Me sorprendí sintiéndome dolido cuando uno de los chicos de la primera fila me dijo que me echaba diez años más de los que tengo. Para ellos cualquier persona con más de veinte es un anciano, me dije, pero lo cierto es que cada día que pasas aquí, envejeces una inmensidad. No obstante, todos seguimos buscando el paraíso perdido, todos seguimos recorriendo los pasillos con el deseo de colmar nuestros sueños, aquellas esperanzas que teníamos antes de ser profesores: ideales de paz y bien. En suma, hallar la fuente de la eterna juventud. Anoto en mi libro de ruta, recorto más y más señas y esquinas. De pronto, tengo una revelación. Cruzo el umbral y topo con ellos.
Paso ocho horas a la semana con los chicos de Diversificación y puedo decir con la boca bien grande que son lo mejor que me ha pasado en esta profesión nunca. Acostumbro a dar mucha cera al sistema, pero no se me caen los anillos por admitir que la Diversificación es uno de los mayores aciertos de todas las reformas hechas desde que las Olimpiadas de Cobi incendiaran su pebetero. Para los no versados, resumo el plan. Toman a ocho o diez alumnos, de tercero o cuarto de ESO, a los que les cuesta trabajo estudiar. Han de ser trabajadores, voluntariosos y, sobre todo, no presentar problemas de disciplina. Se les asignan dos profesores de referencia (uno les imparte ocho horas de las asignaturas de letras y otro, otras ocho de ciencias). Al ser un grupo muy reducido, prácticamente puedes tratarlos como si fueran clases particulares. Al final de los dos años obtienen, si han hecho bien su trabajo, el título y con él pueden acceder a un ciclo formativo… ¡o hacer lo que quieran! A priori pensé que el resto de alumnos arremeterían contra ellos, que se quedarían muy aislados por las peculiares características que presenta dicho grupo. Sin embargo, no he visto ningún indicio de ello, hasta la fecha. El resto de asignaturas sí las comparten con el resto de alumnos del grupo y nadie se extraña porque salgan del aula ordinaria unas cuantas horas. Con ellos, y por primera vez desde que ejerzo esta profesión, me encontré con chicos que realmente quieren aprender, que guardan silencio, que son educados y respetuosos contigo. He conocido ya varios grupos de diversificación a lo largo de estos años y he de reconocer que todos ellos tenían una calidad humana muy superior a la media del resto de clases. Es un placer trabajar con ellos y estoy convencido de que ese clima de trabajo es más que adecuado para personas con capacidades algo limitadas o que presentan cierto retraso por venir del extranjero, por pertenecer a estratos sociales muy bajos o por haber tenido cualquier tipo de experiencia traumática. Tienen asignadas, también, visitas periódicas de la orientadora para que los ayude en todo lo relacionado con las técnicas de estudio. Ella los anima, también, cuando tienen la moral algo más baja. Todos mejoran y la mayoría consigue sus objetivos, si la selección ha sido hecha correctamente. Los profesores consideramos la Diversificación un premio para el alumno… pero también lo es para nosotros.
Desafortunadamente, hay padres que no aceptan que sus hijos vayan a “díver”. Algunos docentes se han dedicado a difundir la leyenda de que es un “grupo para tontos”, cuando en muchos casos el nivel de estos alumnos no es inferior al de los otros terceros y cuartos. No recortamos los contenidos, aunque sí se los hacemos más asequibles. Cuando tú nominas a un alumno para ir a Diversificación y su madre o su padre no dan su consentimiento, la impotencia que sientes es indescriptible. Los docentes siempre buscamos el bien de nuestros alumnos. Por tanto, si yo fuera padre y el tutor de mi hijo me dijera que lo mejor para mi vástago es ir a “díver”, le daría un abrazo a ambos. Podría estar seguro de que el comportamiento y esfuerzo de mi hijo son máximos, porque la oferta recibida es un premio… pero también estaría feliz porque sé que va a ser tratado con el mayor esmero posible, porque participará del grupo más selecto de todo el instituto, pasando a tener a huevo el título de graduado.
domingo 12 de octubre de 2008
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6 comentarios:
Estoy totalmente de acuerdo contigo sobre los grupos de Diver, yo soy una de las que acuden a "animarlos";es el único enlace que prácticamente tengo con la docencia directa y deja siempre un buen sabor de boca.
Lo malo, eso sí, es que en algún centro que otro, ya me he topado con la Diversificación mal entendida, no sólo por los padres, sino por los propios profesores que seleccionan al alumnado...consiguiendo que el maravilloso grupo se estropee y te resulte tedioso entrar allí.
Desde aquí aclarar que la Diversificación no es Educación Especial ni tampoco la guardería de los cafres.
Saluditos!!...espero leerte pronto!
Creo que algunos de esos ideales que refieres siguen vivos siempre en nuestro interior, aunque alguna vez estemos cansados. Enhorabuena, lo que dices dignifica nuestra profesión. Saludos desde Almería.
Si me permites poner algún pero a los programas de diversificación decir:
1º Contradicen el espíritu de la LOGSE de comprensividad. Puestos a separar ¿Porqué sólo a los alumnos con un perfil muy determinado de buen comportamiento pero poca capacidad para seguir las clases normalmente?
2ºSi comparas el número de alumnos de esos programas con los de la clase normal, el coste económico se triplica o cuadriplica. En mi centro la diversificación de 4º tiene este año 4 alumnos. ¿Con qué derecho hay alumnos en los que se invierte el triple que en el resto?
3º.- Se produce un "engaño" tanto para ellos como para los padres. Los pocos casos que con su flamante título de la ESO se matriculan en bachillerato fracasan estrepitosamente. "Si mi hijo sacó el título de la ESO con buenas notas ¿cómo es que en bachillerato suspende?" Sí pero en realidad es un título devaluado.
4.- Normalmente son alumnos que por su edad y capacidad deberían tener una formación más encaminada a sus posibles salidas laborales.
Compañero...
Una sorpresa casual nos lleva a leer tu articulo y tu blog.
Personalmente llevo ya 9 cursos en unas UEC (Unidades de Escolarización Compartida), recurso extremo en Catalunya para aquellos alumnos de diversidad que finalmente son expulsados de los Institutos de secundaria.
Apoyamos tus comentarios, sobretodo en lo que respecta a la calidad humana que puede desarrollarse en estos grupos...
Te paso un par de links para que puedas picotear un poquito lo que vamos haciendo: (espero que entiendas el catalán!)
uecdelsec.blogspot.com
juanto.blogia.com
saludos
Totalmente de acuerdo.
Hace diez años que doy clases de ambito científico a los chavales de diver.
Lo malo es cuando tienes compañeros que sin tener ni pajolera idea del tema se ponen a opinar y a criticar.
Pues en mi centro la Diversificación va de pena. En primer lugar no siempre los alumnos elegidos responden al perfil debido, basta que entre los "seleccionadores" haya pesado más la pena que hacer lo correcto. En segundo lugar hay que dar clase al grupo DENTRO de la clase ordinaria, en la MISMA hora del grupo ordinario, lo que convierte la clase en una pequeña "escuela única" en la que tienes que dividirte para atender a los dos niveles al mismo tiempo. ¿Es así como se atiende a la diversidad? En mi caso además, se ha obligado a los chavales a dar una hora más de mi asignatura para cuadrar el horario y se les ha hecho perder la única hora que tenían de Informática. (Esto ocurre en un IES de Andalucía).
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