ha sido suficiente. Tal vez alguien deba sacar para mí un manual de “competencias para dummies” porque no termino de creerme que la educación tradicional esté tan mal, de hecho. Pese a lo cual, pienso que la mayoría de los docentes ya no somos tan tradicionalistas como se cree. No nos regimos por métodos ortodoxos, ni de lejos. Nos adaptamos de lo lindo a lo feo en la realidad del aula, hacemos adaptaciones curriculares (significativas y nimias) como quien calienta leches para el café. Pero no es suficiente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     ¿Qué aptitudes o adoctrinamientos teóricos han de llevarme a trabajar en competencias? ¿Cuando lo haga, seré consciente de que lo estoy haciendo o es como cuando Harry Potter hablaba pársel sin darse cuenta de que lo estaba haciendo? Aprovecho mi oportunidad y que escribo en un periódico con mucha difusión para dejar un anuncio por palabras: “Docente cambia manual sobre competencias (que se entienda) por antigua máquina de correr. Interesados contacten conmigo”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3373396549805741632?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3373396549805741632'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3373396549805741632'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/10/y-sin-embargo-se-mueve.html' title='Y sin embargo se mueve'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-4904443922763205372</id><published>2009-10-06T09:56:00.000-07:00</published><updated>2009-10-06T09:59:00.267-07:00</updated><title type='text'>La educación pobre</title><content type='html'>Cito literalmente. “Amigo, siempre que he podido os he echado una mano, pero tenéis que entender que hay que apretarse el cinturón. Comprendo que si todos los docentes están a veinticinco horas, la gente se va a cabrear contigo, pero… ¡No hay dinero para mandar a otro profesor más!”. Hace unos años se invirtió fuerte para comprar unos “tamagochis” que eran imprescindibles para llevar el control de las faltas. Es el IES Pandemónium un centro con solera y, por tanto, los pequeños cambios han de hacerse a lo grande… o no se hacen. Se gastaron varios miles de euros y desde que esa inversión se realizó, no hemos podido encargar fotocopias libremente. Se computa cada encuadernación y los alumnos han de pagarlo casi todo. Puedes, claro que puedes, hacer copias sueltas, pero eso te catapulta a los primeros puestos de cierta lista negra sobre la que no sabría decir bien cuáles son sus efectos. Hay a disposición de todo el Centro solo dos cañones y la sala de ordenadores no está funcional, pues solo cuatro o cinco pecés tienen conexión a Internet. Se nos pide que trabajemos en la plataforma del IES y, sin embargo, la señal de Wifi es más tosca que la estrategia de los persas para conquistar Babilonia. No hay dinero. Notamos la carestía en los profesores que no mandan y en los horarios que hay que compartir. ¿Cómo se explican que un profesor de Lengua esté dando solo cuatro horas de su asignatura y, a cambio, Educación para la Ciudadanía, Alternativa, Género y Plástica? ¿Se imaginan? Esto lo provocan los recortes en el personal, y en el presupuesto, así como que la lista de internos no avance, que sea una verdadera cruzada conseguir un sustituto si el profesor dañado no se está muriendo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En estos años he aprendido que las únicas sustituciones que se cubren ipso facto son las de los políticos que se acogen a sus quince días de veraneo para preparar la campaña electoral. Esos sustitutos sí llegan con la luz del alba del día primero. Todo lo demás transluce que estamos en cuadro: han cerrado una parte importante de los proyectos (centros TIC, programas de biblioteca…) y te remiten a la creatividad como fuente inagotable de recursos pedagógicos. Según me cuentan, las cuentas de los IES son la cuadratura del círculo, porque estamos en cuadro. ¿Han visto los datos que indican que en casi todos los países civilizados se invierte más que aquí, por alumno, en Educación? Nos cierran el grifo de agua (literalmente, no hay dinero para reponer el depósito de las máquinas y nos envían a los abrevaderos de los niños). Las mayores inversiones que se hacen, en muchos centros, se deben a premios organizados y financiados por cajas de ahorros o fundaciones. ¿Saben qué es lo que más me molesta de esta contrariedad? Estando como estamos, estando las clases a más de treinta por culpa de la crisis, tenemos que soportar que todos los panfletos oficiales vayan en papel bueno, con brillitos y logotipos cuidadosamente diseñados en Barcelona. Cuando ustedes reciben una comunicación institucional, ¿no se preguntan por qué no se gastan el dinero de la infografía en conseguir que los grupos estén un poco más descargados? Cuando vean que la Junta de Andalucía coloca vallas costosísimas explicándonos que el mundo no se viene abajo, ¿no se les ocurre pensar en la cantidad de salones multiusos que podrían edificarse con esa pasta? En nuestro instituto no existe ningún aula donde quepan sentadas más de cincuenta personas. No tenemos polideportivo. No existe teatro, ni recinto alguno que esté techado. No puede haber representaciones, ni celebraciones masivas. Si llueve, no hay deporte.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Así se invierte. En tonterías. Y la respuesta a peticiones serias, y cito, es que tenemos que apretarnos el cinturón. Por desgracia, la mayoría de los problemas que tenemos en el día a día son una cuestión de dinero, se resolverían con una inversión mayor. Habría que apostar por la FP, dar alternativas a los alumnos avocados al fracaso escolar, trabajar con más profesionales de apoyo, mejorar instalaciones y, sobre todo, hacer que baje la ratio en demasiados centros donde, llegado el mes de octubre, seguimos esperando a los nuevos compañeros. La clave: cada mes que pasan sus hijos sin profesor de Filosofía, ellos se ahorran dos mil eurillos de sueldo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-4904443922763205372?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4904443922763205372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4904443922763205372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/10/la-educacion-pobre.html' title='La educación pobre'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-6922474925758039142</id><published>2009-09-30T10:37:00.000-07:00</published><updated>2009-09-30T10:38:32.560-07:00</updated><title type='text'>El reino de las sombras (sobre las hijas de Zapatero)</title><content type='html'>Voy a tratar de analizar lo más fríamente que puedo este asunto. Voy a tratar de abrir la realidad y de cauterizarla en un único tajo. Tengo un par de lectores que me siguen con lupa y que están esperando cualquier pretexto para decir que me politizo más de la cuenta o que soy un cenizo. No es así. Entiéndanme, mi equipo bajó a segunda el año pasado y lo llevo lo mejor que puedo. Además, y por más que lo entiendo, no termino de creerme que sea verdad eso de que la crisis es una coyuntura coyuntural global. Me asusta un poco eso de la subida de los impuestos y el cáncer de próstata. Además, estoy a dieta, y eso le agria el carácter a cualquiera. ¡Tengo motivos para estar amargado! Con todo y con eso, lo voy a intentar. Voy a intentar ser lo más frío que pueda.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Datos objetivos: El Presidente del Gobierno lleva a sus hijas, en un viaje de estado, a Estados Unidos. Nuestros impuestos pagan ese desplazamiento. La cultura norteamericana da una importancia capital al peso familiar en la célula máxima de Gobierno. Donde fueras haz lo que vieres. La primera dama (¿o el primer damo?) cumplen un rol clave que se ve apuntalado por la figura de los hijos. Por tanto, la exposición de los hijos es socialmente lógica y consabida. Por tanto, es normal que nuestro funcionario máximo acuda con su familia al encuentro con el líder norteamericano. También es lógico que exponga, por tanto, al peso mediático a toda su familia. No ha de suponer un problema que estas sean menores de edad. Al fin y al cabo, cuentan con el consentimiento paterno. Nadie debe cuestionar el buen juicio y la atención como padre de una persona capacitada para dirigir un país. Hasta aquí, todo parece nocional y nacionalmente cerrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Una comparecencia pública requiere de un atuendo adecuado. Nuestros dirigentes nos representan. Nuestros dirigentes deberían adecuarse a cierto canon estético propio del país al que abanderan. No obstante, si tu padre es el presidente de todos tus españoles eso no debería coaccionar tu forma de pensar ni de vestir. Al fin y al cabo, todo adolescente ha de tener cierto margen de expansión para tomar sus propias decisiones, acertadas o no. Imagino que todo padre desearía, aún así, que sus hijos, de cara a la opinión pública, presenten la mejor cara posible. No parece posible que Zapatero y que Sonsoles estimen que la estética de sus hijas es la más adecuada. Al fin y al cabo, si ellos estuvieran de acuerdo con la forma de expresión gótica, comulgarían de ella (y nuestro presidente siempre vestiría de negro). Por tanto, es probable que ellos desearan que sus hijas, al menos en esa ocasión tan señalada, vistieran de otro modo más acorde a los usos y a las costumbres españolas. Al fin y al cabo, el movimiento gótico (cito) estipula que “el color ha de estar ausente, pues el mundo se ha convertido en un foco de dolor carente de esperanza. No hay signos para el optimismo”. El discurso político de Rodríguez Zapatero no es ese, sino el opuesto. La imagen que transmitieron, por tanto, sus hijas, no es acorde a su mensaje de fondo. Parece lógico estimar que no le convenía que ellas (durante ese día) vistieran de ese modo. Habría que considerar que el votante socialista muestra, en líneas generales, una visión abierta ante la vida. Tal vez, incluso, en ciertos colectivos la imagen mostrada pudiera beneficiara los intereses del partido socialista. Pero no lo creo. Si el atuendo respondiera a un efecto previamente buscado, ¿por qué se ha dificultado el acceso de la opinión pública a dicha instantánea? Todo parece indicar, por tanto, que ni Rodríguez Zapatero ni su mujer consideraban adecuada la forma de vestir de sus hijas para ese día. Nudo nocional cerrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Tras exponer de forma objetiva todo esto… ¿Me puede alguien explicar cómo demonios se pretende que eduquemos a los hijos de la gente si ni siquiera el Presidente del Gobierno es capaz de conseguir que sus hijas se pongan una camiseta de cuadritos en un día tan señalado como es la primera visita a la casa de Obama? ¿Qué le digo yo al padre que sistemáticamente da la razón a sus vástagos, a todos esos padres que ceden sistemáticamente ante ellos… si el responsable máximo de este país también lo hace?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-6922474925758039142?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6922474925758039142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6922474925758039142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/09/el-reino-de-las-sombras-sobre-las-hijas.html' title='El reino de las sombras (sobre las hijas de Zapatero)'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5783532979034791100</id><published>2009-09-24T08:53:00.001-07:00</published><updated>2009-09-24T08:53:28.485-07:00</updated><title type='text'>Andrea y el pollo</title><content type='html'>Leo en todas partes que ahora mismo “Belén Esteban da audiencia”. Miles de horas de programación propia, películas y cortometrajes carísimos, un partido de fútbol o abuelas entrevistadas por un presentador gracioso, no igualan el tirón mediático de la ex de un torero. Yo, que como funcionario tengo menos escrúpulos cada día, estoy también decidido a subirme a su carro de la compra. Por ello, esta mañana en clase no hacía más que darle vueltas a cómo relacionar mi línea editorial con dicho filón… y me he dado cuenta, en dicho proceso, de algo devastador: el Defensor del Menor está en contra de que Belén Esteban hable en el trabajo de su hija porque es menor de edad. Pues bien, he comprobado con espanto que todo nuestro trabajo consiste, a todas horas, en hablar de menores. Somos incapaces de pasar más de veinte minutos en el trabajo sin hacerlo. Me atrevería a decir que no tenemos ningún otro tema de conversación específico que no sea hablar de menores. Comentamos sus aptitudes y actitudes, sus circunstancias personales, sus físicos, sus relaciones sentimentales; repasamos vivencias y características de todo tipo: qué comen y cuánto duermen. En las últimas doce horas ardo tan sugestionado que, cada vez que suena el móvil, sopeso que uno de los interlocutores posibles es ese hombre tan agradable que pretende quitarme la custodia de mis tutorizados. ¿Qué será de mí si se los llevan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Vale, lo admito, les vacilaba. No me quita el sueño que, por hablar de ellos en el trabajo, me desaparezcan de la vida los alumnos. Al fin y al cabo, y aunque mis alumnos son como hijos, estoy acostumbrado a que las promociones se precipiten (últimamente, se despeñan) al mundo laboral: estoy preparado para dejar de verlos de golpe. Imagino que el rapto sería, ni más ni menos, agilizar el proceso, por tanto. Eso sí, y ya que van a llevárselos, por culpa nuestra, como siempre y por supuesto, me gustaría que alguien me explicara antes por qué pasan tantos meses sin que nadie se acuerde de los alumnos absentistas de catorce años, por qué tantos estudiantes no disponen de medidas higiénicas suficientes, por qué las autoridades consienten que alumnos que no hablan ni una sola palabra de español sean penetrados de cuajo en nuestro sistema, sin adaptación previa, sin profesionales preparados para recibirlos… Me pregunto, como todo aquello que me indigna, por qué tiene tanta importancia hablar de una hija, de la que sabemos que toma pollo y que no siempre es visitada por su padre, habiendo tantos niños que no son alimentados correctamente, cuyos padres tienen sus condiciones mentales alteradas, o están en la cárcel, o ejercen la prostitución, sin ayuda alguna, ni para prostituirse ni para dejar de prostituirse. Me pregunto por qué en los últimos años solo he visto una vez la cara de alguien de Asuntos Sociales y su venida fue para llevarse a uno de nuestros alumnos, arrebatándole la custodia a su padre, sin prospección alguna. Decidieron que aquel hombre, que acudía todos los días a las dos y media a recoger a su hijo, dejaría de ser padre, pues es más barato dar un puñetazo encima de la mesa que tender la mano. Nadie le enseñó a mejorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Desconozco si la fama es tan mala para los infantes como dicen. Desconozco si es tan trágico crecer rodeado de fotógrafos. No obstante, sigo pensando que es peor que tus padres no te hagan una sola foto que recibir demasiadas. Tampoco sé si es peor que tu padre sea conocido o que nadie conozca quién es tu padre. Lo que sí tengo claro es que es absurdo que los telediarios abran con noticias de este tipo, que el circo mediático focalice nuestros desvelos en ellas, con la cantidad de barbaridades que se ven a diario en nuestras aulas, con la cantidad de gente que sí lo pasa realmente mal. Me da cierto placer imaginar juntas de evaluación en las que no podamos hablar de los alumnos, por ser menores de edad, por encontrarnos en público y sin consentimiento materno, pero me aterra estar siquiera planteándomelo. Cuando las cosas no funcionan, cuando la economía no arranca, cuando el paro sube y crece el flato, hacen falta temas de conversación para que la calle se mantenga distraída. ¿Será eso? Que quede claro. La base de la manipulación no es la mentira, sino la selección de la información que ha de ser relevante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5783532979034791100?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5783532979034791100'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5783532979034791100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/09/andrea-y-el-pollo.html' title='Andrea y el pollo'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-7190327395121187483</id><published>2009-09-21T07:26:00.000-07:00</published><updated>2009-09-21T07:27:51.422-07:00</updated><title type='text'>Estic cansat (traducción al catalán)</title><content type='html'>Estic cansat de sentir dir als meus companys “Fulanet, a mi, em treballa”, però mai no em canso de batallar perquè Fulanet treballi, realment.  &lt;br /&gt;Estic cansat d’escoltar tothom dir que tenim massa vacances, i veure que després ells es desprenen dels seus fills i no els suporten. Això sí, no em canso de parlar amb els pares per aconseguir que estiguem junts en això, que busquem acords comuns, que provem fórmules noves per a motivar-los.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estic cansat dels retrets de l’Administració, de les extorsions, de què ens manipulin, corrompent els nostres sindicats… No em canso de demanar als polítics que inverteixin més diner en futur, perquè fa falta, que baixin la ratio per així poder atendre millor els gitanos que no saben anglès, els immigrants que no saben espanyol, tots els nois que es perden en grups de trenta i escaig, confosos per la barreja de soroll i de droga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estic cansat de tenir por, de les agressions a docents, de què gravin amb el mòbil els seus actes d’indisciplina i de què no existeixi una manera eficaç de contrarrestar tant de mal.  &lt;br /&gt;Estic cansat de la Llei del Menor, del buit legal que produeix que tinguin les espatlles tan cobertes… però no em canso de lluitar pels drets dels nois a qui els seus pares maltracten quan tracten d’evitar que les seves mares derramin més sang. No em cansa el meu treball, em cansa no poder treballar. No em cansa portar els nois d’excursió, em cansen els retrets dels pares si algú es trenca una ungla. No em cansa cuidar-los, em cansen l’atenció excessiva, l’excés de zel: ser el dolent em cansa, perquè tracto de ser el millor de mi mateix i el millor per a ells.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estic cansat de les crítiques per estar cansat. “Si estàs cansat, deixa-ho”, em diuen. Si estic cansat, alguna cosa falla.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estic cansat de què ningú comprengui que si ens cansem és perquè necessitem ajuda… i no un cessament. Necessitem que algú ens cuidi una mica, tenir al nostre abast els mitjans que calen per seguir tirant endavant noves generacions, pau i vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estic cansat d’extemporànies comissions de servei i, en canvi, de veure a gent que es juga la vida, per no tenir a mà els especialistes que les seves malalties requereixin, que hi hagi tant endoll per alguns, tant tracte desigual. La porta d’entrada no és democràtica.  &lt;br /&gt;Estic cansat dels pares rics, però no dels nens pobres.  &lt;br /&gt;Estic cansat del menyspreu generalitzat que sent la gent pel nostre treball, de què se sentin amb dret a tot, legitimats per a insultar-te, reprendre’t, explicar-te com es fa una classe... No em cansen els retrets, em cansa haver d’escoltar a tots aquells que em retreuen coses que són impossibles de solucionar.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No em cansa lluitar, estic cansat de lluitar contra els que no saben per què lluiten. No estic cansat d’educar, però sí de ser l’únic que educa. No em cansa donar classes, em cansa que la gent se’n vagi plorant de classe i que això es consideri un problema d’ells, del que plora, del que perd la paciència, la seva vocació, la seva gola i la seva vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estic cansat de cridar, però no d’explicar. Em cansen els nois que no senten, ni escolten, no aquells que no comprenen. No estic cansat de realitzar el meu treball, estic cansat de fer tot el que no hauria de ser el meu treball: cursos inservibles, tasques de policia i política, fontaneria en els ordinadors obsolets i, si cal, quart i mig de psiquiatra, comerciant i rellotger. No em cansa tirar endavant el temari, però sí posar-lo per escrit tantes vegades.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estic cansat de les  programacions, dels informes, de tanta burocràcia. Em cansa la palmada que no arriba, que em recordin que “a l’Àfrica s’està pitjor”. Pel contrari, estimo el meu treball. Sí, estimo el meu treball. Però em desespera que les coses no siguin més fàcils, perquè si fossin més fàcils, podríem fer-ho tot millor. Em cansa que totes les setmanes hi hagi notícies dolentes i que, per desgràcia, mai no s’obrin els telenotícies amb alguna cosa bona. No em cansa construir un món millor. Però els funcionaris plorem perquè és millor sentir dolor que no sentir res. No perdo la fe. Però també perdo la fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PROFESOR CUYAMI &lt;br /&gt;EL MUNDO d’Andalusia &lt;br /&gt;                                                                                         26-6-2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-7190327395121187483?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7190327395121187483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7190327395121187483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/09/estic-cansat-traduccion-al-catalan.html' title='Estic cansat (traducción al catalán)'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-4650479779742782042</id><published>2009-09-16T09:45:00.002-07:00</published><updated>2009-09-16T09:47:19.010-07:00</updated><title type='text'>Pandemia y pandemónium</title><content type='html'>“Pandemia” es, ni más ni menos, que una enfermedad que se propaga a través de muchos países. Hay un no sé qué en la citada palabra que me recuerda a “pandemónium”. “Pandemónium” es la capital imaginaria del reino infernal. “Pandemónium” es como decir “instituto”, pues es sinónimo también de lugar de confusión y de ruido extremo. Sí, eso es. ¡El juego de palabras no puede estar más a huevo! ¿Me permiten, por tanto, que a mi centro de este año lo bautice así? Desde este mismo instante trabajo en el IES Pandemónium. Y es curioso porque en el IES Pandemónium todo amenaza con convertirnos en el IES Pandemia. Lo crean o no, suena parecido, pero no es igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Arranca el curso y me acuerdo de la sangre de cordero sobre los dinteles de las puertas judías, para escapar así del ángel exterminador. ¿Acaso los ministros tendrán acceso a la vacuna? ¿Acaso el presidente del Gobierno no será pinchado? Se terminó la sangre y nosotros vamos a ser el cordero. La sangre no da para todos y ello hace que nos reste solo esperar a que los sicarios vengan a por nosotros. Estamos vendidos y pronto estaremos vencidos. Pronto llegarán el caos, los gritos, las fiebres de cuarenta con sus delirios incluidos. Lo primero que haré, cuando descubra que estoy infectado, será sonarme los mocos y mandarle un clínex-bomba, en una carta con membrete oficial, a los responsables de esta atrocidad. Me imagino a los cuatro o cinco inspectores y jefecillos abriendo la carta y descubriendo por de pronto, con el pañuelo usado entre sus dedos, que ya es demasiado tarde para tratar de escapar. ¡En toda la geodésica!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      No pienso nombrarla. Eso sí, me apuesto un café con todos los lectores de Andalucía a que antes de enero les escribo una crónica febril. Como no la pesque, es cierto, me arruino. ¿Cuántos lectores tendré? ¿Cuántos cafés tendré que pagar si no me contagio? Es igual, me apuesto un café con todos ustedes. Y que conste que no cobramos tan bien los profesores (y más ahora que a los funcionarios nos van a congelar el sueldo), pero estoy tan seguro de que convivir con trescientos adolescentes en un cuartito cerrado me acarreará lo previsto que estoy dispuesto a jugarme mis emolumentos de varios meses. ¿Qué harían ustedes si estuviesen embarazadas? ¿Irían a trabajar poniendo en riesgo, más de lo habitual, su salud y la de sus proyectos? Si ustedes tuvieran cualquier tipo de enfermedad crónica, lo suficientemente soportable como para no ser pinchados, ¿se meterían en un aula de veinte metros cúbicos de aire? Después que nadie se nos queje si los vástagos ajenos se quedan solos, si hay epidemia de bajas. Que nadie se queje si nos plantamos, si caemos como moscas, si alargamos más las bajas de la cuenta. Lo que va a pasar se puede evitar. Va a ser caótico y católico. Cuando comencemos a faltar, será tarde. ¿Tan difícil es esperar a que lleguen las vacunas? ¿Tan duro es que la conciliación familiar se reconcilie también con las nociones más básicas de prevención en riesgos laborales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Dar clases será más que nunca un infierno. Tú le pones un parte y el adolescente te tose en la cara y te deja en el dique seco una semana. Ya tengo en la cabeza la apocalíptica imagen de todos los chicos con sus mascarillas verdes frente a ti, en el aula. A ver quién es el guapo que descubre quién está hablando, en esas condiciones. Si escuchas un rumor y todos los labios están tapados… ¡esto se convertirá más que nunca en un enigma policial! También imagino el calorcito del plástico en las comisuras, mientras tratas de relatar cómo se descompone un polinomio. ¡El más difícil todavía se acerca! Entiendo que el personal sanitario esté por delante de todos nosotros, pero está un poco feo que ni siquiera nos hayan dado esperanzas de salir indemnes de esta. La solución de la Administración parece sencilla. Se nos pide que enfermemos escalonadamente y que lloremos poco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-4650479779742782042?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4650479779742782042'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4650479779742782042'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/09/pandemia-y-pandemonium.html' title='Pandemia y pandemónium'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-7625864242441136760</id><published>2009-09-16T09:45:00.001-07:00</published><updated>2009-09-16T09:45:51.150-07:00</updated><title type='text'>El dragón y el combate</title><content type='html'>No recuerdo nada. ¿Golpearía mi cabeza con la mesita de noche, tal vez? Me he despertado jadeando. La camiseta del pijama está empapada en sudor y todavía me tiemblan las manos. No sé si fue por el calor propio del inicio de septiembre o si… No huelo a alcohol, no tengo pinchazos en los brazos. No recuerdo nada, ¡en serio! He tenido una pesadilla atroz, eso sí es seguro, que espero me aporte datos sobre mi vida. Tras eso, creí ver un destello incandescente y mi visión se quedó en blanco. Pasan los minutos y algunos datos sencillos atracan a/en mi mente (el nombre de mi madre, el modelo de mi coche, el nombre de mi equipo de Hattrick…). Pero no recuerdo a qué me dedico, por más que lo intento. Poco a poco recuerdo el nombre de mis amigos y de mis familiares, el mío propio; recuerdo cómo se llama cada uno de los personajes de la última novela de Juan José Millás e incluso me parece recordar que yo solía escribir para El Mundo. Eso sí, ¡no tengo ni idea de a qué me dedico! ¿Cuál era mi profesión antes de pegarme este porrazo en la cabeza? ¿Alguien puede ayudarme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Cada año que pasa, y ya van cuatro, logro desconectar más y mejor de mi trabajo cuando llega el verano. Por desgracia, acabo de despertarme demasiado desorientado y dudo que esto tenga arreglo. El verano me ha pasado factura. Veo los restos de un vaso roto sobre el suelo y un viejo maletín que yace junto a la cama. En el sueño se arremolinaban muchos niños gritándome insultos, ¿sería militar? ¿Guardiacivil? Me miro en el espejo y descubro que no tengo pinta de haber portado un arma en toda mi vida. Mi condición física no da para pertenecer a los cuerpos de seguridad del Estado. En el sueño todos me hablaban de julio; en el sueño, los niños del sueño, de la llegada de julio me hablaban... ¡Julio! ¿Dónde quedó esa página? Me pongo de pie de golpe. En mi habitación, en una esquina, existe un calendario presidido por las iniciales “CEP”, que nada me dicen en este instante. Alguien la arrancó de mi calendario, la página de julio, y no me di cuenta ni siquiera, de que había pasado. ¿Y qué ocurrió con la de agosto? ¿Cómo se fue? ¿Dónde queda? No lo recuerdo. Me llevo la mano al pecho y siento que me falta el aire, respiro con dificultad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Poco a poco me voy centrando en pequeñas certezas. Yo… hablaba en público. Alguna vez me echaban cuenta, pero tengo la sensación de que mis palabras se llevaban mal con los oídos de mis receptores. Recuerdo esa tensión, sí. Todos esos ojos frente a mí, restañando y esperando un fallo. ¿Combatí en el Vietnam? Yo vivía exiliado, a más de trescientos kilómetros de la dirección que aparece en mi DNI. Eso lo he descubierto porque tenía sobre la mesa muchas facturas de gasolina, junto a una serie de cuentas realizadas a lápiz. Mi letra parece pulcra y el lápiz estaba bien afilado cuando lo utilicé. ¿Sería un portaminas? Trato de buscarlo y hallo junto a él un trozo de tiza. ¿Qué persona normal guarda tiza en un cubilete de lápices? Voy atando cabos y me asusta darme cuenta de que las tizas están gastadas… ¡No, no puede ser! ¡Eso no! ¡No puedo ser profesor! Busco posibles interpretaciones alternativas y durante unos segundos me hace feliz imaginar que quizá tengo hijos, aunque no me acuerde de ellos. Es posible que les ayudara con la Lengua, puesto que tengo dentro de un cajón un libro de texto de tercero de la ESO. Me aterra un poco que los ejercicios están realizados en los márgenes con mi propia letra. Una de dos: o soy profesor o soy un padre que está malcriando a sus hijos. Cierro los ojos y deseo con todas mis fuerzas que la interpretación correcta sea la segunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Y, de pronto, ocurre. Caigo de rodillas sobre el suelo. Dejo caer, en un segundo momento, mi cuerpo hacia atrás y me veo tumbado totalmente sobre el piso del piso, mirando al techo, abrumado por todo aquello en lo que llevo dos meses sin pensar. Recuerdo mi vida, recuerdo la labor que tengo por delante, la responsabilidad, la dejadez de la Junta, los gritos y las inseguridades. Recuerdo mil y una historias, mil caras que dejé indicadas, el inicio del fin, el rugido feroz del Dragón, frente a una nueva apocalipsis. Era profesor. ¿Lo seguiré siendo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-7625864242441136760?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7625864242441136760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7625864242441136760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/09/el-dragon-y-el-combate.html' title='El dragón y el combate'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-8212019374201739819</id><published>2009-06-26T07:41:00.001-07:00</published><updated>2009-06-26T07:43:42.743-07:00</updated><title type='text'>Fin de curso</title><content type='html'>Pido disculpas a mis cuatro o cinco lectores por haber pasado algún tiempo desconectado de este blog (de golpe he colgado varios textos). He seguido publicando columnas en EL MUNDO-Andalucía, aunque la crisis financiera ha hecho que la periodicidad haya decrecido un poco. Pese a todo, me han comunicado que el próximo curso volverán a contar con mis servicios y, por tanto, también seguiré colgando columnas a través de este medio. ¡No me han despedido, ni nada parecido! Simplemente he estado bastante liado y no he podido dedicarle a esto los minutillos que requiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias a todos por seguirme... ¡y feliz verano! Nunca es tarde para cambiar el mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-8212019374201739819?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8212019374201739819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8212019374201739819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/06/fin-de-curso.html' title='Fin de curso'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3200242116586735578</id><published>2009-06-26T07:40:00.000-07:00</published><updated>2009-06-26T07:41:03.912-07:00</updated><title type='text'>Estoy cansado</title><content type='html'>Estoy cansado de escucharle decir a mis compañeros “Fulanito a mí me trabaja”, pero jamás me canso de pelear para que Fulanito trabaje, realmente. Estoy cansado de escucharle a todo el mundo decir que tenemos demasiadas vacaciones, y que luego ellos se desprendan de sus hijos, y no los soporten. Eso sí, no me canso de hablar con los padres para conseguir que estemos juntos en esto, que busquemos acuerdos comunes, que probemos fórmulas nuevas para motivarlos. Estoy cansado de los reproches de la Administración, de las extorsiones, de que nos manipulen, corrompiendo a nuestros sindicatos… No me canso de pedir a los políticos que inviertan más dinero en futuro, porque hace falta, que bajen la ratio para así poder atender mejor a los gitanos que no saben inglés, a los inmigrantes que no saben español, a todos los chicos que se pierden en grupos de treinta y pico, confundidos por la mezcla de ruido y de droga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Estoy cansado de sentir miedo, de las agresiones a docentes, de que graben con el móvil sus actos de indisciplina y de que no exista una forma eficaz de contrarrestar tanto daño. Estoy cansado de la Ley del Menor, del vacío legal que produce que tengan las espaldas tan cubiertas… pero no me canso de luchar por los derechos de los chicos a quienes sus padres maltratan cuando tratan de evitar que sus madres derramen más sangre. No me cansa mi trabajo, me cansa no poder trabajar. No me cansa llevar a los chicos de excursión, me cansan los reproches de los padres si alguno se rompe una uña. No me cansa cuidarlos, me cansan los cuidados excesivos, el exceso de celo: ser el malo me cansa, pues trato de ser lo mejor de mí mismo y el mejor para ellos. Estoy cansado de las críticas por estar cansado. “Si estás cansado, déjalo”, me dicen. Si estoy cansado, algo falla. Estoy cansado de que nadie comprenda que si nos cansamos es porque necesitamos ayuda… y no un cese. Necesitamos que alguien nos cuide un poco, tener a nuestro alcance los medios que hacen falta para seguir sacando adelante nuevas generaciones, paz y vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Estoy cansado de extemporáneas comisiones de servicio y, en cambio, de ver a gente que se juega la vida, por no tener a mano a los especialistas que sus enfermedades requieran, que haya tanto enchufe para algunos, tanto trato desigual. La puerta de entrada no es democrática. Estoy cansado de los padres ricos, pero no de los niños pobres. Estoy cansado del desprecio generalizado que siente la gente por nuestro trabajo, de que se sientan con derecho a todo, legitimados para insultarte, reprenderte, explicarte cómo se da una clase... No me cansan los reproches, me cansa tener que escuchar a todos aquellos que me reprochan cosas que son imposibles de solucionar. No me cansa luchar, estoy cansado de luchar contra los que no saben por qué luchan. No estoy cansado de educar, pero sí de ser el único que educa. No me cansa dar clases, me cansa que la gente se vaya llorando de clase y que eso se considere un problema de ellos, del que llora, del que pierde la paciencia, su vocación, su garganta y su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Estoy cansado de gritar, pero no de explicar. Me cansan los chicos que no oyen, ni escuchan, no aquellos que no comprenden. No estoy cansado de realizar mi trabajo, estoy cansado de hacer todo lo que no debería ser mi trabajo: cursos inservibles, labores de policía y política, fontanería en los ordenadores obsoletos y, si se tercia, cuarto y medio de psiquiatra, comerciante y relojero. No me cansa sacar adelante el temario, pero sí ponerlo por escrito tantas veces. Estoy cansado de las programaciones, de los informes, de tanta burocracia. Me cansa la palmada que no llega, que me recuerden que “en África se está peor”. Por el contrario, amo mi trabajo. Sí, amo mi trabajo. Pero me desespera que las cosas no sean más fáciles, porque si fueran más fáciles, podríamos hacerlo todo mejor. Me cansa que todas las semanas haya noticias malas y que, por desgracia, jamás abramos los telediarios por algo bueno. No me cansa construir un mundo mejor. Pero los funcionarios lloramos porque es mejor sentir dolor que no sentir nada. No pierdo la fe. Pero también pierdo la fe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3200242116586735578?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3200242116586735578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3200242116586735578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/06/estoy-cansado.html' title='Estoy cansado'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5008036528814017314</id><published>2009-06-26T07:38:00.001-07:00</published><updated>2009-06-26T07:38:58.400-07:00</updated><title type='text'>El pacto del Yoni</title><content type='html'>Salgo a desayunar como cada mañana. En esta ocasión, Josico está de pie, tomándose su café, ojeando el Marca del día anterior. Por azares de la vida, tan lejos de nuestra tierra, hemos ido a coincidir un bético y un sevillista, en tierra extraña. Nos conocimos por casualidad, haciendo patria, con los lugareños, discutiendo de fútbol. Él me aparca todas las mañanas su Seat León bajo mi bloque y apunta hacia mí una bandera pirata, del equipo ese suyo al que tanta grima le tengo. Todavía recuerdo la mañana en que charlamos por vez primera. “Tío, ¡no me puedo creer que haya otro sevillano tan lejos de nuestra ciudad! ¡Somos una plaga! Pero… ¡tú encima te quedas definitivo! ¡Estás colgado! ¡Tú sí que tienes un problema!” El caso es que Josico se está convirtiendo en mi colega. El exilio es así: él conoce cosas de mí que nadie intuye y yo descubrí con solo mirarlo a los ojos que está liado con una de sus compañeras de curro. “Todo lo que yo sé es lo que tú sabes, y lo que yo sé, lo aprendiste tú también de niño: ligamos igual porque somos del mismo lugar”. Y no digo que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      “Oye, Cuyami, ¡os vais a cagar! En serio, ¡os vais a cagar!” No me gusta que se metan en mis hábitos excretores, pero (con todo y con eso) le pregunto el motivo que legitima tal afirmación. “Os va a llegar un sexto que es terrible… ¡En serio, jamás vi un sexto tan malo!” Se me olvidó comentar antes que Josico es maestro de Educación Física e imparte clases en el colegio del pueblo. Sus actuales pupilos son mi porvenir. “No será para tanto, macho. He oído a cientos de maestros hablando de sus niños así… ¡y después nunca es para tanto! No trates de asustarme porque, a estas alturas de mi vida, ya me las sé todas. Me preocupa mucho más el descenso del Betis…”. Llega ahora el momento en el que Josico comienza a hablarme del Yoni. Es el maleante más prometedor que ha salido del Colegio en varias décadas. Haciendo caso de las palabras de Josico, vamos a morir todos. Según él, es el líder de una generación galáctica. En otro centro, recuerdo, estuvimos dos años escuchando hablar de un tal Chulín. Se le esperó tanto que, el día que pisó el Instituto al fin, a punto estuve de pedirle un autógrafo. A decir verdad, no andaba mal dotado de maldad. No levantaba más de cuarta y media del suelo, pero no necesitaba envergadura física para enseñarte el culo a las limpiadoras, para amenazar con armas a los padres, para acosar a las chicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      “¿Y el tal Yoni ese tiene su edad?”, le pregunto, con la esperanza de que me diga que va a repetir. “Cuyami, ¡parece que te has caído de un guindo! ¡Cómo se nota que eres del equipo que eres! Vamos a ver: con los alumnos de estas características se establece un pacto secreto entre los maestros para que no repitan nunca. Yoni no sabe leer y va a pasar curso. Si repiten, nos los tenemos que quedar nosotros y tampoco eso hará que mejoren demasiado. Cuanto antes pasen a la ESO, antes nos dejarán en paz. Los que repiten son los más buenecitos, hombre, no los que tienen mal comportamiento. Cuando llegan a Primero pasan a ser vuestro problema y no queremos que se hagan poderosos en nuestras manos. El ser humano se vuelve letal con trece años… y nosotros no queremos tentar la suerte. Por lo tanto, solo me queda decirte una cosa… ¡ahí lo llevas! Si te digo la verdad, yo lo haría repetir, porque el año que viene no voy a estar en este pueblo y porque el crío se lo merece, pero mis compañeros sí estarán y ellos no quieren tener más raciones de Yoni. Pensando en ellos, el Yoni va a sacar una buena nota en Educación Física. Al fin y al cabo, en meterse en peleas sí es realmente bueno… y el boxeo es deporte olímpico, ¿no?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Me imagino ya a su madre. La tendré frente a mí y me mirará con ternura: “mi Yoni es muy inteligente, jamás repitió en el Colegio, y los maestros no tenían quejas de él”. Su pobre madre pensará que no lo motivamos de forma adecuada, que le tomamos manía. ¡Será todo un reto convencerla de lo contrario! En fin, lo único cierto es que las nuevas generaciones pisan fuerte, sea el Yoni para tanto o no. Sistemáticamente los alumnos mayores miran a sus predecesores con susto y pasmo: “nosotros no éramos tan malos”, te dicen. No obstante, la memoria de los peces y la de los seres humanos no difieren tanto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5008036528814017314?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5008036528814017314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5008036528814017314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/06/el-pacto-del-yoni.html' title='El pacto del Yoni'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-8024362474596948810</id><published>2009-06-26T07:37:00.002-07:00</published><updated>2009-06-26T07:38:11.423-07:00</updated><title type='text'>¡Bienvenidos al Norte!</title><content type='html'>Pueblo pequeño. Montaña. Mil habitantes. Treinta profesores. Tres lugares para comer. Tomo la frase de una película francesa llamada “Bienvenidos al Norte”. Si les gusta esta columna, vean la película. “Un proverbio local dice que aquí se llora solo dos veces. Los forasteros lloran al llegar… y también el día de su partida”. Los profesores están condenados a encontrarse en el Súper, a tomar café juntos, a estremecerse bajo las mismas campanadas del reloj de la torre. El pueblo tiene cuatro calles. El clima etílico del lugar es más que considerable y, reza la leyenda, el pueblo ha roto matrimonios, construido hijos putativos, de allí han salido amistades indelebles y algún que otro labio roto en alguna reyerta tabernaria a cuenta de la profesora de Historia. El trabajo no acaba jamás, porque jamás dejan de estar de servicio. En el Restaurante o en el Mercado, todos conocen quién es docente y han de responder dudas a los padres o tomar cañas con los alumnos. Aquellos que somos de ciudad nos encontraríamos ante la difícil tesitura de tener el establecimiento franquiciado más próximo a tres cuartos de suerte, si la carretera permanece abierta. Otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Esta columna es un pretexto para enumerar las fases que todo profesor vive al acometer el exilio. Si alguno de ustedes se encuentra en algún lugar semejante, no teman: todo acaba bien. Es posible que se den a la bebida. Por lo demás, no hay riesgos. Reitero, voy con las fases. Notarán que se parecen bastante al proceso de duelo que experimenta una persona que siente que va a morir. Me he inspirado ahí, lo admito, pero goza de especificidad plena. A saber. 1) Negación: el sujeto manifiesta un rechazo irracional. Llora. No atiende a razones. Está abrumado por la cantidad de curvas y se limita a señalar que aquello no puede estar ocurriendo. “No, ¡yo en este instituto no me quedo! ¡No puede ser! ¡Tiene que haber un error!”. 2) Negociación: pasado el enajenamiento inicial, busca alternativas que son bastante inviables. “Mi sindicato me concederá una comisión de servicios. Al fin y al cabo… ¡me duele muchísimo el dedo gordo del pie! Y si no… ¡puedo darme de baja! Soy funcionario y tengo un primo que lleva cafés en Torretriana. ¿Y si presto favores sexuales a…?”. 3) Parálisis: el docente queda a merced de su destino. Se deja ir y comienza a plantearse de veras lo que le espera. Es en este momento cuando mira los horarios de los autobuses, comprueba cuáles son las carreteras menos malas, busca alojamiento sin perder en ningún momento el rictus de muerto en vida. “Bueno, es lo que hay, ¿no? Voy a ir preparando las cosas. Aquí puedo aprovechar para estudiar, aprender yoga, hacer batuka, leerme al fin Fortunata y Jacinta…”. 4) Aceptación: se culmina el proceso con la madurez emocional propia de un superhéroe. Se pierde el miedo y se descubre que todo lugar tiene ventajas y desventajas. Los pueblos medio aislados tienen alumnado cálido y de calidad y el modo de vida enaltece el beatus ille. En esta fase, todo te ilusiona. “Ya que tengo que quedarme… ¡al menos me lo voy a pasar bien! Esto podré contárselo a mis nietos”. 5) Nirvana: olvidas que existe un “antes de”, entras en comunión con el medio y re-actualizas tu lectura de Heidi. Conoces gente, sales, le coges miedo a marcharte. “¡Guou! No sé si es porque estoy demasiado borracha… ¡pero os quiero tanto!”. 6) Plenitud: el bar es tu bar. Asumes que este lugar siempre va a pertenecerte. Comienzas a recitar los nombres de (todas) las calles. Ya no todo es perfecto, claro. Añoras momentos del comienzo y desearías volver atrás. Ha dejado de ser un sueño, pero… ¿dónde estarías mejor? “Estoy pensando en volver a pedirlo. Está lejos de todo, pero se vive bastante bien y terminas por acostumbrarte a las curvas de la carretera… y a todo lo demás”. 7) Despedida: aunque siempre has dicho que no sería así, lloras y con ello se cierra el círculo. Se hace realidad en ti el proverbio y descubres que has sido feliz. Ítaca aguarda. Penélope espera. A Calipso… ¿dónde la dejamos?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Cuando comuniqué a mi editor mi destino, me dijo: “profesor Cuyami, ¡le han descubierto!, ese lugar es lo más parecido a las Islas Canarias (para Unamuno) que tiene la Junta de Andalucía”. Honestamente, no creo que haya relación entre lo que escribo (y pienso) y mi emplazamiento actual. Eso sí, si algún inspector despechado tiene algo que ver en todo esto, quiero darle las gracias de forma sincera. Estoy en la fase de plenitud. Aunque mi emplazamiento no es idéntico al caso descrito, este sitio es lo mejor que me ha pasado laboralmente en toda mi vida. Los alumnos son buenos y el aire puro de la costa va a hacer que me vuelva místico perdido. Lloraré el día que me marche… porque soy feliz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-8024362474596948810?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8024362474596948810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8024362474596948810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/06/bienvenidos-al-norte.html' title='¡Bienvenidos al Norte!'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3449989814594660342</id><published>2009-06-26T07:37:00.001-07:00</published><updated>2009-06-26T07:37:43.203-07:00</updated><title type='text'>Redes sociales</title><content type='html'>Sucedió de forma inocente. Siempre he pensado que los grandes descubrimientos siempre poseen esa misma ingenuidad: una manzana que pega sobre la cabeza, una cueva que creíamos vacía no lo está, juntamos elementos que parecían peleados… ¡y ocurre algo! Estábamos de excursión en el campo. Una de las chicas del grupo dijo que las fotografías que estaban haciendo iban a colgarlas en el Tuenti y yo, que siempre he sido muy cotilla, me interesé por ello. En mi cabeza entraba lo siguiente “por fin una forma de conseguir material para la revista del IES, sin tener que solicitárselo a los autores quince o dieciséis veces”. Así me veis, introduciendo “tuenti” en Google, con la esperanza de que me saliera algo más accesible de lo que, en realidad, encontré. Se trata de una red social, semejante al Facebook, que cuenta con más usuarios en España que nadie, pero que exige una invitación para poder acceder. Rebusqué en mi memoria y en mi agenda hasta encontrar a alguien lo suficientemente adolescente como para invitarme. ¿Quién podría estar dado de alta en el tal Tuenti? Lo hallé y, en unos pocos minutos, pude acceder por fin a un nuevo mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Se trata de un universo paralelo. El ochenta por ciento de mis alumnos tienen una cuenta. La mayoría de ellos, de hecho, entran a diario. A través del Tuenti quedan, se comunican, preguntan cosas del Instituto y, sobre todo, ligan. Es cómodo porque te permite recordar cumpleaños (o, mejor dicho, te evita tener que recordarlos). Además de eso, sin necesidad de rebuscar demasiado, te permite encontrar a personas que creíamos perdidas, que yacen a los pies de algún pedestal de la memoria. Le hago caso a Sabina y me creo eso de que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”, pero lo cierto es que Tuenti aporta rincones abiertos a la melancolía: te permite recuperar bienhechores, descubrir que siempre somos generosos cuando imaginamos dónde estarán nuestros ex, aquellas personas que nos han hecho tanto daño o todo lo demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Ah, se me olvidaba el tema de la columna: Tuenti es, ante todo, un descomunal álbum de fotografías. De hecho, su gracia principal estriba en el morbo de ver situaciones sin ser vistos, vivencias, novios, viajes… de otros. Existen miles de posados veraniegos, instantáneas de borrachera, vestidos imposibles de comunión. Tuenti nos permite rastrear y discernir si nos gustan los amigos de alguien, cuánto bebe cada cuál, las compañías, los enemigos… de nuestros hijos y amigos. Solo existe un pequeño problema: nadie controla qué fotografías tienen la anuencia de los interesados y tampoco si son adecuados los comentarios que el resto de mortales aporta sobre estas. Regreso a lo que nos ocupa, que hoy estoy un poco disperso: ¿se imaginan cuántas fotografías de docentes, tomadas en clase, y sin consentimiento, se encuentran en las redes sociales? ¿Cuántos profesores están, sin saber que están? Yo estoy, se lo aseguro. Usted puede que esté, también. ¿Se imaginan la índole de los comentarios de los estudiantes que las cuelgan? Probablemente fallan. Si les soy sincero, la línea general no es demasiado faltona. Hablan de nosotros, pero no hablan demasiado mal de nosotros. No obstante, el otro día me llegó un comunicado firmado por el claustro de un IES. Se trataba de un centro en el que los profesores protestaban porque estaban cansados de tener que aguantarse con esta práctica, hartos de ser difamados en Tuenti, asqueados de que se cuestione la identidad sexual de la gente, la profesionalidad, las conductas higiénicas o alcohólicas de todos los docentes. Sin defensa posible y mediante fotos que vulneran el derecho a la privacidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Con todo y con eso, quiero quedarme con la parte positiva. Os recomiendo Tuenti. Daos de alta y mimetizaros con el entorno: volveréis a los veinte años o a los años veinte. La experiencia vale la pena porque te permite conocer mejor a tus alumnos, porque ayuda a ganarte su respeto, porque así podrás felicitarlos y preguntarles si han tenido un mal día, cuando tengas problemas con ellos. Así descubres sus inquietudes, sus problemas, así te haces con su lenguaje, con sus roles; así te será más fácil comunicarte con ellos en todos los sentidos. Es una herramienta didáctica muy útil (sé que posiblemente nadie me creerá) y, si este argumento no te convence, seguro que sí valdrá otro bastante más egoísta. Si tú estás, no te critican. Son adolescentes, pero no son tontos. Si molas, molarás más. Si no molas, tu presencia en Tuenti les cortará el rollo. ¡Y eso supone el fin del problema!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3449989814594660342?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3449989814594660342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3449989814594660342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/06/redes-sociales.html' title='Redes sociales'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3910552389086469592</id><published>2009-06-26T07:35:00.001-07:00</published><updated>2009-06-26T07:35:59.795-07:00</updated><title type='text'>La bolsa o la vida</title><content type='html'>Recuerdo aquella escena milenaria, tomada de aquella película milenaria, en la que una cámara enfocaba el vuelo inconstante de una pequeña bolsa de plástico. Subía y bajaba con facilidad, inculcada en sus virajes, por rachas desiguales de viento. Eso es la belleza, como reza parte de su título. Antes bien, he dejado de ver belleza en eso. Hace meses que surgió el rumor: las bolsas de interinos estaban paradas. A esto le sumamos que en Andalucía no es posible saber el orden exacto de los presentes. Solo se revela quién es el primero que ocupa el escalafón y tu puesto exacto, pero nunca la lista completa. Hablo de las bolsas de interinos, por si no se nota, de las cuales salen los profesores que realizan las sustituciones para reemplazar a los caídos en acto de servicio. En la virtualidad más sublime, introduces tu número de ciudadano español y la aplicación informática te devuelve otro distintivo algebraico según el cual sabes si estás a punto de trabajar o no. Son muchos más los que distan mucho de hacerlo, que aquellos que permanecen en capilla, todo sea dicho, pero hay quien sí se lleva alegrías de vez en cuando. A veces esas alegrías vuelven a encabezarlas interinos con mucho tiempo de servicio… y tus ilusiones se frenan en seco porque ese cambio viene acompañado siempre de pérdidas de puesto. En algunas especialidades, ningún opositor de libre (o sea, los que no eran interinos) ha podido todavía comenzar a trabajar (casi un año después de las oposiciones). No tuvieron plazas en las oposiciones y ahora tampoco la bolsa de interinos tiene para ellos un hueco habitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Un amigo que trabaja dentro del gran pastel (¿les he dicho alguna vez que Torretriana me recuerda a una enorme creación de la hermana de Arguiñano?) me dijo una vez que es un auténtico milagro que cobremos la nómina cada mes. Me dijo que el funcionamiento de la Consejería de Educación es un desastre. “Si no se publica la lista completa de los interinos es porque hay muchos cambios”, me dijo. “A veces se altera el orden si hay alguna sentencia que así lo aconseja, otras veces… bueno, tú sabes, a veces alguien tiene que adelantar algún puesto por algún motivo”. Hoy puedes estar el treinta y mañana y cuarenta y uno. No hay esperanza, ni criterio: simplemente pasas las horas muertas cruzando dedos y enlaces, con la feliz esperanza de que algo altere y alterne las cosas. Últimamente, los milagros no ocurren. Se dice que estamos en crisis y que ampliar las plantillas de profesores ha dejado de ser una prioridad. “Es inútil, el próximo curso no trabajaremos”, escuché decir a un par de chicas que casualmente pretenden entrar en el gremio y que compartían, junto a mí, equipo en un cibercafé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Existe una leyenda urbana que reza que nuestros sindicatos han pactado con la Junta que el próximo año muchas sustituciones “cortas” no se cubran. También existe la creencia de que ahora, faltando poco más de un mes, aquellos que nos hagamos un esguince, tampoco seremos reemplazados. Según eso, si es cierto, nuestros compañeros habrán de hacer guardias, agotándose aún más en un mes que se las trae, y los alumnos estarán desamparados en las postrimerías del curso. Más que nada porque hay que ahorrar gastos. USTEA ha creado una página que pretende recabar información sobre qué centros están desatendidos, sobre qué sustituciones no se cubren… y no son pocos ya los inscritos. Parece que esa es, de un tiempo a esta parte, una de las consignas que se perciben: el ahorro pasa por un deterioro en la calidad de la enseñanza pública. Ya ocurrió con muchos proyectos del CEP, para los que dejó de haber dinero hace tiempo; influye en el tránsito de las bolsas de interinos y repercutirá también en aspectos tan importantes como la creación de nuevos ciclos formativos (¿se juegan algo a que en el próximo ejercicio el ritmo de crecimiento de la FP se estancará de forma notable?).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Nunca he pasado por una de esas listas. Pese a lo cual, quiero mandar palabras de ánimo a todos aquellos que están pendientes de la llamada de la selva. Cuando suene el teléfono, estaréis dentro. Los problemas pasarán entonces a ser otros. Sé que creéis que todo estará solucionado entonces, que los planes de boda pueden recrudecerse, que habrá babero nuevo para el bebé. Sin embargo, ya os lo digo, los problemas se multiplicarán exponencialmente, y nada estará resuelto (siento romper el sueño, vuestro trabajo no estará garantizado de por vida). Eso sí, ¡disfrutad del momento! Llorad cuando os llamen. Bailad bajo la lluvia: ¡lo que sea! Pero no os ilusionéis en exceso. En lo relativo a la Junta y a sus burocracias, no os ilusionéis jamás. Es una amante ingrata. Y no corren buenos tiempos. Omiten.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3910552389086469592?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3910552389086469592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3910552389086469592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/06/la-bolsa-o-la-vida.html' title='La bolsa o la vida'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-7123176080482801314</id><published>2009-06-26T07:34:00.000-07:00</published><updated>2009-06-26T07:35:10.810-07:00</updated><title type='text'>El triunfo de la mediocridad</title><content type='html'>Soy consciente de que voy a perder unos cuantos lectores a lo largo de estas líneas. Pese a lo cual, aunque no voy demasiado sobrado de clientela, quiero correr el riesgo de ser políticamente incorrecto, le duela a quien le duela. Me centro: acaba de llegarme el borrador de mi declaración de la Renta y tengo que pagar. Cobro cada mes unos mil ochocientos euros. Estoy exiliado. A pesar de ser un funcionario público de la más alta categoría, mi puesto de trabajo está a más de tres horas de viaje de mi domicilio habitual. Estoy obligado a pagar cuatrocientos euros de alquiler. En Madrid esos gastos sí podría desgravarlos, pero en Andalucía se me considera un privilegiado y no me dan ni un céntimo por ello. Gasto en gasolina todos los meses unos doscientos euros, tampoco por ellos recibo ayuda alguna, y al estar apartado de todo mi mundo mis facturas de teléfono fijo y móvil son altas. Todos esos gastos se los debo a la Administración (también mi alimentación se incrementa: todos sabemos que vivir solo sale proporcionalmente mucho más caro). Teniendo en cuenta cuánto tendría que conducir tuve que comprarme un coche y suelo comer tres veces al día. Al final, si echamos cuentas y sin pagar hipoteca, resulta que me quedan unos quinientos euros para vivir todo el mes. No está mal, ¡Dios me libre! (Hay gente que está peor, lo sé). Pero la Admnistración me tiene fiscalizado y sabe hasta dónde meo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Estudié catorce años para acceder a la Universidad. En ella cursé cinco cursos en cinco años. Preparé las oposiciones en nueve meses. Pasé ese tiempo levantándome a las cinco y pico de la mañana. Me encerraba a las seis y media en una biblioteca y, en líneas generales, cuando salía de allí era de noche. Nadie me ha regalado nada. Hice un trabajo excelente y conseguí ser funcionario con veinticuatro años. Y ahora, ¿me oyen?, muchas promociones de VPO me niegan una casa porque cobro demasiado. Ahora, a pesar de ser joven, me deniegan las becas y las ayudas de alquiler. ¿Me oyen? ¡Vivo peor que aquellos que se quedaban en la puerta del Instituto fumando porros! ¡Vivo más lejos, tengo menos dinero y encima he de pagarle más a Hacienda, encima he de sufragar el PER y el subsidio de algunas personas que se merecen mi dinero menos que yo! ¡Estoy hasta los mismísimos de pagarle dos años de paro a alguna gente que no quiere trabajar! Los quinientos euros que se ahorran cada mes aquellos jóvenes que reciban una VPO, y que se ganan con un trivial sorteo, yo tardé veinte años en ganarlos… ¡y me costaron cinco dioptrías en cada ojo! No me entiendan mal: creo en la solidaridad y en todas esas cosas bonitas. Soy educador y me dejo la crisma por los demás, pero ¿no les parece un poco fuerte que encima de que tengo poco dinero, habiendo trabajado tanto, deba pagar a Hacienda cuando, en realidad, llevan todo el año quitándome un quince por ciento de mi sueldo cada mes, mientras que muchos otros jóvenes trabajan en negro? Cotizo más y ¿de qué me sirve estar asegurándome el paro si yo jamás he estado ni estaré en el paro? ¿He de pensar en mi jubilación, que tendrá lugar vete tú a saber cuándo? Yo no quiero auto-pagarme el paro porque no corro ese riesgo. Y quiero tener las mismas oportunidades que los jóvenes que han trabajado menos que yo. ¿De qué sirve estudiar tanto si no tengo dinero para pagar una casa, si no puedo escoger dónde quiero vivir, si me deniegan todas las ayudas que mi edad merece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Y encima has de escuchar cómo todo el mundo te dice que eres afortunado, que tienes privilegios. La suerte no existe. En Andalucía no se prima a la gente brillante (y no lo digo por mí, que conste): se tiene contenta a la gente mediocre. Los jóvenes no saben competir porque no vale la pena competir. Me he privado de muchas fiestas, de mucho alcohol y de todas las drogas, para conseguir todo lo que tengo y, sin embargo, cuando digo en qué pueblo trabajo y cuánto gano por ello, mucha gente se ríe de mí. Todo el mundo piensa que esto está muy bien pagado, pero hay meses que mi banco tirita. “No te gestionas bien”, me dicen. Y yo me río: yo hago las cosas de forma legal y ese pecado siempre te sale caro. Tengo el seguro del coche a mi nombre y no robo el Wifi del vecino (en todo caso, soy yo el vecino al que alguien le está robando el Wifi). Lo dicho: fracasen, no persigan comerse el mundo porque Hacienda te hará encima pagar por ello (pregúntenle a los empresarios que hacen bien su trabajo qué opinan). Haces todo lo que está en tu mano y terminas cenando un sábado en Burger King porque te falta dinero para otra cosa. Hacienda somos todos, dicen. Pero no todos pagamos a Hacienda. Callan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-7123176080482801314?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7123176080482801314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7123176080482801314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/06/el-triunfo-de-la-mediocridad.html' title='El triunfo de la mediocridad'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-1605776937462243884</id><published>2009-04-02T12:59:00.000-07:00</published><updated>2009-04-02T13:00:15.124-07:00</updated><title type='text'>Estoy de huelga</title><content type='html'>Este texto se publicará dentro de unos días y el tema ya habrá pasado de largo como el Autedia hace con los pueblos pequeños de la comarca. Como siempre ocurre, tras la novedad no queda nada. Los textos periodísticos pierden su vigencia pronto, y este estará desactualizado, de hecho, antes incluso de haberse publicado. Sin embargo, es el momento. No logro evitarlo. Esta mañana el despertador sonó como de costumbre, pero me he quedado en el piso. Corrigiendo, todo sea dicho, pero sin entrar en clase. Tampoco puedo volver a mi ciudad porque la Junta me hace trabajar a más de cuatro horas del lugar que reza en mi DNI. Perderé noventa euros por estar haciendo lo que estoy haciendo y, honestamente, no gano nada. No soy interino y las bolsas de sustitución me cogen un poco fuera de juego porque jamás he estado en una de ellas. Empero estoy en huelga. Mi conciencia no me permite dar clases hoy. Las normas cambian cada día, los acuerdos los dictaminan cuatro o cinco sindicalistas casposos que dejaron de representarnos cuando sus manos dejaron de tener tiza sobre ellas. Mi cuota los libera. Los libera de toda obligación docente y los encadena a otros intereses, en virtud de los cuales han llegado a donde están. Casi nadie sabe nada. Me consta que más de la mitad de los interinos de mi centro ni siquiera sabían hace unos días en qué consiste la batalla, la mayoría de los padres desconoce por completo por qué sus hijos hoy vivirán seis horas de anarquía y de servicios mínimos. Nadie lo cuenta claro, nadie te informa, las negociaciones, mesas sectoriales y demás fraudes, deberían ser televisadas. Quiero verle la cara de aquel que me entrega por un puñado de monedas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Sin que nadie lo pidiera, decidieron ordenar a los interinos por nota y no por experiencia. Eso implicaba que muchas personas (adultas y serias) se iban a ir al paro, con hipotecas, hijos y amantes que mantener. Como, de pronto, descubrieron que eso era una barbaridad, el Plan B consiste en mantenerle la antigüedad a los que están dentro y fastidiar a los que lleguen a partir de ahora. Nuevamente habría internos de dos y tres divisiones y, para colmo, se comete una deprecación abrasiva contra la Constitución, ese papelajo según el cual todos somos iguales. Si llegaste al cuerpo antes del Día D, bien. Si llegaste el día E, que todo el mundo sabe que es el posterior al D, entonces no tienes nada que hacer: cada dos años tendrás que ganarte el sueldo y te pasará hasta el Potito, fiero opositor donde los haya, si tienes un mal día o si te tocan las bolas… y salen los temas que no tienen que salir. Cada dos años te juegas tu puesto de trabajo a una carta. Y si no te parece bien, te aguantas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     ¿Por qué no nos preguntan? ¿Por qué cambian las cosas entorno a las cuales ya había consenso, en vez de solucionar los problemas reales? Somos el colectivo laboral más grande de Andalucía. Los profesores estamos por todas partes. ¿Cuántas huelgas como la de hoy son necesarias para que nos traten un poco mejor? No, claro, ya lo sé. Si alguien ajeno al mundillo permanece leyendo esto, estará ya en su cabeza lo de las vacaciones y ese mito estúpido que asegura no trabajamos nada. Ante lo cual, y como siempre, solo me resta pedir a los interesados que echen su solicitud, previo estudio de un porrón de años, y que compitan por entrar en este Olimpo tan jugoso (ah, y les deseo suerte si han de pasar antes por la trepidante experiencia vital que supone la interinidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Se supone que una directriz de la Unión Europea dice que hemos de reducir el número de interinos. Por ello, han tenido dos planes providenciales. El primero es regalar las plazas a manojitos en un modelo injustísimo (os recuerdo: en la última oposición ni siquiera era posible conocer las notas de tus exámenes). Como no hubo plazas para todos, la estrategia segunda pasa por quitarles estabilidad a estos profesionales para mandarlos al garete cuando sea menester. Y digo yo: ¿no sería más fácil distribuir mejor las vacantes para que no sea preciso crear cada año nuevos interinos… y que la jubilación haga el resto? Y digo yo: ¿tan difícil es crear una oposición de “promoción interna” y que las vías de acceso al cuerpo de funcionario sean diferentes para los que llegan de nuevas y para los que ya están dentro? Así cada cual sabría a lo que juega y competiría contra los de su liga. En suma, y por lo pronto, vuelvo a rogar que las normas no cambien cada seis meses y que si se cambia algo que, al menos, se haga con un poco de cabeza. ¿Veis? Siempre lo mismo. Últimamente me repito más que el gazpacho de mi tía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-1605776937462243884?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1605776937462243884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/1605776937462243884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/04/estoy-de-huelga.html' title='Estoy de huelga'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-3722975799156545200</id><published>2009-03-25T05:50:00.001-07:00</published><updated>2009-03-25T05:50:42.674-07:00</updated><title type='text'>Cuadros, grillos y grilletes</title><content type='html'>Laly sueña despierta y por ello he esperado a encontrarme en un estado de hiperconciencia para redactar estas líneas. Solo en estados alterados de ánimo, tras estímulos desgarradores, inmerso en sueños y sueño, me es posible entender ciertas cosas. Hablamos de una artista, de una profesora con arte, que cada día se enfrenta a los invasores de guaridas, a todos los guardias de las mazmorras, a los fantasmas, grillos y grilletes que pueblan sus cuadros, sus dudas y sus muertos; no me es posible hablar del tema con objetividad porque eso sería renunciar a la parte transcendente. Laly es una profesora excelente que, pese a todo, sigue siendo un ser humano. Abarca sueños y suspiros entre sus lienzos y, de pronto, sin dar cabida a tantos sentimientos como su luz debiera engendrar, topa de bruces contra una realidad carcomida y estúpida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Ahora, en cristiano. Laly tiene un alumno al que todos apodan El Gitano. El Gitano es tosco en las formas y ruin en el fondo. Acude al Centro para hacer negocio y, por desgracia, no me refiero a negocios justos, como bien podrían ser revender bocatas, traficar con chuletas o pintar iconos manga a cambio de besos. El Gitano vende droga y enunciarlo de otro modo sería un eufemismo injustificable. Como en el Centro el Director no tiene los arrestos necesarios para meterle mano al asunto, el tráfico de estupefacientes se ha convertido en una eventualidad más, tal como son los cambios de clase, las peleas en los recreos o los suspensos debidos al poco dormir. De este modo, la mercadotecnia ha funcionado. La droga es la misma, pero no es lo mismo comprársela a uno que a otro. ¿Cómo va a ser igual un porro liado con yerba de un tal don Nadie, que otro procedente de la factoría de El Gitano? Solo el mote ya coloca. La firma hace efecto, claro. Siempre ha sido y será así. La sociedad de consumo es a menudo eso: un eterno placebo de productos iguales, pero más sabrosos conforme más sucio sea el proceder, el actuar, el halo que lo envuelve y envenena todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Retomo. En el tejemaneje cotidiano que supone el trafique, Laly se encontraba en una clase centrada en las creaciones de los chicos, tratando de insuflar un poco de magia en un horizonte de pulcra roña. Vio un bulto y, en el quehacer diario de todo docente-policía, se acercó al muchacho de los pelos largos. “No tengo nada, no mires ahí”, inquirió escondiendo el paquete. Inicialmente ella pensó que se trataba de un insignificante móvil, por eso se acercó. Las leyes del Centro lo prohíben, pero el botín fue bastante más sabroso. Hablamos de una bolsita de polen de marihuana, mercancía que crispó a El Gitano sobremanera, tras la fortuita incautación. “Maestra, ¡ni se te ocurra! ¡Eso no lo toques!”. Una tranquila clase, en la que el objetivo era componer un bodegón surrealista, se concreta en una persecución a lo Corrupción en Miami. A partir de ahí, ¿os imagináis qué viene? ¿Suponéis el estrés, la tensión, los insultos, los comentarios, el bajonazo de autoestima cada vez que los alumnos te tratan de loca, por oponerte a una transacción ordinaria, por trazar diques para que el mar no siga comiéndose el terreno? Desde ahí, Laly mirará su coche antes de montarse y respirará aliviada si las cuatro ruedas tienen la misma cantidad de aire, aproximadamente. Desde entonces, le será imposible entrar en el IES, escuchar los gritos de siempre, sin haber amortiguado su conciencia con algún medicamento fuerte. ¿Quién tiene la culpa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Me vanaglorio de decir que no existen los docentes normales. Todos estamos un poco tocados y tarados. Normal. Te llevas cornadas si toreas desde el albero. Duelen mucho y no son un gaje, sino una putada (perdón por la expresión). Es personal siempre, porque el objetivo de los alumnos, capitaneados por El Gitano, será herirla hasta que logren fundir su resistencia, quebrar sus nervios, prenderla y hacer que derrame sus humores, sus vísceras, el alma al completo. ¿Cómo no va a ser personal si todo salpica como escupitajos reciclados contra el viento? Hablo del viento del mar que aquí trae los fardos que las zodiac de los narcos dejan escapar. Todo el mundo sabe qué significa, en los puertos costeros, una persecución cerca de la orilla. Habrá pesca y alguien cambiará su forma de vestir. Lo normal. Oponerse a lo obvio se le ocurre solo a los locos y a los artistas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-3722975799156545200?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3722975799156545200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/3722975799156545200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/03/cuadros-grillos-y-grilletes.html' title='Cuadros, grillos y grilletes'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-975510561868566813</id><published>2009-03-25T05:49:00.001-07:00</published><updated>2009-03-25T05:49:58.426-07:00</updated><title type='text'>¿Se puede echar a un mal profesor?</title><content type='html'>Partamos de la base de que no ha pegado a ningún alumno y de que justifica religiosamente todas sus faltas. Prefiero no dar su nombre. Al fin y al cabo, nadie va a conseguir expulsarlo del cuerpo por más que se le presione y, por ende, no está bien alarmar a los padres de una situación que no tiene arreglo. Creemos que posee una seria enfermedad psicológica. Y no es broma. Sus conductas son anómalas. Realiza actos irracionales y no da buenas clases. Acoto: me atrevería a decir que “no da clases”, pero no quiero opinar sin conocimiento de causa. Yo no estoy allí. Soy docente, no alumno. Eso sí, las leyendas sobre lo que hace en sus sesiones darían para rellenar cuatro o cinco escritos como este. Y por las tardes es aún menos discreto. Se cuenta que una vez se bañó en la fuente del pueblo, que agitó sus genitales al paso de un cortejo fúnebre, se marcha sin pagar de los bares y las limpiadoras del Centro han pedido que no las dejen solas por las tardes. Esa es la consigna: si él aparece, todos cierran las cancelas y el paso no está permitido. Es necesario cerrar con llave en todo momento y el equipo directivo ha de autorizarte expresamente la entrada, fuera del horario escolar. Todo por él. ¡Y estoy hablando de un profesor! Tiene el mismo cargo y las mismas responsabilidades que yo, pero se comporta como un auténtico alienígena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Es cierto: no ha hecho nada grave, pero ha hecho todo aquello que no es grave. Las guardias no las cubre, confunde papel Albal con alijos de coca y se cuenta que una vez dejó una bolsa repleta de pescado crudo en los armaritos de un aula con el consiguiente hedor, posterior a la putrefacción, y con el consecuente escándalo de todos los adolescentes circundantes, descubierto el pastel. Claro, no es grave. Nadie puede echar del cuerpo a un compañero por apestar un armario, por culpa de rumores sobre su estado mental y… ¿Acaso es posible comprobar con un análisis médico si todo esto es serio o no? ¿Acaso él está obligado a rendir cuentas de sus capacidades neuronales? Más bien no. Ahí sigue. Mientras muchos de los nuestros temen que abramos el telediario algún día, ahí sigue. Y muchos no podemos quitarnos de la cabeza aquel fin de semana en que tuvo la feliz idea de perseguir a varios adolescentes con el coche. Fue a horas intempestivas. No queda probado que existiera voluntariedad. Nunca algo es lo suficientemente grave porque certezas hay pocas, dado que la opinión de nuestros alumnos no deja de ser el testimonio de adolescentes. Ahí seguimos. En las mismas. La Administración se cansa de recibir quejas de los padres, de los directores que lo soportaron antes, de todos nosotros. En realidad, no existe ningún mecanismo que posibilite excretar a un docente defectuoso. El sistema es majestuoso, pero… ¿Qué se hace en momentos así, cómo se lucha contra individuos así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Este será su tercer expediente disciplinario abierto. El otro día fueron cinco las horas que la Inspección pasó evaluando qué podía hacerse. Algunos alumnos declararon. Muchos de nosotros tuvimos que poner por escrito que no cumple con sus obligaciones. Sin embargo, no confiamos en que todo esto sirva para algo. Tendrá la opción de recurrir, pasarán los meses y, mientras tanto, los chicos seguirán encerrados con él. No aprenderán la asignatura que imparte y seguiremos en boca de todos. Cada mañana nos preguntamos por dónde seguirán sus desvaríos, si sabe lo que hace, si sabe demasiado bien lo que hace, o si estamos poniendo en unas manos inconscientes las vidas de muchos seres frágiles. La Inspección nos reitera que nada puede hacerse, que no está en sus manos terminar con esta tensión perenne. Ni los padres tienen voz, ni la tenemos nosotros, ¿está llamado a ganar él, en esta lucha?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Con frecuencia suplico que se defienda a los docentes. Con frecuencia solicito a la sociedad respeto, prestigio y comprensión. Sin embargo, y de pronto, me doy cuenta de que sí existe impunidad extemporánea para pecados mucho más serios y delicados. Al Capone fue arrojado a las mazmorras por incumplir con los tributos viarios. Una conducta inadecuada, sistemáticamente anómala, tantos docentes que corrompen con su abulia las conciencias de nuestros estudiantes, está a salvo. Errores de forma cuestan más caros. Si no golpeas, física, sexual o moralmente, si justificas tus faltas, si estás, aunque no estés, basta. ¿Qué provoca que te echen? ¿Cómo has de actuar si descubres que un compañero está poniendo en peligro la educación de los hijos de los demás? ¿Cómo te comportas si tienes la sospecha de que otro docente supone un riesgo para la integridad de los demás? Acepto ideas. Me vendrán bien. Estamos perdidos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-975510561868566813?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/975510561868566813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/975510561868566813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/03/se-puede-echar-un-mal-profesor.html' title='¿Se puede echar a un mal profesor?'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-8420968435422048705</id><published>2009-03-11T06:04:00.001-07:00</published><updated>2009-03-11T06:04:55.119-07:00</updated><title type='text'>Humo, humores y aceite</title><content type='html'>Mi tutoría de hace dos años era conocida, por los profesores del Centro, como “el aula rosa”. Desconozco la condición sexual de mis estudiantes porque, hoy por hoy, ese dato no aparece en el expediente académico, aunque todo se andará. Sí sé que era frecuente que muchos salieran bromeando de ella, comentando que habían estado a punto de caerse tras pisar manchas de aceite. Otro compañero señalaba que en el aula de mi grupo no era capaz de separarse de la pared por miedo a que el resultado del internamiento entre las filas fuera indeseable. Su actitud iba mucho más allá de la pura defensa. Hablamos de un adulto recio y adusto, que llevaba con poco humor las bromas. Redactó en un parte disciplinario lo siguiente: “se ha pavoneado, jactándose de su condición, como si llevara un batín de cola”. Ya entonces, y aun ahora, altera mi atención, dicho sea de paso, esa actitud descrita, dado que mis chicos se portaban mucho peor conmigo que con nadie y, por el contrario, yo no tenía queja de ellos porque eran un buen grupo. Al hombre recio le tenían bastante miedo, así que dudo mucho que alguien se pavoneara de algo en momento alguno. Sí eran culpables, lo admito, de presentar maneras que, vistas por ojos rancios, podrían parecer “amaneradas”. Pero… ¿acaso la ostentación de heterosexualidad era uno de los criterios evaluables descritos en la programación de aquel buen docente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Si alguien me pregunta si los docentes andaluces somos homófobos, tendría que responderle que muchos sí lo son (aunque otros nos empeñemos en poner un poco de cordura y normalizar esta situación: no ganamos en número, me temo). No es infrecuente escuchar comentarios al respecto en las juntas de evaluación, apelativos sarcásticos o denominaciones despectivas, dentro y fuera de las aulas, por parte de los propios profesores. A pesar de todo lo que se le presupone a este sistema progresista y revolucionario, no hay integración. Me consta que dos de mis compañeros (un profesor y una profesora) son homosexuales y que no solo no lo admiten de cara a sus alumnos, sino que se les han escuchado comentarios que pretenden dar a entender lo opuesto. Evidentemente, los precedentes no han sido buenos para ellos: en otros IES, en aventuras anteriores, ya fueron tildados de, y abogan ahora y por ende por no dejar un resquicio que posibilite que se reedite tal película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Los docentes gays se escudan (tal vez resulte un poco fuerte decir “se esconden”), pero los adolescentes no tienen esa opción. De todo lo expuesto, sin discusión, lo que me parece más grave son las burlas e insultos que han de soportar, reiteradamente, nuestros chicos, por parte de iguales, de parte de otros estudiantes. Para muchos el día a día se convierte en una pesadilla. Aún hoy. Aclaro: no hablo del pasado que Almodóvar retrata en “La mala educación”, sino de la pasada semana. Y de esta. Y hablo de chicos que han de tragar saliva treinta o cuarenta veces, cada día, tras oír la palabra “maricón”; chicos que tienen miedo a leer en clase porque su tono de voz no es suficientemente grave, que si juegan al fútbol serán golpeados con el balón, a posta, por el chutador más potente de todo el grupo. Hablo de chicos condenados a superar los años, engendrando rencor, sin poder expresar lo que sienten, dado que la sinceridad les acarrearía, en muchos lugares difíciles, palizas y sangrías en sus narices hinchadas y rotas. En pleno siglo veintiuno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En un partido que enfrentaba al Real Madrid y al Betis escuché cómo para ofender a los aficionados visitantes el graderío capitalino chillaba: “sevillanos, yonquis y gitanos”. Recuerdo que me indigné poderosamente porque no encuentro el matiz peyorativo en la palabra “gitano” y me resulta horrible que alguien la utilice de tal modo, tras haberse derramado tanta sangre inútilmente. Volvemos a lo mismo: ¿por qué nos ofendemos por cosas que no son ofensas?, ¿por qué insultamos con rasgos que no son insultantes? No es necesario, ni deseable, convocar días del Orgullo Gay en los IES (¡es lo que nos faltaba!), pero sí animo a todos a reflexionar seriamente sobre la hipocresía que seguimos demostrando. En pleno siglo veintiuno y con nuestra actitud vehemente y condescendiente, derrochada a destiempo. Nadie tiene prejuicios, nadie es racista… pero cuando conocemos al novio de nuestra hija (o de nuestro hijo) siempre se nos ocurre algo políticamente correcto que reprocharle.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-8420968435422048705?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8420968435422048705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8420968435422048705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/03/humo-humores-y-aceite_11.html' title='Humo, humores y aceite'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-2585252879457546289</id><published>2009-03-11T06:03:00.000-07:00</published><updated>2009-03-11T06:04:41.879-07:00</updated><title type='text'>Humo, humores y aceite</title><content type='html'>Mi tutoría de hace dos años era conocida, por los profesores del Centro, como “el aula rosa”. Desconozco la condición sexual de mis estudiantes porque, hoy por hoy, ese dato no aparece en el expediente académico, aunque todo se andará. Sí sé que era frecuente que muchos salieran bromeando de ella, comentando que habían estado a punto de caerse tras pisar manchas de aceite. Otro compañero señalaba que en el aula de mi grupo no era capaz de separarse de la pared por miedo a que el resultado del internamiento entre las filas fuera indeseable. Su actitud iba mucho más allá de la pura defensa. Hablamos de un adulto recio y adusto, que llevaba con poco humor las bromas. Redactó en un parte disciplinario lo siguiente: “se ha pavoneado, jactándose de su condición, como si llevara un batín de cola”. Ya entonces, y aun ahora, altera mi atención, dicho sea de paso, esa actitud descrita, dado que mis chicos se portaban mucho peor conmigo que con nadie y, por el contrario, yo no tenía queja de ellos porque eran un buen grupo. Al hombre recio le tenían bastante miedo, así que dudo mucho que alguien se pavoneara de algo en momento alguno. Sí eran culpables, lo admito, de presentar maneras que, vistas por ojos rancios, podrían parecer “amaneradas”. Pero… ¿acaso la ostentación de heterosexualidad era uno de los criterios evaluables descritos en la programación de aquel buen docente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Si alguien me pregunta si los docentes andaluces somos homófobos, tendría que responderle que muchos sí lo son (aunque otros nos empeñemos en poner un poco de cordura y normalizar esta situación: no ganamos en número, me temo). No es infrecuente escuchar comentarios al respecto en las juntas de evaluación, apelativos sarcásticos o denominaciones despectivas, dentro y fuera de las aulas, por parte de los propios profesores. A pesar de todo lo que se le presupone a este sistema progresista y revolucionario, no hay integración. Me consta que dos de mis compañeros (un profesor y una profesora) son homosexuales y que no solo no lo admiten de cara a sus alumnos, sino que se les han escuchado comentarios que pretenden dar a entender lo opuesto. Evidentemente, los precedentes no han sido buenos para ellos: en otros IES, en aventuras anteriores, ya fueron tildados de, y abogan ahora y por ende por no dejar un resquicio que posibilite que se reedite tal película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Los docentes gays se escudan (tal vez resulte un poco fuerte decir “se esconden”), pero los adolescentes no tienen esa opción. De todo lo expuesto, sin discusión, lo que me parece más grave son las burlas e insultos que han de soportar, reiteradamente, nuestros chicos, por parte de iguales, de parte de otros estudiantes. Para muchos el día a día se convierte en una pesadilla. Aún hoy. Aclaro: no hablo del pasado que Almodóvar retrata en “La mala educación”, sino de la pasada semana. Y de esta. Y hablo de chicos que han de tragar saliva treinta o cuarenta veces, cada día, tras oír la palabra “maricón”; chicos que tienen miedo a leer en clase porque su tono de voz no es suficientemente grave, que si juegan al fútbol serán golpeados con el balón, a posta, por el chutador más potente de todo el grupo. Hablo de chicos condenados a superar los años, engendrando rencor, sin poder expresar lo que sienten, dado que la sinceridad les acarrearía, en muchos lugares difíciles, palizas y sangrías en sus narices hinchadas y rotas. En pleno siglo veintiuno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En un partido que enfrentaba al Real Madrid y al Betis escuché cómo para ofender a los aficionados visitantes el graderío capitalino chillaba: “sevillanos, yonquis y gitanos”. Recuerdo que me indigné poderosamente porque no encuentro el matiz peyorativo en la palabra “gitano” y me resulta horrible que alguien la utilice de tal modo, tras haberse derramado tanta sangre inútilmente. Volvemos a lo mismo: ¿por qué nos ofendemos por cosas que no son ofensas?, ¿por qué insultamos con rasgos que no son insultantes? No es necesario, ni deseable, convocar días del Orgullo Gay en los IES (¡es lo que nos faltaba!), pero sí animo a todos a reflexionar seriamente sobre la hipocresía que seguimos demostrando. En pleno siglo veintiuno y con nuestra actitud vehemente y condescendiente, derrochada a destiempo. Nadie tiene prejuicios, nadie es racista… pero cuando conocemos al novio de nuestra hija (o de nuestro hijo) siempre se nos ocurre algo políticamente correcto que reprocharle.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-2585252879457546289?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2585252879457546289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/2585252879457546289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/03/humo-humores-y-aceite.html' title='Humo, humores y aceite'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-7435560324511154560</id><published>2009-03-11T06:01:00.000-07:00</published><updated>2009-03-11T06:03:04.052-07:00</updated><title type='text'>La venganza de los capullos</title><content type='html'>Óscar de la Rosa es uno de esos alumnos a los que nadie quiere tener dentro de su aula. Es mal encarado, no desea aprender y sus formas son agresivas y toscas. Encima, presenta la peor característica que un adolescente puede tener: está crecido. Se sabe importante, es consciente de que los demás estudiantes lo tienen por un referente, de que los profesores hablamos de él en nuestras reuniones; sabe de sobra que no titulará y, por lo tanto, no tiene nada que perder. Las expulsiones le hacen gracia, los partes son una pistola de fogueo y se desfoga inquiriendo a las profesoras del centro con sus modos machistas y soeces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En cierta ocasión una de nuestras compañeras le confiscó el móvil y él se puso hecho un basilisco, más quemado que la propia metáfora. Durante tres horas la persiguió tratando de recuperarlo, a toda costa. A todas las horas (del día) atosigó a su profesora sin dejar de repetirle que se trataba de un error: haberlo sacado y haber mandado mensajes, y jugado a dos o tres juego, y echado cuatro o cinco fotos, y reproducido un vídeo porno, no eran suficientes motivos para confiscárselo. Tan pesado se puso el interfecto que se arrodilló y paseó de esa guisa tras la docente por toda la planta baja. Pasé a su lado y el individuo me pidió que le echara una fotografía para el periódico del Instituto. Se reía, mientras nosotros le pedíamos que se pusiera en pie. Pensé que era revelador y apreté el gatillo del móvil. La borré minutos más tarde: nunca sacamos primeros planos de menores en la revista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Hasta ahí, lo normal. Por desgracia, en secundaria todo va más allá. La familia de los capullos florales, con su patulea y progenitores al frente, nos han declarado la guerra por aquel incidente. ¡Qué desfachatez arrebatárselo a su vástago! A pesar de que el Jefe de Estudios pensaba devolvérselo en cuanto se personaran ante él, la matriarca mandó ejecutar. Al día siguiente, una inscripción pomposa (“jodido cabrón”) apareció impresa sobre la carrocería del flamante Lancia cuyas letras, me refiero a las mensualidades, no a la gamberrada, aún hoy sigue abonando religiosamente el máximo responsable de la disciplina del Centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      ¡Ah, no! El incidente no finalizó ahí. ¡Las cosas en Secundaria siempre van más allá! Y nuestra Orientadora hubo de escuchar, cuando transitaba la calle de paisana, comentarios ingeniosísimos sobre la higiene de sus cavidades vaginales, sobre el supuesto hedor que estas desprenden. Lo normal, vaya. Lo más normal del mundo es que te griten eso por haber requisado un móvil. Le quitas el cachivache tecnológico a un hijo de mala madre y te acuchillan oral y drásticamente. Solo les falta atropellarnos con el coche, claro. No lo descarto, claro. Eso, no, pero otras cosas sí las han hecho ya. Mientras meditábamos cómo se podía contraatacar, cuál debía ser la respuesta del IES, recibo una llamada al teléfono de conserjería. Preguntan por mí y, a decir verdad, me contoneo telúricamente mientras me falta el aliento. Es la policía y me pregunta por Óscar de la Rosa. Van a denunciarme y, tal vez, deba prestar declaración de forma inminente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Hagan memoria. ¿Me denuncian por las treinta horas que pasé tratando de cambiar la conducta de su hijo? ¿Me denuncian por haber intentado enseñarle Lengua, sin éxito, cinco meses? ¿Acaso la causa última de la denuncia es que he telefoneado a sus padres catorce veces para tratar de mejorar la conducta de Óscar? ¿Será por el millón de faltas de asistencia que he tenido que notar y anotar en SÉNECA? No, claro. ¡Eso tampoco es el motivo! Hagan memoria. Me denuncian, cito textualmente, por realizar una “fotografía a un menor de edad, sin consentimiento y en una actitud vejatoria”. ¿Se imaginan? Estas, y no otras, son las cosas de secundaria. Se te quitan las ganas de todo. De educar, de meterte en líos, de tomártelo en serio, de cambiar el mundo. El hombre es lobo para el hombre y algunos padres, directamente, te hacen sentir ganas de aplicar sobre tus orificios nasales, para no percibir el aroma a ponzoña, la máscara de despresurización de cabina. Perdemos altura. Moral.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-7435560324511154560?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7435560324511154560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7435560324511154560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/03/la-venganza-de-los-capullos.html' title='La venganza de los capullos'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-4209880889021524726</id><published>2009-03-11T06:00:00.001-07:00</published><updated>2009-03-11T06:00:48.515-07:00</updated><title type='text'>Carta de un viejo amigo (inédito)</title><content type='html'>Manuel es delegado de la Facultad de Filología Hispánica. Hace unos días se puso en contacto conmigo para pedirme una columna prestada. Y yo, que no sé decirle que no a los amigos, cuando estos tienen motivos para recibir un “sí”, así lo he hecho. Cito. Esta columna no es mía, que conste. Le presto mi voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Se ha gastado ya suficiente tinta en mentir sobre la reforma universitaria europea (el famoso “Plan Bolonia”); de ahí que, a estas alturas del juego, sólo quepa retar a sus defensores a un debate público en el que se analicen, no abstracciones, sino datos concretos y leyes entrecomilladas. No sé a quién pretenderán engañar con la milonga de que en realidad “todo seguirá igual”. Algo así sólo puede sostenerse desde el más absoluto desconocimiento de la legislación educativa de la última década. ¿Para qué organizan entonces todo este cambio a nivel europeo, costoso, polémico y problemático? ¿Para qué entonces esa obsesión con que todo esto salga adelante, llegando a reprimir, expulsar y judicializar a los estudiantes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Es insultante que resten veracidad a nuestras afirmaciones. Es incurrir en un falso debate. Podemos debatir si nos parece bien o mal que el agua tenga la propiedad de mojar, pero no podemos debatir seriamente con alguien que afirma que el agua en realidad seca. La incursión de empresas privadas en la financiación, dirección y gestión de la institución universitaria, a través de los Consejos Sociales y la ANECA, es algo que figura explícitamente en la LOU y el Real Decreto 1393/2007. ¿Cómo negar la existencia de leyes que son hechos y que han sido publicadas en el BOE?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     En un debate con un mínimo de seriedad, los pro-Bolonia tendrían que argumentar por qué para ellos es positivo que los empresarios asuman esas funciones. Negando hechos sólo consiguen hacer el ridículo. ¿Cómo negar la subida del precio de las carreras si esa medida ha sido aprobada por la Conferencia General de Política Universitaria y publicada en prensa? ¿Cómo negar que las nuevas carreras de Bolonia van a ser mera formación profesional, si es lo que dicen las propias leyes que tanto defienden? ¿Cómo negar que han bajado las becas, si cualquier persona que tenga internet puede consultar el Real Decreto 675/2008 y verlo con sus propios ojos? ¿Cómo negar que la única posibilidad de formación especializada será hacer un carísimo máster, o que el 90% de ellos no están becados, si esto es algo que reconoció públicamente el propio Gobierno y no tienes más que ir a matricularte en uno para comprobarlo? Si no tienes dinero, no podrás estudiar. Pero si no trabajas, no tendrás dinero. Al establecerse la asistencia obligatoria, no podrás trabajar. Ergo estás acabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Con las nuevas prácticas en empresas, ¿dónde vas a trabajar cuando te gradúes? Muchos puestos de trabajo estarán siempre cubiertos por estudiantes en prácticas. ¿Qué empresario te va a contratar si puede disponer de trabajadores gratuitos cada año? ¿Cómo las grandes fortunas van a estar contra Bolonia, a la vista de eso, o a la vista de que los bancos podrán ofrecer “becas-préstamo” con intereses a los estudiantes? Si, como dicen las nuevas leyes, la concesión de financiación pública se condiciona a la previa obtención de financiación privada o al número de empresas creadas por los graduados, ¿qué será de las humanidades? ¿Quién financiará la filosofía, la historia, la literatura o el arte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Estas son sólo algunas de las preguntas que los estudiantes hacemos y que nuestro Gobierno, que se dice progresista, se niega a contestar. Mientras tanto, a la espera de algún argumento que nos rebata, lo seguiremos gritando bien alto: ¡No a Bolonia!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-4209880889021524726?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4209880889021524726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4209880889021524726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/03/carta-de-un-viejo-amigo-inedito.html' title='Carta de un viejo amigo (inédito)'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-7007590511481350555</id><published>2009-03-11T05:59:00.001-07:00</published><updated>2009-03-11T05:59:59.682-07:00</updated><title type='text'>Pandora y otros cuentos</title><content type='html'>Siempre he pensado en la cara de tonta que se le quedaría a Pandora tras ver todo lo que manó de su caja. En el fondo, supongo, albergaba la esperanza de que todo saliera bien, de que todo lo que saliera fuera el bien. Dentro solo quedó la esperanza. Tal vez, segundos más tarde, cerrara la caja con la esperanza de que el efecto fuera reversible pero, en efecto, como la esperanza es lo único que aún seguía dentro, esta réplica no funcionó. Resultó, por tanto, que nada tenía arreglo. Cualquier intento de mejora traía consigo más fracasos, más dolor y más ira. Al fin y al cabo, su historia había terminado. Su error será más recordado que aquel de Arconada. En ocasiones la ESO me recuerda a esa caja que siempre debió permanecer cerrada y a ese balón sin ocasión, deslizándose bajo el cuerpo de nuestro arquero. ¿Por qué la abrieron? ¿Por qué se inició todo este proceso, si antes las cosas funcionaban mejor, si no había peligro, si no era necesario, si era evitable? Ahora, pasados los años, no tenemos una situación más próspera, ni hemos logrado alumnos más competentes: la progresión de las promociones demuestra que alguien se equivocó. Desconozco qué persona tendría entre sus dedos la firma última, pero sí sé que cometió una pifia terrible y que por su culpa nos la colaron a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Caroline es escocesa y tiene catorce años. La veo llorar y montarse en su avión. A lo largo de estos meses lo ha hecho con frecuencia. En virtud del plan bilingüe vino de intercambio con la mala suerte de que su IES adoptivo está en un barrio “con riego de exclusión social”. Se vio de pronto rodeada de gitanos que no comprendían el inglés, obligada a tomar puchero por las noches, incapaz de asimilar por qué se cena a las diez, si ella a esa hora se halla siempre en el séptimo sueño. No basta. “Esta niña es muy rara: no se come ni el puchero, ni la pringá. ¡Será posible!” Y Caroline lloraba deseosa de reparar su realidad de siempre. Por cierto, ahora que cada uno retornó a su casa, solo me preocupa la cara de espanto del patriarca al ver el vestuario que se gasta el Cristóbal ahora que ha vuelto al barrio. “A nuestro hijo nos lo han amariconado, Mari. ¡Nos lo han amariconado! ¡Estos guiris son todos una panda de sarasas y el niño se ha vuelto igual que ellos!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Contemplo a una maestra de sesenta años descompuesta, con el alma caída bajo los pies, mientras corrige exámenes. “Cuyami, ¡no es posible! ¡Ya lo he visto todo! Treinta años dedicada a la enseñanza y… ¡Solo esto me quedaba por ver! ¿Puedes creerte que la nota más alta en lengua española la haya sacado una chica ecuatoriana? ¡Eso es intolerable! ¡Es lo que me faltaba!” Trato de hacerle entender a mi compañera que los ecuatorianos también hablan español y que si Johanna ha realizado un examen tan imponente es porque su familia le ha inculcado la importancia que el trabajo tiene para la vida… pero ella está en otra onda. Honestamente creo que muchos docentes mayores han perdido la capacidad para escuchar. Hablan, hablan y están acostumbrados a hablar. En realidad, no buscan una respuesta, les engatusa el reflejo de su propio eco. Esa es su finalidad en sí misma y en sí mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       En la vorágine gris del patio descubro a un chico de primero que tiene el puño de otro marcado sobre el ojo. Se niega a revelar el nombre del agresor. Lo llevaría a la enfermería, pero no hay. La conserje tiene un botiquín, pero decido acompañarlo al centro de salud no vaya a ser que tenga algún daño en la córnea y nos ganemos, encima, una denuncia de sus padres. Por el camino, le pido que me explique lo sucedido y se niega. Medito mis posibles extorsiones y finalmente me decanto por la más agresiva. “Vale, te lo has ganado… ¡diré a todos que te lo hizo una chica! Diré que no fuiste capaz de defenderte y que una chica de primero te pegó”. Lo hago con la esperanza de herir su orgullo, pero con la suficiente sorna como para recular si me veo obligado a ello. “Maestro, ¿cómo sabes que fue eso lo que pasó? ¿Quién te lo ha dicho? ¡Mataré a quien te lo haya dicho!”.  Mientras transcurre mi hora de guardia, sentado en la sala de espera, mientras las viejas del pueblo se afanan en colarse porque hay médico nuevo y todas están ansiosas por conocerlo y que les tomen la tensión, lo miro y me apiado de sus lágrimas. “Óscar, no te sientas mal… Las cosas han cambiado. ¡Ya sabes cómo se las gastan las chicas de tu edad! Tienen muchísima fuerza y bastante mala leche. Lo que te ha pasado a ti, nos ha pasado a todos alguna vez”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-7007590511481350555?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7007590511481350555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/7007590511481350555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/03/pandora-y-otros-cuentos.html' title='Pandora y otros cuentos'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-4256902200384334333</id><published>2009-02-26T14:12:00.001-08:00</published><updated>2009-02-26T14:12:33.483-08:00</updated><title type='text'>¿Nota o tiempo?</title><content type='html'>Dicen que el tiempo todo lo cura, pero no me queda claro qué cura al tiempo. En el mundo de los interinos, el tiempo siempre lo ha sido todo. Si llevas en el cuerpo dos meses eres mercancía. Sin embargo, aquellos que alcanzan la mayoría de edad tienen más privilegios que aquellos que somos funcionarios. Encuentras interinos que, tras quince o veinte años siéndolo, no desean sacar las oposiciones porque ello los arrastraría a perder su posición de privilegio: los funcionarios, los que comienzan a serlo, han de peregrinar por destinos lamentables. La interinidad prolongada te asegura cierta bonanza. Cambias cada dos años de centro, cierto; pero no te apartas de tu capital porque eres siempre el número uno para cubrir vacantes y eso, aunque parezca extraño, es algo que da privilegios a los cuales los funcionarios tardamos décadas en aspirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      De pronto, y sin preguntar a nadie, la Junta toma la siguiente determinación: “ordenaremos las bolsas según la nota de las oposiciones y no en virtud de la antigüedad”. Cada dos años será preciso ganarse el jornal. Según esto, todos aquellos que se apoltronaron, tiempo ha, en una hamaca incierta a la par que confortable, serán precipitados, caerán de su estatus, serán vareados y, de pura madurez, los sustituirán los opositores del mañana, aquellos que parte de cero, máquinas de estudiar que se quedaron en las puertas del Olimpo. ¿Y ahora qué? ¿Qué opinión os doy, si no lo tengo claro? Existe cierto nerviosismo porque podría darse el caso de que cientos de hipotecas se queden en suspenso, muchos sean arrojados al paro tras muchos años, se queden esperando una llamada que no volvería a llegar. Algunos, mayores, sin recursos neuronales para acometer unas oposiciones, remojan sus barbas. ¿Ha de regalárseles, de nuevo, la plaza a los “pata negra”, por caridad cristiana? ¿Convertimos en funcionario a todo aquel que lleve en esto cierto número de años, también a todos aquellos que no desean serlo? Me quedo sin ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Pienso en todos los chicos que buscan su sueño de ser profesores. En muchos casos, y tras unas oposiciones lamentables, tras enfrentarse a un sistema injustísimo tras el que ni siquiera se les explicó qué nota sacaron en cada examen, sin oportunidad alguna de reclamar con solvencia, tras años preparándose, se encuentran sin nada. Y merecen más, claro. Merecen ser profesores porque son, a día de hoy, los mejores y más preparados de entre todos los aspirantes. También es cierto que me encuentro cada día con interinos abnegados que no atesoran en su haber tantos conocimientos, pero que sí cuentan con mucha experiencia, que llevan en esto muchos más años que yo, que tienen una solvencia insultante a la hora de enfrentarse a los quehaceres del día a día. ¿Qué hacemos? ¿Cómo lo resolvemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La cuerda se romperá por el extremo más débil. Como siempre. En este caso, los interinos lo tienen todo entre sus manos. Se acerca una huelga… y funcionará. Al fin y al cabo, el uso indica que está mal dejar en la calle, sin trabajar (que es lo mismo), a docentes que llevan mucho tiempo haciéndolo bien. Nótese que una parte de mí me obliga a decir que algunos se lo merecerían porque descuidaron su formación hace tiempo y ofrecen un rendimiento lamentable. No obstante, ¿cuántas personas justas hacían falta para salvar Sodoma y Gomorra de la quema? Los hay. Hay muchos interinos que merecen que esta columna los apoye, aunque no puedo mostrarme incondicional porque ocurre, esta vez, que ninguna de las soluciones es justa del todo. Resulta cruel quitarle la vista a quien ve. El ciego de nacimiento no ansía ver, aunque los videntes creamos que sí. No sé, es raro. En ambos bandos tengo compañeros y no quiero frivolizar con el pan de nadie. ¿Los ordenamos por nota o por tiempo de servicio? En cualquier caso… es duro. Me pone triste este tema. Mi única certeza es que la decisión debe ser sostenible y sostenida. ¡Todos estamos hartos de que las normas del juego cambien con tanta frecuencia! No somos mercancía. No somos maquinaria. No buscamos el PER. Queremos trabajar y hemos luchado muchísimo para poder hacerlo. Queremos reglas claras e inamovibles. Así todos sabremos a qué jugar y no habrá llantos en septiembre. Así nadie se meterá en hipotecas cuyo pago depende de una firma, de una publicación en web, de los peregrinos designios de alguien que jamás da la cara. Que conste: por si acaso, yo haré huelga junto con mis compañeros interinos. No es mi guerra, pero ellos me salvan la vida todas las mañanas. Estamos juntos en esto. Supongo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-4256902200384334333?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4256902200384334333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4256902200384334333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/02/nota-o-tiempo.html' title='¿Nota o tiempo?'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5945556364452101092</id><published>2009-02-14T07:41:00.000-08:00</published><updated>2009-02-14T07:42:08.874-08:00</updated><title type='text'>La caída de la moto</title><content type='html'>Solo he montado en moto tres veces en toda mi vida. La tercera (y última) de esas veces me caí. Decidí no levantarme, porque me dolían las heridas. No fui capaz de volver a subirme nunca más, por eso. Pasado el dolor, otra cicatriz aún perdura. Se llama miedo. Un experto motorista me reprendió una vez y me aseguró que si te vas al suelo tienes que ponerte en pie en el mismo instante o, si no lo logras hacer así, ya nunca más volverás a hacerlo. Eso me pasó a mí. Y precisamente de esa experiencia me acuerdo al ver un nuevo caso de violencia en las aulas. ¡Lamento que mi asociación de ideas sea tan caótica! El profesor, tras recibir la agresión, decidió volver a clase al día siguiente. Todavía con los golpes y los hematomas sobre la piel. Todavía la madre del zagal seguía en los medios de comunicación, justificando a su mozuelo. Con la cabeza turbia y las manos temblorosas, imagino a ese hombre abrochándose la camisa, tomando el maletín y saliendo de casa. ¿Intuyen cuánto miedo tendría?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Durante las horas previas, todo el centro escolar murmuraría si sería capaz, si tendría arrestos. ¿Imaginan los primeros instantes de aquella clase, la tiza en la mano, las ganas de reír, de llorar, de golpear la pared y de implorar que aquello no es justo? ¡Porque no lo es! ¡Porque nuevamente vuelve a no serlo! A todo el mundo le parece mal, claro. La violencia es mala: eso está claro. Todo el mundo habla, todo el mundo se duele ahora… ¡pero nosotros seguiremos jugándonosla cada día y ya no nos basta con un poco de solidaridad aislada! ¿Es que eso nadie lo ve? Mañana se olvidará todo, nadie lo mirará diferente y… ¿después qué? ¿Dónde se dará el siguiente caso? ¿Cuántas columnas como esta tendré que escribir? ¿Cuánto tiempo tardará mi editor en decirme que ha dejado de ser noticia y que me busque otro tema? Pero, de todo, lo que más me preocupa es cuántos se suben a la moto, sin decir nada, y tiemblan mientras leen estas palabras, y recuerdan el golpe, una y otra vez, por hacer su trabajo con amor, por esforzarse cada mañana por ofrecer una alternativa a los chicos, por tratar de cambiar el mundo. ¿Eso es lo que nos merecemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Las guardias suelen ser extrañas. A veces en ellas no ocurre nada. Otras veces se convierten en los peores momentos de la semana. Son… imprevisibles. El docente recorre un pasillo. Imagino la calma vívida de dentro de las aulas, como si la viviera cada día. Confuso, descubre a uno de los chicos en el pasillo. No debe estar ahí y él se limita a aplicar la norma. Ya está. Eso es todo. Estaba expulsado. Un par de patadas. Nos movemos en esos tensos minutos que transcurren entre que el jefe de estudios firma el parte de expulsión y el responsable legal del muchacho se acerca al IES a recogerlo. Mientras estás en el limbo, nada ni nadie puede decirte nada. No existe algo más peligroso que una persona que no tiene nada que perder. Bueno, vale, lo retiro: hay algo más peligroso. Las personas que no tienen nada que perder y que están drogadas son aún más peligrosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Corolarios. UNO: considero necesario poner guardias jurados en las  puertas de muchos centros. DOS: sería interesante contar con educadores sociales en los IES para tratar con los alumnos que presentan perfiles potencialmente agresivos y que escapan a nuestras capacitaciones. TRES: los docentes que sufren agresiones deberían tener la opción de cambiar de Centro, de forma digna e inmediata. CUATRO: la Ley del Menor ampara demasiadas carnicerías y es necesario endurecerla. CINCO: los problemas de convivencia seguirán existiendo mientras no haya una alternativa eficaz para todos aquellos alumnos que no quieren estudiar y que han de seguir escolarizados. SEIS: ¿por qué los docentes no nos movilizamos de forma contundente, por fin? SIETE: ¿y para cuándo seremos autoridad? OCHO: me encantaría ver verdaderas redadas en busca de droga, en muchos centros y castigos ejemplarizantes, a diario. NUEVE: ¿para qué sirven los planes de “escuela: espacio de paz”? Nuevamente ocurre una agresión en un centro acogido a este marbete. ¿Por qué no invertir en personal cualificado y derogarlos? DIEZ: sería interesante meditar el pago de un “plus de peligrosidad” para todos aquellos docentes que trabajan en centros costeros, en barrios suburbiales, en contacto con minorías conflictivas. El agravio comparativo es grande. Ellos realizan un trabajo diferente y deberían cobrar más, puesto que realizan un trabajo más peligroso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5945556364452101092?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5945556364452101092'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5945556364452101092'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/02/la-caida-de-la-moto.html' title='La caída de la moto'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5612067799854814672</id><published>2009-01-27T23:12:00.001-08:00</published><updated>2009-01-27T23:12:50.988-08:00</updated><title type='text'>¿Cómo derrocar a un dictador?</title><content type='html'>Una persona íntegra no es aquella que tiene todos los dedos de la mano. Eso parece claro, pero cuesta trabajo encontrar personas íntegras. ¡Qué fácil es descubrir a quien no lo es! Ahora bien, ¿qué ocurre cuando todo el poder de un centro educativo está en las no-íntegras manos de alguien malévolo? Ocurre, lo que siempre ocurre: ese es el germen de las dictaduras, de los conflictos, de las injusticias, de las persecuciones, de los días sin dormir por miedo a las represalias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Estuve en un Instituto cuyo director se llama Fernando. Fernando Matorrales, para ser más preciso. Suele vérsele vestido con un sombrero de John Wayne y se autodefine como el pistolero más duro del Lejano Occidente. Su máxima es la siguiente: “si algo no salpica, es correcto”. Lo nombraron director porque… Bueno, también Hitler fue elegido democráticamente y ya se sabe cómo terminó aquella historia (a veces la gente tiene un mal día en eso de la toma de decisiones). De todas formas, es un poco distinto. ¡Admito que me he pasado varias villas comparando a este hombre con Hitler! Hitler, al menos, sí era alemán y sí fue escogido tras una votación: Fernando no tiene su plaza allí, lo nombraron a dedo. De hecho, ni siquiera he podido constatar que sea licenciado. Supongo que su mayor virtud es ser socialista y tener buenos amigos. Le pidieron que fuera director cuando el Instituto se inauguró. Desde entonces ha hecho todo lo posible para convertirlo en su cortijo. ¿Les suena de algo? Sí, Fernando Matorrales es socialista, reitero. Es uno de esos socialistas progres que se andan por las ramas, haciendo honor a su apellido, que jamás traman algo bueno, que nació incapaz de decir una verdad sin cinismo, (pero sí) capaz de amenazar, extorsionar, insultar y… supongo que, en privado, también de practicar la sodomía sin consentimiento, desde un punto de vista puramente aspectual y alegórico, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Da clases de Alternativa a un grupo que no tiene alternativa (no es un juego de palabras, es un juego con los horarios… para no trabajar). Dio música a un grupo que no tenía música. Su horario del pasado curso no contemplaba ninguna hora lectiva: ¡toda una plusmarca! Colecciona grupos ficticios o de menos de cinco o seis alumnos (será para no estresarse) y pasa las horas en su despacho haciendo no se sabe muy bien el qué (en los papeles oficiales consta otra cosa). A un compañero, que estaba en prácticas, lo amenazó con pasarle un informe desfavorable para que no llegara a ser funcionario… y así lo hizo, después de estar todo un curso presionándolo. Eliminó una plaza de Matemáticas, condenando a los profesores de Naturales a dar una asignatura que no es la suya, porque le caía mal la compañera que la impartía. ¿Quejas? ¿Protestas? ¡Solo le faltó sacarse su minúscula pistola del pantalón y apuntarnos con ella! Es un matón, un portero de discoteca. Puede hacer lo que quiera en el Centro porque nadie se queja, pues no deja a nadie quejarse. Llega a las diez de la mañana y jamás está en el Centro cuando este cierra. Impone justicia, mercadea con los padres, deja en ridículo a todo aquel que trata de hablar en los claustros en oposición a sus ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Desafortunadamente, ¿es posible derrocar a un director? Para elegir a uno nuevo es conditio sine quae non formar una comisión presidida por el Inspector (que, ¡oh, sorpresa!, es amigo suyo). Para que alguien se presente contra él, tiene que tener cinco años de servicio efectivo. La Comisión evalúa los méritos de los candidatos y lo que prima son los años de dirección, los proyectos hechos como director… ¿qué posibilidad hay de sustituir al actual si todos los aspirantes parten, lógicamente, de cero? Es vitalicio. Es un cargo vitalicio, puesto que nadie con experiencia irá a ese pueblo, pues sería un paso atrás: los únicos que podrían ganarle tienen ya puestos mejores. Seguirá cobrando más que nadie y trabajando menos que nadie. Seguirá pasándose las normas por el forro de su cazadora de cuero. Seguirá amenazando a los tutores jóvenes que lleguen, negando su ayuda a todo aquel que la solicite, provocando lágrimas, mirando su cartera mientras se vende droga ante sus propias narices. Repletas ya de mierda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5612067799854814672?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5612067799854814672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5612067799854814672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/01/como-derrocar-un-dictador.html' title='¿Cómo derrocar a un dictador?'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-566545325697565810</id><published>2009-01-21T12:38:00.000-08:00</published><updated>2009-01-21T12:39:36.716-08:00</updated><title type='text'>Hoy toca sexo</title><content type='html'>Tu hija lleva un vestido corto, muy corto, diseñado por Inditex y producido en Asia. Pasó casi dos horas en el tocador. Decía que, claro está, en fin de año no te queda otra. A la postre es la noche más corta del año, pero sus preparativos son extenuantes. El postre llega tarde; luego, las uvas. Las uvas de la ira, que traen consigo negocios horarios, tras las cuales aceptaste que llegara al mediodía, dan inicio a su fiesta. Tiene quince años, pero aduce que pronto cumplirá dieciséis. Su novio ronda los diecinueve. Estudió un ciclo formativo y ahora trabaja de albañil. Tiene un pirsin en la ceja derecha. Tu hija, no. Su novio, aunque dice que no le va el compromiso demasiado. A pesar de lo cual, él no consiente que ella baile con ninguna otra persona. Tampoco ningún otro chico está legitimado para mirarla. ¿Cuántas peleas se iniciarán por ese motivo? Solo él puede hacerlo. Solo él puede tocarla. Bailan. Beben cuatro o cinco copas. La entrada es cara. Hay que beber rápido, porque su marca de ron se agota, porque es obligatorio amortizar los gastos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Bien pronto, las amigas de tu hija se adentran entre otras presas: se aburren de estar junto a una chica atada a otro chico, sin libertad alguna. Y ella, tras la fuga de estas, recibe ya solo miradas obscenas, pensamientos lúbricos, que están a punto de hacerse realidad. La discoteca es un antro de techos bajos, oscuros, que no posee salida de emergencia. En los servicios hay restos de coca sobre la parte superior de la cisterna y en los lavabos. Las corbatas van poco a poco aflojándose y, de un modo simétrico, los vómitos y las peleas van inundando los espíritus de todos. Inicialmente el novio de tu hija pensó en hacer el amor con ella en los servicios, en esos mismos servicios, pero descubrió que no era adecuado porque es su primera vez. ¡Qué detalle! ¿No te sientes orgulloso? Supo ver que un poco de delicadeza es necesario en instantes así. Por tanto, mantendrán relaciones en su coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Mientras salen, apoyada ella sobre los hombros de él, porque ha bebido demasiado, reteniendo las arcadas, con el rímel proscrito y un pendiente menos, suena de fondo la nueva canción del Gobierno. “Stop, tronco, yo no corono rollos con bombos. O con condón o yo pongo stop. Como fosos. Como pozos. Somos dos. O con condón o yo sobro. O con condón… o yo sobro. ¡Bombón! Yo propongo condón como modo. Lo cojo, lo toco, lo pongo… Con condón. Yo floto pronto. Solo con condón. Solo con coco”. Los chicos que aún restan dentro, a muchos de ellos les doy clase, bailan dicha canción y aprenden la lección (lamento el ripio que acabo de perpetrar, pero todo se pega, menos las enfermedades venéreas, claro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Él pone cara de intelectual y le dice a tu hija al oído: “hoy toca sexo”. Ella se pone nerviosa y se ríe, medio absorta, medio borracha, próxima al desmayo, porque aquel es sin duda el hombre de su vida. Huele mal, todo huele a tabaco, de hecho, pero se montan en el coche y este tiene un ambientador fortísimo. Es un Ibiza de segunda mano, que su tío (el tío del novio de tu hija, no tu hermano) arregló para que el chico acudiera a realizar sus chapuzas. Ha bebido mucho, pero esta columna no trata sobre las colisiones viarias y ni siquiera de los atropellos, aunque sí es cierto que estuvieron a punto de pasar por encima de un par de incautos beodos. Él los reprende y eso parece excitar a tu hija. Al fin y al cabo, es un mal chico. Es destructivo y todo eso, y como no podía ser de otro modo, esa maldad ejerce un poder hipnótico sobre ella.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Paran el coche en un descampado. Son las cuatro menos cuarto de la madrugada. Todavía tiene margen para llevarla a tiempo a casa. Incluso, con un poco de suerte, podrá comer churros antes. Tal vez eso ayude a que los efectos de la intoxicación etílica se le pasen. Ah, ¿de veras sigues leyendo todavía? Lo que acabo de hacer justo ahora se llama “desembrague” en narratología. Muy oportuno. La sangre posterior a la ruptura del himen no fue un problema porque tu hija llevaba un tanga rojo que le regaló una amiga. Al fin y al cabo, aquello sucedió en fin de año y las tradiciones mandan. ¿Qué mejor día para perder la virginidad? ¡Ya estaba tardando! Eso sí, siéntete orgulloso, le dejó claro a su novio, a tu futuro yerno, que ella sin condón no hace nada de nada. Lo cierto es que eso a él le importó un pepino, pero lo importante es el detalle.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-566545325697565810?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/566545325697565810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/566545325697565810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2009/01/hoy-toca-sexo.html' title='Hoy toca sexo'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-680661322221466266</id><published>2008-12-20T06:04:00.001-08:00</published><updated>2008-12-20T06:04:29.858-08:00</updated><title type='text'>Cuento de Navidad</title><content type='html'>Los que dominan el arte de leer las runas, aquellos que son capaces de seguir pisadas en la nieve, un pastor especialista en guiarse por olores, la chica del cántaro que había tenido aquel arcano sueño, entre todos ellos me contaron esta historia. Lo sé: tal vez no sea cierta, pero puede serlo. En cualquier caso, en algunos momentos, podría decirse que eso no importa demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Nacho había enseñado un villancico y los alumnos de primero adornaban con la flauta todo el Centro. Rosa se encargó del belén. Muchos, al fin y al cabo, jamás verían uno en sus casas. Cristina escogió el mejor relato y alguien le regaló un juego con bolígrafos y lápices al ganador del concurso. Al mozo no le hizo demasiada ilusión, a pesar de que estábamos en el último día escolar del año, y de que eso siempre predispone a sonreír. Faltaban muchos, suele ocurrir. Al fin y al cabo, las notas se daría al siguiente día y ya nadie se jugaba nada y todas las clases jugaban a algo. En la sala de profesores, una botella de anís nos recordaba, junto a la fuente de agua, que nos encontrábamos en un día señalado. El brillo achispado de los ojos de muchos de los presentes traslucía que todo iba bien, que nada podría romper esa calma, a pesar de los gritos de algún aula, a pesar de las carreras por los pasillos, del ardor excesivo y excelso de muchos estudiantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      De pronto, se abrió la puerta.  Afuera seguía cayendo agua-nieve y el puerto próximo pronto exigiría cadenas. Ella hizo su aparición y la conserje fue a recibirla corriendo, por encontrarse empapada. “¿Le traigo una manta? ¿Algo de abrigo? ¿Se encuentra bien?”.  Pero ni se movía. Este nuevo personaje tenía la mente perdida y seca. Ambas, la conserje y ella, se conocían del pueblo, alguna que otra vez, algún día cinco, se habían cruzado saludos entre los puestos del mercadillo, buscando ropas de bebé o algún que otro artilugio para preparar la bechamel. La señora del tembleque enfermizo era madre de dos alumnos del Centro. Con frecuencia, se había escuchado en las juntas de evaluación que su marido no la trataba demasiado bien. No obstante, sus zagales eran adolescentes de trato fácil, de mirada activa y actitud dócil, a pesar del infierno al que su madre estaba condenada a perpetuidad. La Navidad… es la familia. Como causa y conclusión, esta es una época dura para todos aquellos que no la poseen, que la tienen rota, que no encuentran una lumbre común sobre la que compartir sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Poco a poco muchos profesores fueron acercándose. Sus rostros desprendían gozo, ilusión, casi todos se habían contagiado del regusto melindroso de los polvorones que los alumnos de cuarto nos habían vendido para costear su viaje estival. Incluso Nicolás, conocido por todos por tener una voluntad indomeñable, por su mala follá, había relajado su semblante. Un profesor musulmán, seguidor estricto de las directrices de Mahoma, también brindaba con mosto y traducía chistes de su tierra en los que los cristianos éramos malos y tontos. Sin embargo, la aureola trémula de todos se convertía en rescoldos cuando veían a la madre de los Téllez desplomada sobre los hombros de nuestra conserje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     A pesar de las palabras de Mari Sol, esta no dejaba de llorar. No articulaba palabra alguna porque, desde antiguo, llorar y hablar no han sido nunca acciones demasiado compatibles en esta región. Por ello, todos trataban de animarla con acciones de lo más variopintas y contradictorias, de hecho. Elena consideraba que lo mejor era abrazarla, Andrés estaba preocupado por la falta de aire, Ascensión fue por un poco de agua, Desireé impidió que ningún alumno se acercara. Diego fue a avisar a sus hijos y aguardó con ellos en su despacho hasta que llegara el momento más adecuado para que estos vieran a su madre. Tras media hora de tempo lento, de tensión inenarrable, tras media hora de muchos llantos y ningún cambio, la madre de los Téllez fue capaz de contener el balanceo espasmódico de su cuerpo y de hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     -“Creo que he matado a mi marido”, dijo al fin.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-680661322221466266?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/680661322221466266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/680661322221466266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2008/12/cuento-de-navidad.html' title='Cuento de Navidad'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-4482760249696889516</id><published>2008-12-09T13:50:00.001-08:00</published><updated>2008-12-09T13:50:42.836-08:00</updated><title type='text'>¿Manuel o Manuela?</title><content type='html'>Esta historia sonará inverosímil, salvo en su barrio. Parece claro que Andalucía está cambiando y que poco tiene que ver ya con el retal melindroso, de valores tradicionales, que fue hasta hace bien poco. No, Andalucía progresa. Por suerte. Prueba de ello fue aquella reunión. A las cuatro y once minutos dio comienzo. Los padres, como acostumbran a hacer, no fueron puntuales, pero él sí. El tutor de sus hijos los miraba con ternura. Había optado por esperar hasta que el último de ellos se incorporara al encuentro. Ya, sí. Los miró y dijo las palabras más importantes de toda su vida: “desde el próximo lunes dejaré de ser Manuel… y pasaré a llamarme Manuela, culminando con ello mi tratamiento. Si ustedes no están de acuerdo con que sus hijos estudien conmigo, ahora que mi condición ha cambiado, lo comprendo. Están a tiempo aún para solicitar el cambio de grupo. El director, estoy seguro de ello, tendrá a bien posibilitarlo”.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Sí, sí. Han leído bien. Pronto se iniciaron los rumores, sobre si su mujer estaba o no satisfecha con el cambio (quien me contó esta historia asegura que sí, que no peligra dicho matrimonio). Los había curiosos, preocupados, atrevidos… ¿en qué consistía exactamente la última fase del “tratamiento”? ¿Sería preciso pasar por el quirófano para ello o la cuestión se reducía a un mero cambio de look? No mejoraba demasiado las cosas el hecho de que Manuel sirva, intachablemente, eso sí, a la Enseñanza Pública en un colegio de Primaria. ¡Cuánta hipocresía! ¿Cómo es posible que a un padre le parezca mal que sus hijos de ocho años sean atendidos por él/ella, ahora? ¿Acaso cambia algo, más allá de lo evidente? ¡Qué intransigentes!  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Lo que jamás llegó a ver el maestro, eso sí, fue una conversación que aconteció pocos días más tarde. Sus antiguos alumnos, ya en el Instituto, se replanteaban su infancia entera por el mero hecho de haber sido educados por un/a maestro/a. Pónganse en su caso: todos hemos tenido algún venerable docente al que hemos idolatrado y tenido por referente. Si mañana, en la cola del súper, a un tris de conseguir las entradas para un concierto o celebrando la Fiesta de la Vendimia, nos lo encontrásemos vestido de mujer, con un bolso, y con todo lo demás, al hombro… ¿Qué pensaríamos? No lo juzgo, que conste y por supuesto, solo constato la zozobra de los estudiantes, que se miraban entre sí y que no lograban evitar un diáfano “¡jo, tú!, ¡qué palo!” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Durante la hora de tutoría surge el tema y uno de ellos me transmite su pesar. “Es que si lo veo… creo que no lo saludaría”. Trato de demostrar todos los valores transversales por los que me pagan: transmito tolerancia, integración, bla y bla. Trato de incidir sobre el (que yo pienso que es el) verdadero origen del conflicto. “Antes era hombre y… ahora es mujer. ¿Dónde está el problema? Fue tu maestro, en el cole, y sigue siéndolo”. Me paro, consciente de que ya no es maestro, sino maestra, pero constato también que no se han dado cuenta del cambio de matiz. No es eso, por tanto, lo que les preocupa. O es eso… o es que están horrorizados y no reaccionan. De pronto, llego a tener la sensación de que esos chicos no son tan connaturalmente “progres” como yo creía. Tal vez, y a pesar de que pueda parecer imposible, puede que un adolescente considere que no es normal que un hombre pase, de una semana a otra, a ser mujer y que a la mujer de este no le importe demasiado el cambio. ¿Será posible? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      -“No, Cuyami, si ese no es el problema, es que… A ver, ¿cómo te lo digo? El problema está en que… si me lo encuentro por la calle, ¿cómo lo llamo? Si lo llamo don Manuel, se puede cabrear. Si lo llamo doña Manuela, me dará la risa. ¡Por eso, si me lo encuentro, cambiaré de acera! No quiero reírme de él, ni hacer que se enfade, porque le tengo cariño, ¡porque fue mi maestro! ¿O fue mi maestra? ¡Joé, macho, yo qué sé! ¡Qué lío!”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Después de veinte minutos, entre todos llegamos a una conclusión beneficiosa para ambas partes. Desde hoy, todos sus antiguos alumnos, si se encuentran a don Manuel en algún taller mecánico o viendo la cabalgata de los Reyes Magos, optarán por llamarlo “profe”, a secas. Y así no se enfada nadie y nadie se reirá: así acertarán seguro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-4482760249696889516?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4482760249696889516'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4482760249696889516'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2008/12/manuel-o-manuela.html' title='¿Manuel o Manuela?'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-4434330736294079062</id><published>2008-12-03T03:19:00.001-08:00</published><updated>2008-12-03T03:19:51.318-08:00</updated><title type='text'>Camiones de juguete</title><content type='html'>Cuando comencé a dar clases, me sentía desprotegido: yo era uno y ellos son muchos. Ahora me ocurre más aún, claro, pero he conseguido, al menos, no sentirme tan solo. Ya no me quejo tanto, ni me siento una víctima, sino un verdugo. Francisco pulverizó el récord de expulsiones del Centro aquel otoño. Yo sugerí que le regaláramos una tostadora para conmemorarlo, pero la iniciativa no prosperó. Como tutor suyo que fui, hace dos años, me tocó hablar con su madre varias veces. Ella no sabía cómo tratarlo, lo temía, estaba segura de que su hijo consumía drogas y de que vendía maría también a pequeña escala. Fue sincera, directa y no lloró demasiado. Me pidió ayuda y yo me comprometí a hablar con Francisco, aunque pensaba honestamente que eso no ayudaría demasiado. Mi investigación duró un mes. En las guardias de recreo me acercaba y le daba palique. Me costó la vida propia conseguir que me dedicara unos minutos. Como alumno disruptivo que es (considerado) era muy solicitado por los otros compañeros. De cara al foro, él me hacía un favor a mí, por hablar conmigo. Acepté que no fuera al revés. Finalmente, algo de fútbol sabía, de mayor quería ser camionero, como su padre, y le gustaba muchísimo un pequeño pueblo de la sierra de Huelva de donde era natural su abuela. “¡Necesito más datos!”, pensaba. Eso me dije. Siempre. Y así fue… hasta que descubrí lo que realmente le quitaba el sueño y las ganas de estudiar. Su padre había transportado mercancía quince años y ese curro le duró hasta que los maderos descubrieron que no eran fresas lo que llevaba dentro. Fue encarcelado, unos meses, tiempo suficiente para hacerse adicto a la carga que él mismo había transportado anteriormente. Al salir, su carácter había cambiado: más de una vez colocó sobre su mujer algún golpe e hizo llorar a su hijo. Un buen día, se separaron. Inicialmente a Francisco le tocó vivir los trámites legales, juicios, abogados que no dejaban de preguntarle cosas absurdas y el agobio de los profesores que querían conocer cada día cómo se sentía. Luego, llegó lo peor. Todo el mundo olvidó lo que estaba pasando y comenzaron a reprocharle su actitud con acritud. De preguntarle con demasiada frecuencia cómo se sentía pasamos a todo lo contrario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Pero su padre cambió de nuevo. Ingresó en una clínica de desintoxicación, estuvo ausente del pueblo algún tiempo… y se olvidó de que tenía un hijo. En palabras de Francisco, dejó de quererlo. Él se sentía fatal. Echaba de menos a su padre. Tenía ganas de montar en el camión, de pasear por medio mundo, de escuchar miles de historias sobre países muy lejanos. Es mayor; Francisco es un tipo duro, pero echaba de menos quedarse dormido en el sofá, tras haber escuchado batallitas, visto un partido de fútbol con su padre y haber devorado una pizza carbonara. Podría decir que Francisco lloró desconsoladamente contándome todo esto, pero no sería cierto. Sospecho que, a pesar de tener quince años, cuando lo conocí ya había agotado todas sus lágrimas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Tras varias semanas de incertidumbres, logré quedar con él. El padre de Francisco tiene una cobra tatuada en su brazo derecho. Parece un macarra trasnochado y arquetípico. Los ojos los tiene apagados y alguien parece haber detenido las cenizas de un cigarro sobre sus cuerdas vocales. Le conté grano a grano cómo se sentía su hijo. Esperaba de él una respuesta dura, de expresidiario, tenía la seguridad de que iba a decirme que la madre de Francisco debía educarlo, que él ya había hecho bastante aquella madrugada en que lo engendraron en el asiento trasero de un Seat Ibiza. Sin embargo, aquel hombre tan duro sí lloró. No como su hijo. Me miró fijamente y me apretó la mano. “Verá usted, lo he estado pensando… y no deseo que mi hijo Francisco se convierta en alguien como yo. Deseo más que nada en el mundo pasar mi tiempo con él, claro… pero no quiero, bajo ningún concepto, que vuelva a cometer los errores de su padre. Por eso, y a pesar de que me duele muchísimo, intento convivir con él el menor tiempo posible, porque no quiero que vea el monstruo en que se ha convertido su padre”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-4434330736294079062?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4434330736294079062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/4434330736294079062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2008/12/camiones-de-juguete.html' title='Camiones de juguete'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5999209617259916500</id><published>2008-11-21T13:11:00.000-08:00</published><updated>2008-11-22T23:28:30.804-08:00</updated><title type='text'>Conversación, poco sueño y muchos sueños. [Inédito]</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;"Soy maestra y doy clase en la ESO por lo que mi horario está lleno de Cármenes y de Juanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intento enseñarles inglés mientras que ellos y ellas me enseñan a mí a ser más persona. A veces también hago mis pinitos y me pongo a intentar enseñarles valores, cosa mucho más difícil, por cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coincido contigo en que les cojo cariño. Llevo ya 20 años cogiéndoles cariño y no puedo evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta semana me han acusado de dos cosas: en la primera unos compañeros/os con plaza definitiva en el centro me han acusado de poner mucha energía en el centro para ganar méritos y así poder mantener la comisión de servicios que me mantiene más cerca de mi casa. Otro compañero me ha confesado que él cree que yo me “superimplico” porque lo necesito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrastro estas dos acusaciones con algo de dolor. La orientadora me ha dicho que no me preocupe que lo estoy haciendo bien. No me ha convencido. Yo creo que me ha aplicado la teoría del refuerzo positivo y a pesar de que a ella también la quiero mucho, tengo mis dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el lunes vuelva a encontrarme con la Carmen o con el Juan tendré que estar convencida de algo. ¿Puedes ayudarme, profesor Cuyami? Por favor." &lt;/span&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. No puedo ayudarte. Esta es la primera vez que escribo un texto ex profeso para este blog. Jamás lo hice, porque jamás nadie me pidió que lo hiciera. No puedo ayudarte porque esta profesión no tiene certezas, porque nos guía la fe, una lumbre en mitad de una oscuridad demoledora. Y sin embargo... la luz la portamos nosotros. El día que pierdas el "vértigo creativo" estaremos perdidos. Plenamente. Quema tanto, duele tanto, porque es importante... Si te arriesgas a sentirte profesor, estás condenado a una incadescencia perenne, duele la sed. No puedo ayudarte, no puedes escapar de ti misma: sufres por amor. Esa espina, esa ira, la rabia de sentir la obra inacabada... eso se llama amor. AMOR con mayúsculas. Eso no tiene cura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana organizamos en el centro un casting para un grupo de teatro. Colocamos en la puerta del departamento un folio que ponía "el casting será hoy. Espere su turno". Tres profesores se colocaron en una mesa amplia. Dispusimos en tres pequeñas cartulinas los nombres de estos. Hacían cola en el pasillo y repasaban una hoja con un monólogo que debían declamar. En prepararlo todo tardamos diez minutos. Todos los chicos serán admitidos. Y sin embargo... surgió la magia. Con tres cartulinas y un folio creamos poesía, magia, literatura: cambiamos la vida de gente sencilla, que toda la vida recordarán una espera de diez minutos en un pasillo para llegar a ser actores. No tiene importancia, y la tiene. Esa es la magia de esto: crear magia, con cuatro detalles, hacer un destello, dotar de magia las vidas de los demás. Hacer, repartir, sembrar de esperanza este mundo tan jodido. Por una sonrisa, de rodillas, de cara al peligro. Sin miedo a nada, por tenerle miedo a todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bla, bla, bla. No sé explicarlo. He dormido quince horas en cuatro días por trabajar demasiado. Eso sí, me pillas hoy entusiasmado porque he dormido quince horas en cuatro días por trabajar demasiado. Cuando sale todo mal, es una putada. Lo admito. ¡He perdido tantas veces! No puedo ayudarte, pero sí puedo pedirte que recuerdes las estrellas que has sembrado a lo largo de tu trayectoria profesional: ellas te alumbrarán dentro de esta oscuridad desoladora, y si las recuerdas con toda tu fuerza, estoy seguro de que comenzarás a llorar antes de terminar de leer estas palabras. Por ellos y por amor. Tus alumnos, los hijos de estos, tu fuerza y tu voz son ya inmortales, resuenan y resonarán siempre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuelga este texto en tu taquilla. Repásalo de vez en cuando. Recibe mi sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;"Gracias, profesor Cuyami, por tu respuesta. Cada viernes necesito ese empujoncito que me avive la sonrisa para el siguiente lunes. Comparto tus palabras, me apoyo en ellas y en otras muchas que así llego más lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu artículo del otro día, tus comentarios de la Carmen, me parecían incompletos. La Carmen tira la mesa y saca pecho, ¿Y qué? ¿Cómo sigue la historia? ¿Como siempre represión, represión, represión o hay más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les hay que dicen: “Yo quiero para mis hijos e hijas un centro limpio de Cármenes, que retrasan el aprendizaje del resto y yo deseo un futuro brillante para los míos”. No saben lo que se pierden. Claro, en pequeñas dosis. Lo malo es cuando el centro concertado, ese muy alto y muy grande que está cerca del mío, recomienda a todo alumnado algo esquivo que busque en la pública el apoyo psicológico que necesita. Y vienen una, dos, tres personas ... con fracaso escolar, inadaptación, conductas disruptivas, trastornos de no sé qué y de no se cuántos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo necesitaba que tú me confirmaras que gente como tu Carmen y mi Juan, con todo lo que llevan a cuestas, vienen al instituto con la esperanza y el deseo interior (probablemente desconocido incluso para ellos y ellas) de que alguien les mire a los ojos sin rencor, sin resentimiento. Vienen al insituto pero sin cruzar del todo la barrera; ellos tampoco quieren que se las sigan dando “de frente”. Por precaución incordian, desconfían, agreden antes de ser agredidos, retan ... Es su modo de ser personas supervivientes. Probablemente un día descubrieron que tenían el corazón demasiado blandito y decidieron reforzarlo con doble chapa."&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5999209617259916500?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5999209617259916500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5999209617259916500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2008/11/conversacin-poco-sueo-y-muchos-sueos.html' title='Conversación, poco sueño y muchos sueños. [Inédito]'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-8542918799231641583</id><published>2008-11-19T06:16:00.001-08:00</published><updated>2008-11-19T06:16:42.125-08:00</updated><title type='text'>La Carmen y la lluvia</title><content type='html'>Esta es la historia de una frase: “si hago eso, ellos ganan”. Para comprender qué hay detrás de esa afirmación he de dar un pequeño rodeo y comenzar por el principio. Os pido disculpas y una pausa. Pensad.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La Carmen tiene los ojos surcados por el maquillaje siempre; se pinta de guerra con una línea gruesa y negra. Posee una cadena que nunca se quita. Colecciona oros. Los bastos, los reparte su padre cuando bebe más de una copa. Algún corazón ha roto ya con su espada: una palabra aguda, unas reacciones bruscas, un tono de voz marcado y pausado, que dilata cualquier pausa, que crispa, tensa y anima. Ella es las circunstancias. Dijo Ortega que todos somos “nosotros mismos y nuestras circunstancias”. Ella es circunstancia para todos. Cuando quiere, no hay clase. Patalea, grita, arremete contra los que la insultan y devuelve salivazos a cambio de una mala mirada. Cuentan que se dice que la leyenda narra que posee una navaja y que no teme sacarla. La temo y la adoro. Admito que me gusta que sus fines de semana duren cuatro días. Llegan las ocho y media de la mañana de un martes y, con frecuencia, no se toma ni siquiera la molestia de entrar en el aula. “¿Para qué? Si el profesor me va a echar de todas formas, aprovecho y así gano tiempo”. Se va directamente a la sala de expulsados, toma un cuaderno y pinta escaleras y botas de tacón alto. Jamás sus boas devoran elefantes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Un buen día tomó su mochila y la arrojó sobre el escritorio del Jefe de Estudios. “¡Yo me voy de aquí! ¡Me tienen manía!”. Conste que es cierto. El Jefe lo sabe y yo también. La miró, por tanto, y le preguntó sus motivos. “Los profesores me odian, los compañeros me desprecian… ¡y aquí no me habéis enseñado ni a leer! ¡Esto es una mierda de instituto porque no sé sumar, ni restar, ni multiplicar! ¡No he aprendido nada, joder!”. Permítaseme las palabras malsonantes. Reproduzco y cito, no narro: no quiero darle cierto toque de Casa de la Pradera, porque no lo hay por ninguna parte. Imaginen el gesto. ¿Qué respondes? Cinismo, lo justo. ¡Deseamos que se vaya! ¡Cómo no! Somos trabajadores. ¿Qué limpiador desea vivir perennemente un primero de enero? A veces el camino fácil no es tan malo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Charlamos. Con la base que tiene, no la aceptarán en el instituto más cercano sin un motivo serio. En efecto, no le hemos enseñado a leer ni a escribir y para que migre antes debe aprender lo básico. La orientadora se sienta con nosotros. Toma una hoja de papel. Yo tomo café. Consejo de guerra. Penamos que sería bueno que durante cuatro meses la dotemos de ciertos mecanismos básicos: algo de aritmética, mucho dictado, reglas de conducta, pensamiento lógico… “La lluvia en Sevilla es una pura maravilla”, y tendremos una doncella, una princesita capaz de engañar a cualquiera. Nos reímos de mi ocurrencia, pero admito que no tiene ni pajolera gracia. Estamos tensos porque de tanto que nos hemos peleado con ella, y contra ella, le tenemos bastante aprecio a la Carmen.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Como tutor, me toca acercarme. La saco de clase. Empuja la mesa antes de salir. Cae. Los demás ríen. Se convulsiona el mundo en un segundo y el profesor que trataba de explicar, maldice mi gracia: le he formado un motín. Parece decirme con la mirada que no la devuelva al aula antes de que toque la campana. La siento en mi despacho. Le cuento el plan. Específico. Le digo que podrá irse, que aprenderá algo antes y que tendrá un profesor para ella sola. Todos tendremos lo que queremos, claro. Y ella lo sabe. Afila sus uñas sobre mi escritorio y me cala como lluvia de noviembre (que ni siquiera en Sevilla es maravillosa, aunque eso no se lo explicaran a My fair lady). “Si lo hago, ellos ganan”. “No aceptaré, aunque me convenga. De mí se espera otra cosa. Mis compañeros esperan otra cosa de la Carmen y no puedo traicionarlos. Si me rindo, los profesores ganan. Y no se lo merecen. No me habéis tratado bien”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-8542918799231641583?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8542918799231641583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/8542918799231641583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2008/11/la-carmen-y-la-lluvia.html' title='La Carmen y la lluvia'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-6227850519823831389</id><published>2008-11-11T05:43:00.000-08:00</published><updated>2008-11-11T05:44:06.212-08:00</updated><title type='text'>Pecés y pelis de terror</title><content type='html'>Como legisladores no se ganan la vida, pero escogiendo nombres tronchantes sí son unos fenómenos. No me parece casual que llamaran “eso” al sistema educativo más amorfo de la historia y, por tanto, no puede ser fortuito tampoco que los institutos con ordenadores en sus aulas sean un “tic” de nuestros fabulosos librepensadores que de tanto dejar fluir el flujo incontrolable de sus conciencias, varan más allá de los cerros de Úbeda. De allí, precisamente, es una amiga que me cuenta que su centro, de Primaria, continúa con las mesas listas para que se coloquen los ordenadores y que Sus Majestades no se apresuran a realizar la entrega que llevan dos años aguardando. Dicho lo cual, y tras entrelazar una encuesta con esta idea previa, descubro que casi siempre, en la primaria, el ordenador es un juego, solo eso. Si realizan bien los deberes, se les conceden diez minutos de ciber asueto (en días previos a las notas, cuatro horas). Una constante es. En ciertos cursos de cuarto de ESO, muchos compañeros siguen tomando los ordenadores para el mismo fin: no tienen una finalidad educativa, porque eso requiere de una preparación previa que nadie hace, son un premio o, meramente, una distracción para que el ganado no moleste, mientras ellos corrigen exámenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Vayamos por partes. Los centros TIC son institutos modernísimos que, siguiendo los pasos de la Bauhaus, son concebidos de manera inteligente, con ordenadores en todas sus aulas y un montón de cartelitos que indican que lo son. El objetivo era que los chicos fueran suprimiendo poco a poco los cuadernos por pecés (?), pero solo se ha conseguido aficionarlos al buscaminas y a los dos o tres jueguecitos tontos de Guadalinex. Por desgracia, en vez de computadoras instalaron tartanas que estaban obsoletas desde antes de echar a rodar. Por desgracia, poco a poco se fue agotando el crédito (de los buenos propósitos) y pasó a llamarse “tic” a institutos que solo tenían unas cuantas clases con ordenadores (o sea, todo guizque) y no los que tenían ordenadores en todas las clases. Esos centros de segunda generación también tienen en la puerta muchos cartelitos en los que se explicita que son TIC… pero no tienen tantos ordenadores como cartelitos, desgraciadamente. No obstante, casi que lo prefiero. El ordenador sobre el que escribo pierde valor por momentos. ¿Se imaginan en qué se convierte un instituto con ciento treinta ordenadores, tras cinco años? Hablamos de un cementerio informático donde ni los elefantes osan echar su siestecita final. Los monitores de las clases parecen ya la imagen mental que tengo de la tele de la casa de mi abuela. Para colmo, a los teclados les han intercambiado las letras entre sí y el otro día vi uno que, por primera vez en la historia, seguía riguroso orden alfabético, gracias al chico que dedicó una guardia entera a quitar las chapitas de las teclas y disponerlas como le vino en gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Sin embargo, lo peor sigue siendo la imposibilidad de mover las mesas. Sin parangón es el engorro de ver a los chicos escribiendo en un ladito de la mesa porque el monitor de la reconstrucción mental de la casa de mi abuela les robó el resto del espacio, no ofreciéndoles ninguna contraprestación  a cambio. Bueno, vale: especifico. ¡No todo es tan inútil! Los centros TIC sí resultan muy beneficiosos para los que asumen el cargo de “coordinador de”. En pago a estos servicios se les entregan cinco horas sin dar clases, a la semana, cinco horas de reducción que a don Pedro le vinieron genial para ligarse a la administrativa del centro. En su misión, y no hablo de seducciones sino de trabajo, se contentó con ir contando el número de bajas y hacer una estadística sobre qué curso escacharraba más ratones (el mayor punto débil de esos robustos mamotretos que parecen sacados de la Alemania de la postguerra son los ratones: los alumnos deberían trabajar en alguna empresa de fumigación). Solo esa estadística hizo. Don Pedro nunca me aportó el dato que siempre quise saber. Intuyo, pero no lo tengo confirmado, que poseemos el récord de horas consecutivas sin que ningún profesor emplee los ordenadores como herramienta de trabajo. No me extraña. Dan cursos de dos tardes y pretenden con eso cambiarle la visión docente a gente que lleva veinte años en el gremio. Tras varios años en el ajo, lo que comenzó siendo una película de ciencia-ficción ha cambiado de género y da más miedo que Psicosis. Y de todo, lo que más susto provoca es que tantas toneladas de chatarra, tantos ordenadores que no soportan ni siquiera la última versión de Guadalinex, concebida ex profeso para tal fin, la paguen ustedes con sus dolientes impuestos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-6227850519823831389?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6227850519823831389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/6227850519823831389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2008/11/pecs-y-pelis-de-terror.html' title='Pecés y pelis de terror'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-5903036832174486376</id><published>2008-11-04T22:50:00.002-08:00</published><updated>2008-11-04T22:51:02.164-08:00</updated><title type='text'>Asperger y el Asteroide</title><content type='html'>Cambio los nombres, el resto es verídico. Estamos de excursión y todos los chicos comparten la comida salvo él. Lobato permanece con la mirada ida, dando tumbos como las piedras que arrojan contra los patos los alumnos disruptivos. Su madre tuvo la idea feliz de animarlo a venir. Ya aquí, Lobato consiguió durante las tres primeras horas pasar el mayor tiempo posible con nosotros. Los profesores, con otras necesidades comunicativas más adultas, deseosos también de ver si sería capaz de superarse, lo dejamos con verónicas (Sánchez y Martínez) y naturales (un libro de naturales repleto de manchas de bollería industrial), frente al “Toro” (apodo de Miguel Cañas). Pronto las compañeras lo abandonaron y las burlas del fornido muchacho, que se fue con ellas dos, lo devolvieron soltero y solitario a las inmediaciones del lago.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Lobato posee un síndrome que los sicólogos denominan “Asperger”, que no es demasiado semejante al autismo, aunque mucha gente tiende a confundirlos. Probablemente complete sus estudios de Secundaria y no sería raro que llegara a Bachillerato o, incluso, a la Universidad. De hecho, no es infrecuente que algunos de estos chicos introvertidos, con descomunales problemas de adaptación, lleguen más lejos que otros de una normalidad más aparente que cierta. No es tonto, todo lo contrario, pero sus alardes intelectuales están concentrados en puntos excepcionalmente concretos del saber humano. Pinta alas de mariposa, en un cuaderno de esquinas puntiagudas, y las dota de un realismo que me enternece y me asusta. Sin embargo, frecuentemente las musarañas anidan en su cabeza y no es capaz de mantenerse a este lado de la realidad: se distrae. Y cuando atiende, no oye. Percibe rumores y colores, pero no ve. No siempre, al menos. Su mente vara por otros derroteros, en mundos de elfos, dibujos animados y sucesos a un tiempo perversos y ancestrales. Pero no siempre. Otros días, parece (y es) un chico normal: copia, pregunta, siente calor y frío. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En los recreos casi siempre lo veo solo, con un libro, con las mejillas de un color cobrizo: su cabeza no se estanca jamás, pero cualquiera que lo observe sin excesivo mimo diría de él que permanece en Babia. Parece distraído, pero capta más matices que el resto y razona de forma magnífica. Creo que fue Lobato quien me hizo llegar una carta anónima, hace unos días. Lo sé porque se mostraba incoherente e imprecisa, con los mismos giros que él imprime cuando habla. Me sentí halagado, lo admito, porque fuera capaz de mostrarse de ese modo frente a mí. Reproducía de forma milimétrica palabras que yo había pronunciado en clase y las convertía en reproches: atacaba que les prohíba comer chicle, me llamaba feo, estaba ofendido porque en los cambios de clase no se puede salir del aula. Nadie hubiera podido retener mis expresiones, y reinterpretarlas, salvo él. La primera frase del texto era “desde este momento tu mente está bajo mi control”. Me decidí a guardar el secreto. Ambos tenemos ya demasiados problemas. Lo asumo como un lance digno. Eso sí, me quedé con las ganas de hablar con él del tema, de introducirme en su mundo, partir esa barrera y ver las luces que él ve, jugar con los duendes, echar carreras con las hadas y morir de mil formas espantosas. No puedo. Todos mis mecanismos restallan cuando concibo alguna idea más rara de la cuenta, a pesar de que a veces me dé por mirar a través de esa ventana.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Existen muchos chicos con este síndrome que no están diagnosticados, cuyos padres los reprenden y no logran comprender que sus adolescentes razonan de un modo diferente al del resto de especimenes de su edad. Yo siento lástima por Lobato porque su apertura al mundo será difícil, porque no conseguirá un desarrollo normal nunca, porque sus compañeros de trabajo se reirán de él, durante las horas del café… y la soledad no le viene bien. ¿Pero acaso existe otra opción para él que no sea estar solo? Los adolescentes están demasiado ocupados en entenderse a sí mismos: no dedican una porción de su tiempo a comprender también a quien más necesita ser comprendido. Todo adolescente se siente la persona más rara del Universo, todo adolescente se siente poseedor del asteroide B-612 y no mira más allá de los cascabeles de su estrella. Todos se sienten. Lobato lo es.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-5903036832174486376?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5903036832174486376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/5903036832174486376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2008/11/asperger-y-el-asteroide_04.html' title='Asperger y el Asteroide'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-725397166947455650</id><published>2008-11-04T22:50:00.001-08:00</published><updated>2008-11-04T22:50:56.332-08:00</updated><title type='text'>Asperger y el Asteroide</title><content type='html'>Cambio los nombres, el resto es verídico. Estamos de excursión y todos los chicos comparten la comida salvo él. Lobato permanece con la mirada ida, dando tumbos como las piedras que arrojan contra los patos los alumnos disruptivos. Su madre tuvo la idea feliz de animarlo a venir. Ya aquí, Lobato consiguió durante las tres primeras horas pasar el mayor tiempo posible con nosotros. Los profesores, con otras necesidades comunicativas más adultas, deseosos también de ver si sería capaz de superarse, lo dejamos con verónicas (Sánchez y Martínez) y naturales (un libro de naturales repleto de manchas de bollería industrial), frente al “Toro” (apodo de Miguel Cañas). Pronto las compañeras lo abandonaron y las burlas del fornido muchacho, que se fue con ellas dos, lo devolvieron soltero y solitario a las inmediaciones del lago.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Lobato posee un síndrome que los sicólogos denominan “Asperger”, que no es demasiado semejante al autismo, aunque mucha gente tiende a confundirlos. Probablemente complete sus estudios de Secundaria y no sería raro que llegara a Bachillerato o, incluso, a la Universidad. De hecho, no es infrecuente que algunos de estos chicos introvertidos, con descomunales problemas de adaptación, lleguen más lejos que otros de una normalidad más aparente que cierta. No es tonto, todo lo contrario, pero sus alardes intelectuales están concentrados en puntos excepcionalmente concretos del saber humano. Pinta alas de mariposa, en un cuaderno de esquinas puntiagudas, y las dota de un realismo que me enternece y me asusta. Sin embargo, frecuentemente las musarañas anidan en su cabeza y no es capaz de mantenerse a este lado de la realidad: se distrae. Y cuando atiende, no oye. Percibe rumores y colores, pero no ve. No siempre, al menos. Su mente vara por otros derroteros, en mundos de elfos, dibujos animados y sucesos a un tiempo perversos y ancestrales. Pero no siempre. Otros días, parece (y es) un chico normal: copia, pregunta, siente calor y frío. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En los recreos casi siempre lo veo solo, con un libro, con las mejillas de un color cobrizo: su cabeza no se estanca jamás, pero cualquiera que lo observe sin excesivo mimo diría de él que permanece en Babia. Parece distraído, pero capta más matices que el resto y razona de forma magnífica. Creo que fue Lobato quien me hizo llegar una carta anónima, hace unos días. Lo sé porque se mostraba incoherente e imprecisa, con los mismos giros que él imprime cuando habla. Me sentí halagado, lo admito, porque fuera capaz de mostrarse de ese modo frente a mí. Reproducía de forma milimétrica palabras que yo había pronunciado en clase y las convertía en reproches: atacaba que les prohíba comer chicle, me llamaba feo, estaba ofendido porque en los cambios de clase no se puede salir del aula. Nadie hubiera podido retener mis expresiones, y reinterpretarlas, salvo él. La primera frase del texto era “desde este momento tu mente está bajo mi control”. Me decidí a guardar el secreto. Ambos tenemos ya demasiados problemas. Lo asumo como un lance digno. Eso sí, me quedé con las ganas de hablar con él del tema, de introducirme en su mundo, partir esa barrera y ver las luces que él ve, jugar con los duendes, echar carreras con las hadas y morir de mil formas espantosas. No puedo. Todos mis mecanismos restallan cuando concibo alguna idea más rara de la cuenta, a pesar de que a veces me dé por mirar a través de esa ventana.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Existen muchos chicos con este síndrome que no están diagnosticados, cuyos padres los reprenden y no logran comprender que sus adolescentes razonan de un modo diferente al del resto de especimenes de su edad. Yo siento lástima por Lobato porque su apertura al mundo será difícil, porque no conseguirá un desarrollo normal nunca, porque sus compañeros de trabajo se reirán de él, durante las horas del café… y la soledad no le viene bien. ¿Pero acaso existe otra opción para él que no sea estar solo? Los adolescentes están demasiado ocupados en entenderse a sí mismos: no dedican una porción de su tiempo a comprender también a quien más necesita ser comprendido. Todo adolescente se siente la persona más rara del Universo, todo adolescente se siente poseedor del asteroide B-612 y no mira más allá de los cascabeles de su estrella. Todos se sienten. Lobato lo es.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/40686937148053695-725397166947455650?l=profesorcuyami.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/725397166947455650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/40686937148053695/posts/default/725397166947455650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://profesorcuyami.blogspot.com/2008/11/asperger-y-el-asteroide.html' title='Asperger y el Asteroide'/><author><name>PROFESOR CUYAMI</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14639112896993224272</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-40686937148053695.post-1944249190128312862</id><published>2008-10-28T13:27:00.001-07:00</published><updated>2008-10-28T13:27:48.787-07:00</updated><title type='text'>El De Lorean y el de Bolonia</title><content type='html'>Hay horas que no existen. Madrugada del domingo. Me propongo realizar un experimento antropológico fascinante. He optado por mantenerme despierto justo hasta ahora. Son las dos y, si todo me sale bien, cuando termine de redactar estas líneas, seguirán siendo las dos. O volverán a serlo, mejor dicho. Si consigo cumplir con el reloj, que tengo sincronizado con la Puerta del Sol de Madrid, esta página será invisible, me sentiré Michael J. Fox y habré viajado al pasado o regresado del futuro, porque habré escrito una columna en una hora inexistente. Paradójicamente, pretendo en ese tiempo contar una historia de otra hora que no existió tampoco. Pero de otra manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     La mañana del pasado miércoles se inició como cualquier otra. Tomé mi maletín, crucé el vestíbulo principal del edificio y me adentré en el pasillo donde dan clase los grupos de bachillerato. Para mi sorpresa, todas las aulas estaban a oscuras. No había nadie. Me planteé seriamente si mi reloj estaba correcto, dado que mi grupo de segundo suele ser puntual. Tal vez, hubiera llegado yo más temprano de la cuenta. No, nada de eso. Bajé de nuevo, comuniqué el hallazgo al jefe de estudios y fui a tomar café con otro compañero, que se encontraba en la misma situación. Ya: sin más. Habían hecho huelga. A través de los mensajes a móviles, del Tuenti y de otras páginas de Internet, gracias al mésenyer, habían coordinado una reivindicación que la mayoría de ellos no comprendía demasiado bien. En mi opinión y en su mayoría, demostraron ser bastante vagos, pero no solidarios. Eso sí, durante mi clase del día siguiente (esa sí existió), me asediaron a preguntas sobre el tema. Transcribo aquí, junto con mis respuestas, lo que fue surgiendo. Quizá esta información le sirve a alguien para enterarse de algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      ¿Por qué no vinimos ayer? Porque había una huelga contra el Plan Bolonia, convocada por el Sindicato de Estudiantes. ¿Qué es ese plan? Básicamente, un acuerdo europeo para poner en común los planes de todos los países de la Unión, que no se parecen demasiado entre sí. Bueno, pero ¿y por qué nos quejamos? Se suponen que estáis en contra de que se privatice la Enseñanza Pública. ¿Qué significa que se privatice la Universidad? Nadie lo entiende muy bien, ni siquiera yo. Las Universidades, a día de hoy, tienen acuerdos muy amistosos con ciertos bancos y cajas y se deben favores entre ellos. ¿Y eso afecta a los universitarios o solo a los bancos? Sí, les afecta, por eso se ponen en huelga los universitarios: se int
